martes, 7 de junio de 2022

UNA TAREA PLACENTERA

 

   El Proctólogo encontró la punta de un hilo sisal.

   —Afloje, le va a tirar un poco, con esta pinza lo saco enseguida.

   Pasaron tres horas y el Proctólogo continuaba, era hilo sisal y no terminaba nunca.

   —Señor ¿por qué no fabrica ovillos? Tomaré un descanso.

   El Paciente sentía un gran alivio en todos los órganos del cuerpo. Lo que él pensaba exceso de cerveza en su estómago, era hilo sisal. Con paciencia Zen, logró realizar 1500 ovillos. Los vendió en el mercado blanco a precios descomunales. Prestaba un gran servicio, para desinfectar el interior del organismo.

   Los amigos del Paciente, sabían que lo que entraba por la boca, tarde o temprano, salía por el culo. El Proctólogo recibió pacientes nuevos que le contaban cómo habían procedido. Coincidían las cifras, 1500 y en el mercado blanco aplaudían.

   Tuvo ganas de hacer lo mismo. Y así lo hizo, pero sin introducirlo por la boca, juntó un montonazo y lo entró en la zona anal. La suerte no estuvo de su lado y cuando salió, resultó que el hilo salió todo junto.

   Pasó un año resolviendo los ovillos. Le hicieron un monumento “El ovillo más grande del mundo”. Recibió el Premio Nobel, el Martín Fierro, Medallas de Oro del Ejército Argentino.

   Lo nombraron Profesor de Proctología. 

lunes, 6 de junio de 2022

NUBES QUE HACEN SENTIR

 

   Cuando compré por monedas este castillo semi derruido, le clausuré veinticinco aposentos. Tenía dos Mucamas que dejaron los dueños anteriores.

   ─No quiero ser molestada por nadie, cualquiera que se presente ustedes nieguen que estoy.

   Tocaron las treinta y cinco campanadas.

   ─Condesa, hay alguien afuera, vestido como un noble, alto, con un atuendo inglés.

   ─¿Y cuál es su gracia?

   ─Yo no vi qué morisquetas hacían, nos dijo que era Marqués.

   Por curiosidad me inquieta verlo.

   ─Digan al marqués que pase.

   ─Sí, le dijimos, pero era transparente. A veces echaba humo por las orejas, otras se transformaba en neblina.

   Cuando lo vi era un fantasma. Ni bien me observó dijo: “qué lindas tetas, fue un furcio, perdone”. Corrigió: “Qué lindos escotes.”

   La mesa larga como para dos docenas de invitados. El Fantasma está en la mesa, sentado en la silla opuesta a la mía.

   ─Mi comida es frugal y la de las Mucamas, peor. Si quiere picar algo.

   No le dije que se acercara.

   ─Prefiero las cabeceras ─aseveró el Marqués.

   Recordé que su Padre, en una contienda estúpida mató a mi Padre. El Marqués sacó un catalejos y la miraba de cerca, para ver qué cuerpo tenía por ahí abajo y notó que mis piernas estaban abiertas.

   Pensaba el Marqués: “El cococho no lo tiene depilado y anda sin bombacha. Es una Condesa zorra. No me va a llevar mucho trabajo.”

    Salimos a recorrer la arboleda y el agua donde se acostaba la luna.

   ─Quiero que vayamos a mis aposentos ─dijo la Condesa.

   Él apareció difumado, hicieron el amor vestidos. Cuando el Marqués estaba por…, ella lo interrumpió:

   ─Primero va esto.

    Y lo mató con un alicate. La Nobleza no pudo creer los pedacitos del Marqués cortados como si fueran uñas.

domingo, 5 de junio de 2022

SUMMER

 

   Me pidió que siga en el verano, un artículo para el Diario diario y un cuadernillo, que si se vendía bien, lo transformaba en libro.

   —Me parece un abuso, Sr Editor.

