martes, 7 de marzo de 2023

NO SOY TONTA

 

   —¿Qué hacen los pillines?

   Así le preguntaban a ella cuando había un primo y se hacía un silencio prolongado.

   El padre de Anto recibía la visita de su hermano y su cuñado, les debía tanto que decidieron negociar. Atendió Anto a las seis de la mañana, besó a ambos tíos y corrió al escritorio:

   —Papá, te buscan Rober y Furio. Hey Papi! Se te enganchó la corbata busco ayuda y vengo.

   Los Tíos tomaban café.

   —No sé qué pasa, no se puede desanudar la corbata, está parado…vayan, los hombres saben más de nudos.

   Furio lo levantaba del piso, mientras Rober trataba de desanudar la corbata, la aflojaba de un lado y se cerraba el nudo vecino.

   —Dejame intentar a mí, dale, tenelo vos.

   Furio buscó una tijera y cortó la corbata, tenía mucho filo, por torpe le perforó la carótida.

   El padre de Anto cayó sobre la alfombra, por suerte, roja.

   —Yo lo quise salvar y lo maté, yo, su propio hermano.

   Rober se tapaba la cara:

   —¿Y yo que soy partícipe necesario?, tenemos que pensar una coartada.

   Golpean la puerta despacio y se asoma Anto

   —¿Qué le pasó a Papi?

   Respondió Furio:

   —Nada, se hizo un licuado de tomate, tropezó y se desmayó antes de empezarlo, pero ya está reaccionando. Anto te llevo a la escuela.

   —¡Sí! Me encanta ir en tu auto a mil.

   Ella tenía seis años, a la salida nadie la fue a buscar. Vivió sola tres días, al tercero aparecieron los Tíos. Se salvaron porque el Padre de la niña se suicidó. La Justicia, que nunca ve nada, presentó unos expedientes con una página faltante. Allí estaba escrito la parte de la aorta, les costó tres millones. Se quedaron en la calle, con sus propiedades embargadas. Pensaron en Anto, no tocaron el timbre, estaba abierto.

   —Mis queridos Tíos, claro que pueden vivir aquí conmigo. Hice un diagrama para cada uno. Tendrán que cumplir todo lo que les ordene. El Juez espera cualquier novedad. Él no sabe que yo presencié el asesinato y Uds tampoco, digo, por las caras blancas y los dientes castañeteando. Tengo seis años, pero no soy tonta.

lunes, 6 de marzo de 2023

EN PRIVADO

 

   La Editorial decidió publicarme, a condición que me atuviese a la pornografía. Me pareció repulsivo, pornografía son las guerras y sus derivados.

   —Ese material es de venta garantizada, la gente tiene imaginario chanchito y de sus libros provendrán las nutrientes.

   Necesitaba la plata y acepté. Empecé a escribir una historia basada en episodios irreales. La Sra Montes De Roca quiso regalarse una fiesta privada, con media docena de invitados jóvenes recomendados. Ni bien llegaron se tiraron a la pileta, la Sra Montes  De Roca, con un vestido de satén, se quitó el calzón y el corpiño, se unió al grupo, nadó hasta el centro de la pileta e hizo una plancha, casi fuera del agua.   Tenía tetas compradas en Rumania y culo hecho en Argentina. Los jóvenes, cuando le notaron hipotermia la trasladaron a una cama redonda. No pesaba nada, puro gas. Le quitaron el vestido que uno se metió en la mochila. Hicieron la representación.

   Los jóvenes debían pasarle la lengua por todo el cuerpo.

   —Estoy untada con dulce de leche y crema, eso va a estimularlos.

   Parecían antropófagos, hasta que terminó el dulce.

   —Ah, pillines, pillines. Les faltó la guinda del postre.

   Ellos nunca vieron una vieja setentosa con las piernas abiertas y un spot que daba a la guinda, haciendo volteretas, dentro de una vagina de uso excesivo.

   —Vamos, vamos, al que se atreva le pago triple.

   La Sra Montes De Roca perdió la paciencia, tomó a cualquiera de los pelos y lo sumergió de prepo. Encontró la guinda enseguida, los otros lo ayudaron a salir. Durmieron sobre la Sra, era mullida y generosa en sus devoluciones felllatescas                                         

                              ………….

                                                                          

   Le tengo que agregar más inmundicias, tipo se la come doblada…   Me levantó fiebre, será por el cuento. Una se pone en el lugar de la mina que una inventó, voy a buscar el vibrad…, perdón, el termómetro.

domingo, 5 de marzo de 2023

CONSUMIR LA VIDA

 

   Quedaba un sólo carro, lo tomé distraída, una Señoritinga puso sus garras y lo arrebató, dijo gracias y entró al supermercado “Cagarca”

(A veces parece que hicieran un casting de nombres). Pasó un Señor con atuendo campocaro, las puertas fallaron y cerraron con el Señor al medio. Cuando lograron abrir iba a entrar por fin y el Señor campero se me cae encima. Logré salir gracias a Julia, una amiga generosa que me cedió su carro.

   Me detengo en una góndola y tres niños que parecían no pertenecer a nadie, llenaron mi carro de tantas cosas que un repositor ayudó a volver a su sitio los productos.

   Me acerqué a los niños:

   —Fuera de aquí, molestan a todo el mundo.

   Ahí sí apareció la madre:

   —¡¿Cómo les va a gritar así a mis hijos?!

   La miré con ojos de preciofideos:

   —Si no te gusta, hacete cargo.

   Tropecé con la que me robó el carro y dijo

   —A vos te conozco de algún lado ¿No?

   —No.

   Seguí con mis compras, todo marca Pirulo, no existía otra.

   Suprimí elementos de mi lista, costaban el doble que antes de ayer. Hice la cola interminable, había sólo tres cajeros, una vieja delante de mí pisaba mis pies, sin intención, claro. Atrás un pendejo me apoyaba el carro en el trasero.

   —¿Vos lo hacés a propósito?

   —Lo que pasa es que me empujan.

