miércoles, 4 de mayo de 2022
LA NOCHEBUENA DE CLARICE
Explotó una bomba en el subterráneo de
Londres, aunque comenzaron los gritos del dolor y el espanto, una chica de doce
años se prendió de mi saco. Sangraba por la cabeza y la nariz, tenía la boca
partida y unos ojos que suplicaban con pupilas dilatadas.
Estaba
haciendo una pasantía en Medicina. Tenía una cierta experiencia y la porté al
consultorio de mi casa. Realizamos los primeros auxilios con la ayuda de mi
Mujer. Le suturamos las heridas más importantes y usamos remedios para quitar
el dolor y aumentar la cicatrización.
El shock
fue más importante que las heridas. Quedó muda. En informes posteriores, nos
enteramos que sus Padres, habían muerto en el accidente. La adoptamos como hija
y llegamos a saber su nombre, por infinidad de investigaciones complicadas.
Se llamaba
Clarice. Mi Mujer, que diseñaba juegos didácticos artesanales, le hacía cubos
de colores, pájaros que volaban, puzzles de chocolate, marionetas y muñecos.
Sus diseños
se vendieron en toda Inglaterra. Llegó a pagar la mitad de nuestra casa.
Consultamos Psicólogos de niños, pero lo único que lograron, fue a Clarice
mirando todo el día por la ventana. Pasaron tres años, bajaba de peso, comía si
le daban cucharaditas en la boca. Creció en altura, pero seguía sin hablar nada.
Una
Nochebuena le regalamos un vestido de hada, con alas multicolores y tules
superpuestos. Le pusimos el paquete en sus manos y le pedimos que abriera la
caja. Clarice se puso el vestido alado y sonrió por primera vez. Dijo:
—Muchas
gracias, Papá y Mamá.
Nos
abrazamos los tres, emocionados.
Pidió que
le abriéramos la ventana y se arrojó hacia afuera. Nosotros pensamos lo peor,
pero Clarice nos sorprendió con sus alas enormes por el aire, hacía círculos y
piruetas. Cuando quiso entrar, cerró sus alas y se sentó en una silla del
comedor, tomando los cubiertos, preguntó:
—Mis
Queridos Padres, ¿Cuándo comemos? Tengo muchísimo hambre.
martes, 3 de mayo de 2022
¿Y ENTONCES?
─No sé qué le pasó. Para mí se suicidó.
─¿Vos qué pensás?
─Era una chica tan alegre, contaba chistes
de los buenos. Sabía jugar, la pobre.
─Los chicos estaban convencidos que era la
más linda del mundo.
─Yo no entiendo, ¿ella les daba bola?
─Para nada. Usaba todo su tiempo para
estudiar.
─¿Para qué tanto?
─¿Cómo tanto?
─Si es su Tesis, si gana la becan a España.
─¿Y después vuelve?
─No sé si vuelve o no. ¿Y a vos qué te
importa?
─Sí me interesa saber si es virgen. ¿Es virgen?
─Eso lo sabrá ella. De España cruzó hasta
Cerdeña.
─¿Consiguió Marido?
─Sí, y era muy feliz.
─Cuando tomó esa decisión, pensó ahorcarse,
tomar pastillas, cortarse las venas y al final se tiró desde un puente.
─¿Habrá pasado mucho frío en el mientras
tanto?
─Qué pregunta estúpida. ¿Vos sos o te hacés?
Se murió y listo.
─Ah, ¿se murió? Porque a mí me queda la
duda, por ahí alguien la tiró.
─¿Alguien quién?
─Y…¿No será alguien que la odiaba?
─Fue por propia decisión.
─¿Encontraron el cadáver?
─Sí, lo encontraron.
─¿Pero muerta, no?
─Sí, muerta, bien muerta, recontra muerta. Me
hartó tu interrogatorio.
─¿Qué, no me vas a querer más?
─Si no puedo conmigo, mejor andate.
─¿Para siempre?
lunes, 2 de mayo de 2022
COMPETITIVOS
Él corre para ducharse primero. Me jodo,
tengo que esperar a que termine. Ambos entramos al trabajo a la misma hora.
La diferencia está que por llegar tarde me
descuentan el día. Él hace horas extras, a veces cae a la una, otras a las tres,
o vuelve a las seis.
¿Y si…? Mejor voy a pensar que no. Su
Secretaria es dulce, buena y afectuosa y estoy segura que se acuesta con ella.
Qué asco, cuando vuelve y no se baña. Duerme con la ropa puesta. Por suerte a
mí no me toca un pelo.
¿Y si…, me consigo un novio para hacer el
amor?, como una broma, digo.
Aunque me denoste, es una pequeña venganza. Fueron
siete las venganzas. No se puede vivir con un traidor que junta la mugre que
tiene entre los pies. La amasa y hace esferas del tamaño de medio meñique.
Aunque nos divorciemos, o mejor no, o sí, no
puedo tomar la decisión.
¿Y si…?
domingo, 1 de mayo de 2022
GUEDEJAS
Cuando nació mi bebé, tenía cajas preparadas
con ropa tejida, lana o algodón y mantas hechas por mi Madre, sus hermanas y
mis Abuelas. Eso que se dice que los niños cuando nacen traen un pan bajo el brazo,
mi pobre bebé trajo deudas.
