jueves, 23 de marzo de 2023

TOUCH

 

   La madre lo miraba:

   —No te toques, Arnoldo, aún delante de las visitas, o por la calle, si cruzás seguís con las manos ahí, como si todo dependiera de tocarte.

   Arnoldo seguía con ese vicio, decidió mandarlo a un Psi muy conocido, llamado Oliverio Redondo, recién recibido, con el promedio más alto de la Facultad y dos viajes de investigación a Alemania. Fue la madre de Arnoldo que pidió día y hora para empezar con el Psi Oliverio Redondo.

   —Doctor Redondo, vine porque me manda mi Mamá.

   —Decime Oliverio y tuteame, si no, me siento viejo. ¿Cuál es el problema de tu Mami afligida?

  —Te informo que mi Mami es una persona que desde que la conozco, vive afligida, su última aflicción es que me toque, sabiendo el placer que me da. Oliverio, mientras hablamos, ¿me permitís que me toque?

   —Estos minutos son tuyos,  si querés tocarte, a mí no me molesta para nada. Vayamos por parte, ¿pica?

   —Nunca necesité rascarme.

   —¿Y entonces, a qué debemos tu costumbre?

   —Cómo ¿vos también te tocás?, dijiste “debemos”.

   —Es hablar en plural, para que no te sientas solo.

   —Todo empezó cuando no supe qué hacer con mis manos, la ropa con bolsillos me venía fenómeno, porque las metía allí, pero Mami empezó a comprarme sin bolsillos y me sentí tan perdido, que me tocaba. Si mirás en boliches o en el Hipódromo, incluso en la plaza, hay muchos tipos que se tocan, ahora con una sola mano, porque en la otra tienen el celular. Mujeres no he visto, no saben lo que se pierden.

   —Decime, Arnoldo, cuando seas más grande y te consigas una novia ¿vas a seguir con esa costumbre?

   —Ché, Oliverio, me extraña que un tipo grande no lo sepa, si me aparece una novia, lo primero que le voy a pedir, es que me toque.

   —Bueno, Arnoldo, tus respuestas me superan, Decile a tu Mami, que tenés el alta y le cedés tu turno, veremos si lo suyo, es envidia del pene.

miércoles, 22 de marzo de 2023

CAMINOS

 

   Su techo era el cielo, su cama el pasto, su refugio los árboles, para las deposiciones tenía letrinas abandonadas, conocía las direcciones. Sus baños predilectos eran las lluvias del verano y en el invierno aguas termales que descubrió andando la tierra, libre de personas. Para Adán, el animal más peligroso del mundo era el hombre.

   Frecuentaba basurales a cielo abierto, para encontrar ropa, cubrirse y poder entrar a la ciudad a mirar cómo crecían los edificios y desaparecían plazas y árboles. Esquinas sin ochavas, quedaba una, fue un Almacén de Ramos Generales. Su Padre, Dionisio, lo llevaba de chico a tomar media copita de grapa. Cuando murieron los dueños del Almacén, más tarde su Padre, Dionisio. Quedó la hija de los dueños, Violeta. Para descansar de la Naturaleza, Adán propuso a Violeta, realizar una instalación en el Almacén con pedazos de requechos citadinos, azulejos antiguos, dinteles encontrados en baldíos, pedazos de balcones con botellones. Les llevó cuatro años, pero era la casa más exótica que podían ver los pocos que gustaban pataperrear. Cuando aparecieron turistas a sacar fotos o filmar la casa, solicitarla para escenas de películas, Adán daba consuelo a Violeta, que lloraba y decía:

   —Es como si violaran la casa de mis Padres, nuestro trabajo, el increíble resultado, no entienden nada, renuncio, Adán. Vos tomá tu propia decisión, yo me voy.

   —Violeta, conozco lugares donde te prometo el mundo real y mágico de la Naturaleza, libre del despreciable ser humano.

   Atravesaron la ciudad caminando y dando los adioses al lugar del maltrato. Violeta no podía creer que Adán conociera lugares tan bellos y adaptaciones que le fue enseñando.

   —Violeta, nos une estar juntos y compartir, pero no mezclar, tal vez te resulte extraño, pero no quisiera que encuentres un árbol de manzanas, tomes la más brillante y me convides, así se pudre todo.

   A Violeta le pareció raro el pedido y más tarde lo olvidó. Un día, de algún mes, encontró una manzana tan perfecta que le dio un mordisco, era blanda como una nube húmeda de dulzura. Se acercó  Adán y ella lo convidó. Aparecieron los convites del cuerpo, los confites de la boda, el traslado a la ciudad, el nacimiento de dos hijos, las peleas, el divorcio y el rencor.

   —Es por eso que la manzana, se come, pero no es conveniente convidar un cacho.

martes, 21 de marzo de 2023

TRAMPOLANDIA

 

   Admiro EEUU, con esos edificios que tocan el cielo, cuando querés comprar un departamento no te preguntan qué número:

   — ¿Dónde lo quiere, abajo de las nubes, mitad, arriba de todas, el piso con piscina privada? y hasta puede saludar a sus finados que viven en el cielo.

   Están los biulding, donde al cumplir los 40, lo dan de baja y no  paga ninguna cuenta que adeude. Desde el Gobierno Trumpiano, le darán un trabajo en algún subsuelo. Prenderá y apagará las luces, controlará la calefacción. Si Ud se pone viejo, lo sacan a la calle y el Ejército de Salvación le otorga una cama con liendres y sopa de cucarachas, se acostumbra y le parecerán hasta saludables.

   Si cumplió 25 años y desea contribuir con la patria grande, se anota en la lucha contra Kuwait y si resulta buen tirador, lo mandan a Irak. Le pagan, pero es difícil que lo dejen retornar. La comida es cuatro estrellas, le dan una hora, se llena la panza. Recuerda al enemigo con las tripas afuera y vomita.

   Tiene la suerte de encontrar una mina muy joven, cuya juventud se debe a infinitas operaciones, la mina le dice que tiene 23 y Ud se lo cree. Mira por el balcón-patio, con vista al Central Park y piensa que New York, tiene campo.

   Ella trabaja casi todos los días, menos los domingos. Ud se aburre y se sienta en un banco de la plaza. Le empieza con un inglés chapucero y le pregunta:

   —¿Cómo hago para llegar a Brooklyn?

