jueves, 21 de diciembre de 2023

CONTAME

 

   La costumbre era escribir con pluma de ave, mojada en tintero. En mi familia, Papá vestía levita negra, con camisa blanca y yo y mis hermanas hasta la más pequeña, vestidos hasta los tobillos, de terciopelo. Asomaban ruedos de puntillas blancas, collar isabelino almidonado, nuestros cuellos paspados no nos permitían girar la cabeza.

   A las doce horas, llamaban tres campanadas, que resonaban en el patio con aljibe y temblaban los jazmines. Nosotras nos sentábamos primero, Mamá destapaba una sopera y con cucharón servía el plato de Papá, a la cabecera. Antes de empezar uníamos nuestras manos y dábamos las gracias al Señor por la sopa. Mi hermana menor, que nació con justicia incorporada, agregaba:

   —Y a Josefa que hizo la sopa.

   La idea de mi Padre, mientras Mamá obedecía, era conservar un estado quieto, donde la modernidad no tuviera filtración alguna. Ellos nos daban clase, para que no tuviéramos contacto con el afuera. En la casa no existía ni radio ni televisión, sólo una vitrola RCA Víctor y discos duros, con óperas de sopranos reconocidos en tiempos obsoletos. La manejaba mi Padre, el aparato de boca abierta, tenía una manija que ponía en funcionamiento los sonidos, parecían provenir de un balde de latón.

   Él tenía la manija de todo, dar cuerda al reloj inmenso del péndulo de bronce, tocar una campanilla a las cinco en punto de la tarde, para tomar té con tostadas. Las colaciones se hacían sin hablar, sin reír, sólo escuchar la voz de él, que comentaba algo leído en “Caras y Caretas”, única revista permitida en la casa. Yo amaba escribir, pero la pluma no me coincidía con los tiempos del pensamiento. Juan Manuel, el Jardinero, armó un rincón frente a una ventana chica, con una tabla, un banquito, cuadernos rayados y biromes Uniball, Signo 07, con esos elementos, desplazaba historias que tenían mi propio sonido. Con el tiempo, arrastré a mi hermanita menor, que se deleitaba escribiendo cuentos para niños y con magia los ilustraba. Juan Manuel le regaló una caja de fibras de colores. Ella le respondió con una historieta que terminaba mal. Yo me enojé y ella se reía.

   —A Juan Manuel le gustan así, con mucha sangre y cabezas degolladas.

   Por denuncias vecinales, se hizo una requisa en la casa. Mis Padres fueron sentenciados a diez años de prisión, por abuso de la libertad de las personas, mi Madre salió un año después, por buena conducta. El Juez la consideró forzada por mi Padre, a llevar esa vida.

   Como nuestra historia se viralizó, el Juez decidió que estuviéramos bajo custodia de Josefa y Juan Manuel. Cuando Mamá volvió a casa, consideró que Josefa y Juan Manuel constituyeran parte de la familia.

   Cada uno se sentaba en la mesa donde quería y se hablaba con toda libertad, de lo que quisiéramos. Nos compraron ropa, fuimos anotadas en un Colegio, teníamos libros y un televisor enorme que estrenamos con una película, nos dio tanto miedo el tamaño de las personas, el mar que se nos venía encima, mi hermana menor, la más valiente, se sentaba en el sillón grande y contaba qué sucedía, nosotras, escondidas detrás del sillón, escuchábamos.

   Juan Manuel, que era muy joven, pidió permiso a Mamá, para llevarme a pasear al centro, ella dijo sí. Yo ya estaba con mi ropa de salir.

   —Juan Manuel, me siento rara cuando estoy con vos.

   Él dijo la verdad, como siempre lo hizo:

   —Vos sabés que a mí me ocurre igual?  Me siento raro. ¿A vos, hace mucho?

   —Y…sí. Cuando me hiciste el rincón para escribir y me trajiste las Uniball, te amé muchísimo, perdón, no quise decir amor de novios y esas estupideces, eso vino después.

   —Después?, cuándo?

   Yo también soy sincera:

   —Cuando me hice señorita, Juan Manuel, pero no te preocupes, ya sé que los hombres no saben de esas cosas.

   Comencé a observar a Mamá, siempre estaba murmurando con Josefa, o se reían de todo porque sí nomás. Un día mi hermanita me contó:

   —¿Sabés que vi cómo Mamá y Josefa se daban un beso en la boca?

   Yo no entendía nada.

   —¿Vos querés decir que Mami y Josefa son gay?

   Tiene pico largo y es veloz.

   —Yo creo que quedó tan horrorizada con nuestro Padre. Josefa la tranquilizaba y entonces…¿por qué me mirás con esa cara? Yo me alegré por las dos. Vos tenés tantos prejuicios, ellas están bien, eso es lo importante.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

SEMANA CHANTA

 

   Desde el atardecer se escucharon tambores de latón, de barril, pensé que era mi vecino del fondo, que tiene una batería, pero mi vecino viajó y los parches no suenan igual. Seguí leyendo un libro de teoría y técnica del cuento, haciendo caso omiso de esos sonidos agresivos, mientras trataba de devanar el texto.

   Puse un adagio que amo, para neutralizar los tambores. Fue peor, se sumaron poder entender el texto, estar ahí para suprimir los tambores, sentí que había una manifestación en la Escuela, el adagio más un acolchado que tenía encima,  no alcanzaba.

   —¡Saulo! ¿Escuchás el ruido?

   Él es tranquilo, nació sedado.

   —Sí, naturalmente, Semana Santa no se caracteriza por rezos devotos, hace tiempo que parece un festejo histriónico.

   Tenía razón.

   —¿Me podés decir cuánto tiempo hace que estoy leyendo?

   Contestó irónico:

   —Cuatro horas, debés saberlo todo.

   Era la una y media de la noche y los golpes seguían reiterados, sin armonía, parecía el infierno hecho sonidos. Escuché el sigilo de Saulo sobre mi hombro.

   —Esa lectura es sencilla, respeto tu negación, pero me voy a dormir.

   Las cuatro y media de la noche, tenía algodón en los oídos y cinta de embalar. Llamé a la Policía a las cinco, mi juventud setentista en La Plata, odió recurrir a ellos, nunca lo hice. Dijeron que no sabían nada. Expliqué:

   —Provienen de la zona del Calvario, o del Anfiteatro, o no sé dónde. Les pagamos para que cumplan con su deber.

   Me pidieron el nombre, mi dirección, el número de teléfono. Hasta aquí llegué:

   —Mirá loca, si es tanto rulo, seguí comiendo pizza.

   De una, salí de casa, en pijama y pantuflas. Fui hasta la plaza. Ahí no era, me detuve y el sonido provenía de otra manzana. Hice diez manzanas y seguí hasta el Houssay, los sonidos mataban, no sabía de dónde carajo venían o iban.

