lunes, 22 de junio de 2020

EXTRAÑABA EL OLOR


   Dio mal el Ingreso, Inesita. Había dado más tiempo para hablar por celular, que para estudiar.
   La mandaron al campo como castigo, un año sabático o un año campático. Tenía trabajos asignados: —Esto me lo encargó su Padre y yo como Capataz, le tengo que cumplir. Inesita, si usted quiere levantarse a las doce, en vez de a las cinco, sabré guardar el secreto y desde ya mi Mujer. La conocemos de chiquita y esperábamos el verano, para verla aparecer. Fue y sigue siendo como la hija que no pudimos tener. Una Mujer que aceptó ordeñar y hacía entrar al corral las vacas al atardecer. Un buen día se fue y dejó a Nico, nosotros lo criamos. Ahora tiene tu edad, tendrás alguien para jugar.
   Nico le preguntó a Inesita, si le podía hacer el favor de enseñarle a leer y escribir, nunca había ido a la Escuela.
   —Sí pero no estoy segura si dará resultados.
   Nico le dijo que sabía todas las tablas, sumar, restar, dividir y también multiplicar. —Son números y yo quiero saber leer y escribir. Tengo una Novia, allá en Tilcara, me escribe, yo no entiendo lo que me dice, ¿vos me podrás enseñar y leerme esas cartas para devolver lo que me quiere?
   Inesita leyó en voz alta lo que su Novia le comunicaba, que lo quería, que lo amaba y cómo quisiera darle un beso, igual que cuando fue de visita con su Padre y él le mordió la boca. Nico se ruborizó y le pidió que contestara la carta que recibió.
   —Yo te dicto la respuesta.
   A Inesita la puso en un brete, porque ella nunca había tenido un novio, para ver qué se siente.
   —Bueno, pero dictame despacio.
   “Querida mía, yo también te quiero mucho, hasta Tilcara ida y vuelta.”
   Ella escondió la respuesta.
   —Inesita, ¿viste que no me contestó?
   Puso cara de aflicción. —¿Y ahora dónde consigo otra Novia? Y es lindo tener una que viva cerca, para amarnos como se debe, acariciar su pelo, darle un beso en la oreja y luego hasta dónde ella quiera.
   —La tenés enfrente y no te diste cuenta. Yo seré tu Novia para amarnos como se debe, me gusta cómo sos. ¿Podemos hacer de cuenta que nos casamos para siempre? Será un secreto entre nosotros, que no se enteren los grandes.
A los pocos días: —Nico, tengo que decirte algo, me mandaron un pasaje, antes de lo esperado, quieren que vaya para dar el Ingreso, ellos suponen que en Buenos aires voy a llegar a las finales. No quiero que me despidas, porque después vuelvo al campo y me quedo, te lo juro.
   Pasaron cinco años, Nico se casó y tuvo dos hijos.
   Inesita lo que más recuerda de cuando estuvieron juntos, fueron las siestas a la orilla de la laguna.
   Un día Nico le trajo mandarinas.
   Un chico pasó con olor mandarinas, ella le pidió un gajito y él le regló una entera, el chico tenía la misma cara de Nico, la forma de caminar y ese modo de pelar una mandarina. Sintió celos, porque se había casado, guardó dentro de su relicario un pedazo de cascarita.
   Inesita lo que más recuerda de cuando estuvieron juntos, es el regalo que le hizo Nico. Apareció en Buenos Aires y le contó que su Mujer, siguió el ejemplo de su Madre y se mandó a mudar. La fue a buscar con el pretexto que les enseñara a leer y escribir, ella aceptó. Le asombró el campo lleno de mandarinos en flor.
   Inesita lo sintió, como el mejor regalo del mundo.

domingo, 21 de junio de 2020

ESTABAN TODOS


   A pesar de estar en cama, mi hijo Prudencio, me visita todos los días. Su hermana casi nunca, o si le queda de paso. Cuando descubrieron el Covid 19, me practicaron un hisopado y un análisis de sangre. El Médico fue el encargado de decirme que tenía Corona virus.
   El protocolo indicaba los cuidados necesarios. Estaban prohibidas las visitas. Rodearon mi cama con un plástico transparente. Me visitaban los más allegados, a través de un vidrio me podían saludar. Cuando fue imposible verme, como esfumado, igual me iban a llevar un abrazo, de esos que uno se abraza a sí mismo, yo les contestaba. Algunos dejaron de venir por temor al contagio. Mi Madre quedó pelada por el stress, de verme enfermo. Aparecía con barbijo y anteojos de buceo. Me dio impresión verle detrás de los anteojos, con los ojos hinchados de tanto llorar.
   Le pedí al Médico que la dejara pasar, contestó: —Lo dice el protocolo, ninguna visita, por el contagio dentro del Hospital.
   Inventaron hacerle dos agujeros al nylon con mangas para abrazar a la familia. Hace tanto bien el afecto en estas circunstancias. Hoy me dijeron que despedida es cuando la muerte, es inminente. Quise desafiarme y sobreviví. Hicieron algunas pruebas y después de una semana me dieron el alta.
   Daba risa mirar por la calle, cómo toda la gente andaba, con esa parafernalia en las caras. Me sentí raro caminado con lo mismo, forrado en papel film. Daba la sensación de estar en la carpa de plástico. Me dio bronca andar a dos metros de los otros. Crucé a la plaza y me arranqué todo el enmascarado, revolví la tierra como hacen los perros y le tomé el olor a la tierra, cómo me gusta ver las lombrices, contar las hormigas, encontrar un trébol de cuatro hojas, hacer la medialuna, saltearme las baldosas. Volver a jugar.

