domingo, 8 de enero de 2023

LA OTRA VIDA

   Todos los días me levanto con la pesadilla puesta, si es un amigo o familiar, le hablo por teléfono, casi sin despertar, para saber si están vivos.

   —¿Cómo te vas a poner así? ¡Me alargaste la vida!

   —Sí, pero yo me banco cuatro velorios inesperados en una noche.

   Esta última semana se me murió mucha gente. Pensé que la semana entrante cambiaba, pero soñaba que no encontraba mi cartera en ninguna parte, con la cédula, todo el dinero hasta fin de mes, el carnet de osde, los teléfonos de mi familia. Nadie me ayudaba y hasta les veía un goce por mi angustia.

   —No seas tan materialista ─me decía mi mejor amiga.

   Días salteados, pesadillas donde me hacían una cirugía de cara en la peluquería. Con antelación pedía que fuera sin métodos agresivos, ningún corte. Entre cuatro estiraban mi cara como tendiendo una cama deshecha y me hacían un prolijo repulgue de empanada, rodeando la cara. Me acercaban un espejo de aumento y dentro del sueño, me desmayaba, tenía ojos orientales bizcos, nariz casi plana. Mi boca llegaba a las orejas, con una sonrisa eterna. Dormida despertaba a mi marido, le pegaba trompadas para que se despierte, lo lograba, me miraba con ojos entornados, yo le contaba y él:

   —Estás divina, Negra, hermosa y no me jodas más porque te como el repulgue.

   A las 8 hs, por celular, mi hijo preguntaba cómo me bautizaba papi hoy.

   —Vieja gorda y pelada.

   Escuchaba sus risas y le cortaba. Al día siguiente llamaba más tarde:

   —¿Y hoy, cómo te llama?

   —Gorda panzona ─hablaba con micrófono abierto, sus amigos escuchaban todo, menos mal que el negocio está siempre vacío.

   Sus amigos, si escuchan, me nefrega.

   —¿Y hoy mami, cómo te llama papi?

   —Cocodrilo gritón, basta pendejo, vamos a ver cómo te dirá a vos tu mujer, cuando seas un viejo choto.

   Ahora, por suerte tengo resarcimientos, me acuesto con tipos distintos, que mueren por mis tetas, la única pálida de esos sueños maravillosos,  es que no puedo tener orgasmos, porque me despierto y bien despierta.

   Hay unas pastillas que te dormís de una, voy a tomar tres, quedaré estúpida 48 hs, pero no voy a recordar ningún sueño…

   ¿Y después? Después es ahora. Desconecto el fijo y el celular. 

sábado, 7 de enero de 2023

DOXA

 

   —Hay una nueva Carrera, que se llama “Espantología.” ¿No querés anotarte conmigo, Toribio?

   —¿Y te cura, ché?

   —Te aseguro que no hay curas, se piantaron a Cuba. La cura es estudiar cómo poder rajar del espanto, dentro de aulas académico endogámicas. Las Clases se toman en una nueva Universidad de última generación, se llama: Doxa. Antes te evalúan psíquicamente, si sos paranoico, panicoso, esquizo, fronterizo, psicótico, heroinómano, mentiroso, constipado, cagador, libresco, dogmático, ateo, creyente u oyente.

   —No me contestaste, ¿te cura el miedo aterrador que te da un milico con ametralladora, pidiéndote documentos?

   —Toribio, de eso se trata, de espantar la lógica donde abreva el disparate, me refiero a evitar dispararte en la cabeza.

   —Me interesa suprimir la ideas tanáticas frecuentes, que ya son plaga.

   —Es muy claro lo que decís, lo sublime es que no tenés que estudiar, como no hay fondos, no tendremos Profesores. Lo mejor es que no se aceptan mujeres. Si te ponés a pensar, van a la Facu para enganchar algún gil. Hablan todo el tiempo y según ellas descubrieron la cuestión de género. Que abran un negocio de telas. Solos, vamos a poder andar en bolas los días de calor. ¿Qué me decís, Toribio?

   —Todo fenómeno, pero vamos a tener que cuidarnos el culo.

viernes, 6 de enero de 2023

ÍNTIMAS

 

   —Sería incapaz, te crió los chicos, cubrió algunas de tus situaciones maritales, leal como no conozco a nadie. Pensás en denunciarla, estás loca y aunque fuera como vos contás, perdoná, pero sos una pijotera de cuarta. Pitusa, reflexioná.

   —Eran mis cucharitas de plata, con mis iniciales, si hubieran sido los serruchitos, no digo nada, pero a vos bien que te dio bronca cuando la pobre Mapela se llevó la sopera, ni seguridad que fue ella, Merce, pensá y tené memoria. La dejaste en la calle, sin documentos, por una sopera de mierda, no jodamos. Si al final hacemos como la muerta resucitada de mi vieja, que cosa que le faltaba, le echaba la culpa a la muchacha.

   —Aquí, entre nos, mi viejo se cogía a la pobre Mapela, lo más patético es que mi vieja sabía y no decía nada. Porque prefería que mi viejo la dejara dormir y sin interferencias.

