sábado, 20 de enero de 2024

BALAS

 

   Están jugando al ajedrez con el dinero que nos robó la Estúpida y su séquito. La piensan tanto, mientras nos comen las miguitas que dejaron. Jueguen despacio nomás, que el Jaque Mata vendrá de afuera. Y no es joda, la gente de mal o buen vivir tiene un revólver en su casa, ese objeto les asegura la vida.

   Pero si cuarenta millones portaran un arma y llegaran a farenheit 451, no sólo ardería el papel, Juana de arco sería un poroto.

   Querida Silvita, no me cuentes más boludeces. No es necesario  pre-sentir, esto es una guerra sigilosa, sempiterna, silenciosa.

   Quedará la Tierra dispuesta al crecimiento, con el humus que otorgarán nuestros cadáveres.

   Silvita, cerrá el culo.

viernes, 19 de enero de 2024

EL REGRESO DE QUINTINA

 

  En el aeropuerto le robaron el equipaje. Le dio risa tanto gesto de preocupación en los maleteros y ni dejo de búsqueda. Cayó en cuenta, había llegado a casa. Tomó un taxi que la condujo donde quiso. No le cobró nada, si le dejaba la mochila, quedaban a mano. Quintina obedeció la sugerencia por intuición y por las dudas. Entró en la villa de noche. Tres mujeres amuchadas en un rancho de chapas le ofrecieron una colchoneta sucia y engrasada como la Historia argentina. Quintina se tiró y no escuchó más nada.

    Al despertar comprobó que estaba sin zapatillas ni vaqueros. Hábil en subterfugios, estiró su remera hasta llegar a minifalda. Cruzó el lugar sin mirar a nadie. Un hombre afable le cortó el paso. Se presentó como el cineasta de la villa. Dijo conocer gente buena y la invitó a sus oficinas. Quintina aceptó con la promesa de unos mates con tortas fritas. Dos habitaciones de ladrillo y la tecnología adecuada y humilde para el trabajo de filmación. El hombre proyectó tres de sus mejores cortos. Cuando escuchó el llanto quedo, de Quintina, él también se emocionó y le regaló tres copias a modo de despedida.

    Caminó toda la mañana y encontró la casa, vieja y semiderruída. Allí había un cuarto exiguo, donde vivió y estudió. Pidió permiso y le dieron la llave. Entró al lugar vacío, abrió la ventana que daba al árbol. Se le dio vuelta el corazón. Una pared de cemento tapiaba aquel recuerdo de hojas verdes limpiando sus pulmones, quitando de la pieza el humo de la noche. Se extinguió el olor a pino y alhucema. Partió casi corriendo de aquella pesadilla. La librería mutó en privadito y su amiga en puta fina. A Quintina le asombró el abrazo y el souvenir de despedida: cuatro forros usados por escritores ignotos.

    Tropezó en Puerto Madero con el novio aquel del viaje a Praga. Preguntó qué hacía. Él respondió, con ojos drogados, que le pagaban miles de euros por escribir la biografía de un tal Besugo Malano, gremialista pervertido, columna vertebral del Movimiento Intestinal. Ella recordó la separación, tan dolorosa que al final resultó un beneficio. Cerró aquel duelo con una grapa Valle Viejo al paso, en una esquina sin ochava. Con el último dinero tomó un taxi hasta la embajada de Italia. El tachero contó en el viaje que trabajaba catorce horas por día, la miró por el espejito y con ojos de triunfo dijo

    —Gracia a dió.

    En la embajada no creyeron su historia por portación de aspecto. Cuando nombró al erudito para quién trabajaba, construyeron pasaporte, visa, cuatro mudas de ropa y el pasaje, en menos de tres horas. Cuando el avión sobrevoló Buenos Aires, Quintina miró agradecida su lugar de origen, que le brindó la posibilidad de vivir en Bologna, como brazo derecho del semiólogo Humberto. Tenía dos computadoras, en un establo solitario de una granja añosa y desde allí trabajaba cuatro horas por día. Lo demás era caminar entre girasoles, con un horizonte liso, parecido al de su tierra.“¡Gracias Italia!” pensó Quintina “…desde aquí, es seguro que Argentina no llora por mí y yo de lejos la quiero más. Ahora, éste es mi lugar. ¿Capito?”

jueves, 18 de enero de 2024

MARZO 24 = QUE VIVA LA MUERTE

 

   Con la memoria en el día que asumieron los asesinos de la generación más hermosa que he conocido.

   Conmemorar la muerte. Dan risa dolorosa los Astiz que asisten como señores a casamientos al castillito de Sierra de la Ventana, “El Angel de la Muerte” que come pizza en cualquier parte ó los Videla, hatos de huesos, incapaces de morir por sí solos ó los Massera que engañaron con secuaces, idiotas descerebrados, entregando armas a un puñado de inocentes, casi niños, que se tragaron el verso.

   Los asesinos circulan como cualquier cretino por las calles ó en sus casas. Dicen que se hizo justicia, peor, que se está haciendo justicia. La señora Justicia deja todo disfrazado de que todo va mejor con Coca Cola ò con López tinto en la neblina. Tal vez en Miami se pongan de moda los pañuelos blancos de las Madres y se vendan y estén de moda en París, con una chapa de nada en el Sena, que significa: nada.¿Nadie se da cuenta del uso del desgobierno para tapar las atrocidades que ejercen, con promesas de Justicia de tortuga mendaz?

   Eran más los que leían, comparaban, pensaban, ayudaban al pobre a tejer ideas. Esos eran los más.

   Los armados eran una cifra mínima ó los que los milicos quisieran, para simular una guerra de mentira y exterminar el pensamiento que inteligía un mundo más justo.

   Hicieron mierda hasta muchachitos que pedían por un boleto de micro ó a miles de soñadores que leían Marx, Engels, El Principito ó se reunían para protestar profesores pterodáctilos que enseñaban nada y cambiarlos por genios como Irma Suky, Rodolfo Walsh y miles que hasta por escribir historietas fueron exterminados.

   No es fácil matar, mucho menos treinta mil, eso requiere mano de obra de centenares que están vivitos y coleando, estériles apropiadores de hijos de jóvenes que se amaban y mujeres que parieron para que les arrebataran viditas. Hoy gandules de treinta, piensan que sus papitos son sus papitos.

   No desmerezco el trabajo de hormiga de Madres, Abuelas, Derechos Humanos, Hijos. Sin embargo no entiendo cómo en mi pueblo el monumento a los desaparecidos esté representado por una especie de señal de Vialidad Nacional, más desapercibida que los chorros de las fuentes, las lamparitas al pedo y las baldosas.

   Conmemorar, quiere decir con memoria, la hemos perdido, tal vez vendido. Si los buenos resucitaran, pienso que el asombro los mataría y así morirían dos veces. En esta república no sería de extrañar. Fanáticos, sinvergüenzas, lunáticos y mentirosos.

   La venganza del Inca nace en el corazón y crece en el olvido.

miércoles, 17 de enero de 2024

MOLICIE

 

   En la provincia estaba bien. Bien aburrida, pero bien. Cansada, nací cansada. Allá no importaba a nadie que me tirara en cualquier lado. Tomé el tren de los crotos, vacío, por suerte. Aquí tengo que trabajar o no como, lavo patios enormes a cambio de mendrugos. Duermo en un cajón de madera con techo, el jergón tiene olor a muchos olores feos. Llego tan cansada de fregar que no pienso, antes me desmayo. Conocí una chica que me habló del viejo loco. El viejo me mira y quiere que le trabaje a él sólo, dijo la chica. Me paga por no hacer nada.

