domingo, 10 de diciembre de 2023

BREVIARIO PARA MUJERES ATASCADAS

 

   Colocas todos tus zapatos en el freezer, es el único modo que tienes para no salir de tu casa. Limpia como la luna y brillante como el sol. No enceguezcas o vas a retornar a tu poltrona.

   La felicidad está en el bosque, no en la escoba. Si tus ganas de barrer las hojas y juntar soretes de perro son incontenibles, allí mismo, en camisón y pantuflas  te montas en la escoba y sobrevuelas la city porteña, que es gris pero tiene cientos de arbolitos. Todos ellos mirarán hacia arriba y notarán que no llevas calzones. Te sentirás feliz. No permanezcas quieta en el aire, porque te harás mierda contra los cedines y los dólares azules. Éstos no te harán feliz. No te quedes quieta y callada. Ábrete de piernas y algún infeliz entrará en tu cuerpo para destapar tus cañerías obstruidas. Notarás una felicidad breve, si miras la hora no le darás importancia porque tocarás el cielo con las manos. Poco a poco sentirás el movimiento perpetuo de la vida. Fe, fe, fe, feliz. Para ser más feliz aún inscríbete en cursos de payaso. Cursillos de cómo viajar, aunque el gobierno te lo impida y el estúpido te lo prohíba.

   Tienes una plaza frente a tu casa. Los niños que no te dejaban dormir siesta y tú los odiabas. Ahora sal a jugar con ellos con unas buenas zapatillas marca Mileydi que te permitirán ganar todos los partidos.  Cuando te quedes sin aire vuelve a tu casa. Abre el freezer, saca tus zapatos rojos, ponlos en el microondas hasta que estén tibios. Ponte calzas negras, el suéter rojo de tus doce años y un exagerado push-up por debajo. Mírate en el espejo, date un beso mientras sueltas tu pelo enrodetado. Quererte a ti misma te hará feliz. Camina hacia un café, pides un cortado y prende un cigarrillo. El mozo pedirá que lo apagues. Enfurécete y vete sin pagar, taconeando fuerte. Nadie te dirá nada, el asombro paraliza.

   La felicidad es un revólver ardiente, decían los Beatles. Entra en una librería, saca el arma y compra mi libro “Breviario para mujeres atascadas.” Evitas así, pagar el ejemplar. Léelo de inmediato, serás feliz tú y seré feliz yo. Estoy traducido a varios idiomas. Recomiéndame a todas tus amigas. La felicidad será completa, para todas y todos. Cuando vuelva de mi viaje a Kuala Lumpur quiero verte. De tanto hablar contigo me enamoré como un gilipollas. Nos casaremos y seremos perdices.

                          “No olvides nunca

                          que el auto ayuda…”

                                    Henry Ford 

sábado, 9 de diciembre de 2023

SOMBRAS

 

   Leía con candelas. Los Padres no querían gastar luz, a las nueve de la noche, todos a dormir. Le dolían los ojos, se miraba en el espejo y le gustaba su imagen, leyendo un libro grande de bordes dorados, conteniendo imágenes terribles de Goya.

   —Me parece que las polillas del escritorio de mi Abuelo, hacen temblar las candelas y los personajes del Maestro, simulan movimientos tanáticos.

   Cerró el libro de un sólo golpe y el estruendo partió el espejo, ella se miró las manos y no estaban, se puso de pie y no pudo, sus piernas habían partido sin ella, el torso rodó por la escalera, pero mirando hacia abajo, era el libro que rodaba en busca de la cabeza, que hacía instantes lo miraba y tocaba sus hojas. Sin cabeza, su vida careció de existencia. Su novio fue el primero en buscar y dar vuelta el escritorio, quitar los libros de sus estantes y escuchar todos los lamentos juntos de las hojas. Sintió que el piso del escritorio cedía con cada paso de sus pasos. Una fisura no prevista, se desprendió con novio y todo a los cimientos de la casa. El dormitorio de los Padres y otras dependencias, tuvieron el mismo destino. El dormitorio de huéspedes, con visita y todo, las pocetas, la cocina y las literas que guardaban las camas de servicio. El polvo que se desprendió en el hundimiento, dejó un terreno liso, tan pleno de humus que se mezcló el trigo con girasoles y la soja con cuatro vacas.

   La Mucama y la Cocinera se salvaron, estaban de vacaciones. Cuando volvieron, rescataron el trabajo de la siembra y el ordeñe. Olvidaron la existencia de la casa y sus habitantes, un hijito novel, de la Mucama, haciendo un pozo, encontró una candela de siete velitas y una rota.

viernes, 8 de diciembre de 2023

CARA A CARA

 

   —¿Vos pensás que con esto me alcanza para las compras del día?

   Él arreglaba el nudo de su corbata y puso esmero. Hizo todo frente al espejo. No la escuchaba, en diez años de convivencia él decidió ausentarse de las protestas, exigencias o reproches.

   Sonó el teléfono, ella atendió, una voz edulcorada pidió comunicarse con él. Le pasó el tubo, decía:

   —Sí, sí, sí, en diez minutos estoy.

   —¿Quién era?

   —La secretaria.

   Ella miró de sol rayo y preguntó por la señorita anterior.

   —Le dieron su retiro por edad avanzada ─tenía cincuenta años, más eficiente que una compu. Ella la conocía sólo por teléfono, pero se entendieron siempre, con respeto y bonhomía.

   La empresa decidió que el personal debía cambiar, gente joven, para dar una imagen nueva.

   Cuando calculó que él ya había llegado a su oficina, llamó de inmediato, atendió la secretaria edulcorante. Cuando él tomó el tubo repitió más de tres hola, hasta escuchar la voz de su mujer. Le decía que la plata le alcanzó para la mitad, él cortó y pidió que no le pasaran ninguna llamada. Cuando entró, taconeando fuerte, con dos bolsitas del súper, la vio: calzas rojas, rubia teñida, con una voz de mariposa cazadora, no tenía más de veinte años. El marido quedó sorprendido por la visita de fuego, antes que le pidiera nada, le advirtió que no tenía un centavo. Ella se fue, no sin antes sacarle la lengua a la señorita buscona.

