miércoles, 6 de mayo de 2020

DEBATE


   —¡¡Mami!! ¿Por qué no puedo salir?, mis amiguitos me necesitan, soy un niño muy divertido. Sobre todo cuando jugamos a las pelota.
   —Yo tampoco salgo, voy al Super, a la Verdu, pero está prohibido por el Gobierno y el Ejército de Salvación.
   —Mami, vos misma decís que el tal Alborto es un hijo de puta y tené en cuenta, no digo malas palabras, como hacen los grandes, porque soy un niño educado.
   —Me pone nerviosa que me hables cuando estoy cocinando. ¿Por qué no llenás la bañadera?, te quedás un rato jugando con tus muñequitos sumergibles, de paso te bañás que te hace falta.
   —A la mañana me hiciste bañar cuatro veces, no soy un niño mugriento, soy muy limpito. Encima me vivís poniendo alcohol gel. Te estás abusando de mí. Si me pongo el barbijo, los anteojitos y salgo a la plaza, para ver cómo es aunque sea, estoy preso. ¿Cuándo termina mi condena?
   —No sé, algún Juez lo va a determinar, vos cometiste muchos delitos, tenés que pensar.
   —¿A qué delitos te referís?
   —Hincharme las pelotas todo el tiempo, hacerme fuck you cuando estoy de espaldas, decir: “¡Qué Mami tonta!”
   —Papi dice que sos tonta, de ahí me lo aprendí, pero a mí no me parecés tonta, me parecés mucho más, una degenerada, abusadora. ¡Estúpida! Andá a ver un Psicotráctico.
   —Hasta acá llegamos, rajá de acá y encerrate en tu dormitorio. ¿Me entendiste?
   —No.

martes, 5 de mayo de 2020

CAMINOS DIFERENTES


   —Vos te metés con cualquiera, ese tipo te hace de goma si lo encontrás en la calle. Guarda el hilo, te dice que te quiere, pero conmigo se tiró un lance. Marga, cuidate.
   —Yo me cuido, ofreció ir a un Hotel bastante lujoso. Cuando me abrazó, sentí que me reventaba las tetas, operadas tamaño XXL, por mi Cirujano que la va de serio. El tipo se quejó porque eran tan grandes los pechos, los “pechos” dijo el grasa, que no encontraba ningún agujero. Entonces se la agarré y a las puertas se lo ubiqué. Claro cómo iba a encontrar, si lo tiene chico. Te diría que tan pequeño y se me chispoteó hacerle un nudo. Me fui. Antes le presenté queja.
   —¡No! A mí no me suceden esas cosas.
   —Cuando llegué a la Oficina, se me tiró un tipo, le dije que sí. Me hizo pagar a mí el telo, contó que no tenía un mango, no le dieron participación en las ganancias, lo hizo tan rápido que me dejó a mitad de camino, a ése no le hice un nudo, era muy grueso.
   —Marga, a vos no hay pito que te venga bien. Dame el teléfono de los dos. Necesitan una compensación.
   Pasó una semana y le conté: —A uno logré desatarle el nudo, guacha, se lo habías hecho doble. Estaba tan lastimado, que le pedí que se curara y después hablábamos. Al otro lo llevé a mi cama. El tipo de maravillas, vos me contaste que tres minutos y chau. Yo, en cambio, lo estimulé, el tipo agradeció. ¡Igual a mí no me dio el tiempo!
   —Ay, yo quería que fueses feliz. –Dijo Marga-.
   —Soy feliz, me puso en la cartera doce mil y tan caballeroso que lo metió sin que me diera cuenta.
   —Me hacés dar envidia, uuy, yo quería que fueras feliz.
   —Yo también. Te mentí, no pasó nada de lo que te conté. ¡Ojalá me hubiera pasado de verdad!  