   Tiene cara de malo, pero, yo sé que es bueno. Me saca la ropa despacio y pide que me siente. Hay respaldo. Ayer me pidió que no cierre los ojos, yo le hago caso, él se aleja y dibuja, levanta la cabeza y parece que me va a matar, es su trabajo. Me lo dejó ver terminado. Usó colores fuertes, vivos, parezco yo por dentro, lindo muy lindo. Igual le hablé de mi cansancio vitalicio y pedí abandonar ese trabajo. Se arrodilló y confesó que me amaba como a dios.

   Debo ser fría, porque lo levanté de prepo y me vestí rápido, tenía frío, el viejo me hacía pasar frío, horas de horas. Yo no creo en dios, para mí no es nadie. No le acepté el pago del día, lo vi sufrir por eso. Dormí como cuando fregaba, me despertó la chica, que ahora es mi amiga. Trajo una carta urgente del viejo. Era un regalo, mi amiga dijo que la abriera, a lo mejor era dinero, ella amaba el dinero. El sobre gordo decía “Te amo tanto como para regalarte esto”. Estaba tan cansada que ni ganas de ver qué era, mi amiga lo abrió con desesperación propia. Cuando me desperté no estaba ni mi amiga ni el sobre.

martes, 16 de enero de 2024

QU'EST-CE QUE C'EST?

 

   La patria es un cacho de tierra rodeado de “no pasar”.

   En general, adentro no tiene nada, o eso, un general y un montón de degenerados que aplauden. A veces los generales se cansan y le ceden el laburo a algún civil estrábico o alguna estúpida. Eso es lo peor, matan igual que los otros pero no usan balas, usan hambre. Tiene contradicciones, como todo sistema imperfecto. Acumulan pobres, roban todo y siempre hay alguien, que una bala se lleva puesta. Éstos no importan, porque se los considera supernumerarios. La patria es toda ordinaria, la mercadería es de segunda o tercera generación, de proveniencia endeudada y en muy mal estado. O en muy mal, porque estado no hay. Ni hubo, que alguien recuerde. La patria tiene una capacidad de olvido cosmogónica, anorgásmica, flatulenta e hipócrita.

Todas las patrias son una mierda, pero ésta es mierda pura. Dan cuenta de esto los comemierda que se encargan de izar la bandera que no significa, equivocar fechas, lugares y hombres. Rinden honores al mafioso. Tiene algunas cosas buenas la patria, tiene soja, tiene soja, tiene soja, tiene sindicatos, tiene sindicatos, tiene sindicatos, tiene gremios, tiene gremios, tiene gremios, tiene barras brutas, barras burras y barras cobardes, fuerzas bobas, damas no tiene, pero tiene baño de damas. Tiene birra, faso, paco, merca, pastillas, sexo al paso, robo calificado, infaltable a la hora de ocupar un baño, quiero decir un cago, perdón un cargo u o copar un cargo del mejor amigo, en lo posible.

Es patético que la vida transcurra dentro de la patria o la patria dentro de las cabezas. Sería oportuno recurrir al maravilloso invento de la guillotina. Alguien tiene que ser el culpable del mal estado de las cosas. Una utopía, hay tantos cómplices, millones. Cabría la duda de pensar que se encontrarían verdugos sin experiencia.

O peor aún, que pidan vacaciones adelantadas o hagan piquete de ojo por cansancio y dejen en manos de los curas el trabajo. Todos sabemos cómo se comportan estos muchachos en sus claustros. Sería un bochorno más para la patria vendida hace doscientos años.

lunes, 15 de enero de 2024

PATO AL AGUA

    Volvió sudado, sin aire y con el sol que le atravesaba el cuerpo como una espada. Llegó por fin a la pileta, se tiró en un clavado tan espectacular, que le tomaron fotos, fue filmado y aplaudido. Internet se encargó de globalizar aquella hazaña.

   El deporte, presión de multitudes, le mandó premios de lugares insólitos. Él permanecía en aquella postura, sabía lo difícil que es sostener la fama más de veinte minutos, en el mundo.

   Lo anotaron en las Olimpíadas anteriores, para que la historia recordara aquel heroico clavado. Hubo desfiles, aplausos de millones de personas que frente a semejante triunfo, se le hicieron amigos para siempre.

   Cuando la Madre vio a su hijo, todavía en el clavado, quedó paralizada. El Padre, que recién se levantaba de la siesta, muerto de calor, 39°C, decidió que lo mejor sería tirarse a la pileta, paró en el tercer mate, recordó que estaba vacía.

domingo, 14 de enero de 2024

FINANZAS

 

   El espejo le devolvía una anciana de pelo blanco y ojos licuados. Se coronó con un sombrero de astrakán y un sobretodo de la misma piel. Cumplió noventaitrés y se regaló ir al banco sola. Sin su acompañante hija y sus satélites nietos, vaya a saber quiénes, Adelina olvidó los parentescos. Hacía mucho que vivía de recordar, por eso le costaba llevar tanto nombre nuevo en la cabeza.

   Cuando hacía la cola, contaba los que faltaban para llegar a ventanilla. Tenía la columna destruida por la espera. Cuando estuvo frente al cajero extendió su documento e infinidad de papeles que ella ordenó prolijamente. Le pagaron de inmediato, Adelina volvió a contar los billetes frente al cajero, abrió su cartera y los acomodó de mayor a menor. Juntó sus papeles y le pidió al empleado que los abrochara. Hasta no terminar con el orden de su cartera, Adelina, no se movió de la ventanilla. Le costaba desplazarse, los bastones fueron usados para abrirse paso entre tantas personas. Le pegó en la cabeza a un niño, de unos ocho años, nadie más que Adelina lo notó y el niño, que lloraba. Niños de esa edad que ligan bastonazos hay miles, uno más no era nada, pensó Adelina, cuando alguien la empujó a la giratoria. La mitad del tapado quedó atascada entre la puerta y la calle. Los caminos eran dos, o partir la piel y salir con un agujero, quien sabe de qué diámetro. Eligió lo otro, se quitó el abrigo y lo dejó ahí en la puerta, que giraba y giraba sobre un caniche muerto hacía tiempo.

   Cuando Adelina se acomodó el sombrero dos chicos le arrebataron la cartera. Se acercó a un agente del orden y le explicó lo sucedido. El agente ni escuchó, le pidió un taxi, la ayudó a subir y le alcanzó los bastones. Adelina, cuando recibió el segundo bastón, lo impulsó con ambas manos sobre la garganta del agente. El tachero miraba por el espejo retrovisor, le preguntó su domicilio y salió a mil.

   Interminables preguntas de su confusión de parientes:

   —¿Y el otro bastón? ¿Y el saco de piel? ¿Y la cartera? ¿Y los documentos? ¿Y el dinero?

   Adelina no contestó nada, estaba tan contenta: hizo el trámite sola. Le salió impecable, el resto fue ajeno a su voluntad. Tomó la sopa y se encerró en su cuarto. Prendió la tele y buscó desesperada los canales de noticias, el tipo del bastón atravesado tenía que salir. Después de ochenta y cuatro propagandas del gobierno, apareció él. Se dio cuenta por el uniforme y el cuello. La ambulancia llegó tarde. Una pena, pensó Adelina, apagó y se durmió.

sábado, 13 de enero de 2024

LUGRAR DE DIOS

 

   Me gustaría que en el valle frente a casa colocaran una fuente de yeso cremita con un chorrito de agua y Blanca Nieves y Los Siete Enanitos haciendo la rueda de la batata alrededor, con una flor en el culo cada uno. Tierra no, porque es sucia. El suelo lo imagino con piedras blancas que cuando sean pisadas echen olor a desodorante de inodoros, tapando las deposiciones caninas. Árboles no, porque le restarían importancia a Blanca Nieves y su margarita del orto.