   Ni bien abrió la puerta de su casa, sonó el teléfono, escuchó a su marido con voz confundida:

   —Me despidieron, querida.

   —¿Por qué razón? ─preguntó ella con voz derrotada.

   —Quieren gente joven en los cargos jerárquicos. Dicen que mi edad es avanzada.

   Comieron en silencio, fideos sin queso y dos mandarinas. Agua de la canilla. Él apoyó la mano en la mesa, ella depositó la suya por encima. Sonó el teléfono:

   —Señor, lo llamamos de la empresa, necesitamos entrenar a la gente nueva, le abonaríamos la mitad de lo que percibía.

   Él cortó y su mujer lo desenchufó.

jueves, 7 de diciembre de 2023

ADELANTE

 

   No le gustaba trabajar, en la infancia, su Madre, hacía constar ante quien quisiera oír: “Es incapaz de levantar un papel del suelo”.

   Podía vivir sin trabajar, su Madrina bendijo su anorexia laboral. Cuando falleció le dejó una fortuna. Por soledad y por desgracia buscó conchabo en internet, aceptaron su solicitud, pero en ningún lugar figuraba de qué se trataba. Tenía la dirección, había un terreno de cuatro manzanas sin construcciones y una tapa de Obras Sanitarias, a ras de la tierra, con un picaporte. Bajo relieve se leía: “Baje sin llamar”.

Lo atendió un anciano de barbas blancas, largas hasta las rodillas. Ninguno se dio ni las buenas tardes. Barba larga habló primero:

   —Todo consiste en editar 35.000 ejemplares de un libro que yo escribí con las peores intenciones, le aclaro que no muerde. Tosió seco y gargajeó vivo de risa. Levante Ud este paquete, con las primeras ediciones que son 1.000, debe encargarse de la venta y la edición de los 34.000 restantes. Prefiero una editorial desconocida.

   El nuevo trabajo lo inquietó:

   —Si no es molestia quiero saber el título del libro y algo referido al contenido.

   El viejo miró la escalera de caracol y por vez primera le notó una exacta similitud con la vida.

   —La curiosidad de algunos jóvenes me sigue asombrando, sé que lo leerán. Los libros están cerrados. Sólo el comprador podrá abrirlos. Casi olvido decir, que se venderá únicamente a personas lectoras. El título es una ligera modificación de lo que reza la puerta de mi casa: “Entre sin llamar”. En cuanto al contenido, Ud dirá, si es lector y lo compra. Todo está pagado, aún la editorial es la única desconocida, la encontrará enseguida. Muchacho, este trabajo lo ocupará la vida entera, puedo asegurarle que habrá reediciones. Ud mismo debe encargarse de las ventas, lector por lector. Cuando termine, le pido, que me visite, gustaría de saber la repercusión de mi obra.

   Alquilé el Congreso de La Nación por tiempo indeterminado. No iba nunca nadie. Se rumoreaba que en el año 2.078 será demolido por el pueblo en su conjunto, que en ese tiempo andará con pensamiento.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

¿Y QUÉ?

   —Pretendía que todas las cosas fueran como Ud quería.

   No hablé por un rato, como dice mi nieto: “…no sé por qué todos los espacios son hablados, los silencios vienen bien…” Lo dijo con cara de “aprendan lo que pienso”. Fue  gracioso el tramposo. Con el celular bajo la mesa, twiteaba.

   Me hizo sentir mal lo de “todas las cosas tenían que ser como yo quería”. Y no es verdad, tuve una infancia de mierda, una adolescencia que daba miedo, una juventud mitad bien vivida y la otra mitad mierda. Nunca nadie fue como yo quería, una porquería que abrevé para seguir la ruta bachera. Hubo algo que siempre pretendí, levantarme a cualquier hora, la buena pilcha, que no suene el teléfono o el celu, cuando duermo siesta, que no exista la gente pretenciosa y engrupida, que no me roben los libros.

   —Algo de mi lista, que es más gruesa ¿se me dio?

   No sé cómo miró, porque yo estaba de espaldas. No, nada de nada. Tuve mis logros, nadie me quiere, no sé si copiaron a Mamita querida, pero perfeccionaron su estilo ¡y cómo! Hay mucho idiota que desprecia que me deje las canas, que no me rellene con botulismo las arrugas, me olvide de sacarme los bigotes y esté gorda chancha. Lo bueno que tiene este estado de las cosas, es que el pensamiento ajeno ha dejado de importarme  y nuestros Gobernadores que nos dejaron en bolas. Que se metan la puta guita que afanaron en el orto, cualquier cosa, empujen con los cuadernitos. 

martes, 5 de diciembre de 2023

MICKEY MOUSE

 

   Gracias noche, por este espacio de silencio, que me permite escribir un cuento, sí, sigo engordando, haciendo vida sedentaria, dejé el pucho.

   Mi pecho se enojó conmigo, por llenarlo de humo cincuenta años. Tengo la cara como si hubieran puesto mi cabeza en una morsa, me estoy quedando pelada, olvido todo, confundo, escucho menos y me acorté casi besando el piso.

   —Habrá biromes chiquitas?

   Es mágica la noche, me sacó de la queja y escucho los pasos de arriba, parece que los departamentos fueran de cartón prensado. Él reprocha la desaparición de un salame.

   —Pietro, si comés salame, no vas a poder bailar tango, tenés un nombre, un lugar, y esa panza no es de embarazo. Para  que no encontraras el salame, lo tenía escondido, pero viste que hay ratas y les gusta picar algo.