   —Tengo que confesarte algo, Pitusa, no quiero perder una amiga por un tipo sin atributos elementales, me acosté con tu marido. Ahora comprendo tu cara de mal cogida. Pero yo, igual te quiero. Fue un momento de debilidad.

   —No me pidas perdón, estamos a mano, yo me acosté con el tuyo, te aseguro, Merce, si hubiera percibido que es tan poca cosa…¿Cómo hacés, decime…

   —Dormimos en cuartos separados y están los amigos de mi hijo, una no es de fierro, viste?

   —No, ¿ves?, yo a tanto no llego, soy Católica y…en fin.

   —Como todos los católicos sos hipócrita, porque mi propio hijo me contó que en la cama sos una yegua. Quedate tranquila, él no es soplón, me lo contó a mí porque sabe que somos íntimas amigas.

jueves, 5 de enero de 2023

EL NIÑO SIGUE

 

   —Una compañerita del Jardín se puso de novia conmigo. Ni me preguntó si yo quería, pero como soy un niño lindo y bueno, la invité al Cine.

   —Te prohíbo tener novia, a tu edad mejor lavate los calzoncillitos. Olvidate de tu novia y del Cine.

   —¿Mami, vos tenés complejo de Esopo?

   —En todo caso sería de Edipo. ¿Quién es Esopo?

   —Era un filo-sofo que contaba cuentos muy bonitos, son ideales para tu edad.

   —¿Por qué para mi edad?

   —Para antes de dormir, me contás alguno que te hayas aprendido de memoria.

   —Hijito, si hay veces que me olvido de ponerme los zapatos, antes de salir a la calle. No puedo aprender un cuento de memoria. Te puedo contar uno inventado.

   —Bueno, Mami, tratá de ser creativa e inteligente. De eso último olvidate. Dejate llevar.

   —¿Te gustó la fábula?

   —Es para los niños mucho más chicos que yo. Te pregunto de nuevo: ¿No puedo salir con mi compañerita al cine de la esquina?

   —Me dejás sin siesta. Pero prefiero sacar las entradas y llevarlos yo.

   —¿Qué tal la película, la compañerita? ¿Qué hacen los novios en el Cine?

   —¿Cómo querés saber, todo junto o paso a paso? La película tenía una novia y un novio que pasaron toda la película haciendo porquerías, en esas escenas yo le tapaba los ojos a mi compañerita y ella hizo lo mismo, pero me parece que espiaba. Rozamos nuestros brazos sin despegarnos. Después ella me habló en secreto, dijo que quería un piquito. Le dije: ¡No, por favor! Soy un niño lindo y bueno. ¿sabés lo que me contestó?: “Es cierto sos lindo, bueno e imbécil.”

miércoles, 4 de enero de 2023

RESCATE

 

   Grafitaban las paredes, desinflaban cubiertas, vaciaron una bolsa de consorcio en el medio de la plaza. Los llevó la Policía silenciosa de la noche.

   Recibió el llamado Molly, madre de Martín, uno de los menores. Fue caminando hasta la comisaría, corriendo y llorando. La atendió el Oficial Pirulo y dejó que viera a su hijo, estaba temblando y tenía golpes en todo el cuerpo, se abrazó a Molly y los polis no lograban despegarlos. El Oficial Pirulo tomó una decisión. Los dejó libres a los tres. No tuvo problemas laborales. Estaba él, solo y dejó que se borraran antecedentes. Los otros dos chicos, también golpeados, le pidieron que no contara nada a sus padres, ellos dirían que fue una patota por la calle.

   Cuando llegó a su casa, Martín se quejaba de dolor, las bolsas de hielo no servían, los calmantes tampoco. Llamó a una ambulancia, lo pusieron en terapia intensiva, no reaccionaba por más que Molly le pedía que abriera los ojos, esto no sucedía. Se tomó de la cama y esperó al médico de la mañana, no fue, había una enfermera que sólo le tomó la presión, la fiebre, antes de retirarse sugirió a Molly que fuera a dormir.

   Ella permaneció de pie junto a su cama, esperando la ronda mañanera de los galenos. Había un partido del mundial de Foot-ball. El Hospital quedó vacío de médicos.

   —Mañana vienen ─dijo la Enfermera luego de esos ritos para nadie.

   —¿Cómo me dice “Mañana vienen”?  como si de proveedores se tratase!  ¿Usted quién es?

   La Enfermera era personal de limpieza.

martes, 3 de enero de 2023

PLATA EN MANO CULO EN TIERRA

 


   Este invierno tuvo frío. Él no tenía calefacción ni salamandra. Se calentaba con una sola hornalla de la cocina, para gastar lo menos posible. Pero este invierno fue distinto, no podía entrar en calor y andaba con dos piyamas superpuestos, guantes rotos, sobretodo y sombrero enjaretado.

   Le tentaba la caja de palo de rosa, regalo de su Madre cuando era chico.

   ─Mamá!, esta caja está vacía.

   ─Bueno, de eso se trata, andá ahorrando desde ahora y la ponés adentro.

   Tomó la decisión de comprar una estufa eléctrica. Abrió su caja y retiró lo que había ahorrado durante toda su vida. Encontró un lugar conocido y se compró la estufa. Todo un fraude resultó. Era grande, del tamaño de un televisor, el frente era una placa roja. Le enseñaron en el negocio, cómo se manejaban los controles.