lunes, 4 de mayo de 2020

COMO UNA CABRA


   No puedo escribir una mísera poesía y tengo que presentar un trabajo, me vuelve loca la impotencia. Perdón si cambio de tema. Me enfermo en las filas del Super, la Verdu, la Farma.
   La gente que va con el cochocho en la mano y manda mensajitos. No hablan conmigo ni entre ellos. Es terriblemente desalentador. Esta Corona me hizo fumar, había dejado y para descargar, fumo, ni siquiera Particulares, cualquier marca, lo que venga. Además no hay, no traen y el que tiene te cobra lo que se le antoja. Hoy mi Cuñado, que es Médico, condimentó la paranoia con el agregado que además del barbijo, hay que llevar anteojos, porque es otra de las posibles entradas. Un día me va a decir que hay que meterse un corcho en el culo, previamente sumergido en alcohol gel. Me confundí y lo sumergí en lavandina. Me rocío con alcohol gel cuando vengo de la calle, con tanta mala suerte que usé el rocío con lavandina para mi mejor sobretodo de diseño, carííísimo. Bueno, ahora, tiene lunares blancos con  forma de huevos fritos.
   Otra cosa que lamento es ser yo, con este carácter de mierda y encima polipolar. Tengo una Psiquiatra que trata de contenerme, entrar a ese consultorio!, me recibe forrada en un mameluco blanco, me hace sacar los zapatos y los tengo que dejar afuera. Usa barbijo de acrílico y debajo otro estampado.
   —Tomando los recaudos del caso, te puedo atender.
   Soy la más antigua de todos sus Pacientes, tomo el doble de la medicación y de eso no le cuento. Me muestro simpática y afable, le hago creer que no me pasa nada, no quiero preocuparla. ¡¿Cómo puedo ser tan bestia?! Si mientras dura la sesión, no aprovecho sus señalamientos, es porque no la escucho. Mi Marido, similar a un Acompañante Terapéutico, se aguanta que le pregunte: 
—¿Apagaste las luces del auto? ¿Trajiste las llaves de casa? ¿Las del auto las tenés?
   Cosa absurda, porque tiene el auto en marcha y las llaves están ahí.
   No discrimino, puteo a cualquiera, por “quítame de aquí esas pulgas”. Lo Llamo a mi Hijo que vive en La Plata y yo en Tandil: —Mamá, te tengo que dejar porque estoy viendo una serie en Netflix y vos me interrumpís.
   Lo llamo a la noche: —Mamá, me estoy cortando las uñas de los pies, mientras hablo con vos, te llamo mañana.
   Y al día siguiente, el soberbio perverso no me llama un carajo. Habla con el Padre y lo primero que le pregunta es: —Ché, ¿cómo está Mami?¿Te trata bien? ¿No anda haciendo papelones por ahí?, Padre, pedile que por lo menos no putee a los canas.
   Tengo insomnio, me levanto y me pongo a escribir disparates increíbles. Vivo desinfectando toda la casa, todos los días. A mi Acompañante Terapéutico lo mando a lavar las manos cada media hora. Decidió no darme más bola. Mejor, me peleo conmigo misma, de paso no jodo a nadie. Leo en el baño, hay una biblioteca al lado del inodoro, no sé para qué leo si al final, no sé qué dijo quién ni por qué.
   Tengo el odio a flor de piel, los Vecinos inundan mi jardín con el humo de sus asados imprevistos, me subo al tablado de la pileta y les grito que paren de comer carne, que coman verdura vaporizada. El encierro me está matando. A veces siento que nos están matando a todos, para que no quede nadie en la Tierra. La palabra que más odio es PROTOCOLO, que tiene una rara semejanza con Proctólogo.
   Voy a parar aquí porque después de todo, está todo fenómeno. Mejor diría que esto es un fenómeno insufriiible. Basta, voy a dormir a la cama, para ver cómo no puedo dormir y me sale tan natural, que hace tres días que no duermo.
   Hasta mañana, que sueñen con los angelitos.

domingo, 3 de mayo de 2020

PROTOCOLO INJUSTO


   —Hoy no tengo ganas de ir, Raquel, me quiero quedar aquí en tierra. Siempre en ese barco, para diez turistas, ahora quedan vos y Antonio. No entiendo cómo a los turistas los dejaron bajar y a ustedes no. A mí no me dejan llegar al barco, que está anclado ahí nomás. Son una punta de días, aunque sea verte de lejos. Bueno, tenemos internet, casi nunca tiene señal. Sí, sí, sí, fui a pedir el protocolo para que vos vengas a tierra y yo te espero, o al revés, me voy al barco. ¿Podés creer que estos gallegos de mierda, negaron la posibilidad?, mi querida Raquel, no sabés cómo te quiero, te amo, te admiro, te necesito, te extraño y todos los “te” que se te ocurran.
   —Hace 40 minutos que estás hablando vos, dejá que te cuente, Antonio tiene claustrofobia, se tomó todo el alcohol que encontró. Lo tuve que arrastrar a mi litera, no logré subirlo a la suya.
   —Raquel, se cortó la imagen, pero no el sonido.
   —¿Sabés lo que pasa, amor?, el barquito se mueve mucho, hay un oleaje importante que nos rodea…
   —Decile a ese Antonio, bueno para nada, que haga lo que sea para solucionar este inconveniente. Ahora escucho tu voz agitada.
   —El barco se mueve, me puse en la misma litera donde está Antonio y también se mueve, se recuperó del pedo que tenía y ahora está encima de mí y no deja de moverse, yo también me muevo, lo acompaño. Antonio es un vivillo, aprovechó para besarme las tetas y ahora se le ha dado por atarme las piernas separadas. Nos movemos al mismo tiempo. Perdoname, amor, pero siempre hay un momento en la vida, que hay que saber perdonar. Per do ná. ¡Ay!, me, pero Antonio folla de putas, yo hago de cuenta que él, él esh, guau! Tiene tu cara, no es él, sos vos. No te preocupes, se comporta igualito que vos en estas circunstancias tan, aah, ay, sí, sí. Hay diferencias de tamaño, pero no te pongas mal, es más grande que el tuyo, seis o siete centímetros más, le calculo.     