   Por fin me llegó el turno, no le veía las manos a la chica de la caja, pasaba los objetos por el marcador, los embolsaba, cobraba, limpiaba el piso, no tenía cambio. La gente pura tarjeta.

   Salí mareada, además faltaba el aire. El chico que estaba tras de mí pidió las bolsas para ayudarme, abro el baúl y lo veo subir a una moto con mis bolsas.

sábado, 4 de marzo de 2023

FACHO

 

   El tipo un metro noventa, con un traje impecable, corte de pelo a lo Hitler y unas manotas con cinco boletas disfuncionales, Arba, Afip, Anses, Grimoldi y Frávega.

   ─Quiero pensar que hubo un error. Dijo el hombre gigante.

   Se acercaron todos los empleados al escritorio del flaquito, encargado del Departamento de Equívocos. Una inofensiva y menuda persona:

   ─¿Puedo ayudarle en algo, Sr. Debucchi? Estoy a su disposición.

   El tipo dando con los zapatos al piso, como un caballo brioso:

   ─¿Las deudas son veraces?

   El menudo, luego de mirar la compu, respondió:  

   ─Absolutamente Sr. Debucchi.

   El tipo le arrebató las boletas, las hizo un bollo y le pidió al empleado menudo que abriera la boca, le metió el bollo y lo empujaba con los dedotes.

   Cuando se fue, los empleados hablaban de la pinta del tipo, la forma de conducirse, su inefable potencia, era “El Hombre”.

   La admiración excesiva los hizo olvidar del compañero que le faltaba el aire, murió como las personas prescindibles, sin que nadie lo advierta.

viernes, 3 de marzo de 2023

MALA PRAXIS

   Llegaba a la Clínica por propia voluntad, el detonante era desde una pelea con su Madre, hasta ver a su Padre tomar media botella de whisky y partirle el vaso por la cabeza.

   La familia sentía alivio, cuando Abigail preparaba su valijita. Pedía un remisse y en la puerta de recuperación, un par de Enfermeros la recibían. Su habitación daba a un parque desorganizado, pero rozaba sus ventanas, detenían su pensamiento.

   Un Enfermero dictaba la obligada respiración matutina. La Clínica no utilizaba psicofármacos. Se trataba de reinsertar al paciente en la sociedad, con métodos no agresivos. Abigail, persona difícil, odiaba a todos los Enfermeros y los Médicos le parecían superfluos.

   Chin Chin, el de la respiración, dudaba si ella hacía el ejercicio con corrección, una mañana le apoyó sus manos en el abdomen, casi al borde del pubis, por allí debía inhalar el oxígeno.

   Siguió con manos tibias, hasta el pecho.

   —Disculpá, Abigail, pero los pezones van incluídos, un masaje ligero sobre tus pechos, relajarán la respiración. Después soltás el aire desde el pecho hasta el pubis. Eso lo hacés sola, mis manos participarán si es necesario.

   Chin Chin sintió una repentina atracción por ella y pretextó acompañarla en la exhalación.

   Abigail respondió:

   —Sí, por favor, Chin Chin, empezá por mi pubis, notarás que comienza más abajo, en un orificio pequeño, te informo que soy virgen. Con tu dedo acusador hacé un masaje leve, donde logres encontrar el punto G-20. Si notás que me broto y hago movimientos compulsivos, el único modo de detenerlos, es introducir tu miembro hasta romper mi himen, harto de vivir a puerta cerrada.

   Chin Chin se mostró participativo:

   —Abi, tengo un recurso terapéutico, se trata de introducir mi pene en múltiples ocasiones, hasta apagar tu último gemido. El relax te hará dormir. Por la noche me daré una vuelta y lo haremos de nuevo. Ha resultado sanador en infinidad de mujeres.

   Chin Chin apareció demasiado tarde, ella lloraba y se arrancaba los pelos. Tenía tal obsesión que le pidió una explicación de su ausencia.

   —Abigail, no sé si lo que hacemos implica una mala praxis, por eso me ausenté.

   Ella respondió:

   —Chin Chin, mi estadía en este lugar, la extenderé seis meses, sos tan profesional, me siento tan contenida, que la alegría conducirá a mi recuperación total, si así no lo fuere, hay que insistir. 

jueves, 2 de marzo de 2023

SIN PAN, SIN TODO

 

   ─Traje la mitad de verdura que acostumbro. No me alcanzó la guita. Te lo juro. Cualquier banana pasada cuesta como un pulóver de angora, traído de Angora.

   Él tomaba mate y leía el diario. Sin mirarla.

   ─Sentate alguna vez y leé el diario, así entendés y no te preocupás más por los tomates, los precios se duplican, triplican, cuadriplican y no sigo porque me cansa.

   Qué tipo éste, los diarios son como las revistas Boba y se publican para que la gente, tenga con qué limpiarse el trasero.

   El marido, con gestos leoninos, dijo que esperaba que se fueran los que roban, los que dicen que vivimos fenómeno gracias a ellos, los chorros de nuestros ingresos. Tengamos esperanza, que en el lenguaje actual significa  esperá sentado.

   Cuando lo escucho mientras pelo cebollas, aprovecho para llorar y me retrotraigo a nuestros primeros años de casados, me llevaba el desayuno a la cama, nos dábamos besitos y decía él: “contigo pan y cebolla”.

   No le pagan la indemnización por despido y la plata de la venta del auto no la vimos nunca. Nos hartamos de comer pan y cebolla. Igual se terminó hasta eso. Nos acostamos abrazados cucharita, le propuse una noche de luna de miel.

   Fue sincero, dijo a mi oído que toda esta orfandad le producía estrés fálico.

   ─Si querés hay miel en la cocina y luna en el jardín ─dijo.