   Volví a casa, di tres pitadas del propio y a las seis se detuvo.

   —Saulo.

   Y nada, lo sacudí.

   —Saulo, no están más, pararon.

    Dijo:

   —Siempre hay paros, no te preocupes vení, dejá ese libro de mierda.

   Por la mañana fui al Super y pregunté, nadie había escuchado nada. Pasé a tomar un café, allí tampoco escucharon. Toqué timbre en casi todos los vecinos. No, tampoco escucharon.

   Llegué a casa, Saulo dormía y roncaba como el mejor, tenía la boca abierta y tres mosquitos en la lengua, lo zamarreé.

   —Nadie escuchó nada, pregunté y nadie, pero vos me dijiste que sí ¿o no?

   Me escupió los tres mosquitos en la cara.

   —Te dije que sí para que me dejaras de joder.

   Son todos sordos, yo sí los escuché. ¡Hipócritas!

martes, 19 de diciembre de 2023

FELICES LOS HUEVOS

 

   —Quería que llegaras de una vez, la Tía Luna es buena, día por medio. Me hizo un huevo de Pascua y me daba besos babosos, pero el sufrimiento de encontrarlo escondido, me pareció de mala y entonces le dije como decís vos: “Felices los huevos, Tía Luna”, te recordó y hasta le di pena y me preparó seis huevos más. Ella comió tres y yo tres, nos descompusimos los dos y no hubo ni almuerzo ni merienda. Los dos fruncíamos la cara y mirábamos películas de superhéroes. ¿Vos sabés, Papi, que me alegró que no tuviera marido ni hijos?, con esa Madre, habrían sufrido mucho. Te quiere, no te quiere, te quiere, no te quiere, es complicado. ¿Y vos, Papi, por qué tardaste tanto?

   —Sabés que tu Mami, quería unas vacaciones los dos solos, sentí la felicidad de cuando la conocí. Le dije que lamentaba dejarte a vos, nuestro grillito. Como se llama Bella, es bella y buena, pero se pudrió todo, hijito. Bella quiere vivir sola, me quiere, pero no me ama. La acompañé a tomar el tren y un nuevo novio la esperaba, el humo en la Estación esfumó la última foto imaginaria, que hubiera querido tener.

   —Hey, Papi, no llores, a mí me pasó lo mismo con una chica de la Escuela, mi novia, les conté a mis amigos más cercanos. En los recreos nos escondíamos y nos dábamos piquitos. Yo también fui feliz, hasta que la vi con mis amiguitos. Se hacía la bella, como Mami con tus amigos. Me dieron celos y le dije que eligiera, o ellos o yo. ¿Sabés qué me dijo?: “Vos fuiste un ensayo, la novela son ellos”. Duele al principio. Después se me fue y pensá que soy chiquito, no tengo un hijo como vos me tenés a mí. Te vas a encontrar una novia más linda que Bella. Es mi Mamá, pero siempre fue más Bella que Mamá. Tu próxima novia es un misterio y a mí los misterios me encantan. ¿A vos no?

lunes, 18 de diciembre de 2023

UN LUGAR DIFERENTE

 

   La tormenta se desató cuando los truenos, relámpagos. Lluvia y vientos nos atacaron. Dejó a mucha gente sin casa. Se cayeron árboles sobre techos de autos. Aquí se rompieron dos vidrios y la lluvia nos llenó de goteras, usamos baldes y cacerolas.

   Hasta que nos dimos cuenta que era más fácil ducharse adentro que en el baño. Cayeron piedras del tamaño de una pelota de futbol. Nos resfriamos todos, menos el gato.

   Teníamos treinta y nueve grados de fiebre y las aspirinas no alcanzaron. La llamé a Laura:

   ─Estamos en una situación de emergencia. ¿Nos podríamos pasar unos días en tu bunker?

   ─Sí, claro, pero les advierto que tengo cinco familias socorridas y si cabemos es de pie, y ya ves si vienen no se lo bancarían. Conozco un energúmeno que se llama Oliverio, se alimenta de pensamientos, es tan generoso que convida. Beba fue hasta su casa, que no era una casa, era una ermita.

   Les abrió la puerta Oliverio. Contó:

   ─Antes fui psicólogo y psiquiatra. Los pacientes me llenaban de palabras, no me cabían en la cabeza. La decisión de irme fue que algunos pacientes lloraban tanto, dejaban el piso mojado y yo como un boludo, secador y trapo limpiando el piso. ¿Qué los trae por aquí?

   Beba dijo que necesitaban alojamiento. Oliverio contestó:

   ─Ya mismo, aquí hay lugar para toda su familia, menos a mis antiguos pacientes que harían barro mi ermita, son tan desconsiderados que se podrían a llorar en dulce montón.

   ─Mire doctor Oliverio, a mí los pensamientos me hacen mal al hígado. Podría llevar espinaca, zapallo y remolacha.

   ─Sí, pero tengan en cuenta que aquí agua no hay.

   ─¿Y la que nos cae del cielo qué es?

   ─No lo percibí ─contestó Oliverio.

   ─¿No será el llanto de mis pacientes?

   ─Mejor si proviene de otro lugar y como las lágrimas son saladas, nuestro menú, sal no necesitará.

   ─Bueno, mi querida Beba, lo dejamos acá. Quiero no hablar por veinticuatro horas, así después me cuentan la inmundicia que comieron.       

domingo, 17 de diciembre de 2023

UNA CASA DE REGALO

 

   Cuatro años ahorrando para pagar los viajes a Grecia, una amiga fallecida sin ningún pariente les dejó una casa vieja y fuerte que miraba hacia Creta. Los deseos de la señora los dejó por escrito. Las únicas herederas del lugar eran Iris, Sole, Cris y Renata.

   Fue un dolor muy grande para las cuatro amigas. Los pasajes les llegaron de regalo ida sola. En un llamado telefónico la señora pedía que la visitaran.

   Pero en aquel momento ninguna disponía de dinero para semejante viaje, fue una espantosa coincidencia, mientras ellas estaban en el avión, murió la señora.

   Les escribió una carta donde les pedía: “…¡Salgan de ese país! El nuevo presidente, Milady o Milei, no sé cómo se escribe, hay gente sin trabajo, hubo siempre pero ahora la desocupación es una multitud.”

   El tipo tiene los pelos parados, ojos impíos y lo escuché y no lo pude creer: “Al que no le guste , que se vaya a la mierda.” Está loco el tipo, más loco que el bizco y la perra. Además tienen que comprender que una dictadura tras otra y luego otra más, no es vida…

   ─Tiene razón lo que dice la carta, si nosotras mismas cuando hacemos la compras del día, y vamos a pagar, yo digo “en cualquier momento nos vamos a la mierda”. Qué carajo nos están haciendo. Mierda, como dijo la cucaracha. No sé si él nos dio la idea, pero fue buena la idea de irse a la mierda y no volver nunca más.