   — ¡Oh! Very cool, podemos hablar español, soy latino cruza con negro, aquí me despreciaban, hasta que encontré un sótano y toqué el saxo, mis notas se casaban con el humo, a partir de ahí vivo en New York como un bacán, conseguí un piso frente al Central Park, es de una mina que le pagan muy bien por obtener sexo. Lo único molesto es que de noche pide que me vaya, de día es toda mía, vive con otro tipo que toca el saxo mejor de lo que la mina hace sexo. Los domingos son para él. La vida es una casualidad, los dos tocamos el saxo, en el mismo lugar. Le podemos proponer a la mina, dormir los tres juntos, ella no pedirá nada, el trabajo la deja mortadela. ¿Sabés cuántos años tiene?

   —A mí me dijo 23.

   —Tiene 73, te das cuenta por las flatulencias, provienen de un ano dilatado de muchos años. No hay que quitarle méritos. En la cama es una Diosa, te hace olvidar los pedos que se tira.

lunes, 20 de marzo de 2023

SENTIMIENTOS INSENSATOS

 

   Esos reproches insoportables, con esa voz de enfermo.

   —¿Quién comió mi mermelada anoche? ¿Quién tiró una miga y ensució la alfombra?

   Debe ser por eso que Mamá se fue de casa, no nos dijo ni a nosotros, su nuevo paradero. Se quedaba sin aire cuando mi hermano Agustín la miraba.

   —¿Quién cambió mi oso del estante de arriba?, sé quién fue, mi Mamá metiche.

   Papá, antes de acostarse, miraba bajo la cama:

   —Veo dos pelusitas de pantuflas rosas, yo así no puedo dormir.

   Mamá tenía una aspiradora de mano y las sacaba. Después abría la cama:

   —¿Quién puso este juego que pica? Hacé las camas con las sábanas blancas, sin arrugas, porque si no tengo pesadillas. ¡Ya!

   Creo que esa noche Mamá tomó el piróscafo. La respuesta de Papá fue superlativa:

   —El que se va sin que lo echen, vuelve para irse con permiso y llevándose uno de sus hijos, Agustín, que come hasta lo de sus hermanos.

   Un día apareció con una mujer llamada Dulcinea, alta, con la piel blanca como la lecha larga duración y el pelo color oro 18k, hablaba susurrando. En una comida, Papá anunció que en quince días, se casaría con Dulcinea, pudo divorciarse porque era amigo del Juez, que usó la figura: “Por abandono de persona, mándese a casar con otra, tal como dicto yo”.

   Forró la casa con tules blancos, usó la vajilla blanca del casamiento anterior, nosotros vestidos de blanco y con pajaritas negras. Mandó hacer una torta con escalones. Arriba la decoró con Dulcinea, casi no tenía peso específico, por su levedad levitosa. La torta tenía escalones que daban a donde mi Padre la esperaba con admiración. Ella tenía diez años más que Agustín, tan contento como nosotros, por tener una Madrastra que lo sacara a Papá de los reproches permanentes. Nosotros hicimos de mozos, encargados de repartir los manjares y las bebidas, entre los invitados, eran pocos, pero venían con hambre atrasado. No dejaron ni una miga.

   Papá no hacía jamás reproches a Dulcinea, a nosotros nos mandaría a un Internado, para poder repartir su amor en cualquier lugar que se encontrara Dulcinea. Sufríamos hasta el domingo, único día libre para vivir en nuestra casa. Papá pasaba ese día en lo del Juez, no soportaba nuestra presencia, decía que le dábamos jaqueca.

   Dulcinea quedaba con nosotros, a Papá no le gustaba ir con ella, porque el Juez no le sacaba los ojos de encima. Ella jugaba con nosotros como una más. Nos hacía dormir siesta, su único defecto. Dulcinea llevaba a Agustín a dormir con ella:

   —Es el que más cariño necesita, extraña a su Madre, pobrecito.

   Ese día llegó mi Padre a devolvernos al Internado. Faltaba Agustín que partió con Dulcinea, desconociendo su nuevo paradero. Mientras Papá se arrancaba los pelos, decía:

   —Qué desagradecida, Dulcinea, cómo la extrañaré, a Agustín no, porque siempre fue un pendejo de mierda.

domingo, 19 de marzo de 2023

ESCUCHAME

 

   ─Te quería contar, Ramón, en esta empresa decidieron prescindir de tu alto cargo.

   ─¿Cómo? ¿por qué?

   ─Te explico, el personal hizo una reunión especial quejándose de tus pedos. Sos un hombre grande, con unas pastillas factor a g se terminarían partes de tus problemas. Te pasarán al subsuelo, estarás en la parte contable, se inunda cada vez que llueve, pero ellos te darán dos bolsas de consorcio para que te pongas en los pies.

   ─Pero…

   ─Dejame hablar, los días de calor vas a morir de placer. Y ahora debo confesarte algo difícil de explicar. Tu mujer es la amante de uno de los empresarios. Eso fue el año pasado, cuando comprobé que era una atorranta descarada. Decidí encerrarla en el baño y pasó lo que pasó.

   ─Me estás cargando.

   ─No es así, nunca dejás que termine. Quiero pedirte algo, divorciate.

   ─¿En serio me lo decís?

   ─Te voy a decir la verdad, todo esto fue una mentira. ¿Sabés lo que tenés que hacer?, olvidate, olvidate, olvídate. Después hacete un viaje a Marruecos, llevate lo puesto, la ropa la comprás allá y no te olvides de llevar tus dos bolsas de consorcio. Usalas para comprarme las cosas que más me gustan, regateá tanto como puedas, pero hasta no llenar las bolsas, no vuelvas. ¿Qué te pasa? Es cobarde y traidor de tu parte irte así. Tenía más consejos para darte y me dejás hablando sólo.

sábado, 18 de marzo de 2023

UN BULTITO AQUÍ

 

   —¿Es cáncer lo que tengo, Dr?

   —No Estela, es Capricornio. No se quede con mi diagnóstico, consulte otros para ver si hay coincidencias. Puede que lo mío fuera un equívoco, puede ver uno donde los diagnósticos coincidan. Otro Dr que disienta. Puede que los tres estemos errados.

   —Dr¿Entonces tengo que esperar?