   El tarro de miel estaba vacío. Mientras le pasaba la lengua al tarro, afuera llovía, luna no había.

miércoles, 1 de marzo de 2023

CATALINA ARANCELES

 

   El cementerio se inundó cuarenta veces en ciento veinte años. Los deudos de todas las bóvedas las vendieron por monedas, incineraron a sus parientes muertos y arrojaron las cenizas a la laguna. Sólo una bóveda quedó en pie, con superpoblación finada, los ataúdes cubiertos de telas blancas, bordadas a mano por las “Hermanas Hilo por Hilo”. Todos los días, sin falta, venía la última heredera de la bóveda más antigua del lugar. Si había inundación, se trasladaba en bote. Si llovía se guarecía dentro del reducto. Rezaba el rosario perdido, con un collar de perlas, le salía completo. Catalina Aranceles era atea, lo del rezo lo hacía en homenaje a los que se fueron, todos tan católicos que donaron sus pertenencias a la iglesia. La familia quedó tan agradecida que ninguno visitó el cementerio jamás, excepto cuando murieron, que no sólo lo visitaron sino que se quedaron. Ella vivía en una casa precaria, el deseo de Catalina Aranceles era tener una casa digna, pero carecía de medios económicos, el último gobierno arrasó con su fortuna. Decidió hacer una feria americana, con toda la mantelería del recinto. Cuando se efectuaba el pago del último mantel, lo cobró en Euros, porque estaba hecho con hilos de seda de gusanos macho. Se presentó el Director de Cementerios, especialista en nichos, bóvedas y fosas comunes, estas últimas rellenas de comunistas:

   ─Buenas tardes, Señora Catalina Aranceles, sepa disculpar, pero me veo obligado a decirle que lo que usted hace está totalmente prohibido.

   Catalina, con voz áspera y mirada de demonio de Tasmania preguntó:

   ─¿Quién es el autor de tal prohibición?

   El Director dijo:

   ─Mire, hasta hace poco fue Ley.

   Catalina Aranceles lo quitó del medio con cajas mal templadas. Necesitó la ayuda de dos mudadores y un constructor para el traslado de objetos, los ataúdes incluidos.

   Las tapas de estos últimos serían las puertas y las bases, ventanas con alféizar. Al abrir los cajones todos recularon, dentro de ellos sólo había camisones y camisas. Las almas subieron a los cielos y dejaron sus indumentarias.

   Le pusieron vigas de mármol de Carrara para que la casa fuera palafita. El techo, Catalina Aranceles, decidió que fuese con los vitraux de la bóveda. Al constructor y su ayudante les pagó con la venta de camisones y puntillas.

   Concluido el trabajo Catalina Aranceles se sintió vacía, no le quedaba nada por visitar. Una mañana de septiembre abrió sus ventanas y montones de periodistas y camarógrafos le preguntaban si podían entrevistarla y filmarla.

   ─Bueno bueno ─dijo Catalina– voy a ver si mi apretada agenda lo permite.

   Tomó un libro de la biblioteca y les pidió que las entrevistas fueran espaciadas.

   El costo de cada visita sería de quinientos euros y en caso de prensa amarilla de dos mil euros.

   Con su primer pago en el corpiño, Catalina Aranceles miraba el interior de su casa mientras comía un catering de sushi, salmón, wasabi y puré de papas. Por suerte no había nadie, porque Catalina Aranceles eructó haciendo resonar la laguna, mientras le dijo a la luna lo mismo que decía su abuela. Nada se pierde, todo se deforma.

martes, 28 de febrero de 2023

EL NIÑO PROPONE

 

   ─Mami, tuve una gran idea, ahora que vos y Papi fueron echados de sus trabajos. ¿No nos podemos ir de vacaciones?

   ─Si no tenemos dinero ni para llenar la heladera. ¿Cómo se te ocurre?

   ─A mí me gustaría el norte de Brasil. Mi amiguita de al lado se fue la semana pasada y me invitó a ir con ellos, pero yo sin ustedes no voy a ningún lado.

   ─Eso dalo por sentado, niño lindo y bueno. El padre de tu amiguita es un corrupto, lleno de plata robada.

   ─¿Qué quiere decir corruto?

   ─Te falta una letra, la “p”.

   ─¿p de puto vos decís?

   ─No, p de corrupto.

   ─Mami, es casi lo mismo ser puto que corrupto. ¿No te parece?

   ─¡No!, corrupto es mucho peor, si es puto problema de él.

   ─Después de todo, puto ¿qué quiere decir?

   ─Que se divierte dos veces, habría que probar.

   ─Mami, ¿vos probaste alguna vez divertirte dos veces?

   ─Dejate de hablar pavadas y ayudame a cocinar las lentejas.

   ─¿Lentejas otra vez? ¿Y papas fritas con huevos fritos?, me gustaría más y te cuesta lo mismo.

   ─Niño feo y malo, andá a lo de tu amiguita que ya volvió y pedile a ellos que te den de comer.

   Llegó el Padre cantando y contento, consiguió un trabajo de arquitecto en la empresa más grande de Buenos Aires.

   ─¿Y cómo lo conseguiste?, decinos por favor.

   ─Fue gracias al Padre de tu amiguita, que tiene miles de conexiones.

   ─¡¡Bieen!! Ahora sí nos podemos ir de vacaciones. Mami no necesita trabajar, sería mejor que se ocupara de nosotros. De paso no se encierra más en el dormitorio para llorar como una marrana. Eso no lo digo yo, lo dice la Abuela que me parece que no le caés muy bien que digamos.  

lunes, 27 de febrero de 2023

Y SIGUEN LAS INTENCIONES

 

   Los cadáveres quedaron enganchados en la quilla, vinieron de Prefectura, para hacer la autopsia correspondiente.

   —Vos hacé el trabajo de la mujer, yo me encargo del hombre.

   El compañero notó que a pesar de estar cianótico, la herida de punta a punta era superficial, se asustó porque el corazón latía, era esporádica su función, pero latía de vez en cuando.

   Llamó a su compañero, que estaba lleno de asombro, la herida de la espalda no había atravesado ningún órgano vital y el corazón de ella también latía, pero más acelerado. Trasladaron de la morgue, los dos cadáveres a una pieza de temperatura ambiente, salía agua de ambos, pero era hielo derretido. Con mucha habilidad suturaron la herida del hombre y luego la de ella.