   ─Si vive lejos se lo llevamos nosotros.

   ─Sí, vivo lejos, pero quiero llevarla caminando. 

   Le gustaba caminar y portar semejante aparato bajo el brazo. Ni bien llegó a su casa, prendió la nueva estufa, pensando que por fin estaría calentito. No había caso, apenas entibiaba.

   Al día siguiente llegó al Negocio. Lo atendió el que se la vendió.

   ─Vea Sr, esta estufa tiene algo roto, se la cambiamos por otra, pero la va a tener que pagar de nuevo, en esta casa no aceptamos cambios.

   Le dieron otra estufa nueva, cuando se retiraba, un Custodio lo tomó del brazo y lo condujo a la Caja.

   ─Acá le confecciono la boleta, a ver...a ver..., tiene que pagar las dos.

   ─Pero, ¿si la compré ayer?, ustedes mismo reconocieron que estaba rota. ¿por qué la tengo que pagar de nuevo?

   ─Señor, ya le expliqué, la Casa no admite devoluciones, por si no le quedó claro, el que rompe paga y se lleva una nueva. aunque es posible que deba pagar las tres estufas.

   ─¿Cuál es la tercera?

   ─La tercera es por las dudas.

   ─Pero no tengo más plata.

   ─Vea, acá tampoco se fía, como todo el mundo sabe: plata en mano, culo en tierra.

   Ni bien llegó a su casa la prendió. ¡Daba calor a todo! Nadie lo hubiera dicho, se partió la pantalla en cuatro y por no tomar la distancia que corresponde, se sentó en la estufa y se quemó ahí,  (donde nos quemamos todos los que nos gusta sentarnos en la estufa.)

   Él, tomó la estufa y caminó hasta el negocio, la arrojó en la vidriera, la hizo añicos.

   Se sentó en una escalera del banco, con su caja de palo de rosa, abierto a su lado y decía:

   ─¿No me daría una monedita por favor?

   Cuando se cansó volvió a su casa y mientras se untaba los glúteos con Cicatul, miraba la caja vacía.

lunes, 2 de enero de 2023

ANDÁ A LA C DE TU M

   Hice un cuento que no le gustó, dijo que si yo quería lo tipeaba, pero le pareció un disparate. Su opinión fue un abuso de persona. Cuando yo, me levanto temprano, lavo las sábanas, preparo el desayuno, espero tres horas para que desocupe el baño y en tres minutos, me baño yo. Deja las tohallas mojadas en el piso. Hace pis afuera del inodoro.

   Voy al Supermercado, me lastimo las manos por las provisiones que traigo. Cocino tres platos, una entrada, el principal y el postre. Lavo la cocina, seco los platos, repaso el piso, paso la aspiradora, limpio el baño, barro la vereda y cuando él se va a la cama, aprovecho para leer o escribir.

   Cuando se me cierran los ojos, voy a dormir la siesta. Ni bien me acuesto, él se levanta, escucha música a todo volumen. Se mete en la pileta, sale pisando barro que dispersa por el piso de toda la casa. Encima me dice que mi cuento es un disparate.

    Mientras mira cualquier partido, por la noche, la última vez me vengué, llené su cama con la bolsa de basura reventada, en vez de almohada, llamé al perro y lo hice cagar y mear, en las sábanas, arranqué rosas con espinas y las distribuí a lo largo. Me dieron náuseas lo que yo misma hacía y le vomité a los pies de la cama. Por suerte dormimos en camas separadas.

   Tiré perfumina, porque yo no iba a dormir con ese olor. A la mañana siguiente, mientras bostezaba con olor a zoológico, a chivo, a culo sucio, preguntó:

   —Ché Negra, ¿puede ser que anoche no hayan pasado los Recolectores? 

domingo, 1 de enero de 2023

MI PADRE

 

   Me usaba de bastón, depositaba peso en mi hombro derecho de siete añitos, nunca le dije nada porque sabía que había tenido poliomielitis, le restó crecimiento a su pierna. Era muy coquetón y odiaba usar bastón. Una de nuestras diversiones era recorrer calles de Buenos Aires, plazas con ombúes centenarios y mirar estatuas. La preferida de mi papá era El Pensador de Rodin. Se detenía, lo observaba de frente y luego de darle una vuelta entera, volvíamos a mirarlo de frente.

   —Papi, ese señor ¿no puede hacer cacola y está pensando la fuerza que deberá hacer?

   Mi viejo era limpio fóbico, nos sentamos frente al estreñido, en un banco.

   —Esperá princesa, que le paso este papel con alcohol y descansaremos un rato. Te explico, este señor está haciendo algo que deberían hacer todos los hombres del mundo, está pensando. Fijate que descansa el mentón en el dorso de la mano y el codo en la rodilla, porque en esa postura se piensa mejor…

   Ocurrió algo inesperado, una paloma hizo caca en el sombrero de mi papi. Enfureció, sacó más papel con alcohol y lo limpió exhaustivamente.

   Para él fue la situación más traumática de ese día. Nos pusimos de pie, buscó cestos.

   —Estos peronistas de mierda, no son capaces ni de poner cestos en las plazas.