sábado, 2 de mayo de 2020

VISIÓN


   Mi Viejo decía que cuando uno estaba mal, no tenía que mirar para abajo, había que mirar para arriba, al techo, a la ventana, al cielo, a la luna de día, un fantasma de la noche.
   —La chica que estudia con vos, fue bendita por gestos decididos, ojos que miran a los ojos, el formato o el color no interesa, pero sí la mirada. Ese cuello perpendicular a la tierra, esas manos que bailan cuando habla, dedos mansos uñas cortas. La luz que emana de su cabeza, no de su pelo. La boca concentrada que se estira hacia el mentón, de la duda sostenida. Cuando se ríe y los labios le trepan a los dientes torcidos, lo más importante es su risa acampanada y salvaje como los animales. Se orienta por su olfato, proviene de una nariz montañosa y orificios desfasados, pero lo que tiene grandeza son sus suspiros inefables y hay más, seguro. Tenés que buscar.
    —Decime, Viejo, ¿vos te enamoraste del bagallo que estudia conmigo?

viernes, 1 de mayo de 2020

EL NIÑO ESPECIAL


   Cuando volví de la Escuela, me lo explicó mi Mamá.
   —Agustín, la situación con tu Padre se ha vuelto un infierno, decidimos separarnos.
   Me encerré en mi dormitorio, en un lugar secreto del placard y allí lloré. Mi Pá me trataba como a un niño especial. Ya sé que soy especial, porque lo dice la gente conocida. Hacía regalos mágicos cuando volvía del trabajo, piedras de colores, que puestas a la luz, parecían un atardecer rojizo. Otras con pedazos de espejitos incrustados, hacía origamis de su invención, todos pendían del techo, estrellas con volumen que se movían de noche, lunas con picos, nubes alegres, pájaros.
   Nos sentábamos a comer y Papá decía: —¡Qué rico!
   Yo me sabía perfecto que le parecía una inmundicia, no quería ofender a Mamá. Se recibían con piquitos infinitos, mientras yo los rodeaba a los dos, con un abrazo en las rodillas. Ella lo quería tanto, que madrugaba para plancharle las camisas y preparar un desayuno internacional. A mí los dos me resultaban un lugar mullido y calentito. Una noche me despertó una discusión entre ellos. No alcancé a entender qué se decían.
   Má, dejo de planchar y de prepararle desayunos. Quise ayudar, pero soy un niño torpe. Le quemé dos camisas y las tostadas salían carbonizadas. No solucioné nada.
   —Que se arreglen entre ellos, Agustín.-Decía mi Abuela-.
   En la escuela se enteraron y los otros niños preguntaban si ahora era hijo de divorciados y querían saber por qué. No contestaba porque no sabía, si no, tenía que mentir, no me gustan las mentiras. Un día mi Má, que parecía un estropajo, comenzó a vestirse con ropa nueva, usaba perfumes importados y tacos altos. Sentí que algo raro le pasaba. Otro día me llevó a la Oficina y vi cómo se reía con su Jefe, que hablaba pavadas y me pellizcaba los cachetes, finito.
   —Tengo que hablar con vos, Agustín, me conseguí un novio, vos lo conocés, es mi Jefe, quiere venir a vivir con nosotros.
   A Pá lo veía los fines de semana. Tenía ojeras y la mirada empañada, conmigo disimulada. Me llevaba al Cine, al Circo y al Parque de Diversiones. Me devolvía los domingos por la noche. Tocaba el timbre y esperaba que Má bajara. Volvía a su auto y no la saludaba.
   El Jefe Bergalarga, ¡qué significado su apellido!, yo me lo conocía y cuando Má lo llamaba Ber, me aliviaba. Luego comenzaron las tormentas. Má aparecía con moretones en la cara, en los brazos, hasta le partió una ceja. Le tuvieron que dar doce puntadas. No contento con eso, me daba bofetadas y puntapiés en el trasero, a mí, que soy un niño especial. Má lo echó de casa, con un atizador de hierro, rodó varios escalones y parecía muerto. Llamé a Pá, por el celu, y le dije que el Novio de Má era un tipo golpeador y llamara una ambulancia.
   Soy un niño muy considerado, incapaz de llamar a la Poli, por todas las putadas que nos hizo Bergalarga. Pá llegó más rápido que la ambulancia y lo pisoteó hasta dejarlo fuera del edificio. Se encerró con Má en el dormitorio y no podía creer, que ella hubiera permitido los daños de su cuerpo y en el mío, más benignos. Pá pidió licencia y nos cuidó a los dos. Vivía poniéndonos bolsas de hielo y cocinando sanito. A los tres meses, Pá volvió a casa. No se hablaban y dormían en cuartos separados. Mientras lloraba en la falda de mi Abuela:
—Agustín, se van a ir acercando, tiempo al tiempo.
  