   Los Médicos estaban blancos de miedo, pero les hicieron respiración boca a boca a los dos. Saltaron casi hasta el techo por la resucitación. Salieron mojarritas, un pez espada y pulpos recién nacidos. Cuando los Doctores combatieron aquel shock, el de buen humor dijo:

   —Mirá qué cazuela se puede hacer con lo que escupen estos…estos…no sé cómo llamarlos, “los muertos vivos”, hay una película, creo.

   —Necesitan los dos, tranfusiones de sangre inmediata, llamá al equipo de guardia, aquí se precisa ayuda urgente.

   Quedaron los dos conectados a máscaras de oxígeno, a suero y a la transfusión de sangre, que era lenta, pero fueron tomando color sus semblantes. Estuvieron inconscientes la semana siguiente. Los Médicos pensaron que de ésa no volverían. El día número uno, de la semana siguiente, movieron los dedos, abrieron los ojos y tenían tono muscular en todo el cuerpo, los corazones latían perfectos.

   Fueron desconectados de las ayudas externas y por casualidad se vieron el uno al otro, se hablaron áspero por los tubos que les pusieron, sentían las gargantas raspadas. Deliraban, recuperaban de a poco pedazos de realidad y otras las olvidaron. Cuando les dieron el alta para viajar a Jordania, una Enfermera los detuvo:

   —Me parece que se olvidan algo muy importante.

   Lo depositaron en brazos de ella.

   —¿A vos qué te parece? ¿Qué hacemos con el bebé?

   Él estaba entregado acariciando la cabecita.

   —Por lo poco que recuerdo, éste es nuestro hijo, vamos a cuidarlo y amarlo aunque no sepamos nada, este bebé es de nosotros, por siempre. Es un regalo del cielo, tapa el infierno, que ni recordamos por qué. 

domingo, 26 de febrero de 2023

DARLING TOM

 

   Entre enredaderas y ojos de acanto, dos ojos brillantes como linternas, gruñeron. Salió Enrique:

   —Es un manto negro, de ojos celestes, no sabés cómo cuida la casa!

   —Pasá, Germán, los dos más chicos tienen fiebre alta y no pueden ni hablar, por eso te molesto a esta hora.

   Uno era Abogado y su amigo Médico. German litigaba, por cualquier nimiedad y su amigo lo defendía frente a acusaciones que hacían sonreír a los jueces. Cuando terminó la visita médica, salieron los amigos hablando de autos, el perro llamado “Tom”, se abalanzó sobre Germán, lo tiró al pasto y mordió su carótida. Salió toda la familia a desprender al animal, traer toallas. Germán apenas pudo decir:

   —Apretá bien, Enrique y llamá a Urgencia Médica, pedí una ambulancia.

   Se le practicaron los primeros auxilios, mientras Enrique decía:

   —¿Vieron? Yo les dije, es un perro bravo, pero cuidador.

   Nadie le contestó, estaban acostumbrados a sus conclusiones disparatadas e inoportunas. El chico más grande, de una colega de Enrique, jugaba en la casa. Tom lo vio y le arrastró las uñas a lo largo de su cuerpo, llevándose el dedo meñique, que su boca masticó como jamón.

   La flia del chico, presentó una denuncia. Enrique, con su hijo, fueron a visitarlo, pero salió la Mucama diciendo:

   —Los Señores me pidieron que les prohíba la entrada a esta casa.

   Elisa, de trece años, amiga de otro hermano, entró sin llamar y Tom, de callado, la mordió cuatro veces en distintos lugares, pero no le comió nada.

   Se creó un clima familiar de miedo en cadena. Cuando los hijos pidieron al padre, que lo llevara al campo, el padre respondió:

   —Pero, ¿Uds, quieren que se coma una vaca?

   La madre de los chicos le confesó al padre, que le daba miedo salir a tender ropa. Un día quiso ventilar la casa, entró Tom y cuando la vio, le mostraba los colmillos, ella se metió debajo de la cama, el perro no pudo acceder porque era más grande que la cama. Los hijos se refugiaron en la terraza y llamaron a la Policía. Explicaron lo que sucedía, mientras la madre gritaba:

   —¡Asesino, asesino!

   Los Policías se hicieron presentes de inmediato, pensando que había un asesino, cuando vieron la escena, lo metieron en una red y lo cubrieron con una lona de carpa. Abrieron la puerta de una camioneta azul, cerrada, con un respiradero enrejado.

   Cuando Enrique volvió del trabajo, se enteró de la tragedia, no de su mujer, sino que hubieran llevado preso a Tom. Todas las Comisarías estaban al tanto.

   —Mire, Dr, lo lamentamos, pero le informamos, que su perro está acusado de intentos de homicidios reiterados.

   Enrique preguntó si no podía ser el Abogado Defensor de Tom. El Oficial de turno, dijo que los perros tan grandes y de ojos claros, estaba comprobado que eran locos. Enrique preguntó dónde se hallaba preso. El Oficial explicó que les llamaban “perros para manifestaciones incontenibles”.

   Enrique asistía a todas las manifestaciones, a ver si podía encontrar a su mascota feroz.

sábado, 25 de febrero de 2023

PROTOCOLO

 

   Justo yo fui el elegido para otorgarle su título de Médico. Ella comenzaría su tarea al día siguiente, sin hacer la Residencia ni el Juramento Hipocrático, al que consideró fuera de su territorio ideológico. Escuchar semejantes verduras en una alumna que no sabe un pomo, me deja perplejo e impotente, pensé qué hacer, ¿le doy la mano y el título? ¿O le pego un bife de lomo?, en esa cara de canario tweety, con ojos seductores de Barbie plástica.