   Los Siete Enanitos temen al árbol. Fueron violados por gnomos vegetarianos que les sellaron los esfínteres con caléndulas. La oscuridad reinante impidió que los agentes del orden advirtieran el ilícito. A Blanca Nieves pudieron verla por alta y blanca. Se pusieron cachondos y abusaron de ella. No hizo la denuncia por temor a que la separen de los Siete Enanitos.

   Yo sé que mi sueño se va a cumplir, porque le voy a escribir al Intredente, que era médico de niños y parece un Papá Noel pródigo en ideas infantiles, con juegos de colores o chorros en lagos de caca o paredes color caca con murales muy lindos, hechos por gente que estudió mucho y tiene tralento, se ve.

   El día de la inauguración de la fuente del valle de enfrente, me gustaría que viniera todo el Conejo Delirante, con el Impertinente y los Tristesferros, junto a los Lavaedros. Me gustaría que algún milico de mi barrio, que está lleno, me prestara su vieja Itaka y cuando canten el Himno Retencional descerrajarles en estómagos y cabezas, certeros disparos. Que vinieran los perritos sin marca, los que no tienen dueño, ni comida y por fin comieran carne dura, pero carne al fin.

   Yo sé que no existe, pero le pido a diosito que me cumpla el sueño. Quiero que él sepa, aunque no exista, que amo la brea y el cemento y odio los sauces, los pinos, las hortensias, las retamas, los aromos, los macachines y todo lo que tenga raíces. Yo de política no entiendo nada, pero esta adamestruación que tenemos nos llena de alegría, sin pedir un centavo a cambio. Las prósperas ideas de progreso con esos edificios impotentes, donde los arquitrectos desafían la imaginación, la inteligencia y el buen gusto natural, que proviene de sus noblezas inhumanas. Dios está en este lugrar, yo no tengo dudas.

viernes, 12 de enero de 2024

RELACIONES INOFENSIVAS

 

   Se hablaban todos los días, era una estación después, pero se extrañaban, por eso lo del teléfono, no había celulares. Llevaba diez años de novia y era virgen como la luna. La Madre escuchaba esas palabras y dos lágrimas, rodaban hasta su boca.

   Se cansó del personaje, la hija le dijo adiós a su novio, mientras un auto la esperaba con la puerta abierta. Su primera vez fue en ese auto. De las ruedas pasó a las camas y hombres, de todas las edades, respondían sus deseos. Hablaba con su Madre todas las mañanas, le contaba que se reponía, del novio ausente, con salidas inofensivas, su virginidad, era virgen. La Madre recibía al novio compungido, todas las tardes, lo consolaba con tecitos de bach y demás pociones. El chico lloraba tanto que un día la Madre lo abrazó, como a un hijo desvalido.

   El novio le devolvió el abrazo, como un amante impaciente.

   Una tarde, la hija apareció en la casa en el momento exacto del clímax de una relación. La Madre no vio nada, porque se encontraba boca abajo, el novio reptaba con los ojos cerrados.

   Fue con silenciador, uno a cada uno en la nuca.

   Volvió a su casa y llamó a su Madre por teléfono, no contestaba. Primero sonrió y no se detuvo, hasta la carcajada.

jueves, 11 de enero de 2024

AMBOS

 

   La Dora no quería creer, su marido era el padre de más de diez niños del pueblo. La enteraron dos ancianas que dicen todo lo que piensan en voz alta.

   Reunió a sus hijos y les informó que tenían diez medio/hermanos en distintos lugares y que su padre era un hijo de puta. Cuando llegó el marido, la Dora le dijo de todo, de lo que hay y de lo que no hay. Lo mandó a dormir al sótano.

   Fue convocado para hacerse un examen, que tanto él como Dora, no sabían que existía. Allí se pudo comprobar, que el demandado, era el padre de aquellas criaturas.

   Le dio bronca, cuando sintió el odio de todos sobre sus espaldas. Tomó a la Dora por los hombros y le pidió el adn de todos los hijos que tuvo con ella. Dora se negó, sintió herida su dignidad. El marido recurrió a la justicia. Sus pruebas eran los recibos de sueldo, cuando estuvo en diferentes campañas, con la fecha al dorso. Todo coincidía, sus ausencias, la noticia de un nuevo embarazo. El resultado de los adn le dio la razón, los hijos de Dora eran todos de diferentes padres.

   Los dos rumbearon campo afuera. Ambos estaban tristes y furiosos, se abrazaron como viejos amantes. Mientras uno y otro, clavaban sus respectivas navajas allí, donde ambos dejaron de latir.

miércoles, 10 de enero de 2024

ASADOS PERDIDOS

 

   Me recibí de profesor de Historia, la familia encantada, el primer universitario de toda la prole. Esperé y esperé, son tiempos donde no se pueden extender promesas incumplidas. Cuarta generación de albañiles –dijo Vicente, mi padre– y palmeando mi espalda aseguró un trabajo, como peón de albañil, que iniciaba al día siguiente. Era capataz de una obra.

   Ni bien llegó el arquitecto, mirando con cara de “aquí se hace lo que yo diga”, dio órdenes contradictorias, absurdas y se retiró en su flamante 4x4. Mi viejo nos reunió a todos, nos puso al tanto. Los arquitectos no saben nada de construcción, pero son intermediarios del patrón. Debíamos decir que sí y luego él, como capataz, ordenaría lo que debía hacerse, olvidando las palabras del “bueno para nada”. Aseveró que Domingo, mi bisabuelo y Remo, mi abuelo le dieron los instrumentos para defenderse de aquellos analfa-funcionales. Con una mano me apretó el hombro y con la otra me extendió una pala. Nunca pensé que nuestra inversión para tus estudios terminaría aquí, pero tené confianza, Ramón, ya aparecerá alguna cosa.

   Iba adquiriendo habilidad y al año pasé a ser Medio Oficial de Albañil. Siguieron dos casas trabajosas y me nombraron Oficial Albañil. Antes, contaba mi bisabuelo Domingo, eso se festejaba con honores de carne asada y vino patero, ahora llegás al laburo y el capataz te dice sos esto y punto. Yo disfrutaba los cuentos de mi bisabuelo Domingo y mi abuelo que se esmeraban en brindar testimonios de sus vidas en la construcción. De día trabajaba con ellos y de noche escribía acerca de sus vidas, tomando nota con nombres y fechas, estas últimas las proporcionaba el abuelo Remo, memorioso, de insólita curiosidad, conocía los nombres de los primeros frentistas de Tandil. Su padre, Domingo, desde su silla eterna, asentía con la cabeza y deslizaba detalles que los otros desconocían.

   Personas serenas, orgullosos de su oficio, amaban los recuerdos atesorados y desplegados en mis oídos resultaban sinfónicos. Las tres generaciones sólo nostalgiaban el olor del asadito, el reposo del almuerzo, la envidia de las gentes que volvían de sus trabajos carpeteando la carne en la parrilla improvisada.

   Dejar sin asadito al personal de la construcción fue un asesinato.

   Un editor, loco, porteño, publicó aquellas aguafuertes. La primera edición se agotó en una semana.