¿Qué quiso decir? ¿Faltaba más tiempo, para que ellos durmieran juntos y se dieran piquitos?

jueves, 30 de abril de 2020

PARA VENTILAR


   Las puertas estaban abiertas y seis fueron los que entraron y me violaron. Me acordé del Marqués y siguiendo sus instrucciones me relajé y gocé. Todos eran mis alumnos, llamé a la Policía y vinieron enseguida.
   —¿Y Usted cómo respondió?
   —Le arranqué los ojos al más lindo y andan rodando por ahí, mire, mire Sargento, esos ojos los están mandando a que se vayan.
   Era mi mejor Alumno. Me llama a cada rato para que le devuelva aunque sea uno. Y no se lo voy a dar. Ése seguro que vuelve. Fue el único que no me abusó, yo lo espero. ¿Se acordará mi dirección? Paso estos días soñando que me lo hace.
   Por fin vino y no me hizo nada, pidió que le devolviera sus ojos. Quería ver, la ceguera lo estaba matando. Se sentó en el living y hablamos del Nacional, del día que se recibieron, de aquel abrazo que le di y él no se podía separar.
   Yo a éste, le voy a devolver sus ojos, a cambio que deje que lo abuse. Me contestó: —Haga de mi cuerpo lo que quiera, no veo nada, le puedo errar. 
-Me contaron los otros cinco: “No sabés lo que te perdiste, fue una verdadera orgía, esa vieja hace de todo”-.
   El domingo por la tarde vino a buscarme la Policía, pedí un Abogado. —Señora, usted está acusada de abuso de menores, le recomiendo que se declare culpable, fueron ciento cincuenta en total.
   Le respondí que fueron seis, de los otros ciento cuarenta y cuatro, la verdad, no lo recuerdo.

miércoles, 29 de abril de 2020

HACELO POR TODOS


   Dios mío, tenés que ayudar aunque hayas muerto, pero después resucitaste. Miraste, nos miraste y pensabas que no tenías ganas de trabajar, eso no es nuevo, Decile algo a Thelma, que no llore todos los días. Después vino Torcuato, te lo pidió de buenas maneras: “Dios, pedile a los Gobernantes, que paren de gobernar y se atengan a no salir a la calle. Prohibiles el uso del Classroom. No necesitamos. No nos abandones, que estamos hechos a tu imagen y semejanza”.
   Eguía te mira con desconfianza, te vio recorrer con los ojos cerrados, Agustina y Salomón caminan por un túnel que cruza todos los pueblos y oh sorpresa, te encontraron levitando, mientras bostezabas. Agustina le decía: —Salomón, vos que sos judío, también pedile que haga algo, a tu Dios todavía lo estás esperando y no va a llegar, los Aeropuertos están cerrados.
   No está en mis horizontes, tener que rogar. Los hombres fabrican armas, producen guerras, torturan y todo lo contaminan.
   Me quedan cuatro renglones, escucho el miedo callado, la miga que no se reparte. Pero nos une el horror. Vos llevaste una corona de espinas, no nos devuelvas con otra Corona, nadie merece esta realidad.  

martes, 28 de abril de 2020

BOLUDA TOTAL


   Si está con sus hijos y Marido, se encierra en su pieza, con siete cerraduras, su Marido duerme, duerma tranquila. Los niños deben estar jugando a romper cosas, arrancan el empapelado. Son felices.
                    
   Si le toca su ex, de compañero, no lo toque, puede arrepentirse de lo que viene y él se queda con la tenencia, yo no se lo aconsejo, volvamos al principio.