   Se le frunció el ceño, juntó el papel que dejamos entre las maderas del banco y el que usó en el sombrero.

   —¿Sabés lo que hago con estos papeles? Los pongo en el trasero del pensador, a lo mejor tenés razón y el tipo está tratando de cagar enserio.

sábado, 31 de diciembre de 2022

QUIÉN MÁS, QUIÉN MENOS

 


   Yo sé que estuve mal, no debí trincar a mi vieja, a mi viejo, a mis hermanos y a los perros.

   Ellos no me denunciaron nunca. La última vez pidieron que fuera al lugar más lejano que encontrara y no volviera más.

   Llegué al Obelisco, pregunté por el Seminario, donde se estudia para cura. Tardé mucho exprofeso, quería pensar, no estaba muy seguro. Lo primero que me preguntaron fue qué sabía hacer.

—Trincar ─les dije─ es lo único que hago.

   Ellos, eran dos y se pasaban el rosario de una mano a otra, como si fuera una pelotita. Agregué que tenía la mejor referencia de las que existen, mi propia familia.

   —¿Y qué es trincar?

   El más viejo dijo que era lo mismo que hacían muchos de ellos. Se refería a él también y sonreía complacido. A la semana de estar ahí se me fueron las ganas de trincar, comprendí que si no eran familia no pasaba nada.

   Con dificultades múltiples, en tantos días de viaje, llegué a casa. Los perros salieron a recibirme, luego mis padres y mis hermanos.

   Me abrazaron y perdonaron. Yo sé que estuve mal. Trabajé rotulando, sembrando, cosechando.

   Animales mi viejo no tenía. Estaba orgulloso de mis tareas.

   Una noche encontré una vaca que apantallaba sus ojos con pestañas de seda gruesa. Y bué, mugido más, palabra menos, me vinieron ganas de trincar.

   Qué Teta, Dios, qué buen diseño la tetota.

viernes, 30 de diciembre de 2022

PODEROSO

 

  Se mira en el espejo. Deja al hombre preocupado. Admira su figura, su pelo perfecto teñido color cuervo, la corbata de nudo, que impide a la sangre pasear por su cabeza. Tiene privilegios ancestrales, saluda a su mujer con un beso repetido que ella limpia con el dorso de la mano.

   Es el dueño de una empresa que encubre otras cinco y muchas más. Hace dinero con el fin de más dinero. Nadie conoce su verdadero nombre, ni su cara, ni su casa. Tiene una amante sueca que parece una muñeca inflable. Nunca le pide nada la sueca, pero él la colma de regalos costosos.

   El hombre llega a su casa, tarde. Su mujer simula estar dormida, lo odia tanto como tanto lo quiso en los principios. La casa está blindada, su auto está blindado, el piso de la sueca está blindado. Desde que el gobierno le otorgó un cargo de privilegio exigió que blindaran la oficina.

   Una enorme opresión le dio en el pecho, lo operaron de urgencia, era más que un infarto. Los cirujanos, asombrados, descubrieron que aquel hombre no tenía corazón. Fue el primer caso de muerte por corazón ausente. Los galenos declararon a la prensa que el hombre murió por tener un corazón grande en demasía. Era mentir, o quedar sin trabajo para siempre.

jueves, 29 de diciembre de 2022

ALTA EN EL CIELO UN


 

A Esperanza San Martín de Belgrano, le dio por envidiar a su criada de toda la vida, Aurorita.

Esperanza, cuya familia había sido muy rica, tanto que ni ellos sabían cuántos dineros, propiedades y esclavos poseían aquí y en el resto del mundo, quedó sin un centavo.

Sola y sin amigos, su única compañía era Aurorita, que siempre trabajó sin sueldo y comiendo mendrugos.

Aurorita, era feliz, aún durante su edad avanzada y no se explicaba la envidia de la niña. Esperanza sinceró con palabras de mandatario sus deseos, quiso saber cómo hacer para obtener felicidad, siendo tan pobre o indigente, como se usa nombrar hoy día.

Aurora le dio una idea inmediata. Le propuso habilitar esa inmensa casa, forrada de madreselvas, como un lugar para producir alguna alegría, al que necesitara privacidad y demás perversiones, que trajeron estos tiempos.

Esperanza le preguntó quienes podían habitar ese lugar, que dejó de ser bello hacía tiempo; Aurorita, hiperinformada, era su pasión, la puso al tanto de políticos, empresarios, diplomáticos, curas, monjas y gremialistas, que necesitaban espacios como ése, para desarrollar sus bajos instintos. A Esperanza la idea le pareció excelente, proviniendo de una india inexperta. La desesperanzó el estado de la casa. Aurorita, para hacerla corta, le dijo que el estado no existía hacía tiempo y eso que llamaban “estado”, era un conjunto de grasas descerebrados, drogadictos, corruptos, de lenguaje soez y prácticas aberrantes. Gente acostumbrada a revolcarse en la mierda.

Ahí Esperanza, tuvo un brillo de esperanza. El caserón era perfecto para alquilar sus habitaciones. Y le alegró no tener que limpiar, ni disfrazar de distinguido.