   Doy clases de Historia en la UBA y algún sobreviviente lector de libros se acerca, con inusitada timidez, a felicitar al autor. Suelen ser alumnos rara-avis. Soy un tipo grande, tal vez viejo, será por eso que me emociona cuando el alumno dice ser hijo o nieto de albañiles. Todos coinciden en el homicidio del asadito, que ahora nos iguala.

martes, 9 de enero de 2024

EL RELATO

 

   Papá la dejó y se fue. Lo bien que hizo, no le guardo rencor, igual pienso en cierta forma de abandono hacia mi persona. Comprendo, no estaba seguro ni de ser mi padre.

   Ella decía que mejor sola. Los hombres eran más ropa para lavar, menos guita para vivir. Nadie que le amargara la vida, rejuvenecía. Cuando le estaba por venir puteaba al que la dejó y a toda la humanidad masculina, lloraba, se tiraba de los pelos.

   Conoció un tipo en la oficina y lo trajo a comer. Me lo presentó con una voz que jamás le había escuchado, de gatita ronroneante. Yo no pude resistir la carcajada. Me pellizcó finito y me mandó a darle un beso. Sí, tuve que besar un tipo de mirada torva, con olor a vino, panzón y alto hasta el techo. Mi vieja enamorada me daba asquito, al menos me trataba mejor. Es decir me ignoraba, yo podía estudiar o no, volver a cualquier hora, ir a cualquier parte, fumar y hasta tener mi primera relación en mi propio dormitorio. Mi vieja y el tipo vivían haciendo ruido a catre, con la pieza cerrada, tenían esa consideración. Tomaban vino y bailaban tangos hasta el amanecer. El tiempo les robó aquella magia bizarra y mi vieja lo empezó a tratar tan mal como hizo con mi padre. La diferencia era que el morocho le surtía trompadas carentes de piedad. No importaban lugares ni testigos. La muy tonta se dejaba y hasta parecía gustarle. Yo seguí viviendo allí porque no se me ocurría otra cosa. Quince años son pocos para cualquier elección.

   Cuando mamá iba a trabajar, el tipo dormía la mona. Se llenó de ausentes hasta el despido. Hubo gritos, escenas de pugilato, pero a esa altura tenía los auriculares y la vieja compu, dos elementos que me rescataban de aquel horror.

   La sombra que se generó en mi pieza la atribuí a una nube de la ventana trasera. Alguien me levantó de la silla, una mano imposible de eludir tapó mi boca y abrió mis piernas hasta que las pobres parecieron una cruz esvástica, el cuerpo del tipo hizo lo que quiso. Mi dolor de huesos quebrados fue tan grande que una fuerza del mismo tamaño, me hizo levantar la vieja compu y se la partí en el medio de la nuca.

   Por eso le explico, oficial, para que entienda. Usted nunca lo hará, mi padre decía que la policía no entiende nunca nada. Pero ¿sabe una cosa? no imaginé que mi madre fuera capaz de besar esa bestia muerta, mientras yo le cuento esto. Encima me mira con odio, ahora no necesito nadie que lo diga, lo digo yo, es una perra que me mira con odio. No hay mucha diferencia, en sus miradas, a cuando yo era una nena y la perdonaba.

   Sin saber, como ahora, que seré mi propio holocausto por lo que de vida me quede.

lunes, 8 de enero de 2024

A MIS QUERIDOS IRLANDA, RUMANIA, UCRANIA Y POLONIA

 

   Mi lenguaje se encuentra confuso, junto con mi pensamiento. Latinoamérica se está comiendo a sí misma. Copiaron de los Yanquis: “Me cago en el prójimo” y les sale igual o mejor.

   Mi Argentina quiere matar a todos los viejos y es por Ley, los niños no existen y los grandes son cagones. Ayer recibimos piedras y tiros por una reunión en el Congreso, tipo tomala vos, dámela a mí. Las deudas que no las paga la Perra de los diez o doce años de afano. No señorita, cubran una vez más a la Idiota desprestigiando a otro Idiota, que no sabe, que no puede, que no quiere.

   Los corruptos tienen todo de Alta Gama, sueldos impensables. A nosotros nos cerraron los cajeros y los bancos. Perdonen mis países predilectos, sé que tiene más quilombos que nosotros, soy una metida pero traten que no los dividan, desconozco sus internas, a excepción de algún amigo o pariente que pueda comunicarse y relatar algo.

   Yo no creo en las Fiestas, pero por una vez miro al cielo y pido para Uds un año sin violencia. Uds cuatro son los mejores países de la tierra y no quiero que me agarre la muerte sin que lo sepan. Abrazos para todos.

domingo, 7 de enero de 2024

EQUILÁTERO

 

   Pilar, mi compañera de escuela me invitó a su casa, atendió su padre con una sonrisa brillante. Me gustó más su padre que su hija. Nos quedamos estudiando toda la noche, hasta donde no resistí más y me dormí. Alguien me llevó a una cama y me tapó los pies con una manta, cerró la puerta. Escuché que hablaba Pilar con su padre, murmullos discutidos.

   ─No me gusta la compañerita que invitaste, me mira todo el tiempo y no habla.

   Cruzamos un pasillo angosto y besé a su padre con lengua y todo. Le asombró y le gustó, me abrazó, cogimos el resto de la noche. Pilar dijo que me quedara unos días. Igual yo no tenía donde vivir. Debí buscar algo para alquilar.

   Su padre me acompañó y él mismo encontró una casa chica y florida. Pagaba el alquiler, sabía que yo carecía de dinero.

   Le agradecí igual que aquella noche en la cama. A él le pareció mejor usar el piso. Hasta los mosaicos se calentaron. Pilar estaba tan celosa que se acostó con él, lo provocó hasta que lo logró.

   ─No puedo creer que te acuestes con tu padre!

   Pilar dijo que no era su padre, era su primo más grande.

   ─Él me crió, como habrás escuchado como no me di cuenta, desde que era chica, hubiéramos hecho antes lo que hice con vos.

   Ambas son expertas en el arte del sexo. Me quedé con las dos. Ahora somos un triángulo, las risas de las dos me vuelven loco y quiero más y más. Como un perro sediento encontré lo que buscaba.

sábado, 6 de enero de 2024

OTRO MUNDO

   Mi bisabuelo, José Baltar, hizo estudios completos sobre la sumersión de naves. Hacía poco tiempo del hundimiento del Titanic. Toda mi flia estaba en la Marina, Marina Mercante, Marina de Guerra, Marina de Marina y marinero raso. Sus espíritus se unieron, para crear el primer submarino de cuatro hélices, con residuos que encontraron del Titanic.

   Los más jóvenes, bucearon las costas de China y Tailandia. Hallaron bloques de hierro, brújulas del siglo anterior y piezas de orfebrería que daban cuenta de prácticas submarinistas, que por razones desconocidas quedaron atrapadas en fondos imposibles de acceder. Se reunieron en un inmenso portazepelines y cubrieron la superficie con elementos que consideraron útiles para construir aquél sueño. Era de Dios cómo encastraban las piezas de diferentes épocas.

   Tardaron ocho años y el Submarino, pintado de amarillo listo para sumergirse en mares previstos. “José Baltar” se llamó la nave en honor al bisabuelo que cumplió su sueño. Los pasajeros pertenecían a la flia, hombres, mujeres y niños. La cabina, ocupada por los más avezados que, se encargarían de la conducción.

   Se produjo la inmersión. Todos miraban por las ventanillas admirando que debajo del mundo había otro mundo, con tanta agua que prescindía del oxígeno. Se observaban pulpos besando las ventanas,  ballenas generosas que dejaban entrar al submarino por la boca y salir por detrás. Tanta algarabía distrajo a tripulantes y pasajeros de una turbulencia, que los incrustó en el fondo de todos los océanos. Quedaron con vida dos niños con equipos de buzos, de hierro y pulmones privilegiados.