   —Como todas las Estelas, saben esperar.

   —¿Sabe Dr lo que me gustó de Ud? Fue cuando dijo “No es cáncer” “Es Capricornio” Si Ud lo dice, debe ser un buen lugar. ¿Dónde queda Capricornio?

   —Para qué quiere saber?

   —Me gustaría hacer un viajecito por aquel pago que hizo mi mutual, para asustarme con una operación sin certezas.

   —Le vuelvo a repetir, Estela, debe esperar.

   —¿Para qué Dr? Entonces tiene dudas, tal vez sea cáncer. Sencillo para Ud, pero me cortará un pedazo, con la amenaza adicional de una metástasis, le falta decir que cuando muera me voy a ir al infierno. No parece serio lo suyo.

   —Yo hice el Juramento de Hipócrita, que es serio.

   —Ud habrá jurado mucho, pero mañana parto para Capricornio, espero conseguir pasaje, me voy con mi cáncer, mi pedazo, metástasis y el horóscopo.

   —Tengo algo para decir, Estela ¡Váyase al infierno!

   —Le recuerdo que ya me amenazó con el infierno, Dr.

   —No fui yo, fue Ud

   —El orden de los productos altera los factores, Dr, en cuanto al infierno, puede Ud pasar primero, le cedo el lugar…

viernes, 17 de marzo de 2023

DE CHICOS

 

   ─Paula, vengo a pedirte perdón por todas las cosas que te hice.

   ─A mí no me hiciste nada importante, te conozco desde el jardín de infantes donde me tirabas de las trenzas y me levantabas la pollera para ser la burla de todos nuestros compañeritos. Yo te corría con el puntero, pero nunca pude alcanzarte.

   ─Me entendiste mal, no era el jardín de la escuela, sino el jardín de tu casa, donde te metías desnuda en tu piletita de lona. Te reías sola y eso era lo que más me gustaba de vos, tus risas. Yo me reía con vos aunque no supieras nada. Te invito a jugar. Es una hora ideal la siesta, duermen todos los grandes.

   ─Robamos los vueltos de las compras que esconden en cajas de latas. Compramos helados y nos vamos sin pagar.

   ─Guau!!! Qué buena idea que tuviste, Paula. Yo te acompaño, pero como no me animo, hacelo vos. Te hago de campana por si alguien nos ve.

   ─Si la gente no mira nada, están todos con la cabeza en otra parte. Hasta podríamos entrar por los fondos vecinales y robarles todo lo que podamos. El robo es una profesión, lo saqué de un libro, no lo inventé yo. Además tengo el revolver que le afané a mi Tía que es policía. Cualquier cosa podemos defendernos.

   ─Desde la terraza vemos a nuestros enemigos. Mientras tomamos los helados, seguro vamos a ver a la Maestra que vive acá abajo, le pegamos un tiro en la cabeza y le hacemos un favor.

   ─Tenés razón, la escuché decir que estaba más harta de la vida, que de su sueldo. Fue una casualidad, caminando con los boletines en las manos, seguro que llenos de ceros.

   Paula que tiene una puntería asombrosa le dio en el corazón. Los dos nos abrazamos recontentos.

   ─Mañana habrá duelo. Seguro no hay clases.

jueves, 16 de marzo de 2023

ENTRE HORTENSIAS Y JAZMINES

 

   Pasé por el jardín y en unos pasos crucé la cocina y estaban, la Tía Elvira, Camila, su hija, Papá, Mamá, los Abuelos, yo no estaba. Corrí la cortina de encaje bruseliano. Entraba un sol cálido por la ventana inmensa, de cristales repartidos y comían con prudencia, recordé a Prudencia, la más anciana presidiendo la mesa, yo no estaba.

   Los cubiertos hacían ruidos sincopados, masticaban con la boca cerrada, así fueron instruidos, respondían a todas las reglas. Menos Micaela, que corría a la Cocinera para desatar el moño almidonado de su delantal, yo no estaba.

   La Abuela tocaba el timbre bajo la mesa, bajo la alfombra.

   —Hija, debes educar a esta niña, Raimunda, la Cocinera, se ocupa de todo, no estamos en condiciones de tomar más personal.

   Yo no estaba.

   Papá andaba de amores con la Tía Elvira, desde antes de casarse con Mamá, que no ignoraba, pero callaba. El resto de la familia, murmuraba en las hamacas siesteras. Yo no estaba. Se escucharon gritos despóticos, Abuela levantó su bastón y dijo a Papá que no quería verlo más en esa casa. Luego convocó a la Tía Elvira, le entregó un pasaje a Colombia, partiría al día siguiente. Yo no estaba.

   Al atardecer, Mamá atardecía llorando, me extrañaba, le parecía injusto que Dios se lo hubiera quitado a los cinco años. Yo no estaba.

miércoles, 15 de marzo de 2023

EL ARTE DE COMBINAR

 

   Tenían dos camas juntas, el primer tiempo dormían cucharita en una sola. El segundo tiempo, uno en cada cama. El tercer tiempo, pusieron mesa de luz al medio. Cholo abría la ventana del dormitorio:

   —Está nublado, hoy llueve.

   Y Alba contestaba:

   —Si llueve falto al laburo.

   Él desayunaba en la mesada, ella de espaldas, en la mesa. Escucharon los truenos.

   —Se largó con todo, hoy no trabajo ni mamado.

    Alba se desperezó, luego de múltiples bostezos se metió en la cama y puso una película. Cholo pasó al baño mirando la pantalla:

   —Esta peli la viste tres veces.

    Por suerte tenían dos teles, él se fue al escritorio a ver películas mudas. A las 13, Alba pidió catering: pizza a los cuatro quesos. 13.30 Cholo sintió hambre, fue a la cocina a ver si Alba había dejado algo y no. Pidió un catering: milanesa con ensalada.

   A las 15 Alba se duchó y sus ropas nuevas salieron a la calle, no dijo dónde iba ni hasta luego. Cholo entró al baño, puteando, porque ella no secó nada. Se vistió con esmero y agregó perfume, nunca hacía eso. Fue la primera vez que Alba se encontró con un amante a estrenar.

   Caminó por un boulevard, compró flores, Cholo tenía las llaves, pasó casi un año que andaban con horarios alternados. Coger con otro, es el arte de combinar los horarios.