Aurorita le dijo que cobrarían en euros, el uso de la casa; a esas gentes los precios altos, los hacían sentirse altos y rubios. Emocionadas, ambas se abrazaron.

Actualmente, viven entre Londres y Oxford, en un castillo de habitaciones impecables y discretas. Las alquilan a los primeros ministros, a veces a terroristas musulmanes. A ellas no les importa la proveniencia, mientras paguen.

Argentinos no aceptan. Obvio. 

miércoles, 28 de diciembre de 2022

1968

 

   El accidente ocurrió a trescientos kilómetros de Río.  Seguro que se pasaban la cachaça de uno a otro para combatir la boca seca del charuto que escondía noctilucas. Bartu conducía, era el más viejo de la tribu. Escribanos hartos del estudio compartido, decidieron visitar el mejor lugar de la tierra, cuando Buzios era una aldeíta de costas recortadas y sin nadie.

   Tenía que viajar el pariente más cercano de cada uno para el reconocimiento. De la familia fui yo mismo, el Bartaburu del medio. ¿Porqué el del medio es el que hace los mandados, hasta para ver si mi hermano muerto era el muerto? Mi primer viaje en avión. Un jet de Varig, ni cuenta me di de la experiencia. Whisky tras whisky me tranquilizaban del dolor y de la bronca. Cuando lo vi se me aflojaron las piernas y en lugar de llorar me reí a carcajadas, no lo pude creer. Le habían pintado la cara con una base marrón, mejillas rojas, los ojos cerrados, pestañas largas postizas, la boca tenía rouge colorado y dibujada una sonrisa de payaso. El pelo me mató, se lo habían teñido de azul francia, la cabeza rodeada de tules amarillos y violetas. Las manos cruzaditas en el pecho, con las uñas pintadas de rosa intenso. Así era la costumbre con los muertos allá en Brasil, el país que más amaba Bartu. Tal vez para tapar el blanco que da la parca. Salí del lugar y no podía parar aquella risa. Firmé los papeles y me vine. Bartu venía con el equipaje de los vivos. Siempre decía que cuando muriera hicieran una fiesta bien divertida, con música de Pink Floyd al mango, Janis Joplin y que no faltara Vinicius.

   Un infierno aquel velorio, había tanta gente que faltaba un pucho más y todos moriríamos de asfixia. Mi madre llevó la crema Pond’s en la cartera pero no pudo limpiar nada, la pintura parecía definitiva. Mi tía Petete compró rosas blancas para tapar un poco tanto grotesco. Pero el color de Bartu pudo más que todo. Le salió bien, murió como quería, con amigos que lo vieron y lloraban de risa hasta doblarse. Mi hermanito, el Bartaburu adolescente trajo el equipo y la música, bien fuerte, echó a todos los viejos indignados.      Cuando no dimos más, ocupamos los sillones y ahí sí lloramos todos, eso estuvo de más, diría Bartu.

   En medio de aquel momento de comunión trágica, cayó el nabo de Pushkariov y dijo humedades, como siempre. Se disculpó con todos por haber llegado tarde, le dio un beso en la frente al Bartu y salió gritando que mi hermano era de mármol, más frío todavía. Pushkariov entró en el baño de inmediato y lo escuchamos vomitar. Para tapar el asco del imbécil pusimos música de nuevo, esta vez Bob Dylan, que nos llevó soplando en el viento y pareció que Bartu estaba entre nosotros.

martes, 27 de diciembre de 2022

COPROCUENTO

 

   —El que tenga que ir al baño, que vaya ahora o calle para siempre.

   —Al finalizar la clase me hice pis encima.

   —¿Y dónde fue que lo hiciste?

   —En los bancos de atrás está todo, todo, mojado.

   —Bueno, Fermín, ahora te vas al baño y hacés todo lo que quieras.

   —Seño, usted me dijo que hiciera lo que quisiera, vaya usted a mirar cómo dejé el baño.

   Miró de reojo y mi caca repartida por todo el baño y además, regada.

   —Tu penitencia será limpiar con un trapo y a mano, hasta dejarlo brillante. Fermín, tenés una penitencia por día, es raro y repugnante.

   —Nunca me voy a olvidar, Seño, cuando me hizo abrir un sapo con un bisturí. Yo me pregunto qué cosas tiene un sapo, que no tenga un Presidente: Eso me cuenta Papá, durante el almuerzo: “Sapos son los que nos hacen tragar”. Usted Seño, Señora, Señorita, nos tendría que enseñar algo que no fuera nada. Como dice mi Mamá: “Usted no sabe ni el abecedario, tiene mierda en la cabeza”. No lo digo yo, lo dice mi Mamá, que se sacó diez toda la vida. Yo le pondría un seis como Madre. A veces ella también tiene mierda en la cabeza.

lunes, 26 de diciembre de 2022

META MATAR NOMÁS

 

   Así que hay procederes ejemplares, vos que sos del Partido Obrero y no sos obrero. Vos que pensás que el mundo va a ser mejor, basado en tu futuro sin frontera y el amor de tus padres comunistas.

   Te mataron. Un arma con mano pagada, le gustó más la guita que tu persona de veintiséis años. La guita lo hace más feliz que tu vida. Alguno habría sabido, otro ha fabulado, alguien te señaló y estaba cerca cuando disparó. Reflexionaba el asesino:

   ─Un zurdito menos es un zurdito menos.