No encontramos otra opción que pagaran los
Abuelos encantados. Nosotros humillados. En mi primer salida sola encontré una toalla
blanca con bordecitos rojos y la capucha con gatos bordados a mano. Cuando
terminaba de bañarlo lo envolvía en esa toalla y lo depositaba en el moisés. Él
amaba los gatitos de la capucha y cuando la quitaba, no paraba de llorar. Eran
bastantes molestos sus berrinches y terminó usada de sábana.
El bebé creció y la toalla fue descartada y
odiada por mí. La escondí para no verla más. Tenía celos de ese trapo. Un día
haciendo limpieza, la encontré y la transformé. Se fue deshilachando, alguna
vez la remendaba, luego me cansé y dejé que el tiempo hiciera lo que quisiera.
Cuando mi hijo cumplió 36 años, la toalla era una guedeja. La puse en el
lavarropas y luego del secarropas la planché.
Quedó perfecta, hice trencitas a las
guedejas y reparé a los gatitos bordados. La usaba como cuello de cualquier
vestido. Muchas veces dormí con el vestido puesto, no me podía separar.
El día que hicimos un asado se me quemó. La
hice un bollo y la tiré a la mierda.
sábado, 30 de abril de 2022
CUANDO QUIERAN YA SABEN
—Me tengo que hacer las manos y los pies.
—No entiendo,
Mami, yo miro y tenés dos manos y dos pies. Seguro que son invisibles. Te
prometo que no le voy a contar ni a mi amigo imaginario.
—Niño lindo y
bueno, es para que yo, una Mami linda y buena, sea más hermosa que nadie.
—Vos no sos
linda ni buena, ni hermosa.
—No es cierto,
qué cruel que sos.
—No sos linda,
tenés bigotes que te olvidás de cortarlos y acordate la paliza que me diste
ayer, por escribir las paredes, eso es de mala.
—Y vos enano ¿no
te das cuenta que pintamos toda la casa?
—Me pareció
triste, toda blanca. Le hice unos dibujos de superdotado, según la Abuela, que
es artista. Ganó premios y todo. Siempre tiene manchada con arquílico, toda su
ropa.
—Eso porque es
sucia, no le importa vivir entre la mugre. Tiene una sola cualidad, sos el
preferido y te quiere un montón.
—Ma, ¿no me das
permiso para visitarla?, quedarme unos días, dos o tres, o lo que vos digas.
Dice que lo
tiene que consultar con Papá, lo escuché a Papá cómo se puso de contento, dijo:
—¡Por fin solos!
Vamos a disfrutar como si fuéramos novios.
Me llevó en el
auto, Abu me esperaba en la puerta, que tiene forma de corazón.
Sus pelos
estaban enredados, dice que hace mucho que no encuentra el peine.
—¿No querés
pintar conmigo?
Ya que estaba,
me puse a elegir los mejores óleos. Ella me enseñó cómo usar la trementina,
abría las ventanas para que corriera el aire. Parece que es tóxica.
—No le cuentes a
tu Mami, porque no le va a gustar.
Después de un
rato le pregunté:
—Abu, es la hora
del almuerzo, no te olvides.
—Sí, me olvido y
detesto los horarios. Tengo que seguir pintando, me falta poco y lo debo
entregar. Acá tenés manzanas del sur, las mejores. Comé las que quieras. Cuando
termine esto, jugamos a las escondidas.
Nunca me divertí
tanto, mientras estábamos afuera, trepó por el molino grande, sin que yo viera
y no la podía encontrar. Miré para arriba y me invitó a subir. Fue difícil,
pero llegué, bajar no pude porque tengo vértigo. Ella me bajó a caballito.
Abu era
vegetariana, le ayudé a cortar, pisar y mezclar lo que me indicaba. Se sentó en
un banco y le pregunté: —¿Qué estás haciendo?
—Estoy
trabajando.
—Pero si no
hacés nada.
—Cuando pinto,
empiezo pensando.
Nos acostamos
tarde, yo tenía mi relojito y eran como las cinco. Me dejó dormir hasta las quince.
—¿Cómo pude
dormir tanto?
—Porque estabas
tan cansado, mirá cómo será, te dormiste antes de escuchar mi cuento de
fantasmas.
—Mejor para mí,
Abu, tus cuentos me asustan. ¿Hay fantasmas aquí?
—En todas las
casas hay fantasmas, menos en las que tienen secretos.
—Ves, a mí los
secretos me encantan, me los guardo adentro y me río sólo, o me pongo a llorar
sin que nadie me escuche.
Me fueron a
buscar antes de lo que yo esperaba, preguntaron cómo me fue.
—Me aburrí
muchííísimo, pobre Abu, nunca se le ocurre nada divertido.
Les mentí para
que no se pusieran en celo, quiero decir celosos.
—Abu me enseñó
la libertad, una pavada, ¿no?
viernes, 29 de abril de 2022
LA PIEZA
Tiene micrófonos
GSM en toda su casa, ropas, el auto, en una prótesis definitiva de sus muelas.
Micrófonos de
tamaño media hormiga, inodoros, incoloros e insípidos. Forman parte de Raquel,
antes que la dejara su marido, Asesor de Economías Latinoamericanas. Informante
buchón. Su mujer, cuando preguntó a Rocho en qué trabajaba, escuchó una sola
palabra:
—Negocios.
Le besó la
frente y el motor ya prendido, tenía un conductor que le abrió la puerta.