   Cuando es sola, con su propio Marido, nota que es amable, generoso y la convida con whisky. Acepte, verá que su propia alegría renace con ser él tan galante.

   No lleve nada al Lavadero, pueden poner virus con sano. Como usted no está, se lo pueden entregar en mano y cobrarle el virus. Además los Lavaderos están cerrados. Acumule todo en un canasto.

   Tiene que dejar a la Abuela sola, que está más cerca del laúd, que de la batería, se muere en cualquier momento. Antes de salir abra todas los gases de la casa. Vuelva a las dos horas y su Abuela ha fallecido. Usted puede dejar de recordar la hora de las pastillitas, el tubo de oxígeno, ponerle el respirador. Luego salga corriendo. Mire desde lejos la casa, que arde antes de la última explosión. Hay un Bombero que la mira con amor, usted haga lo mismo.

   En éste involucro al hombre, que después de todo es un ser humano. Usted o vos, como quieras, en eso no va el respeto, estás solo, tu familia se confinó en Mar De Las Pampas. Es Cuarentena, tenés una mesa, un sillón giratorio y un continente de libros y papeles. Terminá tu obra con tranquilidad, recordá que de los hombres apurados, no hay historia. Si sentís desasosiego, empezá el libro por el final. Para el lector, serás un ídolo, en general prefieren el libro chico, pero si vos lo tenés grande, les da igual. Leen “Fin” y tiran el libro por la ventana.

   Éste es para mí. Vivo con un tipo encantador, a pesar de su mal olor. Hizo una promesa, hasta que no termine la peste, no se piensa bañar. Tengo un serrucho a mano y él tiene otro. Nuestras manos están embaladas, para evitar que nos matemos.

   Si te enterás que se terminó (seguí usando barbijo, alcohol gel y guantes quirúrgicos) Acordate que los Diarios mienten y esto vino para quedarse. Dios, cuando se enteró, rajó a no hacer nada, en otro Planeta.

lunes, 27 de abril de 2020

EL QUE SE VA REGRESA


   Cecilia, Ceci, Ce. El lenguaje se reduce, su amiga demandante la trataba como si fuera alguien de su propiedad.
   —Ce, ¿me podés alcanzar la…la…la…? Eso que está ahí, no sé dónde pero está.
   Ce tenía que saber y si no lo encontraba, su amiga se enojaba.
   —La bata colorada, tonta, estás sentada sobre ella.
   Se encontraba desnuda, cuando entró al dormitorio, salía el hermano de Ce a medio vestir. Tres años que se odiaban, como Ce lo odiaba o peor. Se acostaban y disfrutaban ante ella y pretendían que los mirara mientras lo hacían.
   —¿Y vos por qué estás aquí?
  —Sos una pervertida, tapate la cara.
   Todo esto lo decía el hermano que la llamaba a participar. Ce no quería, pero sin ropa le habría gustado.
   —Ce, no te hagas la cabeza, vení, te dejo un lugar en el medio, acá está calentito, te enseñamos lo que sepamos, no es nada malo, vamos a revolcarnos.
   A Ce la excitaba y terminaba con ellos. Filmaban todo, estudiaban Cine los dos y se reían de sus orgasmos tan rápidos, cuando para ellos eran los prolegómenos.
   Se fueron juntos. —Por favor, enfermera, déjeme pasar, quiero hablar con el Médico, dígale que soy el caso Ceci.
   Le abrió las puertas de su jaula. —Entrá y descansá un rato, tenemos más trabajos para vos, después de esta inyección, viene tu primo y dos amigos.
   Ceci se dejó, el primo le cedió el primer turno a sus amigos. Era para un experimento, el Médico filmaba y anotaba. De a ratos, le guiñaba un ojo.