sábado, 20 de junio de 2020

CONOCIDA


   Tenía que llegar a la calle Garay. Había tantas manifestaciones, que mi destino quedaba lejos. Me arrastraron por el piso y me llevaron en andas, acostado, y yo pasaba de manos en manos. Pude salir porque terminé en el suelo. Corrí al Subterráneo pensando que estaba vacío.
   ¡No! Eran un grupo de Policías, cuya protesta pacífica, fue arrojar las esposas a la escalera, como símbolo de paz para aumentarles sus sueldos. De pronto me golpearon con las esposas y desmayé en un escalón. Tenía un chichón en la cabeza, que parecía un pomelo. Vi a mis pies botas de Yuta, seguro que me llevaban.
   Alguien pidió que me levantara y le pasara la mano por el hombro.
   —Tranqui, fuimos compañeros de Secundaria, vos no te acordás, pero yo sí. Vamos a caminar por este túnel. Buenos Aires, está lleno de túneles, con distintos recorridos. Me los conozco todos. ¿Vos a dónde tenés que ir?
   —Calle Garay entre Catamarca y no sé bien, pero tengo el número anotado.
   —Nos faltará, un túnel y medio. ¡Mirá, se ve el final con luz!, a ver esperá.
   Se quitó los arneses policiales y quedó en pelotas.
   —Prestame tu piloto, no voy a salir así. Y te invito a mi casa, tomamos un café, cognac caliente, lo que quieras. No soy Policía, soy espía de Policía.
   Al segundo trago se puso cachonda y esperaba algo más. Me negué.
   —Mirá, mi Mujer es como una Policía y su placer es espiarme. De lo que estás  pidiendo en silencio, no acostumbro ser infiel a mi Mujer. Y mucho menos con vos, te recuerdo clarito, una Policía por vocación.
   Pegué la vuelta y ella estaba apoyada en el marco de la puerta, con mi piloto abierto. Me tomó de la nuca, como los que saben llaves para inmovilizar. Yo no pude hacer nada, ella me llevó con destreza. Fue dentro de su casa, dentro de su cama. Sus microtúneles, eran de esos que te perdés y no podés llegar a casa, ni encontrarte con tu Mujer. Es demasiado doloroso. Mejor seguir aquí, esta Mujer conoce todos los túneles y yo conozco otros. Nos perdimos juntos.

viernes, 19 de junio de 2020

VOLANDO


   —La protesta o el silencio, no escucho, elegí el carril de ¿a dónde me puedo ir?
   —¿Cuándo vas a empezar las acciones? 
-Preguntó Celina mientras se cortaba las uñas de los pies-.
   Saulo metía su ropa en la mochila.
   —Me dijeron que Tailandia es un lugar corrupto, como vos.
   Estoy haciendo todo a mil y Celina me acusa de corrupto, justo ella que se dedica a robar celulares y billeteras, no es corrupta, es punga. Lo de Tailandia no me va, voy a sacar mi pasaje, tengo pasaporte. Internet se encargó de mandarme el pasaje y anotó mis números de documentos. La vida sin internet, no tiene sentido. ¡Me olvidaba la foto de Karina!, con buena definición, se le notan los bigotes, los granos y los puntos negros. Ay! Qué chica fea, mejor me llevo otra foto.
   Siempre hay que viajar solo, pero una foto en la mochila sirve para no extrañar. Pongo dos libros por si me aburro. Yo en mi casa sobraba, cada vez que salía Celina y mis otros hermanos, yo era el último y me cerraban la puerta antes de entrar. En la mesa siempre faltaba mi plato. Por eso y muchas cosas más, me voy.
   Mis Padres se emocionaron ante mi partida, seguro que están contentos. Me llevaron hasta Ezeiza, querían asegurarse que abordara el avión. No sabía que las butacas eran tan angostas. Cuando el de adelante reclinó su butaca, quedó su cabeza sobre mi estómago. Se durmió el cerdo. Le puse un chorrito de vodka en cada ojo. Para él, una sorpresa dolorosa que lo hizo enderezar su butaca.
   Todo empezó cuando del ala derecha salía fuego, se cortó la comunicación con la torre de control. Era mi vuelo de bautismo. Una habilidad desconocida, pude ponerme el paracaídas, solo y fui el primero en saltar. Ver el cielo y la tierra, desde un lugar de orfandad, asombro y miedo. Caí en el medio de una cama elástica, rebotaba y no podía detenerme. Acudió una familia en mi ayuda y evitó mi caída a tierra, llegaron los vecinos, los bomberos, una ambulancia y el Intendente. Sufrí una descompensación sin secuelas. Lo que no entiendo es cómo aparecí en mi cama, con todos mis hermanos y Padres, alrededor. Las horas siguientes vino una Periodista para hacer un reportaje y salí por televisión.
   Mi familia me dejó, para mirar por internet. El fucking avión, tuvo que regresar, hubo fallas eléctricas.
   Mi Padre dijo: —Tenemos mala suerte, Saulo que casi se mata en el viaje y Celina que se fue.
   Mi hermana decidió hacer un viaje a Tailandia, ella sí pudo llegar a destino, seguro que en vez de admirar el paisaje, está robando billeteras y celulares. Con esa cara de estúpida que tiene, cumple sus objetivos.    

jueves, 18 de junio de 2020

LA MEMORIA DEL INVIERNO


   Busqué un banco acostumbrado a recibir mi presencia. Antes traje un café cortado del bar de la Estación de Servicio. Hacía tanto frío que lo tomé de un solo trago para calentarme por dentro. Alguien se sentó a mi lado y me protegió del viento que empezaba a soplar.
   —Tal vez no me recuerde, soy la anciana que antes se sentaba, árbol por medio y usted un día se acercó y preguntó cuáles eran los acordes de esas melodías tan bellas. Se me borran los recuerdos, tal vez porque son muchos. Soy muy fisonomista y te reconocí. Por eso cambié de banco para entregarte este regalo.
   Miré y era una bufanda, tan larga  que cruzaba la plaza.
   —Me llevó todo el invierno tejerla, por suerte encontré la destinataria. Noté tus ojos nuevos, como los que tuve yo cuando era joven.
   Le traje un café del Bar.
   —Muchas gracias, esto abriga más que una bufanda. ¿Por qué no te la ponés? Si le das cuatro vueltas, dejarás de temblar.
   Y así fue, me abrigó como un sobretodo. Crucé de nuevo y le compré otro café. Lo agradeció de modo exagerado y me lo quiso pagar.
   —Se me hace tarde, me tengo que ir.
   La saludé con la mano en alto. La bufanda se enganchó en un paragolpes y comenzó a destejerse. Fui haciendo ovillos y cuando terminé, volví a mi banco. Pero la anciana Dama, ya no estaba.
   Era mi Abuela con alzheimer, no recordaba ningún nombre y menos, que yo era su nieta.