   ─Dijo esta diatriba sanitizante. Renata, la más astuta, inteligente, linda generosa y puta.

   Nosotras la seguimos a Renata, es nuestra líder. Nos bañamos en una playa sin gente. Nadamos como campeonas de natación que somos todas. Almorzamos ostras, caviar, mayonesa, jabón (también se come porque limpia el organismo) Tomamos vinos estacionadísimos, desayunamos con champagne y nos vamos a dormir con porro de excelencia con el tipo que más nos guste. Todos los días uno distinto, para no acostumbrarse.

   No fue Renata sola, todas nos hicimos putas cuando empezamos a cobrar. La señora nos dejó cuatro pensiones mensuales, nunca usamos ese dinero. Nos alcanzaba con el precio de nuestros cuerpos.

   Igual que Milady, que es puto y se hizo millonario. Le pagan muy bien. Dicen…

sábado, 16 de diciembre de 2023

PONETE BUFANDA

 

   —Teníamos una relación excelente, desde que nació, hasta los veintiún años, gustos parecidos, fílmicos, literarios, no me daba cuenta, yo lo empujaba hacia mis ideas, mientras él dibujaba y poca bola me daba, estaba implícito, jamás le daban ataques antagónicos.

   El Papá lo filmó dibujando, a mano alzada y la punta de la lengua ligera, apretada a la derecha, como hacía yo cuando dibujaba, mi Padre, mi Abuelo. Todos teníamos talento, pero cero ganas. Él no pudo arrancarse jamás de sus dedos, luego de sus manos, lápices, lapiceras, arcilla, donde modelaba en especial, hombres tristes.

   Sus dibujos resultaron tan buenos, que me dio vergüenza seguir con los míos.

   —Mamá, somos distintos, mi generación busca cosas que la tuya no. Tu soberbia provoca y es un buen ejemplo a no seguir.

   Él se fue a los dieciocho y yo le rogaba que nos viéramos más seguido. Cuando cumplió veintiocho dijo:

   —Soy persona, yo soy como quiero, no como vos querés que sea. Por si no estás enterada eso es un “yo te quiero”.

   A los treinta formuló:

   —¿Querés que te visite sin ganas?, sería una triste parodia. A mí me gusta verte cuando yo tengo ganas. Te quiero Mamu, odio que me llores.

   —Conozco la historia, vivíamos cerca, éramos amigas entrañables. Adela, mi hijo vive en Japón, vos sabés, ahora está en Irlanda, me enteré por tu hijo que se van a encontrar en Barcelona. Hay que dejarlos, son hijos del mundo. Entrar en nuestra propia vida. El hijo de Rosita, en quince años hizo una visita de una semana y cada tres meses, le manda una encomienda, con fotos de sus trabajos y cartas que hablan de sus amigos. Ni pregunta por sus Padres y concluye con un te extraño, te quiero, nos vemos.

   Rosita a la vejez varicela, entendió. Ella hace su vida, el hijo la visita una vez cada dos meses y habla más con su Padre que con ella. Primero le dieron depresiones ególatras. Ahora se pone nerviosa cuando viene y cuando parte es un alivio. No llora ni araña las paredes, pero sus quejas le duran una semana. Yo soy la única que la escucha.

   Adela y Rosita se reúnen a comer los fines de semana, con sus respectivas parejas. Ninguno saca el tema de los hijos. Están, los quieren, pero los cuatro comprendieron que es mejor no hablar de ciertas cosas.

   —Hay un discurso pterodáctilo, me mostró cuán perversa puede ser Adela cuando desborda, dice así: “Podé un hijo, corté un árbol, borré un libro”.

viernes, 15 de diciembre de 2023

PIRÁMIDE

            

   Acá le cantamos, ella hacía el movimiento de la boca, pero no sacaba la voz. Nunca lo hizo, nos dábamos cuenta, nadie le decía que sus sonidos estaban, ella debía encontrarlos. Miraba las baldosas coloniales, las ventanas desvestidas, la Abuela las quería sin las intervenciones de separar los caminos del día y de la noche.

   —Vamos, chicas, esas cortinas serán para las galerías que dan al río, cuando haya moscas o el resplandor del sol con viento, parece hacer ondular toda la casa.

   Y bailaba con un camisón blanco, haciendo zarandajas por dentro de sí, con el alma que no recordaba por la sangre y esas cosas del ayer que prefería ignorar.

   La mesa formaba una L, allí comían todas, con sonidos de gallinas. La Abuela miraba con satisfacción cómo construyeron un piso por año, de mayor a menor, como las pirámides Mayas, pero aquí en el campo argentino. La casa de altura parecía decir: “Acá estoy yo”. Ella nunca sonreía, pero movía los labios cuando estaba caliente, frío, rico, feo, no tengo hambre, sí quiero más.

   Era la primera en levantarse de la mesa, iba a tocar el piano, piezas antiguas o nuevas que ella misma componía. Se recuperó rodeada de las chicas y las risas de la Abuela.

   Apareció cuando pasaron cinco años, al finalizar el segundo piso. No había alambrado, pero la tranquera era un símbolo de libertad. Fue paradojal, en ese lugar la arrojaron de un auto, para qué describirlo, si todos sabemos, el color, de quienes, para qué.

   Todas corrieron, la levantaron, estaba viva, tenía los ojos abiertos, la Abuela le sostenía la cabeza. Se quedó con ella mientras las chicas fueron a buscar ropa, agua y unas mantas. Se tropezaban entre ellas con el odio y la alegría.

   Escucharon un grito que nubló el cielo:

   —¡Le cortaron la lengua!...

   La Abuela la hamacaba y como un mantra, repetía y repetía:  

—¡Milicos hijos de puta! 

jueves, 14 de diciembre de 2023

BIZARRE

   Entró por izquierda, tenía padrinos y no pasó por ningún examen de aptitudes, porque en el Ministerio sabían de antemano, su ineptitud en todo. Era de contextura peso pesado y palabras continuadas desenvolvían su bizarría.

   El día que empezó, tenía que tipear un discurso para el Jefe subyugante e inteligente, ojalá el País ardiera de esos hombres que acusan a las mujeres con razón. La Señorita Orda, se sentó en la silla y hundió el piso, le trajeron una con refuerzos de hierro lustrado y colocaron una viga para reparar el piso.