   El recinto estaba completo, se oían ruidos de butacas hundidas y murmullos aquí y allá. De pie, en primer plano, se encontraba el Ministro de Salud, su Sra Madre, los tres Hijos, cara de twitteros y su esposa craquelée. Me enteraron la presencia de aquellos pajarracos. Morochazo el Ministro, sólo le faltaba la insignia: “Soy corrupto y tengo banca”. La Hija parecía de veinte años, se recibió en tres. Llevaba puesto un vestido largo, con volados y cartelitos convencidos: “Argentina va a ganar”, bordados en celeste y blanco. Atemporales, porque perdieron y quedaron afuera del Mundo. Tenía coronita la nena, de brillantes y espejitos. En ambas manos, portaba un ramillete de rositas rococó rosadas y un escote hasta el ombligo, luciendo tetas nuevas, grandes, regalo de su padre. Le extendí la mano y ella la suya, la mía quedó llena de espinas, luego entendí, las rosas eran de espinas y la nena llevaba guantes de guanaco viejo, duros y teñidos de fucsia. El protocolo permitía darle un beso en la mejilla, tenía un make-up grueso, donde mi boca quedó estampada. Dando los trámites por cumplidos, corrió a saludar al Ministro, piando:

  —Papi! Papi!, gracias por el trabajo que me   conseguiste en la Clínica Maternidad Suizo-Argentina, me hago el legrado gratis y no me crecerá la panza, recién operada. Tengo pacientes en espera.

   Nadie se percató que el micrófono estaba abierto  y el público se reía a tambor batiendo. El Padre, emocionado, le pisó el vestido, dejando los tules volando, se comprobó que carecía de bombacha y subió al Rolls Royce, no terminaban de ascender las personas invitadas, la nena no tuvo más remedio que sentarse en la falda del chofer, otro acomodado, que hacía gemir y gemir a la nueva Dra, sobre todo en los baches hondos.

viernes, 24 de febrero de 2023

EN UN ELEGANTE RESTÓ DE MANHATTAN

 

   Entran atropellando a todo y a todos. Lucen ropa carísima pero mal puesta. Hablan a los gritos y ríen como triunfadores guarros. Vienen de un revés más en la larga historia de sus errores, pero no entienden cuando pierden.

   El mozo les señala la mesa del fondo, alegando reservas pero prefiere separarlos del resto. Se sientan y piden:

   ─Che, traenos el plato más caro que tengan, para todos.

   El mozo nombra el plato pero no le entienden y no les importa. Les avisa que demorará un poco porque algo tan especial lleva su tiempo. Llega el sommelier y les insiste en acompañarlo con champagne Defecté Pour Toujurs, francés, que viene en barril y se sirven en vasos grandes. No entienden nada pero les parece perfecto y aceptan.

   Enseguida empiezan a desfilar al baño. Va uno, van dos, vuelven, luego tres, vuelven y así. Cada vez que regresan levantan más la voz y ríen con entusiasmo y rigidez.

   Son un medio economista, dos medios abogados, ocho barrabravas trabajando de custodios y tres señoritas de alquiler haciendo de funcionarias. La comida no aparece, pero no se preocupan siguen yendo y volviendo al baño y la euforia aumenta.

   El que parece el jefe de la gavilla le pregunta al mozo, por qué habla tan bien el español. Contesta:

   ─No hablo español sino argentino, por mi abuelo argentino. A propósito ¿usted es Chukiloff o es parecido a él?

   ─Ah, me reconociste, no mi nombre no es así pero parecido, sí soy padre de la Economía y vengo a darles una clase magistral a unos pajarracos que me querían cagar.

   ─Sí, lo leí quería que pagaran lo que ustedes firmaron. Bueno, antes de irse le voy a pedir un autógrafo. No sabe lo que es para mí tenerlo a usted acá, no se imagina.

   ─Lo que quieras, pibe, si querés sacarte una foto con nosotros no hay problema, pero apurá la bebida que tenemos la garganta seca.

   Llega el champagne amarillo, heladísimo, servido en vasos gigantes. Se lo toman de un trago y piden más. Les pregunta si les gustan. Dicen que es raro, pero muy rico.

   Siguen yendo al baño, las narices de todos manchadas de blanco, cada vez más. El mozo trae otra vuelta y les cuenta:

   ─Mi abuelo se jubiló en Argentina y después le hizo juicio a la caja porque le pagaban de menos. El juicio duró años y al final le dieron la razón. Pero nunca le pagaron la diferencia. No sé, no quisieron.

   Chuki, aburrido, lo interrumpe:

   ─No te preocupés, vos apurá la comida y yo te arreglo lo de tu abuelo.

   ─No, gracias, pero es imposible mi abuelo falleció.

   ─Ah, cuánto lo lamento, pero la comida apurala igual, me acaban de avisar que tenemos el jet listo.

   ─Se la hago corta. Él había comprado unos poquitos bonos de la deuda argentina con sus ahorros vitalicios para ayudar al país y dejarle algo a sus hijos, pero un día escuchó que la Presidenta le decía buitre por la cadena nacional y que nunca iba a pagar esos bonos. Le dio un ACV emocional y falleció en el acto. Hace tres meses y era cierto ¿no? Todavía no pagaron a nadie ¿no? Ni los intereses.

   ─Mire, es más complicado que eso pero, ah…ahí vienen nuestras fuentes, hablemos luego, ¿le parece?

   ─Sí como no. Seguro que explicarlo debe ser algo dificilísimo.

   Les traen otra vuelta de champagne y destapan las importantes fuentes, pero están llenas de huesos de pollo, repelados y con perejil. Aúlla al mozo indignado.

   ─¿Pero qué pasa, esto es una joda? ¿querés que te mate acá mismo?

   ─No señor, yo le avisé que el plato era The Chicken Of The Golden Eggs y a ustedes les gustó la idea de comerla, pero parece que ya se la comió su Jefa en esos años y eso es lo que quedó. Ahora, el champagne que les gustó y tomaron tanto, es orín de todos los bares de la cuadra, bien frizzado.