miércoles, 17 de junio de 2020

NEGATIVA


    —Estoy embarazada.- La Amiga la mira con desprecio-.
   —Qué garrón.
   —¿Por qué garrón?, si yo quería tener un hijo.
   —Un asco, pensalo, el pañal cagado, se lo tenés que cambiar y lavarlo, me da náuseas la sola idea.
   —Son un regalo del bebé para la Madre.
   —Me dan ganas de vomitar y después las tetas, que te las estira hasta la cintura.
   —Tengo parientes y amigos que me ayudarán.
   —Ni lo sueñes, cuando tenés un hijo, los amigos son los primeros en borrarse, luego tus parientes, que no quieren tenerlo ni de visita. Tu Madre no se quedará para que duermas un poco. Tu Suegra se hará la contenta, le dará un beso bien lejos, tampoco se quedará para que duermas un rato.
   —A mí no me importa, me encargo sola. Vos sos una persona tan negativa, que si volviese a escucharte, te echaría de mi casa.
   —Vine a conocer el bebé y nada más.
   —¿Me hacés un favor?, tengo que pasar por la Mutual, a ver cuánto me cubre, el parto me lo cubrió, lo demás lo tendré que pagar yo. Se aprovechan los sinvergüenzas. Te dejo preparadas las mamaderas, los pañales están aquí, si llora lo levantás y lo hamacás de un lado al otro.
   Más tarde…
   —¿Sabés que lo tuve que cambiar dos veces, porque se cagó?, después me vomitó en el hombro, la última vez lo metí en el inodoro.
   —Esperá que lo voy a sacar, sólo a vos se te ocurren esas cosas. Lo fui a buscar y no estaba...
   —Y cómo va a estar, si apreté el botón del inodoro.

martes, 16 de junio de 2020

NIÑO LINDO BUENO APRENDE


   —Mami, me dijeron que los hoteles alojamiento están cerrados. ¿Por qué los cerraron?
   —Para que no contagien el Covid 19, haciendo esas porquerías.
   —¿Qué porquerías? ¿Las que se tiran a la basura?
   —Niño lindo y bueno, no me preguntes más, acá cerca hay tres y están funcionando.
   —¡Viento!, Mami, por fin los voy a conocer, me parece que soy un poco más grande y ya puedo.
   —Cuando venga tu Padre le voy a contar todo lo que dijiste.
   —Él te va a contar que su mejor amigo, va todos los días y su Mujer no sabe, pero sospecha. Le pidió un favor, cuando él esté en el telo, va a decir que está con Papá.
   —¿Vos lo escuchaste niño lindo y bueno? Porque me estoy volviendo loca de tanto estar loca.
   —Siempre estuviste loca, hasta yo me di cuenta.
   Llegó Papi y le pidió perdón, una vez por semana visitó el alojamiento, para acompañar a su amigo. Yo no le creí y me parece que Mami tampoco.
   —Papi, ¿por qué mentís?, si vas todos los días.
   —Y bueno, no miento, salgo todos los días con la Mujer de mi amigo. Me pide que la abrace, que le dé besos. Se nota que necesita cariño. Igual no pasa de ahí. A veces pasa sin que nos demos cuenta. Es de vez en cuando. Se siente sola con esto del Covid. No me puedo negar, soy un caballero, ella es un desahogo para mí.
   Dijo Mami: —¿Cómo vas a sincerarte delante del niño?, sos un animal.
   —Por mí no se preocupen, la niña del amigo de Papá, es tan linda y tan buena, que la voy a invitar a jugar al cuarto oscuro. Igual, no pasará de ahí.

lunes, 15 de junio de 2020

LA QUERESA


   Lo amenacé con una cuchilla grande. Él caminó para atrás, se mató con un clavo oxidado que estaba en la pared. Yo no fui la culpable, la cuchilla era para asustarlo.
   Al turro no le había tocado ningún órgano vital. Lo salvaron los Médicos. No contento con eso, me denunció a la Policía. Tuve que asistir a prestar declaración. Trajeron una bolsa de nylon transparente y sellada.
   —Aquí están las pruebas, Señora.
   Me puse los anteojos y miré con asco aquel contenido.
   —Usted misma puede ver, es una cuchilla y un clavo oxidado.
   —Mi cuchilla de cocina, su uso es solamente culinario.
   —¿Puede relatar lo sucedido desde el principio?
   Lo miré con cara de odio, como se mira a un Policía.
   —El reo me robó la billetera, lo negaba hasta que la encontré en el bolsillo de su campera. Le dije que lo iba a matar, por supuesto que fue una amenaza y el muy gil se lo creyó. Pensar que yo misma, me encargaba de llenar la palangana con agua tibia, probaba la temperatura con el codo, para ver si estaba a su gusto. Él metía los pies y yo, arrodillada, le sacaba la queresa, que hacía más de un mes que él no lo hacía. Le secaba el pelo, lo peinaba, lo perfumaba, lo vestía y lo mandaba a trabajar. Ignoraba que no tenía trabajo, por eso me robaba. Doy por terminada mi declaración. Comisario, le recomiendo que mire cómo escribe el Oficial, tiene faltas de ortografía y por ser tan lento, salteó pedazos de mi declaración. Usted sabrá, aunque en general, ustedes nunca saben nada.
   —Espere, Señora, por favor, los Policías no somos todos iguales.
   —Bueno, déjese de hablar pavadas, me devuelve la cuchilla que es mi instrumento de cocinar. También exijo el clavo oxidado, para sostener la viga del dormitorio.
   —Sí Señora, espere que le envuelvo todo como para regalo. Le agradezco sus palabras, claras y directas. En cuanto a su Marido, póngase contenta. Lo tenemos encerrado y el Juez seguro que decide alguna injusticia.
   —Le pido, Comisario, no me citen nuevamente, aquí hay olor a pis, a sobaco y a corrupción.

domingo, 14 de junio de 2020

AHORA ES SU HIJO


   Hoy no se me ocurrió nada para escribir. Tengo que entregar una historia para el domingo a la noche. Y entonces me acordé cuando mi Viejo hizo una descripción minuciosa y profunda, de la chica que estudia conmigo, un bagayo sin solución.
   Durante el tiempo que preparamos la Materia, reparé en sus ojos tras sus anteojos. Tenían una ingenuidad que me avergonzaba a mí mismo. Cuando leía se le deshacía el rodete y ella reparaba sólo en las páginas, cada tanto y con los pelos en la cara, me explicaba el tema que yo no entendía.
   Para mí su voz era música en mis oídos. Se levantó de la silla para traer un vaso de agua. Yo clavaba los ojos en sus caderas, sin que ella lo advirtiera. El agua que tomó, cayó sobre mis piernas.
   —Qué torpe soy, permitime que te seque.
   Sacó un pañuelo minúsculo, de su cartera y lo pasó por lo mojado. No pudo quitar el agua.
   —Si te sacás la remera, te sigo pasando con pañuelos de papel.
   Cerré los ojos con sus caricias sigilosas. Cuando llegó a mis pantalones, tuve miedo que se notara. Ella se dio cuenta: —No te avergüences, a cualquiera le puede pasar.
   Propuso un descanso del estudio y nos tiramos en el mismo sillón, me pidió que le hiciera masajes en los pies, me lo cambió por hacer lo mismo en mi espalda. Nos hicimos masajes en todo el cuerpo.
   —Al final me cansa esto de los masajes. ¿Qué otra cosa podemos hacer?
   No era tan inocente como la pensé.
   —Podemos tomar un café, un whisky, también podemos cojer.
   Esta última propuesta le encantó. Hizo tan rápido para desnudarme, que me olvidé de desvestirla. Seguimos nuestro trabajo práctico, con todas las posturas del mundo. Algunas nuevas, que ella aprendió mirando pornos. Cuando terminamos todo y más, dijo: —¿Vos sabés que en los finales me canso?
   Le dije a mi Viejo: —¿Sabés que tenías razón?, la chica que estudia conmigo, es un avión. Me dejó sin combustible.
   —Si querés, mañana vos dormís y la sigo yo. Tengo mucho para ampliar sus conocimientos. Te la dejo como nueva, antes la voy a bañar, para que todos sus rincones, no me produzcan desconfianza.