   Tipeó con un sólo dedo, adivinando cada letra, a las tres horas juzgó la importancia cargada de conceptos trascendentales. La panza le hacía ruidos similares a flatulencias, ansiosa de un refrigerio abundante. La Oficina estaba llena de ñoquis, descubrió su escote, para mostrar sus dotes teteras.

   Trepó su falda de licra, para que las piernas de músculos agobiantes, fuesen admiradas. Envolvió su cuello, con una bufanda de plumas, rojo flúor. La cartera, del ancho de sus caderas, animal print. Paró el tránsito con un silbato y cruzó al Bar de enfrente, pidió tres huevos pasados por whisky, papas fritas rebozadas con pimienta negra y curry y una baguete enmantecada, enharinada, con una salchicha gorda y larga, adentro. No le quedó espacio para el postre.

   —Mocito, acérquese, todo lo ingerido por mi persona, será pagado por el Ministerio del Desocupado. Algo desabrido, en general, todo. Pero el pago será cash, en minutos. Quite la mirada de mi escote, porque lo surto.

   Usó el silbato para volver al cadalso, había un soplón que espiaba su letra tan gigante como ella.

   —El Príncipe Jefe Lorrobotodo, quiere letra chica para lucir sus anteojos, recién llegados de Seychelles.

   La Srta Orda, apoyó sobre el escritorio un glúteo en los dedos índice y mayor del soplón.

   —Es mejor que la letra chica la realice Ud.

   La Srta Orda casi siente piedad por los deditos quebrados, pero el estómago es más fuerte que la piedad. Siguió las mismas escenas del refrigerio anterior.

   —Mocito, uno de mortadela y batata y un café triple.

   Al concluir, el mozo anudado, dijo el precio de la consumición, casi con la nariz dentro del escote. La Srta Orda, le dio un mamporro en una mosca que tenía en la cabeza.

   —Me miró las tetas y le maté una mosca, considere todo pago.

   Pasó como una tromba al escritorio del Príncipe Jefe Lorrobotodo.

   —No quiero renunciar, pido su cargo como heredera directa, Ud aquí está de adorno, yo sería una obra de arte en su silla giratoria. Los altos mandos del Parnaso me vieron y les pareció que estoy buenísima, ninguno se aprovecharía de mi cuerpo, por mis músculos, entrenados para triturar miembros. Hubo casos, que todos conocen, gracias a la memoria de la Ex–Side. 

miércoles, 13 de diciembre de 2023

EFÍMERO

 

   —No lo conocí, envejeció, pero tenía más cara de enfermo, vendió el auto, sacó todos sus ahorros y se hizo nuevos estudios con especialistas en Miami.

   —¿Pero qué tiene?

   Le miré el sombrero:

   —Tiene dos años, o uno, o seis meses, o tres días, eso tiene.

   La internación no me sirve de nada, puedo descansar en casa, caminar despacio, no tomar frío y una sarta de boludeces donde crecerá la ira y voy a morir.

   Hoy te necesito Dios, mis hijos no saben nada, ni quieren saber. Violeta de algo está enterada, bastante, consiguió un auto viejo y me lleva a todos lados. Hace todo por mí, siento que soy una marioneta suya.

   —¿Hace mucho que no lo ves a  aquel?

   —Ayer estaba en el bar, va por la segunda quimio, está pelado pero tiene barba, un fenómeno extraño. Me invitó con un café. Pidió que no habláramos de su enfermedad, lo hacía sentir más enfermo. Usa una muleta y no puede mover un brazo, le quedó estirado hacia adelante y la palma de la mano hacia arriba. Los caminantes le dejan monedas y billetes. Dice que si sale todos los días, gana el equivalente a su jubilación.

   —Lo he visto en varias oportunidades, ahora no le corre sangre por las venas y se le secan partes del cuerpo. El brazo extendido fue el primero que se le desprendió como una rama sin savia. Pasó igual con las piernas, las caderas, el torso y por último perdió la cabeza, hecha astillas.

   Lo único que me quedó fue la voz. Hablo con los solos de las plazas, primero se sorprenden, después nos hacemos amigos. A los yutas les grito cualquier cosa y quedan mareados, a veces disparan hacia cualquier lado y matan inocentes, no les grito más.

   A casa no volví, no tiene sentido, no como, no duermo, mi mujer no me ve y si le hablo haría como hizo siempre, no escucharía. Mis hijos olvidaron mi existencia. Tengo tantos beneficios, entro a la misa del domingo y les grito:

   ─Hipócritas-pedófilos-poné un comedor tacaño y sacate ese disfraz que parecés una puta en carnaval.

   No gasto nada y conozco el mundo en todas sus variables.

   Es tanto más lindo ser alguien que no se nota, que alguien notable.

martes, 12 de diciembre de 2023

ENTRE NUBES

 

   En el tren que pasaba por Chascomús, viajaba en el vagón restorán, Jorge Newbery, conocido en especial por sus dotes como piloto aeronáutico. Cuando mi Tía abuela, Ema, lo descubrió, le dio un ataque de cholulismo. Tuvo el descaro de extender su relicario, para pedirle un autógrafo.

   —Mi encantadora Señora, ¿no seré demasiado poco, para anotar mi nombre en su relicario?

   Ema, que era atea hasta los huesos, pero iba a misa, rezaba y llevaba siempre ese relicario.

   —Señor Newbery, para mí usted es más que Dios, después de todo a él no lo he visto, a usted lo tengo enfrente. He notado que está solo. ¿Me permite que lo acompañe?

   Ema siempre fue la oveja negra de la familia y como los mantenía, a nadie humillaba su accionar. Ella pidió pechuga de pollo y él sopa de cabello de ángel. Ema le advirtió que tomar sopa en un vagón de tren, era un riesgo para su corbata y un papelón para el mantel. A él lo divertía la audacia de la Tía Abuela Ema.

   Brindaron con un vino de Mendoza, provincia donde él había nacido, bien estacionado. Newbery brindó y tomó con prudencia, Ema le dio hasta el final, pero era buena bebedora, no se le notaba el pedo que tenía, parecía haber almorzado con agua.

   A los postres, Ema, dando por sentado que Jorge aceptaría:

   —Yo lo llamaré Jorge y usted llámeme Ema, para aliviar el protocolo que elonga la charla y por allí no pasa el respeto.

   Lo invitó a Chascomús, donde el tren se detenía.

   —Mire, Jorge, tengo una casa del más puro estilo inglés, con un ala para huéspedes, donde podrá apreciar la laguna, que es tan grande como para no divisar los horizontes.

   Jorge aceptó la invitación.

   —Fui profesor de natación en Alemania, para mí sería un placer nadar en estas aguas. ¿En esta época son azules?

   Ema por vez primera, enmudeció, pero ante semejante invitado, tuvo que hablar con verdad.