   Cholo y Alba llegaron al mutismo diario, ni el servicio meteorológico los unía. Dormían en cuartos separados, Cholo roncaba y Alba mandó a hacer doble puerta. Hubo una reunión de amigos reencontrados. Alba se sentó al lado de una mina joven y pizpireta, entre plato y plato cambiaba el peinado, con rodete, suelto, una trenza.

   —¿Sabés por qué hago esto?

   Recién la conocía:

   —Ni idea, contame.

   Fue al baño a renovar su rouge:

   —Disculpá, pero quiero sorprenderlo, me pidió que cambiara mi peinado a cada rato, le re-gusta que haga cualquiera con mi cuerpo.

   Habló despacio, pero señalando con el dedo:

   —¿Ves ese tipo, el de la corbata roja? Es ése, ¿no es buenmocísimo?

   Alba moría de odio, pero no quiso escándalo público. Se acercó a su amante y le dijo que lo esperaba en el baño, él se enganchó.

   —Cómo en las películas, decís vos?

   Alba cerró con traba. Él salió primero. Alba arregló su maquillaje y enderezó su ropa.

   Volvieron juntos, en el auto no hablaron, habían tomado todo, fumado todo, jalado todo. Cholo perdió el control del auto y se incrustaron en un árbol.

   La vida de ellos terminó como empezó, juntos…

martes, 14 de marzo de 2023

BURROS Y JODIDOS

 

   Se mudaron de un pueblo al otro. Buscaron casa, el consabido “Se vende”, la persona que los acompañaba se reía porque a ellos lo único que les importaba era el jardín. Olvidaban recorrer la casa. De su pueblo trajeron treinta y cinco árboles medianos y cuarenta macetas. Acá buscaron variedades de palmeras que no existían allá. Ella tocó el timbre de todas las casas de la manzana triangular.

   —Hola! Me llamo Andrea, cualquier cosa que necesiten, estamos a disposición.

   La atendían por ventanas entornadas, eran desconfiados, hoscos, endogámicos. Hacía quince años que allí crecieron paltas, nísperos, araucarias y palmeras, las más queridas. Parecía una selva, siguieron con la plaza y los hijos de sus árboles.

   Un día llamaron del Municipio “Debido a las quejas de sus vecinos nos vemos en la obligación de quitar todos sus árboles, incluídos los de la plaza.” Fueron a pedir explicaciones.

   —Dicen que las ratas viven en sus plantas, atraen mosquitos, cucarachas y hormigas.

   Al día siguiente les dejaron el jardín pelado, inclusive se llevaron las macetas. Les hicieron una multa que todavía están pagando. Ganaron una licitación donde nadie se había presentado. Debían realizar un bosque turístico con caminos que tuvieran salidas misteriosas. Diseñaron un paisaje selvático donde flias de inocentes monitos viajaban de rama en rama. El interior de su casa tenía un estanque con carpas anaranjadas, hidroponias y nenúfares.

   Sus descansos eran mirar su obra. Vinieron empresas anónimas y pasaron sus transcavator por la selva exterior. Necesitaron abrir una calle, coincidió con la casa de ellos. Quedaron despojados de todo, menos de sus ganas. Ahora son supervisores de crear tierra fértil en el oeste del Sahara, luego vendrá la plantación, que no pudieron hacer en su país.

   ¿Qué clase de país es, que no pone montes en el campo, para guarecer las veinte vacas que le quedan?

lunes, 13 de marzo de 2023

NUNCA CERRÓ BIEN

   ─Te vi a la salida del cine con un chico menor que vos. Se daban piquitos y yo como un boludo, pensando que era imposible tu infidelidad. Pero no, no fue el primero, según mi propio hermano. Todos sus amigos aprovecharon mi ausencia, cuando yo trabajaba para que a mi reina no le faltara nada. ¿Era necesario mentir en nuestra convivencia? Podrías avisar, o mejor desaparecer. Fue el daño más importante que me hiciste. ¿Me estás escuchando?

   Ella lo miró con odio:

   ─Te mintieron, pero son más importantes las opiniones ajenas, que yo, justo la que pensaba quererte para siempre.

   Entonces se hizo un silencio, no me preguntó nada más.

   Se cerró la puerta  y quedó ahí, esa puerta nunca cerró bien. 

domingo, 12 de marzo de 2023

ABRAZOS

   El Sr Borderjam recorría su futura casa sin terminar. Una sorpresa para su mujer y su hija. Tenía líneas rectas, cruzadas por otras líneas rectas. Ventanas reemplazando paredes. Sótano para el rincón de los recuerdos y terraza para los libros. Piso de mármol de Carrara. Cuando hasta el último detalle concluyó, el Sr Borderjam la decoró con nada y cañas.

   La limpieza fue exhaustiva. Llamó a las chicas, en una colina de seda se erguía la nueva casa. Sofi gritaba:

   —¡Sacaron los árboles! Dejaron sillas y asoma la savia que agoniza. Yo acá no me quedo si no ponen árboles que echen tronco en breve, que tapen la casa, detalles sensibles, el mucho y el puro árbol.

   —Hija, este solar fue hecho para mirar el césped alrededor y sentir el aire brisado.

   —Yo prefiero abrazar un árbol, que tener brisas.

   Se hizo según los deseos de Sofi. La casa quedó cubierta de árboles, enredaderas, claveles del aire, glicinas. Ellos hicieron bosque y hubo que abrir algunas ventanas para que pasaran las ramas.

   Comenzó la confusión de recuerdos del sótano, con libros del techo. Las raíces crecían al compás de los árboles, algunas salían de la tierra para espiar la casa. La costumbre hizo que no se asombraran cuando empezaron a crecer árboles adentro.

   Tuvieron que cambiar los recorridos de la casa, había que ser ingenioso para usar el retrete. Ante tantos inconvenientes no tocaron ni ramas ni árboles. Pasaron unos años, la flia arañada, raspada y los tres habían bajado de peso, piel y hueso, casi.

   Durante la fiesta de noche buena, sus tres brazos flacos unieron sus copas. Se abrazaron y los árboles también los abrazaron.