sábado, 13 de junio de 2020

MIRACOLO


   —¿Qué vas a preparar de comida?
   No tenía ganas que fuera Navidad, ahora casi no hay pesebres, antes lo relacionaban con el nacimiento de Jesús.
   El origen es de los yanquis, las bolas que brillan con colores, las inventaron ellos. Los odio, paganos, grasas. No voy a preparar nada, no tengo nada que festejar. Es el día que nació mi Papá y no murió crucificado, pero más o menos. Viene mi hijo, seríamos tres, las velas y las lucecitas de colores detestables.
   Me gustaría que abolieran la Navidad y toda esa comida inmunda que preparan para llenarse las panzas, tensas como para parir, fueran a parar a niños con estómagos vacíos.
   —Francisco, vos que vivís solo, ¿no querés venir para Nochebuena?
   Se puso a mirar el cielo cubierto, tapaba la luna.
   —Vienen mis Tías, con pollos de sus propios gallineros. Y mientras comen, dicen: “Éste es Romeo, tiene gusto a balcón, éste es Ulises, me doy cuenta por lo salado, vivió mucho tiempo en el mar, el último es Ramsés, está seco como el desierto.” De entrada hacen ensalada de pollo con mayonesa puro huevo. Y el postre, es pollo acaramelado. Viste que soy glotón, de tanto comer pollo, me levanto por la mañana, me miro el cuerpo y en vez de pelo, nacieron plumas, alrededor de los huevos tengo un plumero. Mi Tía Roma, que entra al baño sin golpear, me vio desnudo, ella es italiana y católica, empezó a gritar: “¡Miracolo!, ¡Miracolo!”     

viernes, 12 de junio de 2020

INTIMIDADES PÚBLICAS


   Eran pisos, cada uno tenía una pileta que daba la vuelta. Había quienes eran una familia, otros vivían solos. Ordinarios o distinguidos. Hacían el rito de la pileta, tenían un recorrido anillado que desembocaba en una olímpica.
   Rodeados de palmeras tropicales y una plataforma para tomar sol. En invierno las aguas eran tibias y los hidromasajes, centro de reunión de todos los vecinos. Cuando llegaban mujeres con cuerpos perfectos, sin operar, se producía un silencio donde cabía la admiración de los hombres y el odio de sus mujeres. Tatú no disimuló su furia, cuando Tacho, su Marido, se sumergió con el minón, en el hidro más espumoso, con capacidad para dos. Tatú se tiró de cabeza mientras la más bella, con ayuda de Tacho, la sacaron del hidro.
   —Soy testigo que entre ustedes, salía una cabeza y se sumergía después la de él, así como en un subibaja entraban y salían, al ritmo de un cha cha chá, que venía de lejos.
   Desde el tercer piso, los hijos de Tatú y Tacho, miraron las aguas transparentes, por abajo hacían cualquier cosa, pero no se separaban nunca. Blas, empezó a gritar y sus hermanos empezaron a mirar: —¡Lo de Papá!, traé la cámara, ¡es un minón!
   —De paso le sacamos otra foto, miren cómo se pone Mami cuando le da un ataque.
   —¡Te voy a cortar el pito!
   —¡Yo te como una teta!
   Tatú tenía una tijera y lo hizo, Tacho le arrancó una teta con los dientes. Quedaron dos manchas rojas, ante la muerte.
   —Ché, me parece que nuestros Padres se mataron, vamos a tomarles la foto final. Y no jodan con el apuro, quiero sacarle al minón, que sale con su culo bamboleante.
   Cuando entran sus Padres chorreando sangre y agua, los hijos se alegraron, no terminó tan mal aquella sangrienta pelea. Largaron el 3er round de la noche, Tacho no encontraba su pito y los vecinos le ayudaron a buscar, sabían que existen métodos para pegarlo.
   —Ojalá, Tacho, que no lo encuentres nunca, yo perdí mi tijera, pero por suerte, apareció.
   —Tengo la posibilidad de encontrar lo que me cortaste, pero vos, Tatú, no esperes nada, porque tu teta me la comí por completo y todavía sigo escupiendo nódulos.
   Mientras tanto los hijos seguían tomando fotos, con una máquina de cine filmaron todo. Vendieron el material, para entregarlo a la Tele y a Internet. Dirigieron una película que empezaba: “Basada en hechos  reales”. Netflix se encargó de pasarla durante varios meses.
   Se enojaron los Padres y los echaron del piso. Pero, con lo que les pagaron, pudieron comprar tres pisos, mucho más grandes que el piso de sus Padres.