   Ningún partido es ningún partido. Las dificultades las resuelve una bala. Las felicidades del dinero: el dinero, sólo el dinero. El dinero compra la muerte. El dinero paga la vida del rico. Y mata la del pobre.

domingo, 25 de diciembre de 2022

AMIGOS

 

   Era Carnaval, Estela tenía una bici nueva que le trajeron los Reyes Magos.

   —No sabés el tiempo que tardaron los Reyes para comprar tu bici, trabajaron tanto que los demás niños del mundo, recibieron regalos chiquitos.

   Estela creía todo lo que su Abuela contaba, para los niños, lo que dice la Abuela siempre es una certeza. Estela no usaba la bici, prefería lustrarla, invertirla y ver si las ruedas rodaban, los pedales tenían luces propias que empezaban al atardecer. El timbre lo hacía sonar una vez cada dos días para ver si funcionaba, era color verde con estrellitas rojas. Comenzó a circular por el pasillo de su casa que era largo y no tenía autos ni personas. Estela era muy amiga de un chico llamado Roque, jugaban al miedo, a viajar, a que eran esposos, al doctor, eso era lo que más jugaban y hacían que se enfermaban seguido. La bici de Roque era vieja y oxidada.

   —Para Carnaval quiero ver que cruzás la calle con tu bici nueva, a lo primero aprendé a dar vuelta la manzana, por la vereda, cuando te sientas segura andarás por la calle. Cerca del cordón. Y a la hora de la siesta, mostrá tu valentía, no hay autos, te metés al medio de la calle.   Estela sintió vértigo ante la propuesta de Roque.

   —Lo hago pero si vos venís conmigo.

   Fue un Domingo, cuando jugaban con mangueras, baldes y bombitas de agua, manzana contra manzana. A las tres en punto de la tarde, se encontrarían en la vereda, Estela con un traje de bailarina y una coronita de flores blancas. Tocó el timbre de Roque.

   —¿Y? te estoy esperando ¿por qué no salís?

   Roque se asomó a la vereda sin la bici. Estela le dijo que la fuera a buscar, sería más divertido.

   —Sí, pero estoy esperando a mi hermana, que me la pidió un rato, ¿por qué no empezás vos sola, Estela?, de paso practicás, yo te sigo a pata ¿dale?

   La calle estaba vacía. Estela se largó con ímpetu, al décimo pedaleo Roque le tiró un bombazo de agua en la cabeza, Estela perdió pie y un camión, que salió de la nada, la atropelló.

   Se apiñaron un montón de vecinos, la Madre la tenía en su regazo, parecía una paloma blanca, con lagunas rojas y pies y brazos de marioneta.

   Roque corrió y corrió, hasta que la voz de su Padre se perdió. Nadie supo de dónde provino aquel bombazo, nadie. Roque hubiera querido ser castigado, que todo el barrio le pegara.

   Nada de eso sucedió. Sólo él lleva en su cabeza, su amiga sin vida y sus pensamientos giran y giran y no se detienen.

sábado, 24 de diciembre de 2022

TRES CADA TREINTA

 

   Vino anoche, estaba tan lindo, tan joven, esa sonrisa abierta de dientes prolijos, esos ojos firmes de saber más que sus años. Trajo el bolso con una muda limpia y catorce para lavar. Me dio un perfume de regalo, el olor es como de flor que se fue hace un rato y olvidó algo de limón y mandarina.

   Abraza firme, seguro de haber llegado a un puerto protegido. Comemos y hablamos entre tenedores suspendidos y copas inconclusas. Fue el momento de la novia, que lo quiere sin pedir cambio, está contento, le deja oxígeno y le otorga descansos generosos. Trabaja a destajo, como es ahora, lo que gana lo gasta, como es ahora. Cada tanto me escucha, pero mis palabras no son su idioma, a veces grita que él sabe, que no hable de lo que no sé. Es cruel, como los jóvenes en confianza y sé que mi deber es dejar pasar, sino lo mato.

   Tanto me costó aceptar su ser dependiente.

   Tanto me costó aceptar su ser independiente. Esta vida, si algo tiene sentido, es lo inoportuno, el destiempo, la comprensión tardía, el amor que necesita, el que no tanto. Soliviantar los deseos propios con los ajenos para que no caiga ni uno ni otro. Aceptar con la puerta abierta para que pase y se haga lo que sea. Se va mañana, hace mucho que es sin mí. Juego a que me necesita, soy la madre.

viernes, 23 de diciembre de 2022

UN PASEO CON MI CHAPLIN PREFERIDO

 

   Papá me llevó al Circo, acción que llevó a cabo con el desconocimiento de la dictadura de Mamá. Ella decía que los circos eran tristes, que maltrataban a los animales, que la viruta del piso tenía piojos y los payasos, patéticos. Todos mis amiguitos habían ido:

   —Papá, llévame ─le pedía llorando─ todos los chicos ya fueron, menos yo.

   Él jamás me dijo que no a nada. Usó una estrategia que convenció a Mamita querida.