   —Lamento comunicarle que la laguna, se ha secado de punta a punta. Hubo una  sequía de tantos meses que se partía la tierra y los pobres pejerreyes, habitantes de este lugar, murieron al quedar sin agua. Para reemplazar le invito a realizar un recorrido con mi Ford T, recién comprado, sería un honor para mí, que usted fuera el conductor, sabrá que conducir un auto es una pavada al lado de un avión. Cruzaremos la laguna seca y seremos los primeros, nadie se ha atrevido hasta ahora.

   Esta mujer no parece argentina, cualquier cosa tonta que emprendía, parecía una gran aventura.

   Jorge se quedó una semana y lo pasó tan bien con Ema, que la invitó a viajar en un globo aerostático, a la brevedad.

   Ema lo acompañó hasta el tren para Buenos Aires. Ella le extendió la mano y Jorge la besó dos milímetros antes de llegar a la piel. Todo un Lord, por cierto, no podía ser menos, de Jorge Newbery se trataba. Ema recibió a su hermana Laura y contó paso a paso la estadía con aquel hombre.

   —Pero te digo, Laura, su invitación a pasear en un globo aerostático, ni en pedo.

lunes, 11 de diciembre de 2023

FACHATOSTA

 

   Las mujeres que esperaban en la sala, tipeaban sus celulares, menos Antonia, que carecía del rectangular y le gustaba hablar con cualquiera, de cualquiera. Le dieron náuseas, que siete mujeres solas, sólo prestaran atención a los celuloquios y sin sonido.

   La Madre quería que Antonia disimulara en algo su vejez. Le pagó cuatro sesiones de ácido hialurónico. Pasó última, algo ingenua, Antonia fue atendida por una dermatóloga bella de toda belleza y Antonia pensó que ella quedaría igual.

   —¿Por dónde querés empezar? Te lo pregunto porque tu cara tiene derrumbes, fisuras, pozos en las comisuras te llegan al mentón, que se balancea de un lado al otro cuando hablás. Te aviso que no hago cirugías, puede restaurar tus ojos, tal vez un Cirujano…

   Antonia pensó con horror en cortes.

   —¿Y con maquillaje lo podrá solucionar, Doctora?

   Le brillaron los ojos a la Docta:

   —Cómo no, Antonia, tengo una maquilladora que su propia familia, se asombrará del cambio.

   La Derma hacía ruidos de vidrios y metales.

   —Bueno, vamos a empezar por el entrecejo ¿te duele, Antonia?, porque ya llevo media ampolla y apenas rellené la mitad, es muy hondo. ¿Vos sos constipada?

   Le dio pudor, la pregunta, pero respondió:

   —Doctora, yo no voy jamás al baño y por más que me esfuerce no sale nada.

   La Derma la miró con ternura:

   —¡Ah, claro, entonces es eso! Mirá, con estas inyeccioncitas, no tendrás necesidad de acordarte del inodoro. El inodoro irá a vos regularmente. Eso sí, tratá que no te siga a la calle, no está bien visto. Pensarán que sos una mina cagadora, a ver, mm.

   La tranquilizó lo que le dijo.

   Ay, esta mujer me está por dejar sin ampollas y tengo dos pacientes más. Yo le introduzco una porción de algodón hidrófilo y la corto acá.

   Le tengo que avisar de los moretones, que se guarde unos días en su casa y cuando se le pase el estadío mapache, listo.

   —Te quedó brutal, tenés una piel bárbara, gruesa, como si hubieras vivido siete vidas, pedí un próximo turno con mi Secretaria, acá hay trabajo para rato.

   Antonia vivía al candidato perdido. Tenía una vejez expandida en una cara que siempre fue de bagayo, no se podía rescatar un ápice de belleza. Habló de inmediato con el nuevo candidato joven e impotente.

   —Holá? Berto, en una semana llamo y te venís a comer. Soy otra, no me vas a conocer.

   Se miraba al espejo y el moretón se puso violeta intenso, daba paseos sorprendentes por toda su cara, la papada parecía una berenjena.

   Fue a un peluquero, con anteojos inmensos y un turbante negro. Le contó su historia con la Derma, Loli la tomó de las manos:

   —Mirá, bombón, si vos te bancás llevo tu papada hacia la nuca, la coso con punto guante y la tapamos con una extensión. Para el resto de la cara voy a realizar una mezcla elastizada de estuco y yeso. Esto tapará tu color violeta y pienso teñirte mechas negras con algunas violáceas.

   Antonia le tenía confianza ciega, a Loli. A ella le gustaba, pero él con delicadeza, dijo que no era conveniente porque a él no le gustaban las mujeres. Antonia apreció su sinceridad.

   Berto, ni bien la miró, le dijo que estaba hecha una regia. Había llevado unas pastillas para que su impotencia quedara postergada y jugar en el lecho, como Eros manda.

   Ella no podía creer el armamento de Berto, ni entendió por qué le tapó la cara con la almohada, toda la noche.

domingo, 10 de diciembre de 2023

BREVIARIO PARA MUJERES ATASCADAS

 

   Colocas todos tus zapatos en el freezer, es el único modo que tienes para no salir de tu casa. Limpia como la luna y brillante como el sol. No enceguezcas o vas a retornar a tu poltrona.

   La felicidad está en el bosque, no en la escoba. Si tus ganas de barrer las hojas y juntar soretes de perro son incontenibles, allí mismo, en camisón y pantuflas  te montas en la escoba y sobrevuelas la city porteña, que es gris pero tiene cientos de arbolitos. Todos ellos mirarán hacia arriba y notarán que no llevas calzones. Te sentirás feliz. No permanezcas quieta en el aire, porque te harás mierda contra los cedines y los dólares azules. Éstos no te harán feliz. No te quedes quieta y callada. Ábrete de piernas y algún infeliz entrará en tu cuerpo para destapar tus cañerías obstruidas. Notarás una felicidad breve, si miras la hora no le darás importancia porque tocarás el cielo con las manos. Poco a poco sentirás el movimiento perpetuo de la vida. Fe, fe, fe, feliz. Para ser más feliz aún inscríbete en cursos de payaso. Cursillos de cómo viajar, aunque el gobierno te lo impida y el estúpido te lo prohíba.

   Tienes una plaza frente a tu casa. Los niños que no te dejaban dormir siesta y tú los odiabas. Ahora sal a jugar con ellos con unas buenas zapatillas marca Mileydi que te permitirán ganar todos los partidos.  Cuando te quedes sin aire vuelve a tu casa. Abre el freezer, saca tus zapatos rojos, ponlos en el microondas hasta que estén tibios. Ponte calzas negras, el suéter rojo de tus doce años y un exagerado push-up por debajo. Mírate en el espejo, date un beso mientras sueltas tu pelo enrodetado. Quererte a ti misma te hará feliz. Camina hacia un café, pides un cortado y prende un cigarrillo. El mozo pedirá que lo apagues. Enfurécete y vete sin pagar, taconeando fuerte. Nadie te dirá nada, el asombro paraliza.