   Se paran todos vociferando y a pelearse, pero justo entra la New York City Police, alertada por el dueño del local y los detienen por escándalo. Al reconocerlo a Chuki le dicen que no se puede ir sin pagar, Chuki quiere arreglar con unos bonos. El Oficial a cargo lo mira y sonríe. Agrega al informe: Intento de Estafa. Se los llevan en un furgón. A Chuki ya le sangra la nariz, por tanto odio y tantos químicos.       

jueves, 23 de febrero de 2023

LA MASTICACIÓN

 

   Durante las vacaciones, la Escuela Pedagógica nos llevaba a recorrer provincias, en carpa. El primer campamento fue en Tilcara, Jujuy. Había un chivito juguetón al que luego de votaciones, lo llamábamos Jazmín. Nos acompañaba en caminatas y nos topaba como para que aceleráramos el paso. De noche dormía al lado de las carpas. Lo quise tanto a Jazmín, que me dejaba darle abrazos y pasarle mi cepillo, para que su pelo brillara, le apoyaba mi frente en la suya, hasta que yo terminaba en el suelo. Tenía fuerza, Jazmín, cada día más porque crecía.

   Un día no lo vi más, lo busque por todo aquel predio pero no aparecía. A Jazmín lo mataron para comer y así enterarnos qué gusto tenía el chivito. Vi cómo hicieron el fuego, la parrilla dispuesta y después de un tiempo, para mí eterno, nos sirvieron una mesa con platos de madera y el desguace de Jazmín.

   Me levanté y me alejé, metí los pies en el arroyo. Alguno me siguió con un cacho de Jazmín en la mano. Me daba vértigo cómo masticaban complacidos, aquel pedazo de vida que nos hicieron compartir, encariñarnos y hasta ponerle nombre, nada más que para comerlo. Después vinieron otras comidas, yo miraba las mandíbulas que se movían con alegría salvaje. Durante diez días no comí nada y pensé, por vez primera, qué pedazo de asco era la masticación.

   Nunca me voy a olvidar de Jazmín y sus ojitos entre curiosos y temerosos. A lo mejor él presentía.

miércoles, 22 de febrero de 2023

LA FACULTAD DE BELLAS ARTES Y LO QUE VINO DESPUÉS

 

   Saulo, Jefe de Cátedra, pagaba de su bolsillo a Reina Diez para enseñarnos Historia del Teatro, clases imperdibles, lecturas comparadas, fluía lo que sabía, pero nunca apabulló. Se cubría, no se vestía, un zapato de un color y otro diferente, con las medias era igual, equivocaba el cierre de los botones y su eterno tapado negro hacía una diagonal.

   Saulo también le pagaba a un tal Profesor Daughet, nos enseñaba a pintar bocetos o alguna obra a entregar. Era un personaje singular, un año fumaba puchos y al siguiente, semillas de girasol, un mago para quitar las cáscaras, con dos uñas entrenadas resolvía la situación.

   Saulo lo sacaba del taller y le decía en voz alta que nos hacía hacer trabajos realistas.

  —Tras que son medio dormidos, les enseñás mariconadas.

   Y el otro le contestaba:

   —Si no te gusta mi trabajo, mejor me voy.

   Saulo lo convencía que se quedara, era el único dinero que recibía, para una pieza de pensión y la comida.

   —Y después de todo, los chicos practican.

   Eran tiempos de esplendor, los Profesores, todos, sabían de qué hablaban y daban ganas de investigar. No había tecnología. Sólo máquinas de escribir. A medida que cursaba, mi viejo me compraba todos los libros. Y así se dieron las lecturas en grupos, las discrepancias y coincidencias. En aquel tiempo no tenía conciencia que me nutría de un tesoro para siempre. Por el contrario lo denostaba.

   Ahora que ya soy vieja, me acuerdo de todos ellos. Años después fue mi hijo, yo me la vi venir. Él eligió Dibujo, tenía talento desde la época del garabato. Sus trabajos dejaban a los Docentes sin palabras y encima lo criticaban, con mala leche y envidia. Dejó la Carrera y dibujaba con otros, en un galpón alquilado. Del Dibujo pasó al Tatuaje, aprendió con gente de Buenos Aires, distintos modos de trabajar y medios. Como las máquinas, que lúmpenes genios le fueron vendiendo. Hizo cursos de Asepsia y Bioseguridad. Con el tiempo fue un grosso y muchos pendejitos de Bellas Artes, querían tomar clases con él. Hizo la propuesta al Decano de la Facultad, dar clase dos veces por semana.

   El tipo pareció convencido y dejó que diera una clase, a sala llena, donde habló de cosas elementales, muy buenas para no hacer carnicerías con el oficio. Se hizo un pedido al Ministerio, adujeron que el tatuaje no era un Arte, ni estaban dispuestos a dar un presupuesto para mamarrachos en los cuerpos.

   Ahora él se caga de risa, porque vive de eso y le pagan bien. Un día me dijo:

   —No sabés Mamá, cómo late el corazón, cuando veo pasar un cliente con un tattoo hecho por mí, soy una obra rodante, no necesito exponer, la gente lleva en la piel las cosas que yo imagino.

martes, 21 de febrero de 2023

LOS VATIOS DE LA LUNA

 

   Era un bosque de pinos, un centro de él se había incendiado, afuera había sol, adentro era noche cerrada.

   Me tomé de la mano de mi hijo, que tenía tres añitos. No encontraba la salida y me puse a llorar, él me besaba la mano.

   —No te preocupes, Mamá, que la vamos a encontrar.

   Me impresionó cómo se detenía, cuando llegábamos al cruce de cuatro caminos. Salió la luna y tuve miedo, a la noche y a los vatios que podía tener la luna.

   —Vamos a tomar el tercer camino, el número de mis años, vos me dijiste que traía suerte.

   Y era cierto nomás, allí estaba el Padre, esperando manso nuestra aparición.

   —Papi, ¿Vos sabías lo cobarde que es Mamá? Cuando nos perdimos, se puso a llorar y si no fuera tan chiquito, era para llevarla en brazos. Me apretó la mano tan fuerte, que mirá cómo me dejó. 

lunes, 20 de febrero de 2023

FASE CINCO BAJO CERO

 

   —Mami, ¿qué es la muerte?