Personal de limpieza le fueron prohibidos por su marido. Raquel limpiaba en
tiempos récord, contaba con elementos de última generación. Pulsar botones, o
sólo pasar la mano para las funciones necesarias. Rocho no quería jardinero, no
quería visitas, no quería teléfonos, nada que tuviera conexión humana. Ella se
preguntaba si la ausencia de contactos maritales, eran para no conectarse. Sólo
le permitía escribir. Dejó la Facultad, amigos, parientes y todo lo que fuera
hablar con alguien.
Rocho llegaba a
la casa, le tiraba un beso y se encerraba en el escritorio. Ella llegó a
olvidar cómo era antes de conocer a Rocho. Escribiendo, viajaba a donde más le
gustara, lugares con desplazamientos armados, tomaba el cuerpo de algún
soldado, que harto de matar, buscó cambiar de identidad y ella lo trasladó a
cuando era chico y jugaba a las bolitas. Lo hizo ganar siempre. Se llamaba
Modesto, otro que se le escapó del cuento y le enseñó a trepar a los árboles, a
ella, que se perdió en el bosque.
No supo volver y
se durmió sobre el cuaderno. El primer rayo de sol le dio en el ojo derecho,
miró al costado, una carta decía: “Raquel, te dejo, leí tu cuaderno, tiene micrófonos
GSM, te escucharon de Washingotn DC, se suspendió la Conferencia, les resultó
conmovedor que me hubiera casado con una tonta.”
Uno dijo:
—Las mujeres
tontas, saben cosas que desconocemos, con una apretadita, larga todo. Y quién
nos dice, encontramos la pieza que nos faltaba.
jueves, 28 de abril de 2022
UNA NIÑA ENCANTADA
La mejor amiga de Mamá me invitó a pasar la
primavera con ella. Mis Padres se alegraron. Se tomaron vacaciones de mí, que
era una niña demandante todo el día. Yo tenía cinco cuando pasó la primera vez.
El Jardinero de casa tenía una casilla de
madera para guardar los elementos de su trabajo. Yo lo seguía a todas partes,
se ponía una nariz de Payaso y otra vez de Pinocho. Le gustaba disfrazarse para
que yo me riera. Una tarde lluviosa me invitó a su casilla. Hizo un pequeño
fuego.
─Vamos a tomar calor, tenés la ropita
empapada.
Me sacó la remera y el pantalón, él se quitó
su ropa de trabajo. Me hizo cosquillas y me acostó sobre su pecho y mientras me
acariciaba la cabeza, se durmió. Aproveché para vestirme lo más rápido que
pude. Llegué a casa y le pregunté a mi Mamá:
─¿A vos te parece normal el Jardinero que
tenemos?
─Es un viejo raro, casi no habla, pero
distribuye flores por color y tamaño, no conozco nada igual.
─Te cuento algo, me puso dentro de su
casilla y me quitó toda la ropa, después de tocarme el cuerpo se durmió, me
vestí y vine para acá.
Mi Mamá espantada recurrió a mi Papá.
Llamaron una ambulancia para mí y un móvil policial para el Jardinero.
Me revisaron y no tenía nada. Al Viejo lo
acusaron de pedófilo.
─¿Qué quiere decir pedófilo?
Debe ser que se tira muchos pedos. En la
casilla había olor a pedo.
Yo no sabía, me enteré después. Tita, la
amiga de Mamá después de contarle lo que había pasado, le preguntó si podía
tenerme en su casa un tiempo.
Sucedió algo muy importante, el Jardinero
logró fugarse. Cuando llegué a lo de Tita quedé extasiada, había caminos de
rosas, de lilas, zapatitos de Venus, prímulas y otros nombres que no recuerdo.
─¡Tita!, este jardín está encantado.
─¿Sabés lo que pasa?, conseguí un Jardinero
magnífico y sabio en el arte de las flores.
─¡Uy, Tita, lo quiero conocer! Porque
pasaron tantas cosas en casa, que se nos fue la persona que se ocupaba de
nuestro jardín.
Venía caminando arrastrando una carretilla.
─¿Ves? Ese es el Jardinero, vení que te lo
presento.
─¡Tita, por favor, ese viejo es pedofólico!
Y el Viejo contestó:
─Ay, ay, los niños tiene una imaginación
Doña Tita, que si uno le va a creer todo lo que dicen, es hombre muerto.
Aunque tenía cinco años era una niña con una
fuerza notable y si me enojaba, peor. Mientras escuchaba al Viejo mintiendo,
tomé la horqueta más filosa y lo atravesé de lado a lado.
miércoles, 27 de abril de 2022
CORREO
Mi Papá me llevó
a Harrods para ver a Papá Noël, sentado en un trono. Los chicos hacíamos fila
para sentarnos en sus rodillas y decirle al oído qué deseábamos de regalo. No
era Papá Noël, era un hombre con traje rojo relleno de pelotitas de telgopor,
tenía barba de algodón y olor a transpiración.
─Papi, mejor les
escribo a los Reyes Magos, éste gordo es de mentira. Seguro que lo mandó la
Perra.
─¿Qué Perra?
─La que vos
decís siempre que nos dejó sin un mango.
─Hijito, no la
nombres, porque trae yeta. Cuando lleguemos a casa les escribís. Te presto mi
lapicera fluor, que destacará bien tu pedido.