   Escucho la temática y agradezco vivir sola. Ahora vienen golpes de arriba, encontraron la rata y él quiere matarla con la escoba, ella está arriba de la mesa, pidiendo clemencia para el animal.

   —¿Vos sos tarada?, no es un animal, es un roedor y se multiplican con rapidez. Hace un mes tenían que venir los fumigadores.

   —Y bueno, Pietro, no pagues las Expensas, hasta que no maten la última rata, que dios me perdone.

   —Tengo una idea, traé la aspiradora.

   Los pasos son rápidos, violentos. Hay un motor prendido y ella le indica:

   —¡Ahí está!, qué buenas estas aspiradoras alemanas, la atrapaste, es una sola, debe tener toda la familia, le damos a este depto y seguimos con el resto del edificio.

   —Es perfecto, pero hagamos una distribución equitativa de las bolsas, dejemos una bolsa en cada piso.

   Me intrigaba este matrimonio y tanta aversión a los roedores, con razón no tienen hijos. Si una rata les molesta, no quiero imaginar un hijo.

   —¿Cuántos pisos faltan, Pietro? Me cansé de vaciar ratas en bolsas de residuos, por suerte se asfixian antes de romper las bolsas.

   —Para tu tranquilidad, éste es el último. Y abajo parece que hubiera una reunión de Consorcio…

   Me alegró ver las caras a las cuales pertenecían los pasos de arriba. Eran jóvenes y lindos. Cuando ellos llegaron, con aspiradora en mano y pañuelos tapando sus bocas, fueron ovacionados.

   —Yo, como Presidente del Consorcio, los declaro encargados de desinfección ratera, de todo el edificio, una vez por mes y a cambio recibirán una cifra interesante. Quiero una respuesta inmediata.

   El matrimonio dijo sí, porque la empresa de desinfección iba cuando quería y olvidaban alguna cría.

   Yo me puse contenta, a pesar que mi mascota es una rata de cola larga, pero está castrada. Sigo escuchando al matrimonio de arriba, pero me parece que alfombraron, porque sus pasos no los percibo.

lunes, 4 de diciembre de 2023

LA EXPLICACIÓN

 

   —A ver usted, Medina ¿Porqué en vez de atender al frente, pasa el tiempo mirando el techo de la Catedral?

   El segundo piso del colegio tenía ventanas que daban al imponente edificio, donde las nubes jugaban con las torres cubriendo o desnudando arbotantes, acroteras inconclusas y gárgolas dispuestas a eliminar el agua llovida por sus bocas. No me interesaba el colegio, iba por obligación parental. Era católica practicante. Asistía, con mi padre, sólo a las misas cantadas, las que envolvían las paredes, las columnas y el sol atravesando los vitrales. Me hacían olvidar, que mi padre se sonaba la nariz más fuerte que los cánticos.

   Durante mi infancia invadíamos la Catedral vacía con mis amigos y jugábamos a dar vueltas sobre nosotros mismos mirando hacia arriba en esos conos de luz y caíamos mareados representando cruces en el piso de mármol espejado. Recorríamos los vidrios de colores que parecían bendecir nuestros ojos nuevos. La hora de la siesta era ideal, subíamos por los laterales y llegábamos al órgano. El padre Colavella aparecía como un fantasma: —Uuuh!!

   Nos asustaba y luego ejecutaba canciones de Los Beatles, sólo para nosotros.

   Cuando el profesor me pidió, con aquella media cara móvil, ya que la otra la tenía paralizada por una hemiplejia satánica, para la siguiente  clase, una explicación completa de la Catedral

   —De lo contrario…

   Lo interrumpí como solíamos hacer los rebeldes y mirando al único ojo abierto del profe, le dije que la Catedral no se explicaba, se vivía.

domingo, 3 de diciembre de 2023

MIRATE, DALE!

 

   Inyecciones para el código de barra del labio superior, un poco más en el labio inferior. Se entusiasmó y siguió con inyecciones en todo el cuerpo. Le aconsejaron reposo absoluto durante seis meses. Era una mujer de mala cicatrización. Si movía cualquier superficie, podría manar sangre.

   Al llegar al día ciento ochenta, Helena se vistió de blanco con una enorme y larga cola, iba a una “fiesta blanca”. La casa era blanca, los muebles, los almohadones, las cortinas y el piso, blanco prístido. Los invitados debían concurrir de blanco. Uno de los concurrentes preguntó si le podían traer un puré de papas absolutamente blanco y una copa de leche. A los demás les servían sendos platos de comidas internacionales.

   Helena probó el primer bocado y le cayeron dos gotas rojas de uno de los códigos de barra. Con una miga de pan limpió las gotas y se las comió. Cuando tan solo dobló la cabeza salió una sangre imparable.

   Estaba el ex novio que la cambió por carne joven. Junto con la joven, Helena se le acercó y le revoleó su vestido. La ira la llevó a ensangrentar a todos. Llamaron una ambulancia porque nadie la podía detener.

   La internaron, le dieron pastillas tranquilizantes. Su primera visita fue su ex novio, le dijo que nunca más se separaría de ella, que la quería y esas boludeces. Al día siguiente Helena se levantó y miró el espejo, se desmayó. La depositaron en la cama.

   Ese mismo día cayó el novio con un anillo de regalo. Cuando la vio le dio un ligero escalofrío:

   ─Mi querida Helena, el sólo mirarte me da náuseas. Lo lamento, pero lo dejamos acá.   

sábado, 2 de diciembre de 2023

OK

 

   No fue ni al sepelio de su Madre. Ahora le festeja todos los cumpleaños, con un retrato de ella, presidiendo la mesa. Brindan los invitados, por cada copa que toman, porque su Madre vuelva pronto. El hijo mira para otro lado y desea con toda su alma, que prolongue su estadía.

   —Yo no la quiero en esta casa, ocupa todo el espacio que puede y en el que no puede, contrata dobles con textos bien aprendidos, que casi no se nota que su Madre no es su Madre.