   No hubo justicia, en aquel abrazo que se llevó la vida de tres. 

sábado, 11 de marzo de 2023

LIBERTAD ANTIPSI

   Me da aprensión volverla a la vida, es mi obligación. Respira sola, está conectada, por eso brazos y pies atados. Cuando despertara había que estar preparados: mordía, arañaba, tenía una fuerza salvaje, sostenida por un diagnóstico sin solución. El Dr fue el primero que la vio, ella sonreía inocente y clara como el alba.

   Sus ataques eran repentinos, podía estar departiendo con cualquiera en estado alfa y empezaba por romper la vajilla y comerse al que tenía enfrente. Le daban sedantes potentes, necesitaban camas y la mandaron a su casa con una Acompañante Terapéutica, no funcionó, los mordiscos y arañazos hicieron que la Acompañante renunciara. Se corrió la voz y nadie quiso tomar ese trabajo. A excepción de un Antipsi que aseguró la curaría en un 40%. No tenían sesiones, él la dejaba a su aire, comía en el plato del gato, tomaba agua del inodoro, dormía en la alfombra.  

   —¡David, vení pronto! Tengo pesadillas y no se quieren ir.

   De inmediato se hacía presente el Antipsi:

   —Venga, venga, se va a dormir en mi regazo, mientras le canto el Arrorró.

   Le encantó que David le enseñara a caminar en cuatro patas, aprendió rápido. David le vendó las tetas y aprovechó la cantidad de pelo de ella para que pasara como un perro, bordearon el mar. La llevó con collar, bozal y cadena. No quería volver a su casa, le mordió el meñique al Antipsi, hasta quedarse con el dedito en la boca. David se encerró en la casa.

   —De afuera se escuchaban los ladridos, estaba convencida que era una perra y era una perra que se llevó mi dedo. Me armé de valor y salí, miré hacia el mar, ahí andaba la loca, entre los médanos, la dejé, es conveniente que los pacientes vayan a dónde quieran. Éste fue un caso, yo vivo en la regia casa de ella y ella en la casilla del perro. 

viernes, 10 de marzo de 2023

EL GATO

   —Chicas, tengo la solución, vos Cande, que fuiste dibujante te podés encargar de los planos, tengo una novedad, los sótanos del Banco se comunican con casa.

   —¿Y qué tiene que ver, lo vamos a robar? ─preguntó Selva.

   —Dalo por hecho, somos cinco viejas con entrenamiento de Pilotes, Zumbada, Kunga Funga y tenemos fuerza tipo barrabrava.

   Poli pensó que tenían un perfil ideal, viejas, flacas, encorvadas, rodetitos tristes blancos y vestidos de cuarenta año atrás, con carteras para la polvera.

   Raquel, autora intelectual, le puso número a las acciones.

   —Tenemos un finde largo, tres días. Primero bajar a nuestro sótano, acceder al de ellos con pico, pala y baldes, todo milicado, un dos tres, un dos tres, acceso directo a las cajas de seguridad y las de inseguridad.

   Cande decía que la adrenalina produce un acelere, por ahí terminamos antes. Aseguró que nunca en la vida, ninguna trabajó tanto. Hicieron perforaciones impecables, usaron antiparras y llenaron veinte cajas de efectivo, las cajas de los ricos y para no hacer diferencias, las de los pobres.

   Salieron dos primero y las otras tres atrás. Cinco viejecillas inofensivas. Les preguntaron si habían escuchado algo, todas mostraron sus aparatos auditivos y dijeron no escuchar en general. Subieron al auto, a la altura del Km 209 las paró la Policía. Hicieron bajar a la que manejaba:

   —Lo lamentamos señora, pero deberán dejar el vehículo, no tienen edad para conducir. Queda a buen recaudo en el Estacionamiento Municipal. Para retirarlo abonará 200.000 pesos y alguien joven que haga el trámite.

   Empezaron a caminar, las cinco recordaron que todo lo sustraído  quedó en el baúl del auto. Hicieron dedo, las levantó un camionero, que sólo escuchó de las cinco viejecillas, puteada tras puteada.

   Esperó a que se quedaran sin aire y preguntó y ellas le contaron. El camionero sabía el número de la patente, los siguió por la autopista:

   —Tranquilas, esto lo soluciono yo.

   Pasaron dos Km y allí estaba el auto, los tipos con el capó levantado y las tres cabezas metidas en el motor. Las cinco viejecillas observaron cuánta concentración lleva un motor roto. Con pasos inaudibles tomaron el capó y lo largaron sobre las tres cabezas. Un auto viejo es tan pesado, que con sólo dejar caer el capó se degüella hasta tres o más personas. El camionero rescató el botín y llevó las viejecillas a su casa, les acomodó los bártulos bien merecidos. Las chicas, que sumaban 390 años, le dieron como para una casita, bien merecido. El “Gato”, camionero, casi llora, después se acordó que los hombres no, y no. 

jueves, 9 de marzo de 2023

...QUEDA EN VIRREY DEL PINO, EN BELGRANO...

 

   —Usted me pregunta por mi hermana, si yo no vine a hablar de ella. Le cuento de mis viejos, cómo me maltrataron, me subestimaron, me quitaron la autoestima y pregunta por mi hermana, no le entiendo nada.

   —¿Porqué le enoja tanto, Paca? Ustedes son una familia unida, si no le escuché mal, pero sus padres, también son los de su hermana… Entonces, me gustaría que hable de su relación con ella, más allá de cómo fue tratada usted por sus padres.

   —Pipa siempre fue una cobarde resignada, ella pasó lo mismo que yo, fue maltratada, sojuzgada, pisoteada. Peor que yo, es tan sumisa, tarada diría yo, que no quiere hacer terapia, me manda a mí y después pide que le cuente.

   —Entonces su hermana también sufre la misma problemática que usted, con respecto a sus padres.

   —Somos una familia unida, pero no por: ¡hiupiii! Sino por el sufrimiento que ellos nos provocan, desde que nos acordamos.

   —¿Y cuál es el primer recuerdo que usted tiene de sus padres y de Pipa?

   —Cuando me hacía encima, la ligaba Pipa y viceversa. Mi padre nos pegaba con un cinturón que parecía de fuego. Pis, cinco latigazos a cada una. Caca, diez. Yo no decía nada, no quería darles el gusto de verme llorar. Pipa hasta pedía perdón en su nombre y en el mío. Es tonta, pero de chica ya era generosa.