“Queridos Reyes
Magos, (los únicos que no son corruptos, según mi Papi) Quiero que me traigan
un amigo imaginario, que no lo pueda ver nadie más que yo. Me llamo Pedrito,
los chicos del Colegio me dicen Pedito y se ríen de mí. Mami dice que haga de
cuenta que no existen.”
Por la noche
escuché que doce patas caminaban por el porche. Como me olvidé de ponerles
comida y agua, se comieron todas las florcitas, de zapatitos de Venus. Tomaron
agua de la pileta. Y las luciérnagas se encargaron de ponerles mis zapatillas,
otra cosa que había olvidado. Me dormí
enseguida, según mi Papi fue por el stress del día.
Al amanecer
escuché que alguien me pedía un pedazo de mi cama. Lo miré con asombro, era
casi igual a mí. Le presté un piyama y pantuflas, me lo trajeron sin
accesorios. Desayunábamos juntos, íbamos al Colegio pagando un solo boleto.
Aumentaron mis calificaciones porque mi amigo, sabía muchííísimo más que yo.
Fui el mejor alumno gracias a él.
Al único lugar
que no me acompañaba era al baño, por razones obvias. Él me enseñó la palabra
“obvia”. Fuimos de vacaciones con mis Papis y me divertí como jamás. Nos
metimos en el mar, me enseñó a nadar crol, pecho y mariposa. Ese era el estilo
que más me gustaba.
Cuando llegó mi
Cumpleaños compartimos los regalos. Mis Padres estaban tan preocupados que me
mandaron a un Psicólogo de Niños. Yo hablaba solo todo el tiempo y mi amigo fue
el que me avivó que el Psi, era un pelotudo.
martes, 26 de abril de 2022
DAR LETRA
—Mi Papá
dice que los yanquis son unos hijos de puta.
—Paula! No debés hablar con malas palabras.
—Yo
no digo malas palabras, pero mi Papá sí, él dice que los grandes pueden…
—Y
además de insultarlos ¿Qué más cuenta?
—Que
desatan guerras para vender armas y ampliar sus fronteras, matan gente en todo
el mundo y venden drogas…y…y…y qué sé yo qué más dice, yo lo apago porque se me
hace lío en la cabeza.
—¿Cómo lo apago, tu papá tiene botones?
—Está todas las mañanas en la radio, tiene mi apellido ¿Nunca lo escuchó
señorita?...
—Sí
Paula, es un excelente periodista, yo no lo escucho porque trabajo, si pudiera
lo haría.
—Yo
que Ud lo pensaría dos veces, mi Papi odia los maestros y dedica programas
enteros a hablar mal de ustedes. Dice que nos ponen más tontos de lo que somos
y no nos enseñan un carajo, esa palabra la dice él, yo no.
—¿Y
para qué te manda al colegio si así piensa?
—Eso
es lo que le pregunto siempre, a mí, la verdá, el colegio no me gusta.
—¿Y
entonces…? No entiendo Pauli…
—Papi tiene su opinión, el otro día escuché a Mami suplicando “Que vaya
al cole ¡Por favor! Así me deja descansar cuatro horas, aunque sea”.
—Bueno Pauli, deciles que los espero mañana, a las diez, necesito hablar
con ellos.
—Yo
les digo, pero no van a venir, ellos no pisan instituciones mafiosas. Yo me sé
lo que quiere decir mafioso, es sinónimo de gobierno, según Papi.
lunes, 25 de abril de 2022
VIRTUDES ACEITOSAS
La Sra. Marga era de esas personas que no
levantan un papel del piso.
Yo era “Ama de llaves” y mi hermana cocinaba,
limpiaba y atendía a Marga que ni bien abría los ojos gritaba que le llevaran
el desayuno. Luego se metía en la bañadera, medía la temperatura y el volumen
de la espuma.
─¿Qué hacen ahí paradas sin hacer nada?
Quiero que me pasen esta esponja por todo el cuerpo. Con más dulzura en esas
partes y hasta que no sientan un gemido orgamástico no se detengan. Después me enjuagan
y cuando salga quiero toallas tibias.
Quiso recostarse en la chaise longue y se
vistió o algo así, con un camisón de seda tan transparente que parecía desnuda.
No hacía nada por sí misma. Nosotras éramos sus esclavas.
Esa tarde la visitaba el Marqués Diego Selapón.
Pidió luces bajas tapadas con pañuelos de India. Cuando llegó el Marqués no
saludó a nadie. Cerraron las puertas, Diego se abalanzó sobre ella y la
penetró. Él se quejó un poco porque decía que era estrecha. Cuando quiso sacar,
no pudo. Me llamaron para que los ayudara, encontré aceite de oliva español y
con mis propias manos hacía de un lado hacia el otro. Logré desconectarlos.
Marga nos pidió a las dos que lo ducháramos.
─Voy a estar presente, necesito saber si me
es fiel.
Mi hermana se metió en la ducha, como en el
vidrio se transparentaba, pude ver al Marqués cómo pedía disculpas por su
miembro erguido. Yo también me metí, y la rajé a mi hermana. Las dos estuvimos
de acuerdo, nunca conocimos un Marqués que se enseñara tanto con nuestras
tetas. Se fue sin saludar, dejando las puertas abiertas.
domingo, 24 de abril de 2022
EN TODOS LOS RELOJES
A las cinco de la tarde debo concurrir a la
Sesión con la Psicóloga más buena y eficiente que encontré. Desde que nació mi
Hijo que me hago tratar como si fuera un tractor anegado. Ahora tengo setenta y
dos, en eso estoy. Me cansé, hoy quiero dormir una siesta larga, sin ninguna
interrupción. Pero mi reloj biológico lo tengo incorporado, no es que lo desee,
pero voy de memoria.