   Le cuenta a dos de sus amigos y a la prima mayor de su Madre, que con tanta cirugía parecía la menor. La prima, bien descotada, pregunta:

   —Pero, querido Arturito, ¿dónde reside el conflicto?, vos hacés lo que querés y ahora que está bien muerta, le podés echar las dobles y con la plata que ahorrás, hacés un buen viaje a París o a Monte Grande, si te da miedo el exterior. Yo te acompaño gustosa, soy tu Madrina y por lo tanto incondicional. Si pasás un rato con otras, espero despierta en tu cama, para que esté calentita, cuando volvés cansado de tanta puta de regalo.

   Ésta, hace tiempo que me tiene ganas, pero tanta operación no le quita los años que me esperó a crecer, mundano, como era ella y todavía lo es, la pobre persevera y yo no descarto su deseo. Y se dio así, la cama estaba tibia, pero con ella adentro, destapó el acolchado y mostró su cuerpo cirujeado, de la cabeza a los piés, no soy de hierro, arremetí, cuando me tocó estar abajo, miro hacia la pared y había una foto de mi Madre cuando era joven, era igual a la que me galopaba. Me pareció una putada, coger a mi propia Madre. Una repulsión tan agraviante que me sentí como Edipo, tuve ganas de arrancarme los ojos, pero se me cruzó en la memoria, lo buena que estaba la hija de la prima de mi Madre. De mi familia materna no tenía nada, era igual a su Padre, morocha de ojos verdes, inteligente, oportuna e incapaz de traicionar.

   Cuando la Madrina se metió en el baño, llamé a la pendeja por celular, nos citamos para el jueves, me encantó su voz cantarina despidiendo nuestro futuro encuentro, con un OK.

viernes, 1 de diciembre de 2023

VACACIONES

 

   —Son tres pacientes por mes.

   Esta mina está más loca que sus pacientes.

   —No soy Psicóloga, Abigail, es antiético, el hecho de analizarme toda mi vida, no me habilita.

   Abi le clavó los ojos.

   —Un paciente de mucho tiempo, es casi un Psi, la sesión te la pagan a vos, unos mangos son, nunca me tomé vacaciones, jamás te pedí un favor…

   Zulma tenía ganas de matarla.

   —No me ruegues, se te pone cara de vaca vieja. Dejame sus diagnósticos aproximados y detalles de comportamiento, bueh, vos sabés.

   —Te quiero, Zuli.

   Zuli le dio con el diario en la cabeza.

   —A veces lo dudo. Un mes sólo, un mes y no me jodas.

   El primero es puntual, fóbico exasperante, voy a actuar que sé lo que no sé.

   —Señor, no tiene que venir dos veces por semana, no mejorará su situación por la frecuencia, nos vemos, en dos semanas.

   —Adelante.

   —Yo soy el caso dos, me enamoré de la Psi, que no es Ud., es la anterior. Siento el abandono de mi amante, grande es mi desencanto. Campeona olímpica en las lides del amor. ¿Cómo no fue conmigo de vacaciones? No me diga nada, soy su plan B, no para Ud, para ella. No creo que encuentre otro como yo, que se deje fustigar, pinchar con agujas de tejer, tirarse del ropero y embocarla. Nos vemos cuando ella vuelva. No se ofenda, pero seguiré en la cama mirando el techo.

   Llegó la que viene cuando quiere.

   —Pase por favor.

   —¿Por qué me dice “por favor”, Ud que ni la conozco? Conteste ya!

   —Mire Srta caso 3.

   —¿Por qué me dice caso 3? ¿Soy la última?

   —Y por una cuestión de edad, es así.

   —¿Ud, Dra piensa que entré en la tercera edad?

   —Sí mi querida, nos vemos en la próxima, si sigue en la recta de la vida.

   Abi no tiene piedad, cómo me va a dejar estos engendros a cargo. Ninguno me pagó, creyeron que la atención era gratis.

   Sigo atendiendo mi consultorio, tengo una buena cartera de pacientes, gracias a los treinta años que me analicé con ella. Encima la turra usa esta pobre gente, para confundirla más de lo que está, los vuelve locos para que no se le borren. Cuando vuelva, la muy infame, seguro que quiere contactarse conmigo, me haré negar un tiempo, dos meses y después la busco, la abrazo y le digo que es irreemplazable.

jueves, 30 de noviembre de 2023

NINFOBAE

   Empezó el ensayo, Bea llegó tarde, había tomado whisky, pero era tan buena actriz que nadie lo notaba. Después de la primera función quedé algo herida. Se tomó el personaje en serio, me dio fuerte en la cara y arañó mis brazos. En medio de la sala, seguían aplaudiendo, eran todos parientes. Se acercaron la mamá y la hermana de Bea.

   —¿Y? ¿Les gustó?

   La hermana dijo algo bajo, al oído de su madre, me miró desafiante la vieja.

   —La bragueta de Vani es gigante, dichosa su novia.

   Me dio asco. Saludé a mis viejos que reconocieron mi trabajo. Debió ser la primera vez. El reverso de mis alegrías, conlleva una depresión donde todo queda lejos.

   Bea me pidió que la acompañe, no supe ni dónde. Sólo le vi su minifalda corta y la campera ajustada, parecía una puta. En un Café, me contó que tenía dos maridos, uno en Bs As, otro aquí y dos hijos que los criaba su hermana. A ella nunca le gustaron los chicos, puso cara de rata.

   —¿Me llevás a casa? Me mareo, no recuerdo ni dónde es.

   Tenía los minutos contados, su consejo fue tomarme de las paredes y en las esquinas pedir ayuda.

   —Quedé con Vani, ya es mío, soy su amante, no sabés lo que es…

    —Te pido, por favor, no me cuentes.