   Después de sacar las entradas, me compró uno de esos algodones dulces, gigantes, que se enroscan en un palo. Papá se reía a carcajadas con los payasos. Yo me reía de las risas de Papá, los payasos nunca me parecieron cómicos. Esperaba ansiosa las aguas danzantes, resultaron ser chorros de agua iluminados con luces de colores.

   Yo me había imaginado personas de agua, que danzaban, con formas de humanos transparentes. Se ve que el algodón gigante, más la desilusión hizo que me hiciera caca encima. No dije nada, venían los equilibristas, ésos sí me gustaban. Mi Padre, que tenía una nariz importante, preguntó:

   —¿Patricita, vos no sentís olor feo, muy feo?

   —Disculpá Papá pero me hice encima.

   —¿Te cagaste? Vinimos a divertirnos y ¿vos te cagás encima?, vamos a casa ya.

   —No, Papi, falta para que termine.

   —Levantate y salgamos.

   Caminamos hasta la parada de Taxis.

   —¿No me llevás de la mano?

   —¡¡¡Nooo!!! agarrate de mi dedo, ¿cómo voy a llevar de la mano una nena cagada?

   Nos detuvimos en un Quiosco y compró un diario. Lo desplegó dentro del Taxi:

   —Subí de este lado.

   Cerró la puerta. Pensé que me dejaba sola, pero dio la vuelta y subió por la otra:

   —Chofer, vamos a 48, nro 975.

   Cuando llegamos, pagó, descendió del auto, dio toda la vuelta y dijo:

   —Saltá y andá para casa.

   Al Sr del Taxi, le salían sapos y culebras de la boca.

   —No escuches, hija, el Chofer está loco, ahora metete en el baño, te prendo el agua bien caliente y te enjabonás vos y tu ropa. Después de vos, sigo yo.

   —¿Por qué Papi, vos también te cagaste?

   —No!!, me quiero bañar porque la caca es tan contagiosa como la varicela ─ahora sí que cabe lo de mocosa de mierda, como le dice su Madre.

jueves, 22 de diciembre de 2022

MORALES DIFERENTES

   El peor compañero, malo como la peste.

   —Miralo vos, se le fruncen las cejas, su primer gesto diabólico, volcó el tintero en mi espalda, si me disculpan, cambio de pupitre.

   Le pegó en el recreo al más chico de la clase, todos miraban, nadie hacía nada. Lo tenía trabado en el piso, le golpeó la cabeza tres veces. Vino la ambulancia y con una sutura quirúrgica estuvo presente al día siguiente. Se acercó al vándalo.

   —Dice mi Viejo, que si alguien me pega en una mejilla, debo dejar que me pegue en la otra. Ahora decime, lo que hiciste fue en mi cabeza, lo que viene es que me patées el culo?

   El desgraciado miró al cielo, nunca bajó la cabeza.

   —Sí, como si fueras un fulbito, no lo hago porque si me rajan de la Escuela, mi Viejo me deshace y eso que no es mi Padre. Es un tipo que mi Vieja se lo trajo, no sé de dónde. A ella la caga a piñas, ya le saltó dos dientes. Va a la Comisaría de la Mujer y nadie le da bola, se hacen las que se van a ocupar y después nada, que nadie me diga nada, prefiero esta familia, antes que las flias aburridas que tienen Uds, van a salir todos putos…

   Nada lo detenía, excepto un día que se llevó la Caja de la Cooperadora y lo capturó la Policía, allí le dieron con la tohalla mojada, no podía ni hablar. Cuando obtuvo la libertad del Reformatorio que no le reformó nada, volvió a su casa y vio la infamia que cayó sobre su Madre, casi agonizante y sus hermanitos golpeados. Entró al dormitorio de su Padrastro, beodo, corrió a la cocina y con una cuchilla le perforó el pecho. Le dieron ocho años de cárcel, por crimen atenuado por las circunstancias. Durante ese tiempo fui, todos los días de Visita, le llevaba meriendas en un taper, cigarrillos y un dinero, que me daba mi Padre, para entregar a los que sino, de seguro, abusarían de su persona. Los compañeros de Escuela no lo perdonaron a él, ni a mí.

   Por buen comportamiento, le devolvieron sus escasas pertenencias y atravesó la Salida donde yo lo esperaba, con un sobretodo y un abrazo. 

miércoles, 21 de diciembre de 2022

SEDA DE GUSANO NEGRO

 

   Fue para un examen de rutina, un Médico le dio un diagnóstico poco promisorio. Ella vivía sola con un gatito que no crecía. Cuando tendía la mesa había dos sillas, en las cabeceras se sentaban, Rita de un lado y cruzando la mesa, sobre primorosos almohadones, el gato. Ponía las patitas delanteras sobre el mantel y recibía sendas porciones de su alimento en un plato de Perugia, él se llamaba Tin Tín y como Rita no tenía amigos ni parientes, le contó a su único interlocutor, que iban a operarla. Tin Tín apoyó la cabeza sobre el mantel y lloraba sin ruido.

   —No me hace bien que llores, por favor vení a mi falda y te hago mimos. ¿Querés?

   El gato cruzó la mesa y le contestó:

   —Miau ─que en el idioma felino, quiere decir: “Sí”.