   La felicidad es un revólver ardiente, decían los Beatles. Entra en una librería, saca el arma y compra mi libro “Breviario para mujeres atascadas.” Evitas así, pagar el ejemplar. Léelo de inmediato, serás feliz tú y seré feliz yo. Estoy traducido a varios idiomas. Recomiéndame a todas tus amigas. La felicidad será completa, para todas y todos. Cuando vuelva de mi viaje a Kuala Lumpur quiero verte. De tanto hablar contigo me enamoré como un gilipollas. Nos casaremos y seremos perdices.

                          “No olvides nunca

                          que el auto ayuda…”

                                    Henry Ford 

sábado, 9 de diciembre de 2023

SOMBRAS

 

   Leía con candelas. Los Padres no querían gastar luz, a las nueve de la noche, todos a dormir. Le dolían los ojos, se miraba en el espejo y le gustaba su imagen, leyendo un libro grande de bordes dorados, conteniendo imágenes terribles de Goya.

   —Me parece que las polillas del escritorio de mi Abuelo, hacen temblar las candelas y los personajes del Maestro, simulan movimientos tanáticos.

   Cerró el libro de un sólo golpe y el estruendo partió el espejo, ella se miró las manos y no estaban, se puso de pie y no pudo, sus piernas habían partido sin ella, el torso rodó por la escalera, pero mirando hacia abajo, era el libro que rodaba en busca de la cabeza, que hacía instantes lo miraba y tocaba sus hojas. Sin cabeza, su vida careció de existencia. Su novio fue el primero en buscar y dar vuelta el escritorio, quitar los libros de sus estantes y escuchar todos los lamentos juntos de las hojas. Sintió que el piso del escritorio cedía con cada paso de sus pasos. Una fisura no prevista, se desprendió con novio y todo a los cimientos de la casa. El dormitorio de los Padres y otras dependencias, tuvieron el mismo destino. El dormitorio de huéspedes, con visita y todo, las pocetas, la cocina y las literas que guardaban las camas de servicio. El polvo que se desprendió en el hundimiento, dejó un terreno liso, tan pleno de humus que se mezcló el trigo con girasoles y la soja con cuatro vacas.

   La Mucama y la Cocinera se salvaron, estaban de vacaciones. Cuando volvieron, rescataron el trabajo de la siembra y el ordeñe. Olvidaron la existencia de la casa y sus habitantes, un hijito novel, de la Mucama, haciendo un pozo, encontró una candela de siete velitas y una rota.

viernes, 8 de diciembre de 2023

CARA A CARA

 

   —¿Vos pensás que con esto me alcanza para las compras del día?

   Él arreglaba el nudo de su corbata y puso esmero. Hizo todo frente al espejo. No la escuchaba, en diez años de convivencia él decidió ausentarse de las protestas, exigencias o reproches.

   Sonó el teléfono, ella atendió, una voz edulcorada pidió comunicarse con él. Le pasó el tubo, decía:

   —Sí, sí, sí, en diez minutos estoy.

   —¿Quién era?

   —La secretaria.

   Ella miró de sol rayo y preguntó por la señorita anterior.

   —Le dieron su retiro por edad avanzada ─tenía cincuenta años, más eficiente que una compu. Ella la conocía sólo por teléfono, pero se entendieron siempre, con respeto y bonhomía.

   La empresa decidió que el personal debía cambiar, gente joven, para dar una imagen nueva.

   Cuando calculó que él ya había llegado a su oficina, llamó de inmediato, atendió la secretaria edulcorante. Cuando él tomó el tubo repitió más de tres hola, hasta escuchar la voz de su mujer. Le decía que la plata le alcanzó para la mitad, él cortó y pidió que no le pasaran ninguna llamada. Cuando entró, taconeando fuerte, con dos bolsitas del súper, la vio: calzas rojas, rubia teñida, con una voz de mariposa cazadora, no tenía más de veinte años. El marido quedó sorprendido por la visita de fuego, antes que le pidiera nada, le advirtió que no tenía un centavo. Ella se fue, no sin antes sacarle la lengua a la señorita buscona.

   Ni bien abrió la puerta de su casa, sonó el teléfono, escuchó a su marido con voz confundida:

   —Me despidieron, querida.

   —¿Por qué razón? ─preguntó ella con voz derrotada.

   —Quieren gente joven en los cargos jerárquicos. Dicen que mi edad es avanzada.

   Comieron en silencio, fideos sin queso y dos mandarinas. Agua de la canilla. Él apoyó la mano en la mesa, ella depositó la suya por encima. Sonó el teléfono:

   —Señor, lo llamamos de la empresa, necesitamos entrenar a la gente nueva, le abonaríamos la mitad de lo que percibía.

   Él cortó y su mujer lo desenchufó.

jueves, 7 de diciembre de 2023

ADELANTE

 

   No le gustaba trabajar, en la infancia, su Madre, hacía constar ante quien quisiera oír: “Es incapaz de levantar un papel del suelo”.

   Podía vivir sin trabajar, su Madrina bendijo su anorexia laboral. Cuando falleció le dejó una fortuna. Por soledad y por desgracia buscó conchabo en internet, aceptaron su solicitud, pero en ningún lugar figuraba de qué se trataba. Tenía la dirección, había un terreno de cuatro manzanas sin construcciones y una tapa de Obras Sanitarias, a ras de la tierra, con un picaporte. Bajo relieve se leía: “Baje sin llamar”.

Lo atendió un anciano de barbas blancas, largas hasta las rodillas. Ninguno se dio ni las buenas tardes. Barba larga habló primero:

   —Todo consiste en editar 35.000 ejemplares de un libro que yo escribí con las peores intenciones, le aclaro que no muerde. Tosió seco y gargajeó vivo de risa. Levante Ud este paquete, con las primeras ediciones que son 1.000, debe encargarse de la venta y la edición de los 34.000 restantes. Prefiero una editorial desconocida.

   El nuevo trabajo lo inquietó:

   —Si no es molestia quiero saber el título del libro y algo referido al contenido.

   El viejo miró la escalera de caracol y por vez primera le notó una exacta similitud con la vida.