jueves, 11 de junio de 2020

LA PINTA ES LO DE MENOS


   Al costado de las vías vivía un grupo de cinco o seis crotos. Con latas de asas de alambre, tomaban lo que fuera. Los que compraban pan o manzanas, pasaban cerca de ellos y les regalaban de ambas cosas. Hasta los perros les llevaban pedazos de carne asada.
   Saliendo de la Estación, la joven Melany, volvía de una discusión sin ganas de vivir. Cruzó al rincón de aquellos hombres: —¿Puedo sentarme al lado de ustedes, caballeros?
   En segundos le ofrecieron un rincón y el único almohadón, con agujeros, se lo dieron a ella, aceptó una manzana. Los caballeros crotos, miraban a  Melany cómo se le cerraban los ojos. La dejaron dormir y la cubrieron con sus propios abrigos.
   Fueron a comprar dos vinos de caja. La joven Melany estaba recostada sobre pedazos de hormigón y rodeada de botellas de cerveza vacías. Los crotos se amucharon para darse calor.
   Cuentan que esa noche, alguien les arrojó nafta, prendió unos fósforos y los quemó. Nadie se dio cuenta que los seis no estaban. Esa madrugada, unos muchachones, le golpearon la cabeza y el cuerpo, con los envases de cerveza. Melany no despertó, perdió mucha sangre y sintió que se iba lejos, se murió. El único croto que quedaba, llamó al 911. Cuando llegaron les mostró lo sucedido.
   Lo llevaron esposado y en una celda pequeña fue olvidado.
   —Tenés una joven que te espera, pagó la fianza.
   El croto sintió el abrazo, que aquella chica le brindó. Era la misma chica que sufrió los botellazos. Tenía cicatrices ya cerradas. Lo invitó a comer en su casa, un guiso con mucho queso y cuadraditos de pan frito.
—A los policías les resultó más fácil para cerrar el caso, echarte la culpa de asesinato. Pero ya ves, estoy viva como antes, de los muchachones no se supo nada. Las Justicia para los pobres no existe. Estás conmigo, tengo preparada una habitación para vos solo y dos trajes, herencia de mi Padre.
   Al día siguiente lo encontró sentado en el jardín, tomando caldo en su recipiente de lata con asa de alambre. —A mí me gusta ser un croto, ser nómade y encontrar otros como yo, viajar en vagones vacíos y arrojarme del tren, antes que llegue a la estación.
   Melany pidió que la esperara dos minutos. El croto pensó que le iba a dar algún dinero. Apareció vestida de croto: —Yo me voy con vos, si permanecemos juntos, nunca te pelees con los demás. Tené en cuenta que a los crotos no nos mira nadie. Para ellos carecemos de existencia. Es mejor diferenciarnos de ellos, eso sí que es libertad.
   Lo tomó de la mano. —Ahora somos amigos y después de un tiempo, quién te dice.
   —Mirá que los crotos no nos casamos.
   —Por supuesto, pienso igual. Lo que quieras, pero…quién te dice…

miércoles, 10 de junio de 2020

NIÑOS


   —Me tenés que alimentar bien, para prevenir la peste. Ayer fui a visitar al niño que vive abajo.
   —No podés hacer eso, estás bien alimentado, la peste necesita que uses el casco nuevo, te pongas alcohol gel, en todo tu exterior. Antes lavate bien las manos. ¿Y cómo se te ocurre bajar por la escalera?, tu actitud no parece de un niño lindo y bueno. ¿A quién fuiste a visitar?
   —A un niño que no lo dejan ver a nadie, las ventanas de su casa están blindadas. Los zapatos los tiene que dejar en el pasillo, no usa barbijo ni anteojos. Me dijo: “Gracias por venir a visitarme, mantenete a cuatro metros de distancia, así dicen las Santas Escrituras.”
   —Ni se te ocurra salir del departamento y si un niño no cumple los santos protocolos y está en el pasillo, es porque adentro debe ser insoportable, como un niño que yo sé, vos no salgas de tu casa, está prohibido. El departamento es chiquito, no mires por la ventana.
   —Soy un niño lindo y bueno, pero yo te vi mirar por la ventana, para chusmear al Papá de mi nuevo amigo.
   —No lo puedo resistir, es tan buenmozo, que por cortesía voy a ir a saludar con el pretexto, que nuestros niños se hicieron amigos.
   —Mami, no me hagas pasar vergüenza, en las tortas de mis cumpleaños ponés tres velitas, pero ahora cumplí seis y vos seguís poniendo tres. No mientas cuando pregunten mi edad, deciles que tengo seis, si no van a pensar que soy un monstruito.
   —Niño lindo y bueno, tengo los derechos de una Mujer, que nunca ve a su Marido y tal vez, con este buenmozo, se me da.
   —Mami, ¿qué quiere decir “se me da”?
   —Quiere decir que si me invita dormir con él, yo le voy a decir que sí. Vos te quedás adentro del depto, te encierro con llave, para que no tengas miedo. Vuelvo temprano.
   Hace como un mes, que va todos los días y no entiende, esto le puede traer consecuencias.
   —Qué suerte que estás levantado! Venga aquí niño tan lindo y tan bueno. Estoy embarazada, vas a tener un hermanito.
   —No quiero un hermanito, vos ya sabías que a vos y a Papi no los voy a compartir con nadie, nunca jamás.
   —Vas a ver cuando venga Papi, qué contento se va a poner, fue un milagro, hace siglos que no estamos juntos.
   — Mami, ¿querés que se lo diga yo? ¿O preferís darle la noticia vos? Mirá, escuché la puerta del ascensor.
   —Mi amor, suerte que viniste temprano, justo para festejar. ¡Estoy embarazada! Ya me hice todas las pruebas y la primera ecografía. Es un varón y si no miralo, vas a ver cómo se le notan las bolitas.
   —Para que sepas, después de nuestro primer niño, no quise tener más, y para asegurarme, me hicieron una vasectomía.

martes, 9 de junio de 2020

¡OTRA!


   La recepción del Hijo pródigo, del Embajador de Japón en Inglaterra, con gente noble importada, porque acá no hay nobles. Princesas con vestidos transparentes. Megan llegó del brazo del Príncipe, tenía rastas que llegaban hasta donde le alcanzó el pelo, un conjunto Caro Cuore, con una capa apolillada, prendida con un alfiler de gancho en el cuello, calzaba unas Topper sin cordones.
   —Aquí tenemos presente al Rey del Cello, Yo-Yo Ma.
   El japonés entornó los ojos. No quiso comer ni tomar alcohol, lo único que le importaba era tocar su instrumento: —Si Megan se queda en bombacha y corpiño, la inspiración llegará en mi instrumento con mis propios deseos, que Megan se ponga a mis espaldas y siga mis movimientos.
   Al Príncipe no le gustó nada, pero como Príncipe que era, se quedó en su butaca. Yo-Yo Ma tocó como un ángel, fue entonces cuando Megan se quitó la microbombacha, para que el Músico tocara con la Corona puesta. Él no perdió tiempo y le arrancó el corpiño. La gente aplaudía de pie. El Músico cambió acordes y su arco se puso rígido. Yo-Yo Ma saludó una vez y se metió detrás del telón. Quedaron afuera los pies de Yo-Yo Ma y los pies de Megan, que tenían una apertura importante.
   Al Príncipe le empezaron a crecer en la frente, dos cuernos. La gente aplaudía, pidiendo: —¡Otra!

lunes, 8 de junio de 2020

¡SORPRESA!