   No podían hablar, fue traumático, a pesar de los años transcurridos, los ya adultos sobrevivientes, callan olvidados del mundo que existe debajo de éste y otros por descubrir. 

viernes, 5 de enero de 2024

INTERCAMBIOS

 

   A la Sra apenas despierta, le dan ganas de seguir durmiendo. Hoy no, tuvo una pesadilla sin salida, con personajes desagradables de su vida pasada, apiñados. La despreciaban con gestos reiterados, uniendo sus maldades. Duró mucho en su cabeza, fue habitada por tres horas.

   Era sonámbula, salió de su cama, llegó al living y comió seis jazmines. Su frente dio contra un cristalero que le hizo tomar conciencia de retornar a su cama. No soñó y tuvo calor y frío, intermitente. Se levantó y preparó un té verde y los psicofármacos, uno para las ganas de vivir, otro para estabilizar y otros para el terrible dolor de huesos que le hacía compañía durante el día.

   Llegó Sebastiana, una vieja encantadora más pobre que las ratas, pero se conectaba con la alegría como ningún rico. Ella le preparaba la ducha, la ropa y le contaba el diario, su flia. Cuando le notaba cansado el oído, se retiraba a hacer otras tareas. Sebastiana cantaba en un coro donde en los solos le pedían bises. En la casa triste que limpiaba sin premura, a veces la Sra la grababa.

   Sebastiana no necesitaba tener para sentirse afortunada. Leía todo lo que la Sra escribía y dejaba papelitos con correcciones sugeridas. Sebastiana encontraba en el tender, en cuáles agudos o graves debía dar intención a sus canciones. La Sra, conectada con la alegría se preparó la ducha, la ropa y le contaba el diario, notó cansado el oído y se retiró a hacer otras tareas. La Sra cantaba en un coro donde en los solos se le pedían bises. En la casa triste que limpiaba sin premura, a veces, Sebastiana la grababa.

   La Sra no necesitaba tener para sentirse afortunada. Leía todo lo que Sebastiana escribía y dejaba papelitos con correcciones sugeridas. La Sra encontraba en el tender, en cuáles agudos o graves debía dar intención a sus canciones.

   Sebastiana, conectada con la alegría, se preparó la ducha, la ropa…

   Llegó la Sra, una vieja encantadora, más pobre que las ratas. La Sra se conectaba con la alegría, hoy le publicaban su primer libro.

jueves, 4 de enero de 2024

SIN RESPUESTAS

 

   Alquilaron los cuatro una cabaña, forrada en maderas térmicas. Los dormitorios tenían paredes herméticas, para las situaciones maritales de la picazón del séptimo año. Los cuatro Arquitectos, competían entre ellos, en tonos bajos, las disidencias y los niveles, que habían alcanzado. Bobby y Carola se casaron, luego Teo y Alicia. Se conocieron en la Ciudad de La Plata, cursaban juntos, estudiaban en grupo y eran reconocidos por sus logros modernosos, no asquerosos.

   Todos pensaban en casas construidas sobre la tierra, dándole importancia a la armonía entre plantas y construcciones. Odiaban los edificios altos. Los jardines colgantes de Babilonia, se involucraban en sus ideas.

   Ese verano transcurrió en una playa, rodeada de tamarindos. Hacían fogatas y quedaban dormidos hasta que el frío los calaba. Una noche etílica, Carola y Teo, durmieron en el dormitorio equivocado. Alicia y Bobby los buscaron como sonámbulos, arrastraban los pies en la arena, gritando sus nombres. Resignaron no encontrarlos y desmayaron en los sillones del living.

   No era novedad para ninguno, Teo y Carola curtían en el laburo antes de sus respectivos casorios. Igual procedieron Alicia y Bobby. La adrenalina de los cuatro tenía dimensiones de silencios no compartidos. No se nombraban los encuentros y había un goce en ignorar ambas situaciones. Estalló una tormenta inesperada, hubo sol el día entero, oscureció y el sol se fue sin despedirse. Carola y Teo trabaron las ventanas del lado de afuera, también las puertas.

   La cena estaba lista y ellos tardaron más de lo previsto. La cabaña estaba cerrada en su totalidad. Se quedaron criticando y riendo, de Profesores devotos: “Lo sé todo”, que les quemaban la cabeza. Un temor compartido, antes del amanecer, lograron a mazazos, romper la ventana de la cocina. Esta vez no gritaron, corrieron hasta el médano más alto, un faro natural. Sobre unas piedras que el mar castigaba, Carola y Teo yacían sobre y entre ellas. Tomados de las manos, Carola envolvía la espalda de Teo, con su pelo de sirena. El mar llevaba los cuerpos y los devolvía, como si se pudiera volver de una muerte convenida… 

miércoles, 3 de enero de 2024

EN EL BAR

 

   Un grupo de viejos se sentaban en el medio del bar en dos mesas juntas, años de la misma ceremonia. Morían uno por año, pasaba un año y moría otro. Los que quedaban miraban los ventanales. Cuando fueron sólo dos, decidieron no concurrir al rito del café.

   Hubo una persona que realizó un rápido boceto. Logró captar el gesto de cada viejo, en la cara, las manos, las curvas de la espalda. Transportó el boceto a una tela y la pintó al óleo. Concluido el trabajo le pidió al dueño del bar colgar el cuadro en el lugar. Lo aceptó de inmediato y le dieron un lugar de privilegio. Eso alegró a los parroquianos, un cacho de historia que disfrutaban mirando con nostalgia.

   Pasó el tiempo, con esa manía que tiene de pasar. Debido a las noches de rock del mismo lugar, los personajes sumaban agregados, con fibras indelebles, bigotes algunos, cuernitos, fuck you, por las mañanas el cuadro aparecía sin mácula. Esa manía del tiempo del deterioro. El traje del viejo verde, perdón, el traje verde del viejo empezó a diluirse. Con los otros personajes sucedió lo mismo, hasta que todos se ausentaron del cuadro. Esa imagen de los viejos amigos desapareció. A los concurrentes les era indiferente. La mesas fueron reemplazadas por otras que se juntaban y todas las mañanas el grupo de nuevos viejos se charlaban vaya a saber qué, pero se reían.

   El dibujante formaba parte del nuevo grupo, tenía casi la misma edad que los otros. Desde la calle hizo un boceto con sus compañeros. Él no se puso porque era el que dibujaba. De pronto se trasladó unos pasos, para tener una visión más clara y cayó en el hueco de un edificio a construir.

   Este grupo quizás más supersticioso que el anterior, ante la muerte del dibujante, no asistió más. Una mañana se instalaron en las mesas nuevos viejos. El hijo del dibujante tuvo ganas de hacer un boceto.

martes, 2 de enero de 2024

ASCUAS

 

   Era un especialista. El mejor. Tenía un gesto duro, mejor que sonrisas dibujadas. Una meticulosa revisación, sus manos eran su instrumento. Tocaba aquí y allá y en vez de diga treintitrés te hacía decir veintiuno.

   El doctor importante avisa el diagnóstico con un discurso breve:   

   —Hay que operar, se trata de un divertículo prolífico, que corre de lugar todas las vísceras, adiós.

   Los allegados tomaron un tinte blanco, el hijo, alucinado, salió del hospital para espiar el quirófano, su madre aliviada. El chico dijo que la iba de doctorcito fino y parecía un ser humano vacío, cuyo único interés era el dinero. Tenía un físico carnoso, grasa colgante y ojos ávidos...la madre lo interrumpe:

   —No tenemos dinero para la operación de este doctor fino, tenemos que buscar un doctor ordinario.