   Le operaron una piedra maligna, ninguna medicación funcionó, le hicieron una quimio. Ella aceptó por dos razones, miedo a la muerte y dejar solo a Tin Tín.

   Le dijeron que hiciera vida normal.

   —¿A qué le llamarán vida normal, éstos?

   No tenía fuerzas, se mudó al piso de abajo. Dormía sin medicación, largo y profundo, sueños gratos, episodios de los cuentos de su Abuela, amigos que la pretendieron y ella no.

   Una mañana, un rayo de sol dio sobre su almohada. Tuvo un sobresalto, cantidades de pelo inundaban la superficie. Decidió tomar una ducha, cuando se peinaba en el enjuague, le quedaban manojos de pelo en sus manos. Rita estaba advertida que esto podía suceder. Cuando la calvicie fue total, se negó a sí misma la mirada de los otros. Encontró un baúl donde guardaba ropa y joyas de valor, con olor a lavanda y un retrato de su Madre y ella con ropa cara y chic.

   Retuvo en sus manos un chal blanco, prendido con un diamante, cubrió su cabeza calva. Se miró en el espejo y admiró sus rasgos perfectos, tomó del baúl un vestido de seda de gusano negro. Tapó sus ojeras con un maquillaje leve, igual que sus mejillas en rosado. Llevó a Tin Tín escondido en un bolso pequeño.

Fue caminando al mejor lugar de copas, Moulin Rouge, las personas quedaron con sorpresa de estatua, cuando vieron la llegada de Rita con un savoir faire implotante. Tomó asiento en una banqueta alta, junto a la barra. Pidió al barman un cóctel que le hiciera viajar a las estrellas.

   A la tercera copa, comenzó a bailar sola. Un Señor muy distinguido, alto y buen mozo, la tomó de la cintura y hacía volar los pliegues de su vestido. Tin Tín vio a su dueña desde la bolsa pequeña, olvidada en la barra. Saltó hasta el chal blanco y clavando sus uñitas quedó hecho andrajos. Apareció la cabeza calva de Rita. Ella, con desesperación desesperada, clavó el diamante en su cabeza, parecía el origen de un arroyo de sangre. Su compañero de baile la llevó a un Sanatorio, retenía su mano en las suyas. Rita murió con una sonrisa, mientras el gentleman, quitó de su cabeza el diamante y lo guardó en el bolsillo. Tin Tín bebía sangre del piso, como si fuera leche tibia.

martes, 20 de diciembre de 2022

POSTURAS

 

   No es una buena hora para salir del boliche. El Gran Buenos Aires, de noche parece el preámbulo del final. Soy un tipo grande, no sé cómo me conocen mis amigos. Yo no reconozco que eso que dicen sea yo. Hay un viejo tan obsesivo, se sienta en la misma mesa, parece que la tuviera alquilada. Se instala con un codo, el derecho, depositado en la mesa y sostiene su mejilla con la cabeza ligeramente inclinada. El pecho hundido rodea un espacio de la silla, apoya el codo y deja caer el brazo y la mano laxa. El Mozo ni le pregunta, copa de vino de la casa. Lo toma despacio, como si hubiera trazado un tiempo matemático de cuarenta y cinco minutos. Cada vez que lleva la copa a su boca, levanta el dedo meñique. La sombra se proyecta en la pared, con la exactitud de una película repetida.

   Pasaron unos tres meses y la mesa fue ocupada por otro viejo igual de obsesivo. Una mano sosteniendo, con codo en la mesa, la cabeza ligeramente inclinada y el otro brazo, doblado en el respaldo de la silla. Éste pedía grapa en un vasito de licor. El Mozo preguntó la primera vez que lo atendió y luego le llevaba de memoria, a diferencia del otro, el pecho era erguido, pero la obsesión del tiempo, la postura y el dedito levantado era exasperante mirar con la sombra recortada en la pared, como película repetida.

   Pasaron tres meses y el viejo dejó de venir.

   Un día, entré sin pensar y me senté en la misma mesa de los anteriores, noté que el modo de estar de los viejos, era la más cómoda distribución del cuerpo. El formato guardaba una diferencia, mi panza comenzaba arriba de mi pecho y se engrosaba hasta rozar la mesa. Vino el Mozo y le pedí una pinta de cerveza negra. Después de la pinta, parecía que venía sólo el meñique levantado, no pudo ser nunca, me lo rebané en la fábrica.

   Pasaban los días, yo no era fóbico, pero mi reloj biológico, después de tantos años, viró en acostumbrado. Cuando me fui, casualmente, a los cuarenta y cinco minutos, biché mi sombra y era siempre la misma.

   Un día me tomó el cansancio de tanto cotidiano. Caminé a la salida a un metro de la pared de la calle, puedo jurar ante Dios, que caminaba solo, delante de mí caminaba la sombra del que tomaba una copa del vino de la casa, me inquietó porque veía el recorte de la sombra, pero no el viejo. Delante, miré la sombra en la pared, del que tomaba grapa en copita. Comencé a inquietarme, mi sombra iba conmigo, me reconocí por la panza y por ser el único de los tres que hacía ruido de pasos.

   Había empezado a preguntarme si acaso las sombras mueren.