   Dejaba abierto por si olvidaba las llaves, nadie sabía que era su cumpleaños. Él lo ocultó a los compañeros de trabajo y a los del coro desafinado. Se despidió de todos, con algo de culpa y melancolía. Entró al departamento y tropezó con la oscuridad, al segundo, el contingente de la oficina y los del coro también, prendieron luces de colores. Había disfraces de cotillón y guirnaldas en toda la casa. El regalo fue una Stripper, que salió de una torta y se acurrucó a su lado.
   Todos le cantaron el happy birthday, por vez primera el coro no desafinó. Se dio cuenta que lo querían. Hasta su Ex Mujer se autoinvitó, le daba besos mientras decía que lo extrañaba, pensaba seguir soltera y ser su amante. La Stripper la empujó al balcón y su Ex Mujer desapareció. 
—Debo cumplir con mi trabajo, para eso me pagaron.
   Le dio un piquito en la boca y después fue tanto su entusiasmo, que siguió con los piquitos de la cabeza a los pies. Había tanta gente, que se escondieron en el placard. Nada de piquitos, se puso cachondo y quiso su kit completo, para darle placer.
   Necesitó comer los restos de torta, volvió a lo diecisiete, después de vivir un sueño, se echaron un polvazo y se abrieron las puertas del placard. Todos quedaron azorados, por el culo y las tetas, los hombres le pagaban, aunque sea para pasar las manos por sus atributos y si ella quisiera, podían ir por más.
   —Un momentito, esa zona me pertenece.
   Se abrazaron, la Stripper se desplomó en un sillón y él la acompañó.   Ella estaba dada vuelta.
   Despertó cuando todos se habían ido, se apiadó de la Stripper y la dejó dormir. Afuera se escuchaban pedidos de socorro, era su Ex Mujer, que se encontraba en el toldo de abajo. La vio tan gorda chancha, que la conminó a limpiar el departamento.
   Habían dejado deplorables la superficie del piso, las paredes y hasta el techo. Ella limpió todo.
   —¿Cuánto te debo por tus servicios?
   Lo único que le pidió fue que volviera con ella.
   —Ni estando despierto o dormido, ni vivo ni muerto.
   Ella hizo mutis por el foro: —Ya me vas a buscar.
-Amenazó la gorda chancha. Y le robó las llaves del auto-.
   Cuando la Stripper despertó, manejó bien la resaca. Él la pensó para vivir a su lado.
   —Estuvo todo muy lindo, pero debo seguir con mi trabajo, tengo un montón de turnos para otros cumpleaños. Me tengo que meter en tortas con sorpresa. Por supuesto la sorpresa seré yo y mis cualidades.
   A la gorda le pidió que vuelva a ser su Mujer. Se acostaron en la cama y durmieron cucharita. Él casi no pegó los ojos, maldijo su cumpleaños y todas las personas, se dio cuenta que en realidad, no conocía a ninguno de los invitados. Sacó la gorda a los empujones, cerró la puerta con llave. Se deslizó hasta el sillón y dijo: —Al fin solo, el buey solo bien se lame.
   Soñó que la Stripper venía a visitarlo desnuda, con un cacho de torta en cada mano.

domingo, 7 de junio de 2020

LOMBRICES


   Pasaba la lengua a todo lo que fuera metal oxidado, desde chico. Así como hay personas que les gusta pasar la lengua a la pared, o comer tiza. Cuando conoció el sacapuntas, le sacaba punta a la lengua, se lastimaba, le salía sangre. Para Darío la sangre era como tomar coca cola. Trabajaba en el Hospital y robaba sachets de sangre, grupo 0 Negativo, era su preferido. A Drácula le pasaba, por aquello de chupar con mordisco, los cuellos de las mujeres, igual que los Gobiernos a la gente.
   La punta de la lengua de Darío, terminaba en lombriz. A veces la usaba como chicle y así fue como se le fue consumiendo. Le llevó tiempo encontrar una pinzas de su invención, para estirar la lengua sana. Con su primera Novia no tuvo problemas, porque le daba placer a ella, esa lengua finita que le mojaba la oreja. Cuando Darío perdió su punta de lombriz, su Novia lo dejó. Para detener aquel desprecio que le rompió el corazón, frecuentó burdeles, donde aprendió el arte de mover la lengua.
   Puso un negocio: “Se hacen Masajes de Lengua” (Para quitar el stress y poder hacer ciertas tus fantasías.)
   Su primer cliente, Dulcinea Del Esposo, lo dejó agotado. Era limpita, fue una suerte. Pasó su lengua por todo el cuerpo de Dulcinea y la Señora pidió servicios especiales. Su siguiente cliente, Melindre Sobarzo, le dio menos trabajo, era una mujer bien atendida, hizo pedidos exóticos, aprendidos en Oriente. Eran tan profesionales sus juegos, a Darío le resultaba cara conocida, recordó que esa mujer era del burdel donde él se hizo atender, hasta poner su propio negocio.
    El Contador le informó que tenía ciento cincuenta clientes fijas. Tomó unas vacaciones con su Esposa nueva. La lengua no le funcionaba, una vez la mujer se la hundió hasta las amígdalas, usó su dedo acusador para impedir que se ahogara. Ella lo invitó para que usara el otro elemento, que poseen todos los hombres. Darío tuvo temor, que le pasara lo mismo que a su lengua. La hizo feliz tres días, pero después se cansó.
   Viajó en un transatlántico, había más acompañantes, que personal responsable de la navegación. Se cambiaron los roles, ahora Darío era el que pedía que lo sobaran. Él no hacía nada, permanecía en una mullida camilla. Eran todas muy jóvenes y tenían delicadezas que atropellaban sus sentidos.
   Retornó a su Consultorio, tomó masajistas rudos, musculosos y jóvenes. En tres meses, con muñecas inflables, les mostró cómo proceder. Dos de los rudos le pincharon tres muñecas. Él se las hizo pagar, trabajando gratis una semana. Darío abdicó del sexo, andaba con traje y corbata, frecuentaba boliches prestigiosos, donde todos lo conocían. Tomaba whisky y era muy bien tratado por sus propinas generosas.
    Un día, sentado en la barra, se presentó una Señorita, que le besó el cuello. Se indignó y le pegó una trompada que le partió la nariz. Grande fue su sorpresa, la Señorita era su propia hija.