─¿Qué pasó en la semana, eh?
─Nada placentero, como siempre.
Me recuesto, me quedo callada, es bastante
incómodo. Pienso una palabra, no dice nada y al mismo tiempo lo dice todo.
─¿Conocés México?
─No, pero conozco la canción y me emociona
porque siento que el mundo de la palabra tiene un muro impenetrable.
Hace mucho que no tengo juguetes nuevos en
la cabeza. Me parece que no entregan.
Fui a la Farmacia, me arrancaron la cabeza y
la mutual OSDE me hace gastar el dinero que no tengo, pero los psicofármacos
son necesarios. Si no fuera por ellos, habría matado por lo menos doscientas
personas. Lo primero es lo primero, empezaría por mí. Los ciento noventa y
nueve que quedan, un dios que no existe, puede dar prueba de vida con un
disparo a cada uno.
De paso que mate los perros que ladran justo
cuando estoy escribiendo.
sábado, 23 de abril de 2022
ENGATUZADO
Tenía cuarenta y
cinco días cuando el veterinario me vendió a mi dueño. Me llamó Ring Ring, no
hubo bautismo, soy gato y a nosotros no nos toca. Mi dueño y yo comíamos
juntos, él hamburguesas y yo piedritas. Dormíamos juntos y a veces me llevaba a
su laburo en el bolsillo. A partir que le depuse, me quedé en casa para
siempre. Tuve dos amigos, Eva y Lucho, jugábamos hasta quedar exhaustos.
Dormía en la
cama de mi dueño, hasta que volviera.
Una tarde vi cómo
dos chicos entraban por la ventana, me pareció raro, sólo mi dueño que deja las
llaves en “no me acuerdo” entra por la ventana. Con ojos entornados vi cómo
sacaron el frasco de monedas, la guitarra, el plasma y dos cuchillos. Cuando
volvió mi dueño me llamó y no me encontraba, no soy muy de contestar. Cuando me
encontró me abrazó y me besó el hocico.
—Ring Ring, si te robaban a vos me moría.
En una semana
consiguió un lugar nuevo, pisos deslizantes que me volvieron patinador experto.
Me puse triste,
mi dueño iba y venía, no me daba bola, se olvidaba de las piedritas de comer y
de las otras. La depresión iba en aumento, no quise dormir en su cama, me metí
en el estante de los buzos. Cuando terminó la mudanza, se acordó de mi
existencia. Pensé hacerlo sufrir como él lo hizo conmigo. En un descuido de
puerta entornada, subí trece pisos, en algún palier descansaba. Escuché sus
pasos por las escaleras gritando:
—Ring Ring, Ring
Ring, Mush Mush.
Los vecinos
escucharon y ayudaron. Las réplicas de mi nombre me volvieron loco, bajé a lo
de mi dueño y me escondí detrás del almohadón más grande. Mi dueño cerró la
puerta y se puso a llorar. No soporto ver llorar un hombre. Salí de mi
escondite, mordí el paquete de Elite y se lo llevé a sus manos. Secó las lágrimas,
me miró y dijo:
—¡Qué gato
boludo! Con todos los problemas que tengo…
viernes, 22 de abril de 2022
LÍNEA "C"
—Tu Papá es
pordiosero, Chichí, te lo cuento ahora que sos grande.
Se remontó a la infancia.
—¿Por qué
esperaste tanto? Me dejaste fuera de mi historia, tuve un Papá que no murió y
si es pordiosero, está vivo, claro, no a la altura de tu elegancia. Yo te
admiré más de lo que te quise y ahora siento el derrumbe de esos sentimientos.
Perla se miró en
el espejo al pasar. Tenía fascinación con los espejos que repetían su imagen
hasta un infinito. Después se llamaba a sí misma, para no ir tan lejos.
—Tu Padre lustra
zapatos en la línea “C” del subte. Si es tu deseo conocerlo, a mí no me afecta.
Chichí se vistió
dama de honor, tenía el mismo porte de su Madre, no la elegancia, boca rojo
sangre, ojos enmarcados en negro, pelo negro, con rulos colgantes y anteojos
oscuros enormes. Esperó el subte que nunca tomó y lo vio. Ojos verdes
terminantes y color de piel donde el páncreas, agotado, le pedía no más
alcohol. Tenía pómulos altos como los suyos y ojos perdidos como los suyos.
—Buenos Días,
Señor.
Él no la miró,
parecía ciego. Esta ceremonia la cumplió tres meses. A comienzos del invierno
le tejió una bufanda de cachemir.
En cuanto lo
vio, casi a ras del piso, le envolvió el cuello con la bufanda.
—Gracias, linda,
no la registro, pero sé que es linda, porque me da como un calorcito, cuando la
siento cerca…
Chichí le dejó un sobre entre el betún y su
caja. Después de ese momento le dejaba la mitad de su sueldo, todos los meses.
Sin decir, porque una vez se ofendió.
—¿Qué pretende
una chica, de alguien como yo?
Ella no le
contestó.
Perla no sabía:
—¿Y? ¿Ya pasó la
impresión de mi noticia?