   El edificio se venía abajo, atendió una secretaria vieja, con doble giba y granos con pelos. Tardó en comprender que veníamos con un enfermo. Una voz suave dijo desde el consultorio:

   —Que pase el siguiente.

   Entramos juntos y el doctor dijo que prefería atender de a uno, puede ser el paciente con una compañía, su esposa. La mujer tenía la mano entumecida de cómo su marido la apretaba.

   Este doctor también usaba las manos, pero de otro modo, tal vez estudiaron en diferentes conservatorios. Le palmeó los hombros y le dijo que estaba sano de pies a cabeza.

   El ex-enfermo quedó mudo, la mujer aplaudía.

   —¡Excelente! Usted es una persona excelente.

   Cuando se iban abrazó al doctor y le estampó un beso en la boca.

   El doctor no supo cómo quitarse el rouge.

   —Con el pañuelo quedará manchado y mi esposa va a preguntar, como fue. Le voy a decir que la amante es mi secretaria. Un tiempo se dejará de joder.

lunes, 1 de enero de 2024

SOLOS ES PERFECTO

   A ella le gustaba la naturaleza que la rodeaba.

   Los hijos no venían, Marco propuso fecundación in vitro. Quiara sintió una pecera sin salida.

   No era natural, pero él quería con toda su alma.

   Ella fingía contento por fuera y miedo, mucho.

   La fecundación dio resultados inmediatos, el miedo de Quiara mutó en alegría, escuchar los latidos rápidos, mirar su postura. La panza crecía inusitada. El Médico tenía charlas extensas con su marido. Quiara no podía. Ni quería preguntar. Se concentraba en escuchar músicas tranquilas y caminar por la foresta, con una mano arriba de la panzota y otra abajo. Cantando Nanas y durmiendo como podía. El parto fue programado, justo a ella que le hubiera resultado encantador natural. La Clínica se revolucionó. A la Madre le pareció vivir una pesadilla, seis digamos.

   —Tengo seis hijos, así todos juntos, me dan ganas de matarte, Marco. Puedo amamantar a tres, vinieron unas misioneras santas que se encargan de los otros querubines. Qué nombres?

   —Y entre tanta histeria y zarandaja, elegí vos los nombres, no quiero ser culpable de más nada ─respondió Marco, con temor.

   —Cinco varones y una mujer, como decía mi Abuela “Fijate en el almanaque”, no tengo ganas de mirar, soy atea, se llamarán: Marzo, Abril, Mayo, Junio, Julio y Agosto. Después de los seis meses de teta a los chicos, te hago una demanda de divorcio, por abuso de parto. ¿Querías hijos? Ahí los tenés, te los regalo. Haré una sola cláusula, me quedo con Abril, es la única que no llora y alinea sus ojos con los míos cuando la amamanto, los otros gritan, muerden y no dejan dormir a nadie.

   Mi último deseo es que quedes embarazado de ocho y los tengas que parir por el orto, con diez episiotomías. 

domingo, 31 de diciembre de 2023

BAD MILK

 

   Nací llorando porque la vida me dio miedo y morí llorando porque la muerte me dio miedo.

   Tuve una madre generosa que me alimentaba de sus propias tetas. Cuando asomaron mis dientes se ofendió y el castigo fue la ingesta de calabaza o polenta. Por suerte crecí y recuperé, con una mujer nueva, las tetas perdidas. Me sentí estafado, de allí no salía ni una gota de leche. Ella me daba a cambio bifes con papas fritas.

   Tuvimos un hijo al que bautizamos Milky. A él sí le daba la teta. Yo lo miraba tomar y me daba nostalgia. Una vez me animé y le pedí a ella si no me convidaba un poquito. Dijo que estaba loco,  debía concurrir al psicólogo. Le pregunté si el psicólogo tenía tetas con leche. Hizo un bolso para ella y otro para Milky. Se fue sin saludar a la casa de su madre.

   Mi único consuelo era sentarme en los bancos de las plazas, donde siempre había alguna madre amamantando a su fucking bebé.

   Si vieras, estoy tan triste que me pongo como loco y te pregunto a vos, que no tenés el gusto de conocerme y yo que tengo el disgusto de no saber quién sos, aunque me leas ¿Cómo hacés cuando tenés ganas de tomar la teta? Te pido por favor que no me digas que me compre un chupete. Ya probé y la gente te mira mucho, da vergüenza.

   Imagino tu cara de bípedo pensamiento único, me vas a sugerir que vaya a una psicóloga mujer, porque tengo un edipo descomunal.

   Te mando a la mierda, sos un tipo con mala leche.

sábado, 30 de diciembre de 2023

DICTANTE

 

   —¿Cómo vas a matar un pollo de ese modo?

   Y ahora yo pregunto:

   —¿Qué te molesta más, matar un pollo o de ese modo?

   —Diego, no merece respuesta.

   Hipócrita, escribe como Dios y piensa como Satanás, la dictadura de lo nuevo lo atraviesa de lado a lado. No es casual que se llame Hipólito Fregattelli. Soy su peor amigo, tengo altos decibeles morbosos.

   Le dicto lo que escribe, desgasto mis ideas en un chiquero. Hipólito, luego de publicar su libro, me pregunta qué me parece. No contesto, miro a través de la ventana y observo que un chico le besa la boca a una chica. Mientras él la besa, ella mira el horizonte del mar. Llamo a Hipólito para que vea y dice:

   —¡Qué noche ideal para meterse en el agua!

   Para él es importante lo que no ve, por eso le dicto: “Mi mejor amigo es Diego, un dictador que no presume. Juega a ganador y gana. Tiene el don de sumar cifras extensas con el pensamiento. Percibe la traición de sus amigos, desde antes que lo traicionen.” Hipólito no está de acuerdo y pretende cambiar las rutas de las palabras. Le digo que no se le ocurra, porque su libro caería en los pozos negros del olvido. Se acerca, ¿cómo no me di cuenta? Sus largos dedos rodean mi cuello y lo gira seis veces.

   Como morí, ahora no tiene quién le dicte. Salió en Internet “Hipólito Fregattelli dejó de escribir” Ahora se dedica a matar pollos. Vive muy bien de mi muerte.

viernes, 29 de diciembre de 2023

HAY QUE AHORRAR

    Antes de ir a dormir, apagar todas las luces de la casa, heladera inclusive. Desenchufar el teléfono fijo y el tele, porque esas lucecitas rojas gastan. Se puede prescindir de la calefacción a gas con una bata vieja de pirineo, de la Abuela, o un sobretodo andrajoso. Si esto no fuera suficiente, cubrirse con el acolchado de la cama, como el gas estará apagado, no correrá peligro bonzo. Si tiene estufas eléctricas, sáquelas a la calle, alguien se las llevará, no gaste en calor eléctrico.

   El papel higiénico se puede reemplazar con el uso del bidet, en el traslado del inodoro cierre bien los cuartos traseros, para no usar el papel ahorrado. No le apriete el botón, hasta que haya concurrido toda la familia, con un apriete es suficiente. Si no lo fuere, extraiga agua de su pileta y le echa un balde.

   Junte agua de lluvia en fuentones viejos y podrá darles uso, para lavados de cabeza, regar los perejiles si hay seca, o para beber si es prístina de lluvia, sin hojuelas o moscas muertas.