sábado, 6 de junio de 2020

CARTA PARA USTEDES


   Mis queridos lectores de siempre y también a los nuevos. No les creo a las estadísticas. Disculpen mi lenguaje bizarro, yo lo considero un lenguaje, aprendido en la Facultad de la calle. El abuso de sexo, el niño muy lindo y bueno se maneja solito, es mi personaje preferido.
   Son cuentos cortos, es probable que lo bueno, si breve, dos veces leído. La pura hipótesis me da ganas de seguir escribiendo. La ausencia de puntuaciones correctas, merece mi exilio, no sé dónde. Ser pobre es benigno frente a la pandemia, que puede terminar con nuestras vidas. No me extiendo más en lo que sucede, porque sucede lo que pasa.
   En esta situación me cuesta escribir, pero me despega un rato de esta pesadilla. Estoy perdiendo vocabulario, del bizarro y del fino. Si aparece una idea, luego olvido qué idea. Confundo todo, meto la ropa en la basura y al lavarropas le encanta, ese día no trabaja. Duermo en el vestidor y me pone contenta encontrar en mi dormitorio, la cama tendida.
   Las boletas que debo pagar, no las pago. Me cortan la luz y recurro a las velas. Ilumino toda la casa con velas, al escritorio le pongo diez candelabros. Así y todo no veo lo que escribo. Sepan disculpar que retorno a la pandemia, debe ser lo único que tenemos en común y cómo se está dejando la lectura. Tengo que dejar aquí, hay fuego en las cortinas. Un abrazo, yo.

viernes, 5 de junio de 2020

LA IMAGINACIÓN


   —Mami, ¿es cierto que en los Estados Sumidos hay un quilombo bárbaro?
   —No digas quilombo, porque es una mala palabra, en EEUU, hacen manifestaciones, hubo saqueos.
   —¿Por qué no me hablás en mi idioma de niño, si soy un niño grande, lindo y bueno? Y cuando vuelva Papi de ese trabajo de vender sánguches por la calle, le voy a contar que aprovechás su ausencia, para cagarte en él todo el tiempo: “Me cago en él por ser pobre. Me cago en él porque no encuentra Niñera.”
   —Necesito descansar de tus preguntas, me hacés doler la cabeza, quiero una persona para ocuparse de un niño tan lindo y tan bueno. Y te prohíbo decir: Me cago, me cagaste, son otras malas palabras que te hacen parecer un niño tan feo y tan malo.
   Hoy llegó la Niñera, parece una muñeca grande, puedo hacer lo que quiero con ella, es como una Barbi, que hasta duerme la siesta conmigo. Me gustaría ser grande para hacer lo que hicieron Papi y Mami, cuando nací. Después no hicieron más nada, por suerte, no hubo más ruidos de elásticos. Mi Barbi es tan alta y tan buena, que me da la teta pensando que soy un bebé con hambre. Cuando sea grande me voy a casar con ella.
   —Mami, tengo una buena noticia, me voy a casar con Barbi, que dijo sí antes que le preguntara.
   —Pero, ¿qué me estás diciendo?
   —Que me voy a casar pasado mañana, si supieras cómo me abraza, me da una cosquilla y ganas de ser grande, para realizar otras actividades. Y ya que estamos, Mami, ¿vos creés que mi pitulín va a crecer?
   —¿Para qué querés que te crezca?
   —Porque sería mi mástil de guerra, ¿puedo practicar tiro al blanco?
   —No entiendo quién te metió esas ideas en la cabeza.
   —Y quién va a ser, Barbi, que le gusto tanto, que hace cosas conmigo que no debiera, pero yo la dejo, total, tarde o temprano viene la boda.
   —Sos un niño lindo, bueno y mentiroso, Barbi me dijo que tenés una imaginación prodigiosa y peligrosa. Por eso renunció.
   —Sí, me imagino, recomendando hacer una tripa de familia. Mami, a mí me tenés que creer, que soy un niño tan lindo y tan bueno. Barbi es una zorra traidora, si no preguntale a Papi.
   —¿Por qué a Papi?
   —Vos preguntale.

jueves, 4 de junio de 2020

NO QUIERO MORIR ANTES DE MORIRME


   Hoy cumplí un año más y uno menos para que la vida me lleve. Estoy triste, esta pandemia me deja sola. No puedo ver a mi hijo, vive en otra ciudad. Hace tres meses que lo extraño. Habló Rita, que es fanática del corona, a juzgar por su charla, todo lo relaciona con esta peste.
   —Rita, hoy es mi cumpleaños.
   —Por eso mismo, tenés que cuidarte, cumplir con los protocolos. Salieron unos cubrecara, son divinos, si querés compramos.
   Me cuenta esto como si se tratara de sombreros. Se presentó a casa y no la reconocí, no le abro a nadie, pero entre sus golpes y que me rompa la puerta, prefiero la puerta.
   —¡Añares, pichona! Qué gusto es verte el día que cumplís años y estás sola. Te traje un regalo moderno y acorde con este tiempo.
   Era un traje de astronauta, blanco, con capucha, escarpines de tela blanca y una visera esmerilada que llegaba hasta el pecho. Ella vestía igual.
   —Ponételo ya y salimos a mover el esqueleto. Conseguimos dos giles que nos sigan, con tanta parafernalia, no verán nuestras caras y tal vez la liguemos. Ya has visto la información, la gente ha dejado de hacer el amor, porque tienen más miedo que ganas. Para nosotros será distinto. Qué tenemos que perder. Mirá si no te miento, ya tenemos dos candidatos, que vienen directo hacia nosotros.
   Esta Rita me cansa, igual me sirve como telón, para tapar mi auoestima inexistente. Hay un dicho que podemos tomar: “¡A cojer, que se acaba el mundo!” Me dio un forro antivirus y un corset con muchas cruces, para ajustar mi cintura y resultar más atractiva. El más estilizado no dio ninguna vuelta, además las calles están vacías, no hay nadie dando vueltas. El tipo procedió con inmediatez, fue un regalo del Señor, lo bien que me, que me, bueno, que me. Terminada la función me palmeó la espalda.
   —No tengo que decirte: nos vemos. Quedate tranquila, que no me volverás a ver nunca.
   —¡Rita, ayudame! Limpiame por favor, tengo el traje de astronauta cubierto de vaselina.
   —Lo pasaste re bien. ¿Sabés para qué es la vaselina?, justo para esto, pudo penetrarte con protección, ningún esfuerzo le diste, mirá cómo tenés agujeros en todas tus zonas pudendas.
   —¿Y a vos cómo te fue?
   —Como vos decís, no me fue nada, el tipo resultó como mi Marido, un dos tres y me dejó pagando. ¿Y vos decís que no tenés suerte? ¿Sabés lo que me dijo después del hecho?: “Hubiera preferido comer milanesa con papafritas”.
   —Tengo atragantados los años de nuestra vieja amistad, no te aguanto más, charlatana, chusma, persistente, tus relatos están llenos de detalles barrocos sexuales. Más de una vez me hicieron vomitar. No fuiste capaz de asistir al funeral de tu Marido. Me harté de tus pensamientos mal armados, casi degenerados. Y te dabas el gusto de obligarme a elegir la misma Escuela que vos, la misma Facultad, la misma carrera y hasta me elegiste ese Marido mister aburrimiento. Yo no soy un ejemplo, con un malvón rojo a la derecha de mi escritorio y el gato a la izquierda ronroneando. Un cuaderno, una birome y mis inventos. No quiero verte más y la ridiculez que me regalaste, te advierto que es el invernadero perfecto, para agarrarte corola al virus. ¿Entendiste, Rita?
   —Bueno, como quieras, pero me hubieras avisado antes.