A ella la asaltó
la curiosidad, pero redujo todo a su menor expresión.
—Debió ser un
hombre muy buen mozo, tal vez necesitó ayuda. El vino es una novia, que él
desvirga, cada vez que destapa una botella. Para vos un bochorno, para mí:
Papá…
jueves, 21 de abril de 2022
EL DOLOR VIAJA
Tengo un dolor
que se traslada, el cuerpo tiene algo que me piensa como una autopista, choca
con mi tobillo y se duerme un rato, luego me libera y se instala en la rodilla.
Me abandona y puedo dormir quince minutos, hasta que me despierta con un choque
múltiple en las ingles. Durante el sueño nocturno, él me ataca la otra pierna.
Un día no me
dejó ni leer, se abrazaba a mis músculos en las cabezas de fémures, tanto que
impidió sentarme, pedí socorro y nadie me escuchó, caí acostada en la alfombra.
A mi lado había un cutter, lo tomé con decisión y corté en todos los lugares
que me dolían, porque seguía su desplazamiento.
Había algunos
tajos que profundicé más y más. Me quedé sin fuerzas, miré de costado y la
sangre hacía caminos con afluentes, me dio pena la alfombra sucia de sangre,
pero por suerte mañana viene Dionisia,
la señora que limpia, ya no la puedo esperar, siento que me voy y el
dolor quiere llevarme con él.
Pobre Dionisia,
por suerte tiene llave.
miércoles, 20 de abril de 2022
VENDO PUEBLO
Hacía poco que me
había mudado a este pueblo de aire limpio, árboles perfumados, pájaros
desconocidos. Cuando intenté tomar contacto con sus habitantes, noté que eran
endogámicos, católicos, xenófobos y desconfiados del recién llegado. Una mañana
caminando rumbo a un Café, vi marchando a pie, por el medio de la calle, una
mujer con un cartel, sostenido de una caña, que pedía Justicia, por una chica
violada y asesinada en un descampado. Sola iba, sola con el cartel, el primero
que vi en este lugar.
Me acerqué hasta
ella y le pregunté. Era una persona muy humilde y muy valiente. Luego de
conocer los pormenores, le sugerí que llevara más personas, conocidos,
allegados. Había algo que no se decía, el caso lo blindaron los dos Diarios del
pueblucho. Imprimieron “Lo ocurrido pasó porque la víctima era una menor con
perfiles idiotas y la consecuencia fue aquel abuso, seguido de muerte”, de
donde se deducía que la culpable era ella misma.
La mujer con su
cartel era observada con un cínico:
—Ahí va como
loca sola.
Pedí un turno
con el mejor Abogado penalista del lugar y nos hicimos presentes con Ana, la
Tía de la víctima, la indignada solitaria. El Abogado escuchó con interés
aquella historia y prometió hacerse cargo. Pagué de mis bolsillos las primeras
entrevistas y cuando no pude seguir, delegué en la familia la responsabilidad.
No porque yo no quisiera seguir, sino porque toda la familia, desconfiaba de mi
persona y tenían conflictos entre ellos. Ana se comunicó conmigo buscando ayuda
con desesperación. La persona que tenía más influencia era un sacerdote
generoso, humilde, culto, comprometido, no parecía cura. Cuando llegamos puso
música, cerró puertas y persianas. Elaboró una estrategia, confeccionar más
pancartas, incrementar el número de marchas y de personas. Pidió que tomáramos
los recaudos del caso. No salir de noche, que los encuentros fueran diurnos. La
flia le pidió a la Tía y ella a nosotros (ya éramos tres, una multitud que
logró multiplicarse) cambiar de Abogado. Recurrir a uno nuevo en el pueblo, de perfil socialista, que tenía el retrato de
Alfredo Palacios en la pared de su escritorio. Me recordó a los psicólogos “de
libro”, que fuman pipa, tienen un retrato de Freud y una reproducción de los
relojes derretidos de Dalí. Nos preguntó hasta cosas que ignorábamos,
observando una carpeta que según él, le fue “prestada” en Tribunales. Cuando
salimos del escritorio del novel Abogado, había tres tipos en la puerta, con
anteojos negros, al atardecer, trajes oscuros, camisas negras y corbatas de
color, altos, fornidos y de miradas inquisidoras. La Tía Ana me invitó a su
casa y casi muero, niños con hambre, ropas con andrajos, mujeres murmurando.
Alguien llamó a la Tía aparte y le pidieron que me retirara. Por mi hermano, me
enteré que el socialista era un agente de la SIDE. Que no me expusiera. Me
molestan los consejos protecto-cobardes. Fui a ver al sacerdote y me propuso
hacer una misa fuera de la Iglesia, mirando a la plaza, para pedir el total
esclarecimiento del hecho. Se invitó a las Autoridades correspondientes, no
asistió ninguno.
La plaza estuvo
llena, pero el olor del miedo cruzaba el aire. En ese tiempo, el Intendente era
milico. A unos pocos kilómetros del pueblo había un cabaret que encubría juego,
prostitución, drogas. El Intendente asistía regularmente. Una de sus
prostitutas preferidas era Ana, que hizo lo imposible por poder. El poder de
las cucarachas ganó la partida.
Después puse mis
energías junto a otros para detener las voladuras serranas. Luego por el “No al
desmonte”. Más tarde por dejar sin efecto la construcción de cuatro edificios
tapando el paisaje. Hice lo que pude, hasta comprender que a sus habitantes no
les interesa nada.