   —Nadie sabe qué es la muerte.

   —Yo te escuché cuando hablabas con tu amiga y vos le dijiste que con tantos días en casa, el niño lindo y bueno, era la muerte, que vengo a ser yo.

   —Bueno, es una forma de decir, como si dijeras, el niño es un Diablo a cuatro.

   —¿El Diablo tiene cuatro velocidades?, porque si es así, ya mismo me voy a pasear con el Diablo.

   —Vos quedate en casa, ponete el barbijo y comé esta manzana que recién la lustré.

   —Ni pienso comer manzana encerada, podés sumergirla en alcohol rebajado, le pasás jabón blanco, la enjuagás y después la como. Además, ¿por qué me das una manzana tras otra?

   —Para que cierres el pico por un rato.

   —Mami, vos no me querés, antes tu mayor alegría, era escuchar qué bien me expresaba y te reías de mí, como yo me reía de vos, no te ofendas, estoy desarrollando mis defensas. Me burlo de vos sin que te des cuenta.

   —Ahí viene tu Papi, debe estar muerto de hacer fila y seguro se olvidó algo imprescindible, como papel higiénico o pan.

   Papi se desplomó rodeado de seis bolsas del Super y preguntó:

    —¿Qué tal se portó el niño lindo y bueno?

   —¿Qué querés que te diga?, me tiene harta, es la muerte, no doy más. ¿Por qué no jugás con él un rato?, cruzá a la plaza, para que se oxigene, no responde al protocolo, pero que se vayan al carajo.

   —¿Y si mejor lo llevo mañana?

   —Vos sabrás.

   Al día siguiente, le propuso que cruzaran a la plaza.

   —Hay sol, que te hace bien, ¿vamos?

   —No quiero.

   —¿Se puede saber por qué?

   —Porque estoy muerto.

domingo, 19 de febrero de 2023

SU DESEO Y MI AMBICIÓN

 

   —Yo no sé qué le pasa, los cuentos son infantiles o la crueldad usada en vano. Los personajes desmesurados. Ud se va a tener que publicar a Ud misma. El Médico dijo que me quedan tres meses de vida y una idea loca me giró en la cabeza. ¿Aceptaría quedarse con los libros y la Editorial? Para mí sería una tranquilidad y para Ud, un trabajo enorme, cuando le aparezca alguna persona que ignora, pero quiere publicar su propio libro. Ud, que es tan generosa, será capaz de escribirle al zanguango y que la autoría fuera de él. Qué equivocada estaría, sus ventas bajarían y sus cuentos, escritos a mil, nadie los acreditaría. El que venga debe hacer su entrega completa. Al escritor, se lo deja solo con su obra, no olvide que “buey solo bien se lame”.

   —Profesor, me larga todo junto y no considero poder, con tanta responsabilidad. El lugar no es mío, de verdad podría desprestigiar este rincón. Disculpe si le ofende lo de “rincón”, pero las personas  redujeron su lectura. Los nuevos libros parecen intactos en las bibliotecas, las hojas sobadas ya no existen…además el lugar no es mío…

   El Profesor, enroscó sus cuatro pelos como los niños.

   —La convoqué porque realicé los trámites legales, para que esta propiedad pase a sus manos, no tiene deudas, viene bien en estos tiempos. ¿Qué me responde?

   —Si es su deseo y mi ambición, componemos un tango y le digo que el sí, es infinito de mi parte. Profesor, en este tiempo, que tal vez un Médico equivocado predijo, quiero que hagamos un libro, es audaz lo que le pido, Ud tiene un estilo pródigo, yo soy una aprendiz torpe y si existe algún progreso en lo que escribo, a Ud se lo debo. Le mentí, tuve profesores que dieron lo mejor de sí. Cinco, que recuerde. Hubo uno que me sugirió que escribir, no era mi forma de expresión. Lo borré de mi memoria.

   El anciano tuvo un brillo joven en sus ojos y se mostró entusiasta ante la idea.

   —Permitime que te tutee, hay algo que desconocés, vos tenés talento y eso no se compra. Yo escribí toda mi vida y no tengo historia pública, pero sí interna, eso me completa.

   Los dos escribíamos manuscrito, el tema que elegimos producía una melodía al funcionar nuestras biromes.

   —Aquí nos detenemos, seguir no importa, que el imaginario del lector, trabaje.

   Cuidé de él los últimos días. Como los valientes, ocultaba su terrible sufrimiento. Yo por cuenta propia, le conseguía morfina a lo pavote.

   El libro fue premiado, ovacionado y las ventas resultaron infartantes. El Profesor murió desconociendo aquel triunfo, la realidad es que a él, no le importaba. 

sábado, 18 de febrero de 2023

EL REGRESO DE QUINTINA

 

   En el aeropuerto le robaron el equipaje. Le dio risa tanto gesto de preocupación en los maleteros y ni dejo de búsqueda. Cayó en cuenta, había llegado a casa. Tomó un taxi que la condujo donde quiso. No le cobró nada, si le dejaba la mochila, quedaban a mano. Quintina obedeció la sugerencia por intuición y por las dudas. Entró en la villa de noche. Tres mujeres amuchadas en un rancho de chapas le ofrecieron una colchoneta sucia y engrasada como la Historia argentina. Quintina se tiró y no escuchó más nada.

   Al despertar comprobó que estaba sin zapatillas ni vaqueros. Hábil en subterfugios, estiró su remera hasta llegar a minifalda. Cruzó el lugar sin mirar a nadie. Un hombre afable le cortó el paso. Se presentó como el cineasta de la villa. Dijo conocer gente buena y la invitó a sus oficinas. Quintina aceptó con la promesa de unos mates con tortas fritas. Dos habitaciones de ladrillo y la tecnología adecuada y humilde para el trabajo de filmación. El hombre proyectó tres de sus mejores cortos. Cuando escuchó el llanto quedo, de Quintina, él también se emocionó y le regaló tres copias a modo de despedida.