    Fuera los rollos de cocina, el secado de la vajilla se realiza en la mesada. Hay soluciones para fuentes u ollas grandes, reflote los repasadores escondidos en el fondo del placard, los reconocerá por los bordados de su Madre. El agua, recurso no renovable. Entre en la bañera, abra la canilla y mójese, cierre la canilla. Enjabone la esponja y raspe la mugre estacionada en su cuerpo. Abra la canilla y enjuáguese rápidamente, cierre y séquese con una tohalla de mano, para no gastar en su lavado posterior. Dúchese una vez por semana, el sábado es un día ideal.

   Suprima el pan, hincha su abdomen y es caro. Exponga al sol una cacerola con un puñado de perejil, tendrá caldo para el almuerzo y  cena, el estómago se acostumbra a comer frío. Para que vire en sopa sustanciosa, busque en la alacena de seguro encontrará tostadas viejas, rómpalas y las agrega al brebaje.

   Las boletas de gas, luz y teléfono le llegarán, sus valores serán su sueldo entero. Poco a poco, no hay que desesperar, todos debemos contribuir.

Éste es un mensaje de la Presindencia de la Nación, para todos los habitantes que con su contribución, convencerán al FMI (Financiera Melindre Inocua) que nos presten a la brevedad, los dineros para el Bienestar Político, Militar, Académico. El pueblo cuenta con la ayuda de Dios, para ellos es más que suficiente.

                ¡Viva la Patria!, aunque todos Uds perezcan. 

jueves, 28 de diciembre de 2023

PERRA Y PERRITOS

 

   Decidieron las autoridades que nos encerremos en nuestras casas. Nos obligan a pasar un mes en pijama. El que se asome a la calle será debidamente castigado.

   Los chicos deben jugar en la calle, salvo que alguno resuelva encerrarlos en el baño. Hay que usar barbijo dentro de la casa de uno y no recibir delivery. Deben dejar la pizza en el medio de la plaza y uno la tiene que pasar a buscar.

   Cerraron las fronteras de cada pueblo. Durante un mes no se podrá transitar por ruta, para asegurarse la cubrieron de miguelitos. Hay que tener todas las vacunas para el Covid 19. Todavía no ha llegado ninguna, pero todo llega en la vida.

   Personal de limpieza o Señoras que trabajan de Mucamas, no podrán asistir a sus trabajos, por lo tanto no recibirán salario. Se permite sacar dinero de los cajeros automáticos. Hasta el momento hay filas de 120 personas. Fumigan los pueblos y los campos con alcohol setenta.

   No devuelven los documentos hasta que no se compruebe, que uno es uno y no dos. Como medida de prevención consultaron a Matemáticos consagrados, que dieron como resultado: que dos menos uno es igual a uno.

   Decidieron cerrar todos los cajeros porque plata no tenían. Los corruptos que gobiernan se afanaron la guita. Lo que quedaba, bah.

   Argentina no está en venta, porque ya la compraron. ¿Dónde están los papeles de la transacción? Preguntale a Magoya.

   Los pueblos se pusieron de acuerdo, al grito de:

   —¡Los vamo a reventar! ¡Los vamo a reventar!

   —Amén.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

BIEN ATENDIDA

    Un milagro que anduviera parada sobre esos tacos de medio metro. Para la mina era algo común, parecía haber nacido con los tacos puestos. No dejaba pasar ninguna vidriera, se detenía, se miraba un tobillo y el otro. Inspeccionaba el pelo que revoleaba todo a un lado o al otro. Se acomodaba el cinturón y acariciaba la pollera hacia abajo. En los lugares donde había portones cerrados, ventanales sin reflejos, caminaba derecha, porque no miraba nada. Cruzando la calle con el semáforo a favor, sonrió por dentro, ese sector tenía ventanales de vidrios limpios como espejos. Se quitó los anteojos de sol, mordió una patilla y miró la ropa de los maniquíes. Entró al boliche.

   —¿Necesitás algo?

   Ella, displicente, contestó:

   —Voy a bichar un poco, si encuentro algo, te aviso.

   Tapados de diseño, blusas birmanas, pashminas, vestidos superpuestos, leves, carteras confeccionadas a mano, al igual que carteritas y carterones. Biyuta importada de Ceylán. Llamó a la Vendedora y señaló todo lo que iba a adquirir.

   —¿Es para un negocio o uso personal?, contado sin tarjeta, tiene una atención de cien pesos.

   El total ascendía a quince millones, cerró la operación.

   —La atención no es necesaria.

   Mientras sus lentes caminaban al ritmo de sus tacos, sonó el celular:  

  —Sra Gastatuti, su hijo llora porque nadie lo viene a buscar. ¿Cómo procedemos?

   Qué crueldad su indiferencia, es el Padre de mi hijo, es abusador en toda la Escuela, ningún Padre ni Docente, se atreve a hacer la denuncia. Ni yo sé por qué tantos custodios. Pero los Padres sí lo saben.

   —Procedan llamando al Padre, hoy le correspondía a él ir a buscarlo.

   A mí el dinero me puede, por suerte dos de los cuatro custodios, me dan un sexo bien flipado.

martes, 26 de diciembre de 2023

SI SOY ASÍ, QUÉ VOY A HACER

 

   Estúpida como ésta nunca conocí. Fuimos a la playa, la pasé a buscar, estaba desnuda. Mientras caminábamos me contó que se había comprado una malla hoy a la mañana, pero cuando la quiso pagar, no le aceptaron la tarjeta.

   Busqué un médano escondido. Comenzaron a pasar tipos todo el tiempo y la saludaban:

   —¿Cómo va, Rosita?, nos tenemos que ver, así como estás, estás bien.

   Después otro:

   —No me puedo olvidar las cosas que me hiciste ayer, en cuanto termines, llamá.

   ¿No me di cuenta que la mina era un yiro? Y así nos metimos en el mar. Preguntaba:

   —¿No me podés atar los breteles? ¡Uy!, me parece que aquella ola se llevó mi parte de abajo. ¿No me la podrás ir a buscar?

   Nadé con el mar tirando para adentro. Busqué todo lo que pude, comencé a nadar oblicuo, sé que la geometría del espacio es como la del mar. Usé mis conocimientos en busca de aquel pedazo de nada, lo di por desaparecido y volví a la playa.

   Busqué mis bermudas y no los encontré, me los robó aquella mina, junto con mi billetera, la llave del auto, el auto que no estaba estacionado donde lo dejé. Me sentí tan boludo, pero tan, tan, boludo, que al final me convencí. Soy un boludo.

lunes, 25 de diciembre de 2023

SALVAN VIDAS Y DIVIERTEN

 

   Estaba bajando, tiraba para adentro, parecía que me quería llevar. Soy buena nadadora, pero el mar estaba indignado, daba cachetazos, no me dejaba respirar, quería mi rendición y llegué al knock out. Vinieron tres bañeros, a ellos también los quería tragar, pero tienen unos brazos que parecen remos. Uno me agarró del cuello y los otros no sé de dónde pero me salvaron la vida. En la última rompiente, uno dijo:

   —Además de quedarte sin oxígeno, el mar te arrancó la malla.

   —Y, entre los tres la cubrimos, hay mucha gente.

   Yo no podía ni hablar pero la vergüenza me hizo rogar.

   —Aunque sea usen las manos, no quiero salir desnuda.

   Se peleaban por cubrirme, uno me abrazaba las tetas, otro me tapó el pubis angelical y depilado, el tercero usó las dos manos para mis glúteos redondos, altos de nacimiento. Recordé que para mis quince, les pedí a mis viejos de regalo, que me dejaran operar las tetas, no dijeron nada, pero me obsequiaron un curso de dos años de idioma chino. Cuando llegamos a la playa me desmayé. Uno me mandaba aire por la boca, otro me apretaba el pecho con las manos cruzadas y el tercero cubrió el resto con una lona que él sostenía y el viento la levantaba. Puso la cabeza entre mis piernas, apoyado en la lona.