   Después vino la escuela, el secundario y recibidas ambas. Quise seguir derecho, abogada, el derecho civil me gustaba. Pipa quiso ser piloto de avión, no pertenecer a aeronáutica, piloto civil. Mi padre se puso verde al enterarse, nos metió en un avión y nos mandó a Misiones, a casa de unos parientes raros, la tía era policía y el tío comisario. Una familia muy temida, en el pueblo.    A nosotras nadie nos hablaba, sólo miraban con pena cuando vino mi viejo a buscarnos, con el uniforme de aeronáutica. Nos saludó con un coscorrón en la cabeza a cada una y una patada en, disculpe, en el culo. Por todo lo que habríamos hecho de malo. Mis tíos le gritaron, que nos habíamos comportado como presas de buena conducta. No sé si ve Doc, lo que le cuento, mis propios tíos nos trataban de reclusas. Y en vez de evitar, que nos pegase, le gritaron algo de la buena conducta.

   Mi viejo se enojó con sus parientes por metiches y volvimos en un avión del ejército. Se movía mucho y nosotros vomitábamos. Allí, veinte latigazos en pleno vuelo, a mi hermana y a mí.

   —¿Y su madre, mientras tanto, qué hacía?

   —Mi madre en general, ni nos miraba, en las comidas nos tiraba los platos como naipes y nos servía poquito. Ellos repetían sus platos como tres veces y nos mandaban a dormir sin postre y sin televisión. ¿Qué me dice Doc? Todavía estamos ahí, como un círculo vicioso, Pipa y yo, sin hablar con nadie, ni por teléfono. Para que seamos chicas decentes, dicen y mi madre con cara de asco, arranca las hortensias del jardín, para que nos casemos pronto. Lo dice con odio, las dos nos damos cuenta. Bueno, le conté todo, Psi, dígame algo, antes de la próxima sesión, hablé todo yo. ¿Qué tenemos que hacer Doc? Perdón, ¿Qué tengo que hacer Doc?

   —Voy a ser directo, salgan subrepticiamente de su casa, lleven alguna muda en sus mochilas y pidan asilo político en la Embajada de Cuba.

   —Lo que no entiendo, Doc. ¿Porqué en la Embajada esa?

   —Porque me parecen dos zurditas de mierda.

miércoles, 8 de marzo de 2023

RELACIONES INOFENSIVAS

 

   Se hablaban todos los días, era una estación después, pero se extrañaban, por eso lo del teléfono, no había celulares. Llevaba diez años de novia y era virgen como la luna. La Madre escuchaba esas palabras y dos lágrimas, rodaban hasta su boca.

   Se cansó del personaje, la hija le dijo adiós a su novio, mientras un auto la esperaba con la puerta abierta. Su primera vez fue en ese auto. De las ruedas pasó a las camas y hombres, de todas las edades, respondían sus deseos. Hablaba con su Madre todas las mañanas, le contaba que se reponía, del novio ausente, con salidas inofensivas, su virginidad, era virgen. La Madre recibía al novio compungido, todas las tardes, lo consolaba con tecitos de bach y demás pociones. El chico lloraba tanto que un día la Madre lo abrazó, como a un hijo desvalido.

   El novio le devolvió el abrazo, como un amante impaciente.

   Una tarde, la hija apareció en la casa en el momento exacto del clímax de una relación. La Madre no vio nada, porque se encontraba boca abajo, el novio reptaba con los ojos cerrados.

   Fue con silenciador, uno a cada uno en la nuca.

   Volvió a su casa y llamó a su Madre por teléfono, no contestaba. Primero sonrió y no se detuvo, hasta la carcajada.

martes, 7 de marzo de 2023

NO SOY TONTA

 

   —¿Qué hacen los pillines?

   Así le preguntaban a ella cuando había un primo y se hacía un silencio prolongado.

   El padre de Anto recibía la visita de su hermano y su cuñado, les debía tanto que decidieron negociar. Atendió Anto a las seis de la mañana, besó a ambos tíos y corrió al escritorio:

   —Papá, te buscan Rober y Furio. Hey Papi! Se te enganchó la corbata busco ayuda y vengo.

   Los Tíos tomaban café.

   —No sé qué pasa, no se puede desanudar la corbata, está parado…vayan, los hombres saben más de nudos.

   Furio lo levantaba del piso, mientras Rober trataba de desanudar la corbata, la aflojaba de un lado y se cerraba el nudo vecino.

   —Dejame intentar a mí, dale, tenelo vos.

   Furio buscó una tijera y cortó la corbata, tenía mucho filo, por torpe le perforó la carótida.

   El padre de Anto cayó sobre la alfombra, por suerte, roja.

   —Yo lo quise salvar y lo maté, yo, su propio hermano.

   Rober se tapaba la cara:

   —¿Y yo que soy partícipe necesario?, tenemos que pensar una coartada.

   Golpean la puerta despacio y se asoma Anto

   —¿Qué le pasó a Papi?

   Respondió Furio:

   —Nada, se hizo un licuado de tomate, tropezó y se desmayó antes de empezarlo, pero ya está reaccionando. Anto te llevo a la escuela.

   —¡Sí! Me encanta ir en tu auto a mil.

   Ella tenía seis años, a la salida nadie la fue a buscar. Vivió sola tres días, al tercero aparecieron los Tíos. Se salvaron porque el Padre de la niña se suicidó. La Justicia, que nunca ve nada, presentó unos expedientes con una página faltante. Allí estaba escrito la parte de la aorta, les costó tres millones. Se quedaron en la calle, con sus propiedades embargadas. Pensaron en Anto, no tocaron el timbre, estaba abierto.

   —Mis queridos Tíos, claro que pueden vivir aquí conmigo. Hice un diagrama para cada uno. Tendrán que cumplir todo lo que les ordene. El Juez espera cualquier novedad. Él no sabe que yo presencié el asesinato y Uds tampoco, digo, por las caras blancas y los dientes castañeteando. Tengo seis años, pero no soy tonta.

lunes, 6 de marzo de 2023

EN PRIVADO

 

   La Editorial decidió publicarme, a condición que me atuviese a la pornografía. Me pareció repulsivo, pornografía son las guerras y sus derivados.