   —La curiosidad de algunos jóvenes me sigue asombrando, sé que lo leerán. Los libros están cerrados. Sólo el comprador podrá abrirlos. Casi olvido decir, que se venderá únicamente a personas lectoras. El título es una ligera modificación de lo que reza la puerta de mi casa: “Entre sin llamar”. En cuanto al contenido, Ud dirá, si es lector y lo compra. Todo está pagado, aún la editorial es la única desconocida, la encontrará enseguida. Muchacho, este trabajo lo ocupará la vida entera, puedo asegurarle que habrá reediciones. Ud mismo debe encargarse de las ventas, lector por lector. Cuando termine, le pido, que me visite, gustaría de saber la repercusión de mi obra.

   Alquilé el Congreso de La Nación por tiempo indeterminado. No iba nunca nadie. Se rumoreaba que en el año 2.078 será demolido por el pueblo en su conjunto, que en ese tiempo andará con pensamiento.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

¿Y QUÉ?

   —Pretendía que todas las cosas fueran como Ud quería.

   No hablé por un rato, como dice mi nieto: “…no sé por qué todos los espacios son hablados, los silencios vienen bien…” Lo dijo con cara de “aprendan lo que pienso”. Fue  gracioso el tramposo. Con el celular bajo la mesa, twiteaba.

   Me hizo sentir mal lo de “todas las cosas tenían que ser como yo quería”. Y no es verdad, tuve una infancia de mierda, una adolescencia que daba miedo, una juventud mitad bien vivida y la otra mitad mierda. Nunca nadie fue como yo quería, una porquería que abrevé para seguir la ruta bachera. Hubo algo que siempre pretendí, levantarme a cualquier hora, la buena pilcha, que no suene el teléfono o el celu, cuando duermo siesta, que no exista la gente pretenciosa y engrupida, que no me roben los libros.

   —Algo de mi lista, que es más gruesa ¿se me dio?

   No sé cómo miró, porque yo estaba de espaldas. No, nada de nada. Tuve mis logros, nadie me quiere, no sé si copiaron a Mamita querida, pero perfeccionaron su estilo ¡y cómo! Hay mucho idiota que desprecia que me deje las canas, que no me rellene con botulismo las arrugas, me olvide de sacarme los bigotes y esté gorda chancha. Lo bueno que tiene este estado de las cosas, es que el pensamiento ajeno ha dejado de importarme  y nuestros Gobernadores que nos dejaron en bolas. Que se metan la puta guita que afanaron en el orto, cualquier cosa, empujen con los cuadernitos. 

martes, 5 de diciembre de 2023

MICKEY MOUSE

 

   Gracias noche, por este espacio de silencio, que me permite escribir un cuento, sí, sigo engordando, haciendo vida sedentaria, dejé el pucho.

   Mi pecho se enojó conmigo, por llenarlo de humo cincuenta años. Tengo la cara como si hubieran puesto mi cabeza en una morsa, me estoy quedando pelada, olvido todo, confundo, escucho menos y me acorté casi besando el piso.

   —Habrá biromes chiquitas?

   Es mágica la noche, me sacó de la queja y escucho los pasos de arriba, parece que los departamentos fueran de cartón prensado. Él reprocha la desaparición de un salame.

   —Pietro, si comés salame, no vas a poder bailar tango, tenés un nombre, un lugar, y esa panza no es de embarazo. Para  que no encontraras el salame, lo tenía escondido, pero viste que hay ratas y les gusta picar algo.

   Escucho la temática y agradezco vivir sola. Ahora vienen golpes de arriba, encontraron la rata y él quiere matarla con la escoba, ella está arriba de la mesa, pidiendo clemencia para el animal.

   —¿Vos sos tarada?, no es un animal, es un roedor y se multiplican con rapidez. Hace un mes tenían que venir los fumigadores.

   —Y bueno, Pietro, no pagues las Expensas, hasta que no maten la última rata, que dios me perdone.

   —Tengo una idea, traé la aspiradora.

   Los pasos son rápidos, violentos. Hay un motor prendido y ella le indica:

   —¡Ahí está!, qué buenas estas aspiradoras alemanas, la atrapaste, es una sola, debe tener toda la familia, le damos a este depto y seguimos con el resto del edificio.

   —Es perfecto, pero hagamos una distribución equitativa de las bolsas, dejemos una bolsa en cada piso.

   Me intrigaba este matrimonio y tanta aversión a los roedores, con razón no tienen hijos. Si una rata les molesta, no quiero imaginar un hijo.

   —¿Cuántos pisos faltan, Pietro? Me cansé de vaciar ratas en bolsas de residuos, por suerte se asfixian antes de romper las bolsas.

   —Para tu tranquilidad, éste es el último. Y abajo parece que hubiera una reunión de Consorcio…

   Me alegró ver las caras a las cuales pertenecían los pasos de arriba. Eran jóvenes y lindos. Cuando ellos llegaron, con aspiradora en mano y pañuelos tapando sus bocas, fueron ovacionados.

   —Yo, como Presidente del Consorcio, los declaro encargados de desinfección ratera, de todo el edificio, una vez por mes y a cambio recibirán una cifra interesante. Quiero una respuesta inmediata.

   El matrimonio dijo sí, porque la empresa de desinfección iba cuando quería y olvidaban alguna cría.

   Yo me puse contenta, a pesar que mi mascota es una rata de cola larga, pero está castrada. Sigo escuchando al matrimonio de arriba, pero me parece que alfombraron, porque sus pasos no los percibo.

lunes, 4 de diciembre de 2023

LA EXPLICACIÓN

 

   —A ver usted, Medina ¿Porqué en vez de atender al frente, pasa el tiempo mirando el techo de la Catedral?

   El segundo piso del colegio tenía ventanas que daban al imponente edificio, donde las nubes jugaban con las torres cubriendo o desnudando arbotantes, acroteras inconclusas y gárgolas dispuestas a eliminar el agua llovida por sus bocas. No me interesaba el colegio, iba por obligación parental. Era católica practicante. Asistía, con mi padre, sólo a las misas cantadas, las que envolvían las paredes, las columnas y el sol atravesando los vitrales. Me hacían olvidar, que mi padre se sonaba la nariz más fuerte que los cánticos.

   Durante mi infancia invadíamos la Catedral vacía con mis amigos y jugábamos a dar vueltas sobre nosotros mismos mirando hacia arriba en esos conos de luz y caíamos mareados representando cruces en el piso de mármol espejado. Recorríamos los vidrios de colores que parecían bendecir nuestros ojos nuevos. La hora de la siesta era ideal, subíamos por los laterales y llegábamos al órgano. El padre Colavella aparecía como un fantasma: —Uuuh!!

   Nos asustaba y luego ejecutaba canciones de Los Beatles, sólo para nosotros.