domingo, 26 de abril de 2020

FALTA


 Los nueve hermanos respondían a una planificación familiar ortodoxa. No debía salir nadie de la casa minúscula. Los Padres exigían un encierro permanente. No arriesgarlos a ninguna contaminación. La Madre confeccionó dos docenas de barbijos, para usar dentro de la casa. El Padre convino que hablaran lo imprescindible, la microgota de flush, ajena, no podía depositarse en ningún lugar del cuerpo.
    Los Padres cocinaban  lo que el freezer les permitió la mitad de la cuarentena. Después enseñaron a sus hijos que hubo yogis que permanecieron siete años sin abrir la boca para comer, ni tomar agua. Había que construir una ermita, ubicarse en postura de yoga sentado y así lograban pensar sereno, para detener la memoria de la ingesta.
   Hijos y Padres quedaron en stand by. Uno salió de la meditación y los otros lo siguieron, menos el Padre y la Madre.
   Estaban encerrados como en una caja de caudales, tanta puerta cerrada, tanta ventana sin luz. Uno dijo: —Tengo hambre.
   Y los demás lo siguieron, no había otro rumbo. Se abalanzaron sobre los Padres, que se hallaban en estado de gracia. Acordaron que no los molestarían. Empezaron por el brazo del Padre, masticando con deleite, sin descuartizar. —Lo que acabamos de hacer es que somos parricidas y está prohibido por Ley.
   Llamaron a la Policía. Era demasiada carga haberse comido a los Padres. Cuando los jóvenes abrieron la puerta, estaba el esqueleto de la mano del Padre, con el dedito acusador acusando y el esqueleto de la mano de la Madre, haciendo fuck you.
   No pudieron encontrar los otros huesos ni al hermano menor.

sábado, 25 de abril de 2020

CUARENTENA MUSICAL


   Dos pianos enfrentados. Dos hermanas tocando las mismas piezas, aunque fueran cientos eran de una repitencia saturada. Las hermanas fueron bellas y armoniosas, pasaron por tanta vida desgraciada. Tuvieron, cada una, la cara que no se merecían. Enseñaban, tenían alumnos. Entraban al conservatorio y eran escuchados con atención, por sus modos de tocar y sus silencios perfectos. Las hermanas les pidieron que no invocaran sus nombres, ellos no preguntaron las razones, por respeto y por músicos. Seres que miran sobre las cabezas de todos, algún horizonte imaginado.
   Durante la cuarentena, las hermanas quedaron sin alumnos, se dedicaban a componer, no les costó nada, conocían el abecedario de los sonidos. Había piezas que combinaban a Satie con Dave Brubeck y algún rock virulento con un Papo y un Vinicius. Todas eran un homenaje a la vida, a las ganas, a seguir todas las teclas y hamacar las circunstancias. Los habitantes del edificio les pidieron que tocaran cualquier día, desaparecieron los días ordenados, es igual el lunes que el domingo. Los enormes ventanales daban a un jardín con árboles, helechos, frutos, flores que cuidaba el Jardinero.
   Los oyentes se miraban de ventanal a ventanal, con ropa de gala. De pronto en la terraza irrumpieron las trompetas. Un joven con smoking sobre remera, subió las escaleras. Las hermanas lo conocían, alguna vez les invadía el pensamiento situaciones amorosas. El joven era parecido a un Chopin resucitado, observó la puerta que se abría y las dos hermanas rondando en derredor del joven asombrado. Una le hizo una caricia, la otra le besó las manos. Las hermanas se enfrentaron como toros embravecidos, una le desgarró el vestido, la otra casi la ahorca con su collar de perlas. Se arrancaron los cuellos bordados y fue tan fuerte aquella guerra, que el joven tirado en el piso, les dijo: —Yo puedo estar con las dos, no juntas, sino un día atender a una y al siguiente a la otra. Tienen cara de no conocer los secretos de la pasión, yo se los voy a develar, verán que sus cuerpos se transformarán en teclados donde mis manos recorrerán con algún otro instrumento, sinfonías tibias o a lo mejor calientes.

viernes, 24 de abril de 2020

UN JUEGO


   Había una pareja que por aburrimiento, encubicularon con tanto entusiasmo como antes. Quedaron abotonados. Tuvieron hambre y así como estaban, cocinaron empanadas.
   Él la agarró contra la pared, como hacen en las películas, que tienen una cama al lado, pero prefieren de pie.
   —Sos un vivo, las empanadas tienen el repulgue de mis tetas.
   —Me hiciste acordar, esas tetas te las compré yo, si las quiero amasar o hacer de cuenta que estoy con mi chupete, es mi derecho.
   —Nos estamos enroscando, gracias a tu manía por el 69 y allí llegamos.
   Así abotonados seguimos en esa postura tan oportuna. Cuando sonó la sirena a las 18 hs, uno se sintió amenazado. Él se reblandeció, usamos el viejo truco de la franela y la oralidad, a mí me dejó la mandíbula agotada y él empezó a toser, le quedó la lengua llena de pelos.
   Dijo indignado: —Estos hijos de puta no te dejan ni cojer.