Un pueblo ideal,
para ponerlo en venta.
martes, 19 de abril de 2022
DE TODA LA VIDA
Salía todos los
días, a las cinco de la tarde.
Vivía casa por medio de la mía.
Se sentaba en su
umbral y yo en el mío.
Cuando él miraba
a otro lado, yo lo miraba y cuando yo miraba a otro lugar, él me miraba. Nos
daba vergüenza y mirábamos hacia enfrente, como buzones quietos.
El mismo día que
me aburrí yo, se aburrió él. Igual nos sentamos, como siempre.
Se acercó y me
preguntó, si no podíamos jugar al denenti. Después vinieron las figuritas a la marchanta,
las revistas mejicanas, el patrón de la vereda.
Aparecieron
nuevos vecinos, amigos y nuestro dúo se disolvió en los demás.
Cuando me di
cuenta yo, se dio cuenta él. Y la recurrencia hizo, que estemos sentados, con
más de medio siglo de vida, tomando café en cualquier bar, o en el mismo de
siempre.
lunes, 18 de abril de 2022
METÁLICO
Al final del corredor estaba ella, usaba
anteojos negros que no se los quitaba ni para dormir. Vivía en un lugar de
mucha nieve, se compró un pantalón térmico, rojo. Esquiaba y le decía a su
amigo:
─Nosotros, que somos dos ermitaños, ¿sabés
por qué nos gusta esquiar? Por una rato sentís algo diferente, es como un tubo
de silencio blanco. La pendiente es lo mejor.
Su amigo prefería un buen plato de caldo y
la salamandra tan hirviente como el caldo. Había un ventanal donde los dos
acompañaban el ocaso sin hablar. Ahí sí, los silencios se compartían. De tanto
poner la cara a la salamandra, estallaron sus anteojos a pedazos.
El amigo fue sucio, así como estaba, arrancó
el auto hasta la óptica más cercana, llevó la receta vieja de ella. Consiguió
unos anteojos más negros que la noche.
─Si son más oscuros que los otros, voy a
tener que mirar de perfil, te dije que no te metieras.
─No estoy de acuerdo, vamos a reconciliarnos.
Detesto pelear. Tomamos una botella de vino ─que fueron dos.
─¡Mirá la hora que es! Y no le mande la
carta a mi Viejo. No importa tanto, igual no me entiende la letra. Ni me
reconoce.
─Me voy a dormir una siesta, podés venir
conmigo. Es una cama algo quebradiza. Si escuchás ruidos no te asustes, pueden
ser gatos, cucarachas, hormigas o mosquitos. No hacen nada, son mis mascotas.
─Acepto la invitación a dormir con vos.
─Gracias, me gusta dormir cucharita.
─¿Cómo?, si somos amigos.
─¿Vos pensás que te haría algo así?
─Sííí, haceme algo así.
─Si no mirá el reloj, sonó. Esto está muy
lindo pero me tengo que ir a trabajar.
Al día siguiente le mandó flores, una docena
de rosas amarillas. Ella era lenta, tardó en darse a cuenta que él la quería.
Sintió vibraciones en su corazón. Le asombró, hacía tiempo que no usaba el
consolador, ni sabía dónde estaba.
Apareció él con la propuesta de ir a comer a
un restaurante paquete, por lo tanto fueron vestidos de paquetes. Pero nadie
les creyó, se les notaba el barrio.
Cuando se disponían a partir, había
tormentas eléctricas. Ella se asustó tanto que se metieron los dos bajo la
mesa. Él la consolaba colando una mano entre sus piernas. Disfrutaron el
momento y volvieron a su casa.
Él dijo que el clima estaba goteante, ella
no entendió y le preguntó si goteaba. Se metieron en la cama. La casa tenía un
corredor que por el calor estaba el piso gomoso. La casualidad hizo que él
pusiera baldosas de plástico, cosa que a ella le pareció un horror.
No importaban sus gustos.
─Mientras duermas conmigo desnudo, todo
bien.
domingo, 17 de abril de 2022
GALENA
Voy a dejar de usar las calzas blancas.
Tiene razón mi amigo, parece que caminaba en bolas.
─Se te nota la raya del culo y todos quedan
flasheando.
─Es problema de ellos. Llego al Hospital y
el guardapolvo me cubre todo.
Era muy odiada como Profesora de Anatomía,
la mejor Profesora de la Facultad. Rebotaba a todos sus alumnos.
─Y si no saben nada, ni quieren aprender.
Renuncio.
Tenía una pileta en el fondo de su casa,
llena de formol, con toda clase de partes cercenadas. Recibió un permiso
especial para construir la pileta y otro permiso especial para cobrar entrada a
cualquier interesado. Era una Doctora ávida de permisos especiales. Los
domingos disfrutaba mirando, media pierna, un hígado, un pulmón.
Con guantes quirúrgicos sacaba alguna pieza
que le interesara, la ponía entre sus manos y con una lupa miraba detalles
nuevos. Los domingos nada más. Hacía guardias nocturnas en un Hospital
suburbano. Así alimentaba sus ganas de estar con un chico menor.
Tuvo un Juicio por abuso de menores. Andaba
con un chico de 16 años. Salió sobreseída y pidió un permiso especial para que
la dejaran curtir con el enfermero. El mismo de la historia de aquel abuso. Le
llegó la hora de enamorarse.