   Cuando el profesor me pidió, con aquella media cara móvil, ya que la otra la tenía paralizada por una hemiplejia satánica, para la siguiente  clase, una explicación completa de la Catedral

   —De lo contrario…

   Lo interrumpí como solíamos hacer los rebeldes y mirando al único ojo abierto del profe, le dije que la Catedral no se explicaba, se vivía.

domingo, 3 de diciembre de 2023

MIRATE, DALE!

 

   Inyecciones para el código de barra del labio superior, un poco más en el labio inferior. Se entusiasmó y siguió con inyecciones en todo el cuerpo. Le aconsejaron reposo absoluto durante seis meses. Era una mujer de mala cicatrización. Si movía cualquier superficie, podría manar sangre.

   Al llegar al día ciento ochenta, Helena se vistió de blanco con una enorme y larga cola, iba a una “fiesta blanca”. La casa era blanca, los muebles, los almohadones, las cortinas y el piso, blanco prístido. Los invitados debían concurrir de blanco. Uno de los concurrentes preguntó si le podían traer un puré de papas absolutamente blanco y una copa de leche. A los demás les servían sendos platos de comidas internacionales.

   Helena probó el primer bocado y le cayeron dos gotas rojas de uno de los códigos de barra. Con una miga de pan limpió las gotas y se las comió. Cuando tan solo dobló la cabeza salió una sangre imparable.

   Estaba el ex novio que la cambió por carne joven. Junto con la joven, Helena se le acercó y le revoleó su vestido. La ira la llevó a ensangrentar a todos. Llamaron una ambulancia porque nadie la podía detener.

   La internaron, le dieron pastillas tranquilizantes. Su primera visita fue su ex novio, le dijo que nunca más se separaría de ella, que la quería y esas boludeces. Al día siguiente Helena se levantó y miró el espejo, se desmayó. La depositaron en la cama.

   Ese mismo día cayó el novio con un anillo de regalo. Cuando la vio le dio un ligero escalofrío:

   ─Mi querida Helena, el sólo mirarte me da náuseas. Lo lamento, pero lo dejamos acá.   

sábado, 2 de diciembre de 2023

OK

 

   No fue ni al sepelio de su Madre. Ahora le festeja todos los cumpleaños, con un retrato de ella, presidiendo la mesa. Brindan los invitados, por cada copa que toman, porque su Madre vuelva pronto. El hijo mira para otro lado y desea con toda su alma, que prolongue su estadía.

   —Yo no la quiero en esta casa, ocupa todo el espacio que puede y en el que no puede, contrata dobles con textos bien aprendidos, que casi no se nota que su Madre no es su Madre.

   Le cuenta a dos de sus amigos y a la prima mayor de su Madre, que con tanta cirugía parecía la menor. La prima, bien descotada, pregunta:

   —Pero, querido Arturito, ¿dónde reside el conflicto?, vos hacés lo que querés y ahora que está bien muerta, le podés echar las dobles y con la plata que ahorrás, hacés un buen viaje a París o a Monte Grande, si te da miedo el exterior. Yo te acompaño gustosa, soy tu Madrina y por lo tanto incondicional. Si pasás un rato con otras, espero despierta en tu cama, para que esté calentita, cuando volvés cansado de tanta puta de regalo.

   Ésta, hace tiempo que me tiene ganas, pero tanta operación no le quita los años que me esperó a crecer, mundano, como era ella y todavía lo es, la pobre persevera y yo no descarto su deseo. Y se dio así, la cama estaba tibia, pero con ella adentro, destapó el acolchado y mostró su cuerpo cirujeado, de la cabeza a los piés, no soy de hierro, arremetí, cuando me tocó estar abajo, miro hacia la pared y había una foto de mi Madre cuando era joven, era igual a la que me galopaba. Me pareció una putada, coger a mi propia Madre. Una repulsión tan agraviante que me sentí como Edipo, tuve ganas de arrancarme los ojos, pero se me cruzó en la memoria, lo buena que estaba la hija de la prima de mi Madre. De mi familia materna no tenía nada, era igual a su Padre, morocha de ojos verdes, inteligente, oportuna e incapaz de traicionar.

   Cuando la Madrina se metió en el baño, llamé a la pendeja por celular, nos citamos para el jueves, me encantó su voz cantarina despidiendo nuestro futuro encuentro, con un OK.

viernes, 1 de diciembre de 2023

VACACIONES

 

   —Son tres pacientes por mes.

   Esta mina está más loca que sus pacientes.

   —No soy Psicóloga, Abigail, es antiético, el hecho de analizarme toda mi vida, no me habilita.

   Abi le clavó los ojos.

   —Un paciente de mucho tiempo, es casi un Psi, la sesión te la pagan a vos, unos mangos son, nunca me tomé vacaciones, jamás te pedí un favor…

   Zulma tenía ganas de matarla.

   —No me ruegues, se te pone cara de vaca vieja. Dejame sus diagnósticos aproximados y detalles de comportamiento, bueh, vos sabés.

   —Te quiero, Zuli.

   Zuli le dio con el diario en la cabeza.

   —A veces lo dudo. Un mes sólo, un mes y no me jodas.

   El primero es puntual, fóbico exasperante, voy a actuar que sé lo que no sé.

   —Señor, no tiene que venir dos veces por semana, no mejorará su situación por la frecuencia, nos vemos, en dos semanas.

   —Adelante.

   —Yo soy el caso dos, me enamoré de la Psi, que no es Ud., es la anterior. Siento el abandono de mi amante, grande es mi desencanto. Campeona olímpica en las lides del amor. ¿Cómo no fue conmigo de vacaciones? No me diga nada, soy su plan B, no para Ud, para ella. No creo que encuentre otro como yo, que se deje fustigar, pinchar con agujas de tejer, tirarse del ropero y embocarla. Nos vemos cuando ella vuelva. No se ofenda, pero seguiré en la cama mirando el techo.

   Llegó la que viene cuando quiere.

   —Pase por favor.

   —¿Por qué me dice “por favor”, Ud que ni la conozco? Conteste ya!

   —Mire Srta caso 3.

   —¿Por qué me dice caso 3? ¿Soy la última?

   —Y por una cuestión de edad, es así.

   —¿Ud, Dra piensa que entré en la tercera edad?

   —Sí mi querida, nos vemos en la próxima, si sigue en la recta de la vida.

   Abi no tiene piedad, cómo me va a dejar estos engendros a cargo. Ninguno me pagó, creyeron que la atención era gratis.

   Sigo atendiendo mi consultorio, tengo una buena cartera de pacientes, gracias a los treinta años que me analicé con ella. Encima la turra usa esta pobre gente, para confundirla más de lo que está, los vuelve locos para que no se le borren. Cuando vuelva, la muy infame, seguro que quiere contactarse conmigo, me haré negar un tiempo, dos meses y después la busco, la abrazo y le digo que es irreemplazable.