   Largué un chorro por la boca, como una ballena. Calcularon que mi cuerpo guardaba cinco litros de agua. El envión de aquel chorro, dejó a los tres sobre la arena.

   La gente que miraba arrobada mi desnudez, tapaba los ojos de los niños, hasta que por fin les grité:

   —¡¡Váyanse todos, voyeristas degenerados!!

   No sé si fueron mis ganas de matarlos, pero no quedó nadie en la playa. Los tres bañeros sí, claro. A mí con uno me bastaba, con dos, mar dudoso, con tres, mar peligroso. Pero a mí me gusta el peligro. Después hicimos una fogata nocturna. Se nos fue la hipotermia, por tanta degustación.

   Antes de dormir, juramos que esta aventura, quedaría en el rincón de los secretos.

domingo, 24 de diciembre de 2023

LO QUE PASÓ

 

   El muchacho gordo apareció en un recodo de los árboles. Pasó una carreta y lo levantaron en silencio. Judíos, judíos como él. De los fusilados, él se salvó, trepó entre cadáveres buscando el aire, antes escuchó la partida del enemigo. Llegó subiendo entre los cuerpos muertos y el aire lo llevó en un carro rural, de judíos ricos.

   Recalaron en Ensenada y era otra tierra, anotaron sus nombres como sonaban. Al gordo lo mandaron al comedor para que sirva guisos con carne y papas. Lloraban de emoción ante los platos. Piezas con cocinita y baño a compartir. El muchacho llevaba y traía bolsas, con dos días de trabajo, pagaba la pieza. Gordo como era, dormía en cama caliente y a las dos horas seguía su labor hasta la noche. Sentía que algo explotaba dentro de su cuerpo y caminó por la costa. Viajó de polizón en un barco carguero y llegó al mismo lugar de donde huyó. El muchacho gordo apareció en un recodo de los árboles, contento y flaco. Había olor a su aldea, la guerra había terminado.

sábado, 23 de diciembre de 2023

GORINA LEJANA

 

   A mi amigo Alfredo le tocó ser Presidente de Mesa, en un lugar llamado Gorina, rodeado de campo sin nada. Hasta que vio una Escuelita derruida pero con techo. En la puerta decía “Escuela N°24. Hoy dispuesta para el Sufragio”.

   Alfredo atravesó los escombros y se encontró con una mesa larga que le faltaba una pata. Había un cartel pintado a mano, que decía: “Presidente”, otro “Secretario Adjunto” y el último “Para entregar los sobres”. Alfredo se sentó en el último lugar de un banco largo. Le dolía la columna, no tenía ni pared para apoyar la espalda. Cruzaba una pierna sobre la otra y al rato al revés. Había una bomba vieja, pudo tomar agua y mojarse la cabeza. Descubrió un teléfono entre escombros, pero con tono. Habló con la Junta Electoral:

   —Me encuentro como Presidente de mesa, sin ayudantes, ni siquiera…hola, holá, holáá.

   —Ya le mandamos alguien ─no mandaron a nadie.

   Había un viejo ciego en un banquito, cebando mate, Alfredo le pidió que le convidara, porque ya no daba más.

   —¿Usté viene por las eleciones? Yo no le quiero afligir, tome este mate, sin azúcar, nunca vino nadie, ni para las otras eleciones y por lo que veo, para esta…¿Sabe qué es lo que pasa? La gente está trabajando, no tiene tiempo para votar y ellos saben que cualquier candidato es un corruto.

   Si no fuera por el viejito ciego, Alfredo se largaba a llorar.

   —Vea, joven, yo tengo cajas viejas, tres o cuatro con los fajines, sin nada adentro, eso sí, o las vienen a buscar o usté a como a las ocho se me retira. Pero quédese tranquilo que no van a venir. Para ellos, acá no esistimos.

   Alfredo esperó un micro que nunca llegó, volvió a su casa caminando, haciendo veinte kilómetros a pie.

   La mujer lo despertó temprano, para decirle quién iba ganando.

   —Callate, Rosalía, no me interesa, son todos unos hijos de puta. Dejame seguir durmiendo. 

viernes, 22 de diciembre de 2023

PRONÓSTICO

   Empiezo con llueve y no se me ocurre nada, ¡ah, sí!

   Llueve y se moja el pelo, se pega a la cara y su hartante jogging gris, siempre el mismo. Lo lava de noche y se lo pone de día. Me llamo Generoso y lo casual intervino para ser un tipo generoso. Bajó la ventanilla:

   —Ey! José, creo que ése es tu nombre, subí que te llevo.

   No se hizo esperar, con la última sílaba ya estaba adentro.

   —¿Tiene calefacción este auto?

   Lo miré, para mi hermana que es rara, se ha formado una pareja o una amistad o nada.

   —Sí!, la prendo, tenés frio, estás calado hasta los huesos. ¿Dónde te dejo?

   Llueve y llueve.

   —En mi casa.

   Este Generoso, habla todo el tiempo y los limpiaparabrisas hacen ruido. No tengo ganas de ver a mi familia, seguro que están todos mirando Cuevana, es su paraguas de la lluvia.

   —Yo vivo al lado de tu casa, ¿puedo ir?

   Generoso dijo que sí, sería una buena oportunidad para presentarle a su hermana. José conoció a Soledad, jugaba al ajedrez sola y él le propuso una partida. Estuvieron hasta la madrugada y Soledad lo destrozó. Se fue sin saludar, Generoso lo acompañó a la puerta.

   —¿A qué se debió la llegada de este tipo a casa?

   Le dije que era una buena persona, llueve, caminaba empapado, quiso ir a su casa y luego prefirió esta, le comenté que hace tres años fuiste campeona de ajedrez y flasheó.

   —¿Qué te parece Soledad?

   Miró la copa de los árboles, comenzaba el olor de los aromos…

   —A decir verdad, me parece un bagayo, estoy acostumbrado, son las únicas minas que me dan pelota. Disculpá lo de bagayo, igual la salvan las tetas, el culo y que no hable.

   Me pareció una piña su sinceridad, pero mi hermana, a veces, me daba vergüenza, usaba polleras chingadas, remeras rotas y no se peinaba. Carne de diván, pero nadie quiso, ella tampoco.

   José y Soledad se hicieron amigos, como maniáticos del ajedrez iban al club de ajedrez, con frecuencia. Ella cambió su look, comenzó por peinarse, mi vieja le compró ropa cool, bajó de peso. Usaba un apenas de maquillaje, que destacaban el color inefable de sus ojos.

   —Sole, contame. ¿Todo bien con José?

   Ella se probaba zapatos y usaba espejo para mirarse, por vez primera que recuerde.

   —Sí, buen tipo, nos intercambiamos discos de vinilo, juntamos semillas de árboles y estamos haciendo bonsái. De plantas sabe un tocaso.

   Me puse contento, por fin mi hermana tenía un novio.

   —Estás loco, jamás tendría un novio con olor a vegano, a chivo y ese jogging gris es su única ropa, cada uno con su mambo. No inventes, mi secreto es que hay un Profe, que está buenísimo y me mira con ojos de “te espero”. Ya me ves, yo también lo espero. Cuando nos enganchemos te aviso. Y basta. Ché, Generoso, ¿viste la hermana de José, cómo te conchetea? Es alta, rubia, de ojos celestes, medio estúpida como todas las rubias, pero un polvito no te vendría nada mal.