   —Ese material es de venta garantizada, la gente tiene imaginario chanchito y de sus libros provendrán las nutrientes.

   Necesitaba la plata y acepté. Empecé a escribir una historia basada en episodios irreales. La Sra Montes De Roca quiso regalarse una fiesta privada, con media docena de invitados jóvenes recomendados. Ni bien llegaron se tiraron a la pileta, la Sra Montes  De Roca, con un vestido de satén, se quitó el calzón y el corpiño, se unió al grupo, nadó hasta el centro de la pileta e hizo una plancha, casi fuera del agua.   Tenía tetas compradas en Rumania y culo hecho en Argentina. Los jóvenes, cuando le notaron hipotermia la trasladaron a una cama redonda. No pesaba nada, puro gas. Le quitaron el vestido que uno se metió en la mochila. Hicieron la representación.

   Los jóvenes debían pasarle la lengua por todo el cuerpo.

   —Estoy untada con dulce de leche y crema, eso va a estimularlos.

   Parecían antropófagos, hasta que terminó el dulce.

   —Ah, pillines, pillines. Les faltó la guinda del postre.

   Ellos nunca vieron una vieja setentosa con las piernas abiertas y un spot que daba a la guinda, haciendo volteretas, dentro de una vagina de uso excesivo.

   —Vamos, vamos, al que se atreva le pago triple.

   La Sra Montes De Roca perdió la paciencia, tomó a cualquiera de los pelos y lo sumergió de prepo. Encontró la guinda enseguida, los otros lo ayudaron a salir. Durmieron sobre la Sra, era mullida y generosa en sus devoluciones felllatescas                                         

                              ………….

                                                                          

   Le tengo que agregar más inmundicias, tipo se la come doblada…   Me levantó fiebre, será por el cuento. Una se pone en el lugar de la mina que una inventó, voy a buscar el vibrad…, perdón, el termómetro.

domingo, 5 de marzo de 2023

CONSUMIR LA VIDA

 

   Quedaba un sólo carro, lo tomé distraída, una Señoritinga puso sus garras y lo arrebató, dijo gracias y entró al supermercado “Cagarca”

(A veces parece que hicieran un casting de nombres). Pasó un Señor con atuendo campocaro, las puertas fallaron y cerraron con el Señor al medio. Cuando lograron abrir iba a entrar por fin y el Señor campero se me cae encima. Logré salir gracias a Julia, una amiga generosa que me cedió su carro.

   Me detengo en una góndola y tres niños que parecían no pertenecer a nadie, llenaron mi carro de tantas cosas que un repositor ayudó a volver a su sitio los productos.

   Me acerqué a los niños:

   —Fuera de aquí, molestan a todo el mundo.

   Ahí sí apareció la madre:

   —¡¿Cómo les va a gritar así a mis hijos?!

   La miré con ojos de preciofideos:

   —Si no te gusta, hacete cargo.

   Tropecé con la que me robó el carro y dijo

   —A vos te conozco de algún lado ¿No?

   —No.

   Seguí con mis compras, todo marca Pirulo, no existía otra.

   Suprimí elementos de mi lista, costaban el doble que antes de ayer. Hice la cola interminable, había sólo tres cajeros, una vieja delante de mí pisaba mis pies, sin intención, claro. Atrás un pendejo me apoyaba el carro en el trasero.

   —¿Vos lo hacés a propósito?

   —Lo que pasa es que me empujan.

   Por fin me llegó el turno, no le veía las manos a la chica de la caja, pasaba los objetos por el marcador, los embolsaba, cobraba, limpiaba el piso, no tenía cambio. La gente pura tarjeta.

   Salí mareada, además faltaba el aire. El chico que estaba tras de mí pidió las bolsas para ayudarme, abro el baúl y lo veo subir a una moto con mis bolsas.

sábado, 4 de marzo de 2023

FACHO

 

   El tipo un metro noventa, con un traje impecable, corte de pelo a lo Hitler y unas manotas con cinco boletas disfuncionales, Arba, Afip, Anses, Grimoldi y Frávega.

   ─Quiero pensar que hubo un error. Dijo el hombre gigante.

   Se acercaron todos los empleados al escritorio del flaquito, encargado del Departamento de Equívocos. Una inofensiva y menuda persona:

   ─¿Puedo ayudarle en algo, Sr. Debucchi? Estoy a su disposición.

   El tipo dando con los zapatos al piso, como un caballo brioso:

   ─¿Las deudas son veraces?

   El menudo, luego de mirar la compu, respondió:  

   ─Absolutamente Sr. Debucchi.

   El tipo le arrebató las boletas, las hizo un bollo y le pidió al empleado menudo que abriera la boca, le metió el bollo y lo empujaba con los dedotes.

   Cuando se fue, los empleados hablaban de la pinta del tipo, la forma de conducirse, su inefable potencia, era “El Hombre”.

   La admiración excesiva los hizo olvidar del compañero que le faltaba el aire, murió como las personas prescindibles, sin que nadie lo advierta.

viernes, 3 de marzo de 2023

MALA PRAXIS

   Llegaba a la Clínica por propia voluntad, el detonante era desde una pelea con su Madre, hasta ver a su Padre tomar media botella de whisky y partirle el vaso por la cabeza.

   La familia sentía alivio, cuando Abigail preparaba su valijita. Pedía un remisse y en la puerta de recuperación, un par de Enfermeros la recibían. Su habitación daba a un parque desorganizado, pero rozaba sus ventanas, detenían su pensamiento.

   Un Enfermero dictaba la obligada respiración matutina. La Clínica no utilizaba psicofármacos. Se trataba de reinsertar al paciente en la sociedad, con métodos no agresivos. Abigail, persona difícil, odiaba a todos los Enfermeros y los Médicos le parecían superfluos.

   Chin Chin, el de la respiración, dudaba si ella hacía el ejercicio con corrección, una mañana le apoyó sus manos en el abdomen, casi al borde del pubis, por allí debía inhalar el oxígeno.

   Siguió con manos tibias, hasta el pecho.

   —Disculpá, Abigail, pero los pezones van incluídos, un masaje ligero sobre tus pechos, relajarán la respiración. Después soltás el aire desde el pecho hasta el pubis. Eso lo hacés sola, mis manos participarán si es necesario.