  Reconoció su casa, unos chicos le tiraban piedritas de a muchas, no sintió nada.

   Fue en Siglo III A de C. Debíamos cubrirnos de pies a cabeza y cuidarnos de no ser descubiertas en los avatares de tener un amante. Sonaban murmullos de mujeres.

   —Bea, todos sospechan y en cualquier momento…vos sabés...

   Un círculo de hombres la rodeaba, miró el suelo, arena y piedras, la primera piedra la arrojó su amante, lo conoció por su túnica. Luego siguieron los otros, fueron tantas que no le dolió más nada. Bajo el montón de piedras que la cubría, el dedo gordo del pie izquierdo asomaba. Vino un grandote, no necesitó piedras, le pasó por encima, fue ahí donde dejó de respirar.

   En el Siglo V, conocí una joven escultora, amante de Pericles, tuvieron una hija, que se llamó Bea. Ninguno la quiso porque era renga, la dejaron en el Monte Egisto, donde iban los deformes.

   Ahora es el Siglo XXI, harán un casting para el protagónico, que sólo yo sé que me pertenece. El precio fue alto, coger con el Director y el Asistente, no sentí nada. Me posicioné entre las mejores, dirigí una obra que yo misma compuse, con un elenco over street. Fui convocada a España y después Alemania. Cuando una se pone vieja, termina dirigiendo y cagando a algunos.

   —¿Me pregunta por Bea?, tengo un vago recuerdo, pero si me apura no sé quién es. Cambiando de tema, me convocó Michailkov, capo ruso, soy muy tímida, no sé si podré.  

miércoles, 29 de noviembre de 2023

PARA EL TÍTULO NO TUVE TIEMPO

 

   —El problema de ahora es el tiempo. Interhueva te lleva la vida. Que te operen de algo, suerito, inyección y hoy por la tarde abandoná la habitación, porque hay pacientes en espera.

   Celular en el Supermercado:

   —Fijate si quedaron fideos, ¿qué más era?...queso de rallar…¡Acordate vos!, no me acuerdo ¿qué más hace falta?...sino vení vos, acá está el carro…y yo le calculo seiscientos. Igual traé. Chaucito.

   Si te enganchás con una serie de Intrenet, vas a dormir dos horas menos y si te atacan la pelotuduceses de Infrabae, te quiero ver mañana, con los ojos hinchados, llorando, porque tu único hijo no te llama y es domingo. Me propuse y lo cumplo, un cuento por día, lo subo a mi Blog, como ejercicio y por placer. Otro tiempo que me impide rascarme el ombligo, pensar una idea, desarrollarla, corregirla.

   Soy estreñida porque la cuestión del tiempo cubierto me cierra el culo. El odio que me da sumar lo que gasté en la diaria y cuando miro las cuentas a pagar, araño las paredes.

   Ahora soy del bando “yo de política no hablo”. Para cortarla con algún antagonista ñocoso, encima me hace perder tiempo.

   Contesta mi Psi, con voz de estanque tranquilo:

   —Preocupate por vos, hacete un tratamiento para tus peladas en la cabeza, una limpieza de cutis, mimate vos un poco…

   —Tenés razón, pero sabés qué pasa, el día tiene veinticuatro horas y a mí no me alcanza, necesitaría cuarenta y ocho y el resultado sería el mismo, no me alcanzaría el tiempo.

martes, 28 de noviembre de 2023

¿CUÁNTO?

 

   —Te llevás el auto?

   —No encuentro las llaves, se me hace tarde.

   —No te las voy a dar, empiezo a laburar hoy, no quiero que piensen que soy una rata sin auto. Menos tenés, peor te tratan.

   —Me pone contento que tengas un laburo, por fin te diste cuenta que la guita no alcanza.

   —Si a cada Secretaria nueva le hacés regalos y después te la cogés. La muy putita, te acusa de acoso, todos le creen, pero la echan por las dudas. Y no aprendés, te ponen otra y la cogés con promesas de ascenso. Después se me aparecen a mí! Para el reclamo. Y les miento que te fuiste a la mierda. Son muy consideradas, me invitan a tomar el té, la conversación gira en sacarte el cuero. ¿Por qué no cobrás tu herencia de una vez y nos arreglamos o me arreglás con unos mangos?, vemos.

   Hoy visito a Peter y Tolo, vamos al Abogado carancho y hacemos la división, de paso, me la saco a ésta de encima.

   —Cacho, lo agarramos desprevenido al boga yendo los tres juntos, no va a tener otra, que leernos lo de Papi.

   Entró Tolo primero, el que más intimida, siempre anda armado. El abogadito también, pero es cagón, somos tres contra uno.

   —Buenas tardes Doctorcito, perdone si lo sacamos de los ravioles. Tenemos premura para que nos lea los papeles del reparto de nuestro Padre.

   —Cómo no, ya mismo, hay una cifra importante para las tres Secretarias que sé, perdón, que tuvo relaciones sexuales, otra parte para dos hijos biológicos que se hicieron presentes en el día de ayer. Trajeron los ADN que coinciden con los de vuestro Padre. Deudas con el fisco a montones, disculpen ¿su Padre jugaba?

   —Sí ─dijimos los tres a coro, recordando cómo lloraba la vieja cuando perdía.

   —Bueno, mis queridos, lo adeudado debe ser pagado por Uds, que son los parientes más allegados.

   —¿Algo que falte? ─pregunté yo como un imbécil.

   —Sí, claro, mis Honorarios, que equivalen a vuestra herencia, pero yo los espero.

   Tolo, después de las noticias, preguntó:

   —¿Qué hago? ¿Vuelvo y lo mato?