jueves, 23 de abril de 2020

DULCECITO


   —Má, ¿por qué no puedo visitar al Abuelo?
   —Por las mismas razones que estamos encerrados, es como una guerra y no le encuentran la solución.
   —La Srta nos contó una vez, la Guerra de los Cien Años, ¿con esto qué pasa, durará cien días y dicen que se prolongaría?, ¿podría llegar a cien años?
   Y si es así, como él premoniza, ni él ni yo vamos a estar.
   —¿Por qué se te puso cara de vieja? Antes me preguntaban si vos eras mi hermana. Ahora, si pudiera hablar con alguien, dirían que sos mi Abuela. Má, ¿por qué llorás? A mí me encantaría tener una Abuela como vos.
   —Mirá las cosas que imaginás, sos un pendejo de mierda. Encima que invento juegos, que no tengo ganas de jugar, qué hijito tan ingrato.
   —Má, bajá un cambio, cómo me vas a decir que soy un pendejo de mierda. Te equivocaste. ¡Ja! Soy un niño chico y encantador. Ahora, si en estos días me vas a decir malas palabras, yo tengo un montón para contestarte, las aprendí de Pá. Antes de tomarse el buque, te insultaba. Algunas de las malas palabras, no sé qué quieren decir. Pero vos, que sos casi como mi Abuela, me podés enseñar. Tenemos tantos días por delante, podemos jugar a que nos odiamos y tirarnos con almohadones, corchos, alguna tacita rajada. Estos ejemplos los practicaba Pá con vos. Má, no me llores, dame un abrazo y crucemos a la plaza, sin bozal, de la mano, total que se vayan todos a la mierda. Les podemos agregar: “¡Inútiles!”, como nos decía la Srta a nosotros.

miércoles, 22 de abril de 2020

SI SOY ASÍ, QUÉ VOY A HACER


   Estúpida como ésta nunca conocí. Fuimos a la playa, la pasé a buscar, estaba desnuda. Mientras caminábamos me contó que se había comprado una malla hoy a la mañana, pero cuando la quiso pagar, no le aceptaron la tarjeta.
   Busqué un médano escondido. Comenzaron a pasar tipos todo el tiempo y la saludaban: —¿Cómo va, Rosita?, nos tenemos que ver, así como estás, estás bien.
   Después otro: —No me puedo olvidar las cosas que me hiciste ayer, en cuanto termines, llamá.
   ¿No me di cuenta que la mina era un yiro? Y así nos metimos en el mar. Preguntaba: —¿No me podés atar los breteles? ¡Uy!, me parece que aquella ola se llevó mi parte de abajo. ¿No me la podrás ir a buscar?
   Nadé con el mar tirando para adentro. Busqué todo lo que pude, comencé a nadar oblicuo, sé que la geometría del espacio es como la del mar. Usé mis conocimientos en busca de aquel pedazo de nada, lo di por desaparecido y volví a la playa.
   Busqué mis bermudas y no los encontré, me los robó aquella mina, junto con mi billetera, la llave del auto, el auto que no estaba estacionado donde lo dejé. Me sentí tan boludo, pero tan, tan, boludo, que al final me convencí. Soy un boludo.

martes, 21 de abril de 2020

DISPARATES DEL ENCIERRO


   —hay tantas cosas para decir que mejor no decir nada.
   —¿Por qué lo vamos a ocultar? Vivamos con eso y pongámosle onda, de paso nos reímos, podemos armar la carpa en el fondo y escuchar al Vecino de atrás, que toca como Paco De Lucía.
   —Yo no tengo la imaginación de ustedes, mis salidas son al Super, a la verdu, escribir en mi cuaderno, intento arrancar de la birome una poesía y me salen cosas que no sé…
"Me trajo un reloj lujoso
lo rechacé.
Un pañuelo turco,
lo rechacé.
Detrás de él apareció
un Jardinero embarrado,
con una flor en la mano
para mí, la acepté
con distancia de día,
de noche, no sé"
   —¿Ves que es una gadorcha? 
   Hace dos noches, a las cuatro de la mañana, le doy una vuelta a la placita, tengo las piernas oxidadas. A esa hora duermen todos.
   Con las ventanas hermetizadas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