   Chin Chin sintió una repentina atracción por ella y pretextó acompañarla en la exhalación.

   Abigail respondió:

   —Sí, por favor, Chin Chin, empezá por mi pubis, notarás que comienza más abajo, en un orificio pequeño, te informo que soy virgen. Con tu dedo acusador hacé un masaje leve, donde logres encontrar el punto G-20. Si notás que me broto y hago movimientos compulsivos, el único modo de detenerlos, es introducir tu miembro hasta romper mi himen, harto de vivir a puerta cerrada.

   Chin Chin se mostró participativo:

   —Abi, tengo un recurso terapéutico, se trata de introducir mi pene en múltiples ocasiones, hasta apagar tu último gemido. El relax te hará dormir. Por la noche me daré una vuelta y lo haremos de nuevo. Ha resultado sanador en infinidad de mujeres.

   Chin Chin apareció demasiado tarde, ella lloraba y se arrancaba los pelos. Tenía tal obsesión que le pidió una explicación de su ausencia.

   —Abigail, no sé si lo que hacemos implica una mala praxis, por eso me ausenté.

   Ella respondió:

   —Chin Chin, mi estadía en este lugar, la extenderé seis meses, sos tan profesional, me siento tan contenida, que la alegría conducirá a mi recuperación total, si así no lo fuere, hay que insistir. 

jueves, 2 de marzo de 2023

SIN PAN, SIN TODO

 

   ─Traje la mitad de verdura que acostumbro. No me alcanzó la guita. Te lo juro. Cualquier banana pasada cuesta como un pulóver de angora, traído de Angora.

   Él tomaba mate y leía el diario. Sin mirarla.

   ─Sentate alguna vez y leé el diario, así entendés y no te preocupás más por los tomates, los precios se duplican, triplican, cuadriplican y no sigo porque me cansa.

   Qué tipo éste, los diarios son como las revistas Boba y se publican para que la gente, tenga con qué limpiarse el trasero.

   El marido, con gestos leoninos, dijo que esperaba que se fueran los que roban, los que dicen que vivimos fenómeno gracias a ellos, los chorros de nuestros ingresos. Tengamos esperanza, que en el lenguaje actual significa  esperá sentado.

   Cuando lo escucho mientras pelo cebollas, aprovecho para llorar y me retrotraigo a nuestros primeros años de casados, me llevaba el desayuno a la cama, nos dábamos besitos y decía él: “contigo pan y cebolla”.

   No le pagan la indemnización por despido y la plata de la venta del auto no la vimos nunca. Nos hartamos de comer pan y cebolla. Igual se terminó hasta eso. Nos acostamos abrazados cucharita, le propuse una noche de luna de miel.

   Fue sincero, dijo a mi oído que toda esta orfandad le producía estrés fálico.

   ─Si querés hay miel en la cocina y luna en el jardín ─dijo.

   El tarro de miel estaba vacío. Mientras le pasaba la lengua al tarro, afuera llovía, luna no había.

miércoles, 1 de marzo de 2023

CATALINA ARANCELES

 

   El cementerio se inundó cuarenta veces en ciento veinte años. Los deudos de todas las bóvedas las vendieron por monedas, incineraron a sus parientes muertos y arrojaron las cenizas a la laguna. Sólo una bóveda quedó en pie, con superpoblación finada, los ataúdes cubiertos de telas blancas, bordadas a mano por las “Hermanas Hilo por Hilo”. Todos los días, sin falta, venía la última heredera de la bóveda más antigua del lugar. Si había inundación, se trasladaba en bote. Si llovía se guarecía dentro del reducto. Rezaba el rosario perdido, con un collar de perlas, le salía completo. Catalina Aranceles era atea, lo del rezo lo hacía en homenaje a los que se fueron, todos tan católicos que donaron sus pertenencias a la iglesia. La familia quedó tan agradecida que ninguno visitó el cementerio jamás, excepto cuando murieron, que no sólo lo visitaron sino que se quedaron. Ella vivía en una casa precaria, el deseo de Catalina Aranceles era tener una casa digna, pero carecía de medios económicos, el último gobierno arrasó con su fortuna. Decidió hacer una feria americana, con toda la mantelería del recinto. Cuando se efectuaba el pago del último mantel, lo cobró en Euros, porque estaba hecho con hilos de seda de gusanos macho. Se presentó el Director de Cementerios, especialista en nichos, bóvedas y fosas comunes, estas últimas rellenas de comunistas:

   ─Buenas tardes, Señora Catalina Aranceles, sepa disculpar, pero me veo obligado a decirle que lo que usted hace está totalmente prohibido.

   Catalina, con voz áspera y mirada de demonio de Tasmania preguntó:

   ─¿Quién es el autor de tal prohibición?

   El Director dijo:

   ─Mire, hasta hace poco fue Ley.

   Catalina Aranceles lo quitó del medio con cajas mal templadas. Necesitó la ayuda de dos mudadores y un constructor para el traslado de objetos, los ataúdes incluidos.

   Las tapas de estos últimos serían las puertas y las bases, ventanas con alféizar. Al abrir los cajones todos recularon, dentro de ellos sólo había camisones y camisas. Las almas subieron a los cielos y dejaron sus indumentarias.

   Le pusieron vigas de mármol de Carrara para que la casa fuera palafita. El techo, Catalina Aranceles, decidió que fuese con los vitraux de la bóveda. Al constructor y su ayudante les pagó con la venta de camisones y puntillas.

   Concluido el trabajo Catalina Aranceles se sintió vacía, no le quedaba nada por visitar. Una mañana de septiembre abrió sus ventanas y montones de periodistas y camarógrafos le preguntaban si podían entrevistarla y filmarla.

   ─Bueno bueno ─dijo Catalina– voy a ver si mi apretada agenda lo permite.

   Tomó un libro de la biblioteca y les pidió que las entrevistas fueran espaciadas.

   El costo de cada visita sería de quinientos euros y en caso de prensa amarilla de dos mil euros.

   Con su primer pago en el corpiño, Catalina Aranceles miraba el interior de su casa mientras comía un catering de sushi, salmón, wasabi y puré de papas. Por suerte no había nadie, porque Catalina Aranceles eructó haciendo resonar la laguna, mientras le dijo a la luna lo mismo que decía su abuela. Nada se pierde, todo se deforma.