   Caminó toda la mañana y encontró la casa, vieja y semiderruída. Allí había un cuarto exiguo, donde vivió y estudió. Pidió permiso y le dieron la llave. Entró al lugar vacío, abrió la ventana que daba al árbol. Se le dio vuelta el corazón. Una pared de cemento tapiaba aquel recuerdo de hojas verdes limpiando sus pulmones, quitando de la pieza el humo de la noche. Se extinguió el olor a pino y alhucema. Partió casi corriendo de aquella pesadilla. La librería mutó en privadito y su amiga en puta fina. A Quintina le asombró el abrazo y el souvenir de despedida: cuatro forros usados por escritores ignotos.

   Tropezó en Puerto Madero con el novio aquel del viaje a Praga. Preguntó qué hacía. Él respondió, con ojos drogados, que le pagaban miles de euros por escribir la biografía de un tal Besugo Malano, gremialista pervertido, columna vertebral del Movimiento Intestinal. Ella recordó la separación, tan dolorosa que al final resultó un beneficio. Cerró aquel duelo con una grapa Valle Viejo al paso, en una esquina sin ochava. Con el último dinero tomó un taxi hasta la embajada de Italia. El tachero contó en el viaje que trabajaba catorce horas por día, la miró por el espejito y con ojos de triunfo dijo

   —Gracia a dió.

   En la embajada no creyeron su historia por portación de aspecto. Cuando nombró al erudito para quién trabajaba, construyeron pasaporte, visa, cuatro mudas de ropa y el pasaje, en menos de tres horas. Cuando el avión sobrevoló Buenos Aires, Quintina miró agradecida su lugar de origen, que le brindó la posibilidad de vivir en Bologna, como brazo derecho del semiólogo Humberto. Tenía dos computadoras, en un establo solitario de una granja añosa y desde allí trabajaba cuatro horas por día. Lo demás era caminar entre girasoles, con un horizonte liso, parecido al de su tierra.“¡Gracias Italia!” pensó Quintina “…desde aquí, es seguro que Argentina no llora por mí y yo de lejos la quiero más. Ahora, éste es mi lugar. ¿Capito?”

viernes, 17 de febrero de 2023

COMO SI SUPIERA

   Pregunté si le gustó. Contestó que no, era antiguo, no era mi estilo.

   —Por qué antiguo?

   Sigue con su diario gallego, ni bola.

   —Tenés un estilo, por ahí parecés Don Juan Manuel del Año 1300.

   Ya agarra la azucarera para tirármela en la cara, era de mi Abuela, qué turra.

   —No te la voy a romper, era de tu Abuela, antigua como mi cuento, según vos…

   No tengo a quién leerle, por eso no lo mando a la mierda. Además él los tipea, para mi blog, yo no tengo la menor…cuando empecé a escribir me dije que nunca publicaría nada, un blog es suficiente. Pero con el tiempo, hasta me escondo para leer y escribir. Una cosa sin la otra, no existe. Hay refugios, la casa es grande, tengo ganas de no perder esta costumbre, la única que me da más alegría que disgustos, pero es lindo pelearle al disgusto. Siempre me gustó pelear…justo se me ocurrió. Voy al campo, que ninguno de la familia aparece, hay unos viejos fieles, con un hijo hacker. Le dejo una nota, que vuelvo en unos días, si le gusta bien y si no le gusta, bien. Entre nosotros está todo bien, como rezan las hipócritas escrituras. Total dice que escribo guarra, que soy lineal, tengo que crecer, ahora también escribo antiguo.

   Me instalé acá, no queda nada sembrado, ni ganado, van vendiendo de a poco, la verdad, me nefrega. Creo que el lunes me fui al carajo, escribí 28 horas y en mitad del sueño se me ocurrió un cierre, lo escribí en la pared, de fiaca, para que no se me piante el sueño. 

jueves, 16 de febrero de 2023

SOY UN NIÑO ABANDONADO

 

   Me dejan sólo las veinticuatro horas del día, Mamá es Médica y trabaja en el Hospital 12 horas, duerme allí. Mi Papá hace guardia 12 horas, también es Médico y hace horas extras. Nunca se encuentran.

   Yo me encargo de todo, limpio los dormitorios, el baño y el comedor. Preparo mi comida mientras miro la tele y después lavo la cocina, seco mi platito. Duermo la siesta cansado. Cuando me levanto riego las plantas del jardín, corto el césped y junto las hojas secas. Saco la basura y miro si se la llevaron, o algún perro rompió la bolsa. Junto los soretes de la vereda, antes que alguien los pisotee. A la noche, como una banana o dos. Cuando no doy más me acuesto a dormir.

   Hoy decidí escribirles una carta: Queridos Padres, les robé un pedacito de rivotril, porque me desperté esta mañana, con muchas, muchas ganas, de acostarme a dormir. Antes me decían niño lindo y bueno. Los extraño mucho mucho. Casi me olvidé de sus caras. Por suerte tengo fotos de cada uno y cuando las miro me pongo a llorar. ¿No pueden pedir una licencia y nos vamos unos días al mar? Necesito que me abracen y me den besitos. Me gustaría dormir en el medio, con Mami de un lado y Papi del otro. También me gustaría escuchar de nuevo: “Niño lindo y bueno”. Se los pido por favor, vuelvan. Espero respuesta.

                                                                   Yo.

 

   Me mandaron una carta por Correo, decía así: Hijo, esto no lo hacemos porque nos echarían del trabajo. ¿Y quién pagaría la Obra Social, los servicios, la comida?, no nos queda otra. Esperamos que comprendas y sigas haciendo lo que tenés que hacer. Hoy o mañana, te mandamos una pizza con Los Mandados. Te queremos a distancia, pero te queremos igual.

                                                               Pa y Ma.

 

   Yo no sé qué se piensan, no haré nada, no quiero ser la Señora de la limpieza, la Mucama, la Cocinera y el Jardinero. Voy a mirar Netflix todos los días, me engancho con una Serie o una Peli repetida, y chau carajo.