   —Ni se te ocurra! No problem, alguien se va a adelantar.

lunes, 27 de noviembre de 2023

LENGUARACES

   Los llevaron a una Iglesia octogenaria reciclada, alumnos entre diez y catorce años, invitados por un grupo de cuatro maestras devotas, con rosarios en las manos. Los recibió un sacerdote con su disfraz de Obispo, vestido largo negro, le atravesaba la panza una faja de color punzó y un gorro al tono, no un kipá, judío no era, pero el gorro le equivalía. Bendijo al grupo en el nombre de Dios, pidió disculpas por la escasez de luz, debido al importe excesivo de Edenor. A la entrada había una pila de mármol de Carrara, casi sin agua.

   —Como todos sabemos, el agua es un recurso no renovable, hace más de ochenta años, desde su inauguración, contiene el mismo líquido, antes de persignarse, humedezcan apenas el dedo mayor.

   Los chicos obedecieron entre risas y sumergieron el dedo hasta el fondo. Las maestras hicieron la mímica, pero quitaron la mano con el dedo seco. Hasta pusieron cara de asquito. El Obispo dio un paso pirouette con passé, levantando sus polleras de seda negra. El giro fue de tal exageración, que produjo la caída de un INRI de esmeraldas, al piso. Cuando sucedió el episodio desgraciado, apareció un monaguillo y juntó con un bolso de cierto pelo, las esmeraldas y los rubíes que representaban las lágrimas de Cristo.

   Desapareció tras unas cortinas. La estructura del Cristo, parecía de chocolate, uno de los alumnos le pasaba la lengua escondido en un confesionario. El Obispo descubrió al niño:

   —Me agrada tanto tu devoción, que te invito a pasar a mis aposentos.

   Los dijo casi en un murmullo, pero los compañeros escucharon y lo siguieron. El Obispo ordenó a las maestras, rezar en cuclillas tres rosarios completos y despaciosos. Él atravesó cortinados, junto con los alumnos curiosos. El lugar estaba tapizado en seda estampada.

   —Les voy a mostrar algo, que frente a las damas sería un sacrilegio.

   El Obsipo, con ayuda del monaguillo se fue quitando prendas con delicadeza y las depositaba en percheros de ébano, hasta quedar totalmente desnudo. Dejó su cuerpo caer al piso, con los brazos abiertos.

   —Alumnos, desnuden sus cuerpos y tomando el ejemplo del alumno, que pasó su lengua al cristo despojado, hagan de cuenta que soy de chocolate y pasen sus lenguas con detenimiento, por todo mi cuerpo, que es el cuerpo de Cristo, si se sienten pecadores, dejen que yo mismo les dé algunos mordisquillos. Este milagro no lo divulguen.

   Salieron del lugar, cuando las maestras iban por el duodécimo rosario.

   —Les comunico que estamos por terminar el Colegio doble turno, vendrán hermanos seminaristas a darles clases, los esperamos a todos.

   Realizó una bendición general y cerró la Iglesia. 

domingo, 26 de noviembre de 2023

ARMATOSTE

 

   Eran amigos desde chicos.

   —Como está tan oscuro, no hay luna, el centro de la laguna es hondo, pero no tiene remolinos, es agua mansa.

   Vani pensó, el pobre tiene miedo de mi miedo, desde que pasó quiere sacar todo eso del galponcito del fondo. Jano empujó el bote hasta la orilla, lo ayudó hasta que comenzó el agua, se hizo liviano.

   —Mejor que vayas sola Vani, no pesás nada y los armatostes pesan menos que yo.

   —Decime si entendí bien qué dijiste, en el centro hay un poste que fue árbol, ato el bote, no me paro, puedo desequilibrar y caer junto con el armatoste. Vos esperame, Jano.

   Manejaba bien los remos, en la mitad se detuvo y como una experta, subió los remos al bote, nunca pensó que fueran tan pesados. Descansó, estiró las piernas y se masajeó los brazos. En tres movimientos llegó al poste, no podía anudar el bote, el musgo hacía imposible sus esfuerzos. Miró hacia la orilla y levantó la mano. Apenas lo divisó, quedaba más lejos de lo que imaginó. El bote se desequilibró, cayó al agua el armatoste y después ella. El aire le alcanzó para llegar a la superficie, nadó con desesperación, en la mitad apareció Jano y la ayudó.

   —¿Por qué todo esto?

   —¿Vos te acordás? Mis padres vivían con terror, primero desapareció mi hermano mayor, después el del medio, no tenían prueba de vida, como otros padres. Yo contaba con siete años, pensaba que estaban en Australia, siempre me contaron eso. Vi a mi viejo sacar armas de grueso calibre, del entretecho, cajas de balas, metralletas. Pregunté.

   —Vos, no sabés de todo esto. Pedile a Vani que ayude, ella ignora que a sus hermanos los llevaron ayer. Ni se te ocurra decirle.

   Los esperó en la costa.

   —Deben tener hipotermia, se cubren con estas toallas y derecho a casa.

   —¿Y vos, Papá?

   —Me avisaron, esta noche vienen por mí…

sábado, 25 de noviembre de 2023

CURROS TURROS

 

   Están apareciendo bolsones con guita. Hay mucha prensa metida en casos de esos casos. Bolsos por aquí, bolsos por allá y un camino bolso que baja y se pierde. Empecé a trabajar limpiando pisos en Ezeiza y un día me preguntaron si tenía estudios, Jefes me preguntaron, no cualquiera, lo único que aprendí en la vida fue a mentir. Dije la mentira: faltaba un año y era Director de Recolección.

   —Bueno, ahora te damos un ascenso, chito a todos, es fácil.

   Llegué a un campo liso, como una pista de aviones, pusieron un bolso en mi mano derecha y una mochila de cuero, por primera vez usé saco con corbata, ellos me lo dieron.

   —Ahora te vas para el norte, ¿conocés Formosa?

   Dije “sí” de mentira.