miércoles, 3 de junio de 2020

DOS VENTANAS


   —Nos pasamos mirando y él nos mira también, nosotras miramos primero. ¿Qué nos tiene que mirar? ¡Que corra las cortinas, Alejandra, o que se mude!
   —Eso sería demasiado.
   —¿Por qué?
   —Porque entonces, ¿quién nos miraría?
   —Yo quisiera saber para qué nos mira tanto. Será porque pasamos desnudas de la ducha al dormitorio. Si fuéramos jóvenes todavía, pero a los ochenta, para mí que es un psicópata.
   Ella tiene la secreta esperanza que alguien mire sus colgajos y que él, que nos mira, se haga la cabeza. He notado que algunos días, alguien le seca el pelo y lo peina, no le cuento a Yolanda, porque seguro va a querer ir para conocerlo, naturalmente. Le dan permiso mis comentarios. Miré con los prismáticos su arribo al que mira la ventana. Volvió blanca como la harina.
   —Me atendió su mujer, más grande que él, pensó que era una amiga, me hizo pasar a su habitación. Él preguntó: “¿Quién es?”. No se puso de pie ni quitó su mirada de la ventana. La mujer que lo cuidaba, le dijo: “Hubo una confusión. Querido, se equivocó de departamento. ¿Te acompaño a la sala que hay más sol?” Lo escuché en mi lenta salida: “No gracias, prefiero aquí, es mi ventana y aunque no veo, imagino dos ancianas que me miran. Si quiere tomarse unas horas, no olvide que las ruedas de la silla, son mis piernas y la manejo con los controles, sin ayuda de nadie. No sé para qué la contrataron”.

martes, 2 de junio de 2020

LA VI PARADA AHÍ


   La vi parada en la esquina esperando el colectivo, no era lo que ella esperaba, por eso me di cuenta, subió a un auto cualquiera. La seguí todos los días y subía a otro auto cualquiera. Era su vida cotidiana, mientras venía un auto.
   Tenía una guía de turismo en la mano. Pensé que era para buscar clientes nuevos. Tan alta y bien provista, daba ganas. Debió cobrar un dinero que yo no tenía. Igual no me gustaría revolcarme con una mujer tan usada. Obvio, era prostituta. Con el dinero que le pagaban compraba ropa nueva. Una trabajadora social, como cualquiera, sólo que ésta tenía un culo para aplaudir y un buen par de tetas para morder. Esa boca tan mullida, haciendo toda clase de recorridos. Los rapiditos le permitían tener más tiempo para otros.
   Íbamos con mi mujer y la tropezamos, ellas se saludaron, pero a mí no me presentaron.
   —No entiendo cómo podés ser amiga de una prostituta.
   —Un momentito, ella no puede ser puta, porque es virgen y hasta se llama María, como Santa María Virgen. Vive con sus Padres, van a Misa todos los domingos y son gente rica, o eran. Para ayudar a la familia, trabajó de Sirvienta en muchas casas. Su discreción era tanta, que me enteré por otras personas. Le conseguí un laburo de Guía Turística, los paseaba por los lugares más representativos de Buenos Aires.
   Un día la vi parada en la esquina. Compré un ramo de flores y una caja de bombones, Cuando le entregué mis presentes, dijo: —Gracias, pero no era necesario.
   Me miró a los ojos, como prometiendo.

lunes, 1 de junio de 2020

NINGUNO


   Nosotros usamos el teléfono para situaciones de emergencia, carecemos de celulares, sólo existe el teléfono fijo. Mi prima Sara, que vive en casa, tiene un pretendiente. Lo llama todos los días y hablan más de una hora, para decirse que se aman. Resultan empalagosas sus charlas, es mejor cuando se odian, se pelean en voz baja.
   Hoy la interrumpí: —Sara, necesito el teléfono, yo también tengo novia y espera mi llamado. Vos hablaste tanto, que me imagino a Trini, preocupada porque da ocupado, se ofende, se emborracha, yo llego para el vómito.
   Pasa mi Madre: —El teléfono es para todos, parece que ustedes tienen el patrimonio, corten, ahora me toca a mí, debo llamar antes que cierren todo. Tengo que pedir los encargos de verdulería y super, sino acá no come nadie.
   Mi Padre la escuchó: —Dejalos que hablen todo lo que quieran.
   —¿Viste la cuenta de teléfono?
   —Tenés razón, que no hablen.
   Son pijoteros los viejos. Pasamos y lo miramos de refilón. Cuando nadie lo usa, nos abalanzamos sobre él y cada uno avisa que hablará cinco minutos. Es de creer que mi prima Sara, llega primero, no dice cuánto tiempo hará uso del aparato. Hay cuatro hermanos del segundo matrimonio de Mamá, ellos otean el teléfono para hacer llamadas internacionales. Esto no lo sabe nadie, sólo yo. Son mugrientos por elección y dejan el tubo enmelado. Amenazan con que se van, sería maravilloso, tendríamos la posibilidad de recuperar el aparato. Parecemos una espiral dando vueltas alrededor del teléfono gastado.
    Todo es perecedero en este mundo. Se quedó sin tono, no podíamos hablar ni recibir llamados. Hubo un duelo general, Telefónica se llevó el aparato por falta de pago. Por un lado vino bien, empezamos a charlar entre nosotros. Nos enteramos que ninguno pertenecía a la familia. Fue un matrimonio que para recuperar sus primeros años sin hijos, decidió adoptarnos.
   A partir de ahí mi prima Sara, encontró en un desarmadero, un teléfono que andaba. Consiguió un amigo e hizo una conexión trucha. Por alguna razón de poca monta, peleamos con trompadas al aire, una partió el teléfono. Juntamos los pedazos, el tubo quedó abajo de la mesa, la ruedita estaba atrapada entre las teclas del piano y la caja negra se cayó por el balcón. En esa caja, estaba la memoria de las conversaciones sostenidas. Buscamos una bolsa de consorcio para juntar los pedazos. Luego pensamos que sería mejor darle santa sepultura. Lo enterramos en una maceta que apoyamos donde antes vivía él.
   Una noche empezó a sonar, hubo una frustración colectiva, fue el teléfono de la casa de al lado. Nos fuimos a dormir. Cada uno de nosotros soñó con un teléfono distinto, pero ninguno tenía tono.