Una tarde lo invitó a su casa y le puso una
reposera al lado de la pileta de formol. Ella estaba adentro y él afuera,
esperaba la sorpresa que ella le iba a dar. Hasta la luna emitía calor. Se tiró
de cabeza en la pileta. No alcanzó a inspeccionar los pedazos de cuerpos que
flotaban. El formol le comió la vida.
Cuando ella apareció con un tequila para los
dos, se asomó a la pileta y no lo podía creer. Tomó las dos tequilas, salió para
el Hospital con el ambo puesto y su maletín.
sábado, 16 de abril de 2022
MIRACOLO
—¿Qué vas a preparar de comida?
No tenía ganas que fuera Navidad, ahora casi
no hay pesebres, antes lo relacionaban con el nacimiento de Jesús.
El origen es de los yanquis, las bolas que
brillan con colores, las inventaron ellos. Los odio, paganos, grasas. No voy a
preparar nada, no tengo nada que festejar. Es el día que nació mi Papá y no
murió crucificado, pero más o menos. Viene mi hijo, seríamos tres, las velas y
las lucecitas de colores detestables.
Me gustaría que abolieran la Navidad y toda
esa comida inmunda que preparan para llenarse las panzas, tensas como para
parir, fueran a parar a niños con estómagos vacíos.
—Francisco, vos que vivís solo, ¿no querés
venir para Nochebuena?
Se puso a mirar el cielo cubierto, tapaba la
luna.
—Vienen mis Tías, con pollos de sus propios
gallineros. Y mientras comen, dicen: “Éste es Romeo, tiene gusto a balcón, éste
es Ulises, me doy cuenta por lo salado, vivió mucho tiempo en el mar, el último
es Ramsés, está seco como el desierto.” De entrada hacen ensalada de pollo con
mayonesa puro huevo. Y el postre, es pollo acaramelado. Viste que soy glotón,
de tanto comer pollo, me levanto por la mañana, me miro el cuerpo y en vez de
pelo, nacieron plumas, alrededor de los huevos tengo un plumero. Mi Tía Roma,
que entra al baño sin golpear, me vio desnudo, ella es italiana y católica,
empezó a gritar: “¡Miracolo!, ¡Miracolo!”
viernes, 15 de abril de 2022
LAS GANAS
Se tragó la
baliza y casi pisa un cana, la baliza no brillaba y el cana camuflado, parecía
un seto.
—Dale, bajá,
pendejo.
Le dijo que
tenía treinta y tres años.
—Ah, entonces
sos un viejo choto, entrá a la Comisaría, nosotros te revisamo el auto.
Le quitaron
hasta las puertas y revolearon las alfombras al aire, encontraron un bolsito
con la plata del alquiler, más el regalo de su cumpleaños.
—No mirés,
viejo, para nosotros, esta guita es un vuelto.
Él les explicó
que si no pagaba el alquiler, quedaba en la calle, por eso estaban juntos los
dos meses, por la deuda y el castigo.
—A nosotros no
nos contés nada. Vamo a ver si tuviste Antecedentes o si tenés o tendrás.
Tenemo una Macotoch que te avisa. Sacate los cordone de los timbo, el cinto y
el alicate. Miralo vo al tipo, tiene todo importado.
Les iba a decir
que sus clientes solían pagarle con ropa, pero entenderían con el orto, como
canas que eran. Lo empujaron a un cuadrado de cemento, sin ventana y con una
puerta chica de rejas.
Entró un
grandote:
—Ponete en bolas
y te reviso, abrí el culo para ver si hay droga.
Pidió llamar a
un Abogado:
—No jodá, viejo,
acá no damo derecho ni a llamar a Dio, ¿cataste? Además hubo resistencia a la
autoridá, es grave.
Mientras el
grandote le mentía, el resto se reía. Apareció la Policía Federal, tres móviles
y el cagaso de los Locales.
Un Federal, más
humano, si es que hay algo humano entre tanta bestia:
—Llamá a quien
quieras, pibe, un sólo llamado.
Se comunicó con
un amigo Custodio armado, de la
Gobernación, éste hizo correr la noticia, otro amigo, de dos metros de altura,
campeón de box, subió a toda la barra, incluído el dueño de un gimnasio y la
novia que era campeona de box amateur femenino. Dijo el Puma:
—Eh, ché,
paremos un poco, que no vamos a la guerra.
Cuando ellos
iban, él venía, no le sacaron un mango, rearmaron el auto y le metieron los
bolsos. El Federal casi bueno, escuchó murmurar a los canas contando la guita.
—Guarda el hilo,
ahí que no falte un mango.
Le extendió al
pibe la billetera completa.
Estuvo siete
horas detenido sin motivo. Una pavada que se la hicieron. Entró al departamento
y estaban sus amigos, les pidió que se fueran, que al día siguiente…
El gimnasio de
la esquina estaba abierto, descargó su odio en las bolsas, todos los punching
ball y hasta el dueño la ligó. Conocía la historia, tenía el cuerpo entero
tatuado por él, gratis. Lo llevó hasta el departamento, le sirvió un vaso
grande de agua:
—Tomá esto junto
con un rivotril.
El pibe se
desmayó en la cama, él le acomodó el cobertor y se fue.
—Pensar que
tiene la edad de mi hijo.
Cerró con bronca
el ascensor.