   —Si no la conocés no importa, olvidate. Aterrizás ahí y el piloto te indica, dónde dejás el bolso y la mochila. No pongas cara de susto, poné la de idiota que llevás siempre. Las dejás donde te indiquen, es una pieza sin ventanas. Tu flia y vos van a estar de primera, el sueldo es de 200.000 pesos cada diez días, te van a pagar más si no hacés boludeces. ¿Está claro?

   Yo le hice la venia, eso siempre es algo que te salva y éste tenía cara de malandra. Hice muchos viajes, me daban propinas, a lo primero no quería acectar, después sí. Mi jermu quiso una casa con pileta en Pilar. Un día me llamó un amigo para decirme que estaba marcado. Yo le pregunté:

   —¿No te habrán dicho “merqueado”?

   Me cortó el infeliz. Después me echaron con unos dólares de indemnización. No salí más de mi casa, hasta que llegó una citación para declarar ante un Juez. Fui por miedo, no le conté nada, pero le llevé todo mi dinero y los canutos que había hecho mi jermu en el jardín. El primer día, el Juez preguntaba cosas que yo, ni mu. Lo miré a los ojos, tenía cara de malandra, qué cosa, cómo se les nota. Le entregué una carpeta con toda mi fortuna.

   —Acá está todo lo que sé, Señor Juez.

   El tipo espió, gorda la carpeta, por los dólares y los pesos.

   —Vaya nomás, no es con Ud la cosa, se han confundido. Le ruego que desaparezca con su flia  y se vayan a otro lugar de perfil más pobre. ¿Me entiende?

   También le hice la venia, por las dudas, sobretodo. Ahora estamo en Balcarce, mi mujer vendió su ropa, toda de marca, no quiere dormir conmigo. Anda todo el día con cara de culo. Me enteré que me engaña, por el mismo amigo que dijo que estaba marcado. Pero vuelve como nueva, hace de comer, trae algún dinero, toma vino, toma, toma mucho, pero después le echo unos polvos mundiales mientras me dice: “Sos lo más, Pablo” o “Dale dale, Vicente”, “Lo quiero hasta el fondo, Orlando, vos podés”. Nunca dice mi nombre.

   Estoy piola, nadie me conoce pero todos me saludan con respeto. No sé por qué, pero tampoco me importa.

viernes, 24 de noviembre de 2023

LOS QUE VAN Y LOS QUE VIENEN

 

   Pasó por nuestra mesa, hacía mucho que nadie la peinaba, linda y desesperada, me di cuenta tarde, la Madre le ordenó:

   —Tenete de mi mano porque sino te perdés.

   En el otro brazo le colgaba una bolsa del Super, grisácea y gastada. Miró la mesa buscando una golosina, yo no tenía, me place dar caramelos a los chicos, pero no tenía. La niña quería comer algo, pasó su manito libre por las migas de otras mesas. No parecían desposeídas, pero ella tenía hambre, hambre desde que nació, por eso el pelo reseco, el cutis áspero y los ojos entornados que brillaban cuando otra niña mordía un tostado.

   —¿Por qué estás seria? Si no leíste el diario, mirá los chistes, hay alguno bueno.

  Me dio bronca hasta que dijera lo de los chistes. Pasaba mucha gente y Madre e Hija, entre pasos se confundían. Mi papá miraba traseros. Después se perdió entre la gente.

   —Dame plata, rápido que cierran.

   Crucé la calle, había esos negocios de cotillón con disfraces de tul falso, pelucas de colores, varitas de hada y coronas de princesa. Compré rápido, las empleadas me regalaron pulseritas, me vieron cara de angustia, me temblaban las manos. Las vi sentadas esperando el micro. Un chico vendía sánguches, le compré una pilita. Crucé de nuevo, le acerqué el bolso a la nena:

   —¿Cómo te llamás?

   —Carola ─dijo.

   La Madre mostró una sonrisa. Le extendí el bolso:

   —Te lo dejaron en aquel banco, un retraso del Día del Niño.

   —No, no es mío, ya pasó el Día del Niño.

   —Te aseguro que sí, tenía un moñito que decía: “Para Carola”, se salió de la bolsa y una moto lo llevó pegado en una rueda.

   Ella abrazaba el bolso, miraba todas las motos.

   —¿En cuál estará el moñito que decía CAROLA?

miércoles, 8 de noviembre de 2023

NO HABIENDO

 

   Tal vez era el “Día de la Tradición”. Gauchos montados a paso lento. En el recodo de una sierra hicieron un asado, fue una vaca entera, la habían llevado despostada. Comieron gauchos e invitados. Se comieron todo y cuando terminaron siguieron comiendo caballos, gauchos y entre ellos mismos. Parece que el hambre estaba en una potencia histórica.

   La gente le tenía miedo a la antropofagia. En una esquina una niña andrajosa le comió la mano derecha a un hombre que corría sangrando y llegó a su casa.

   La niña llevaba la mano dentro de dos panes. Se produjo una invasión antrofobica. No daré más detalles morbosos. Al año siguiente también se festejó el “Día de la Tradición”, llegaron gauchos y caballos, ni una vaca ni gallinas. La gente que fue se volvió.

   Parecían aves rapaces. En todo el continente sucedía lo mismo. Lo único interesante era que nadie tenía que gastar un mango.

   Le pregunto al lector y la lectora.

   ─¿Usted qué parte preferiría comer? Ay caras, cabezas, dedos de pies, intestino grueso, intestino delgado y más. Como usted misma lo puede ver. Ya veo, usted quiere hígado, no me quedó nada. Me dio hambre, voy a preparar la manito de mi sobrino, blandita, rica.

martes, 7 de noviembre de 2023

ABANDONOS

 

   Había chicos de todos los países de África, mientras la gente tomaba sol en reposeras, sacaban fotos de los que brotaban del mar. Arribaron en gomones inundados, balsas semidestrozadas, con las cabezas mirándose los pies y trapos de colores brillantes como sus cuerpos.