lunes, 20 de abril de 2020

POCOS PEROS


   —No veo mi parca, somos cuatro en dos habitaciones, pero los faltantes son tan frecuentes, que empezamos a desconfiar entre nosotros. Toda nuestra carrera juntos, pero alguno ya va a desertar.
   Se quejaba de las cosas que dejó aquí y estaba seguro que alguno de nosotros se las birlaba.
   —¿Pero te fijaste bien en tu placard? Debajo de tu cama encontré dos calzones de encaje rojo, hilo dental atrás y un corpiño con puntillas negras. Deduzco que traen minas cuando no estamos, habíamos convenido que en nuestro lugar, minas no.
   —Sos un hipócrita. ¡Mirá lo que tenés puesto!, mi parca, a partir de ahora sos un sospechoso y por favor, te lo pido, poné esa ropa de putita en la bolsa de basura.
   —¿Pero si la mina me los reclama? Por las dudas los meto en el lavarropas.
   —¡Ni se te ocurra, mirá si tiene ladillas!
   —¿Sabés que nuestros dos compañeros se rascan todo el tiempo?, delante de cualquiera.
   —Bueno, loco, nos ponemos a estudiar, leo yo.
   Aguanté dos temas y no di más, me rasqué a cuatro manos, bajamos a comprar comida y advierto que se pone lejos de mí.
   —Perdoná, me pongo lejos por las dudas, escuché que te rascabas todo el tiempo.
   —Pero ahora me molestan los huevos, no sé, tal vez de estar tanto tiempo sentados.
   El otro, desde su fuero externo, le preguntó: 
—¿Pica?    

domingo, 19 de abril de 2020

GOY


   Era extremadamente puntual, pero ese día me imagino que si no pudo, habrá sido por razones de fuerza mayor. Sin embargo, me extraña que no haya mandado ningún mensaje, pero su Mami, una Idishe Mame, de libro, lo amenazó con matarse si me seguía visitando, porque yo soy goy. Es capaz de haberle tirado su celular en el inodoro, pero con lo que cuestan, seguro que lo pensó.
   Él, a veces, trae puestos los mandatos de su Madre: “Cubrite un poco, si te voy a presentar, aunque sea eso, una mujer sin escote y recatada”. A mí no me gusta que me manden, pero él me gusta mucho, le haré caso. Miré el espejo y quité el maquillaje, me puse un pañuelo rojo. Pensé que era algo llamativo, pero a sus costumbres, seguro que les gusto, no me importa, mientras sienta esas cosas que él me dice.
   Pero que sea ante sus Padres, así escuchan a su hijo y los convence. Me llamó para que fuéramos juntos. ¡Pero cómo son los moishes! Cuando me vieron nos cerraron la puerta en la cara, y echaron llave.

sábado, 18 de abril de 2020

DIÁLOGO BREVE


   —¿Cuánto tiempo durará? ¿Vos qué pensás?
   —Te digo lo que pienso, pero ni se te ocurra venir de visita, que con dos tengo bastante.
   —¿Quiénes son, yo no los conozco?
   —Uno es mi Marido, que estamos divorciados y el otro es mi nuevo Novio. Ninguno quiere salir de casa, a mi Ex le dio por los celos y a mi Novio también, por eso no se van y por el aislamiento obligatorio, que los dejó varados acá.
   —Nunca me presentaste a tu Ex Marido y de tu nuevo Novio no sabía nada.
   —No te hagas la boluda, que vos cojiste con los dos.
   —¿Y vos cómo sabés? ¿Quién te dijo? ¿Por qué me difamaron?
   —La convivencia se hace infinita y al final nos contamos todo, ellos tomaron unas selfies, donde en una lo estás haciendo con uno, en otra con el otro y en la última con los dos.

viernes, 17 de abril de 2020

CABLES


   —Hola!, Rosita, por favor, no me hables se descubrió que el virus se transmite por el cable del teléfono y se contagia más rápido por internet. Tirá el celular o apagalo, pero no lo atiendas, los contagios son inminentes.
   —La pobre Beba, que vive sola, saluda por celular a sus veinticinco amigos. Después de comer abre internet, donde tiene doscientos sesenta amigos incondicionales y por la noche se hace el bocho con las citas programadas a las cuales después no asiste.
   —Rosita y me lo decís así? Vos sabés que mi vida de contacto con el mundo es la pura tecnología. Mi vida sexual era las películas porno de algún cable. Vos sabés bien que tengo mis órganos genitales suturados, pero era lindo recordar los novios de aquellos tiempos y mandarles fotos, de cuando una era adolescente y engañarlos con que una está tal cual.
   Beba se tiró en la cama a llorar y a decir a cada rato: ¡Pobrecita yo! ¡Pobrecita yo! Ahora no soy nadie, esto significa morir. Aunque se pueda salir a la calle, moriría de vergüenza por el aspecto que tengo, renga, con muletas y 85 años diciéndome al oído que me queda poco tiempo, ni sé para qué lo tengo, si sufro de agorafobia, ataques de pánico y catatónica en cualquier lugar.
   La voy a llamar a Nela para avisarle. ¡¡No!!, si le hablo me puede contagiar, ella que vive soñando que se va a casar, en su próxima cita concertada por internet, con un primo de Onassis.