   Hacían camino sin saber hacia dónde, pero todos juntos, como una procesión, diciendo sin decir:

   —Queremos un cacho de tierra, formamos parte del mundo.

   Hacían ruidos en silencio. Quintina vivía en un rancho, cerca del spa de las reposeras. Tomaba sol y estaba tan negro bronce, como los inmigrantes. Ella sabía, porque dedicó su vida a nutrir su intelecto, daba charlas, clases, hacía cursos por internet, donde sus hábiles respuestas eran un referente.

   Cuando sintió más ganas de vivir en una playa, que seguir desarrollando sus investigaciones, tomó conciencia que la soledad la abrumaba. Una mañana, el llanto de dos bebés desnuditos, la despertaron. Había una carta en francés, donde le pedían que los adoptara, ellos sobrevivirían como pudieran y deseaban que al menos, sus hijos tuvieran comida, techo y una madre reemplazo.

   Yo iba por mi sexto hijo y después de doce años de ausencia, se comunicó conmigo, desde el hotel donde le prestaban internet y siempre tenían buena disposición para ayudarla.

   —No sé qué decirte, Quinti, vivo cambiando pañales, ni aunque me pagues el viaje, sería imposible, estoy separada. De él no espero nada, vive con otra mina que tiene celos que venga. Convengamos que éramos distintas, ahora seríamos como dos desconocidas.

   —Si sos la hermana que nunca tuve. ¿Quién me va a ayudar?

  —Quintina, si fuéramos hermanas, no habrías tardado doce años en llamar. Ahora, vos que nunca te hiciste cargo de nadie, tenés dos bebés inmigrantes, ¡Surprise! Yo tengo seis y vos ni enterada estás. ¿Sabés lo que es mantener seis en este país de mierda? Para tranquilizar tu ego, yo sí me preocupé en buscarte por todo el mundo, por interhueva, claro y en cada lugar que llamaba habías estado, pero ya te habías ido. ¿Y sabés por qué ahora te comunicás conmigo? Porque estás sola y necesitas ayuda, te equivocaste de puerta, llamá a alguno de tus ciento cincuenta novios, maridos, amantes, algunos fueron míos y vos los avanzabas y pediles a ellos que te ayuden!

   —Disculpá, no sabía que estabas tan alterada, yo te quiero, sabés? ─decía la cínica.

   —Yo también te quiero─y le corté.

lunes, 6 de noviembre de 2023

ESTÁ EN FALTA

 

  Tiré mi mejor pullover al tacho de basura. Una confusión, estaban al lado, ambos son redondos, cuando terminó el proceso de lavado, dentro no había nada. Era tarde, habían pasado los recolectores. Laburando sin guantes, con zapatillas gastadas, ¿cómo les podía preguntar por mi mejor pullover? Cuando escuché el remisse busqué las llaves. No estaban. Cerré la puerta de casa sin llave, no puedo faltar, me dejan cesante. Regresé en un micro equivocado, pero llegué. La puerta estaba cerrada, pero sin llave. Corrí un armario sobre la puerta, no me quedaba otra opción. Estaba muerta de hambre. Le di un mordisco a la banana solitaria de mi frutera. Olvidé pelarla, le sentí un gusto raro. Pensé en arrojar la cáscara a la basura. No la encontré por ningún lado. La banana me cayó pesada.

   Abrí la ducha, fue un placer que se cortó cuando vi que no había jabón ni shampoo ni toalla. Me sequé con la toalla de mano y a la cama. No tenía sábanas ni acolchado, salí al patio, llovía. Por la mañana había puesto todo a ventilar. Después de catorce horas de trabajar derrapé en el colchón y me tapé con la alfombrita del piso.

   Por la mañana saqué un cubito para mis ojos hinchados y encontré las llaves, cubiertas de hielo. No tenía dinero para tomar un remisse, ni un micro. Desayuné lo único de la heladera, un vaso de leche cortada que escupí en un florero.  Llegué agitada, pero a tiempo. Todos miraban mis pies.  Sumergidos en pantuflas enormes con orejas de conejo y bigotes. Olvidé los zapatos. Mi jefe estaba esperando con cara de: “Otra más y fuiste”. Hice todo lo que me pidió. Sólo que los expedientes fueron dejados en reparticiones equivocadas.

   Perdí el trabajo, cuando salí no recordé dónde era mi casa. Ni tampoco supe cómo se lloraba. Un tipo me abrazó por la calle, le di una bofetada, preguntó por qué, si no había motivo. Pedí disculpas, hacía más de diez años que Jano era mi novio y no lo reconocí. Expliqué lo de mis olvidos permanentes. Me invitó a su oficina y acepté, quería descansar y sabía de la comodidad de aquel lugar. Con voz tranquila, Jano habló de nuestra relación: paciente-analista desde hacía una década. No éramos novios. Eso me alivió. Tener un novio y tan poco atractivo me parecía deprimente.

   Jano explicó que la sociedad actual, sumergida en un continente mafiocrático, donde las personas estaban a merced del desamparo en todos los órdenes. Un Tsunami donde la memoria era una de las pérdidas colectivas, entre otras.

   —Luego de mis reflexiones, ¿usted recuerda algo, mi querida?

   Apareció un núcleo de fuego en mi cabeza y grité que sí. Le conté que trabajaba con un analfafuncional, de cargo jerárquico, que me hacía caminar de un lado a otro con pilas de expedientes. Al terminar mi tarea, debía limpiar todos los baños. Por suerte, o por desgracia, me despidió. Jano, desde su pipa apagada, preguntó si no podía hacer el esfuerzo de recordar que yo era médica psiquiatra  y psicóloga. Hizo una pausa, donde me aseguró un trabajo, de escaso horario en el ANSES. Contesté que había perdido la memoria, que mi estado de confusión era inmenso, que tal vez hubiese perdido la razón, pero mi dignidad estaba intacta. Me fui, no sé adónde, pero me fui.