   Se puso verde:

   —Por favor, no me denuncie, ahora está de moda.

   El viejo está confusionista.

   —Sr Editor, me refiero al exceso de trabajo, no tema.

   Puso en mis manos los temas a desarrollar.

   —¡Ah, no! Encima debo obedecer su mandato.

   En verano me gusta nadar, tomar sol, llamar a mi vecino que como no tiene pileta, viene a la mía. Le alcanzo el bronceador chino y le pido, que por favor, me lo pase por todo el cuerpo. Tiene manos tímidas, pero boca abajo, abro el corpiño y lo toma el entusiasmo, sin perder suavidad.

   —¿Vos te ponés así para emparejar? Ya que estoy te paso por los elásticos de la bikini, tengo suerte, es con hilo dental. Tenés glúteos firmes, no tiembles, ya está. Ahora se usa broncear las lolas, si te das vuelta, así, así, suavecito, me gustan, no son compradas.

   Sé que se calienta, yo también estoy recaliente:

   —Si nos tiramos bajo los fresnos, nos enfriamos, tengo un coy de dos plazas.

   A ésta la ensarto, me mira con ganas.

   Recorrimos el jardín y la casa, lo hicimos en la mesa de la cocina, como en las películas, de pie, en el bidet, en mi cama, es más tradicional, me aburre, en la casilla del perro, que tirado a nuestros pies nos miraba con ojos de: ¿Qué carajo hacen? ¿Querrán que yo participe? Cuando la idea de la zoofilia se nos pasó, el vecino quiso que le entregara el culo como despedida:

   —Dejá que lo piense, mañana te contesto.

   Y este viejo de mierda quiere que le escriba artículos playeros, es pijotero el Editor, esto que pasó, se lo mando como trabajo, le va a encantar.

   Seguro que después de leerlo, se pone a mirar pornos. Chancho.

sábado, 4 de junio de 2022

OTRAS FORMAS DE AMAR

 

   Se llamaba Facundo, después le decían Facu, más tarde Fa. Tenía una Novia que lo bautizó Efe. Efe de felicidad, seguro. Los amigos recuperaron el Facundo, porque Facu les recordaba la Facultad.

   Quiso vivir con su Novia, lo enamoró que fuera leve. Sentía fascinación por la levedad. Caminaban la vida alegremente. Nunca se tocaron, sólo las tormentas y los vientos acariciaban los pelos de sus cuerpos y se conectaban. Nunca hacían el amor, pensaban que era mejor así. Sus almas y sus corazones estaban tan unidos que les permitían construir ideas nuevas.

   En la casa no había muebles, para que pudieran circular esas ideas, sin chocarse con mesas y camas. Dejaban abiertas las ventanas. La vista de cipreses cubiertos de nieve los asombraba. Un día se acostaron en la alfombra e hicieron el amor y se besaron, por primera vez se penetraron. Y aquella magia terminó por separarlos. Se arrojaron por una ventana cada uno y volaron hasta la punta de los cipreses nevados. Se tomaron de las manos y siguieron volando juntos. Con mucha levedad, siempre con mucha levedad.

   Hasta sus muertes, los hicieron comprender que el cielo los esperaba sinceramente.

viernes, 3 de junio de 2022

SE FUGARON LAS IDEAS

 

   Hace cuatro horas que busco a mis Abuelos y aquello de los cuentos verdaderos, no sé cómo seguir. La audacia de Quintina, usar desodorante sobre el sweater, para tramitar, me olvidé. Mis Chaplin preferidos, no recuerdo ninguno. Las filas bancarias se fueron sin despedirse. Sebastián tomando fotos en el casorio de ricos sin honra, tan divertido cuando vio su imagen diluida en el estanque y… y…quiero saber cómo finaliza, pero las ideas corren más que lo imaginado. La Señora que intentó quitar la mosca del pelo de alguien, que no tengo el gusto. El campo, el monte, las abejas y los primos, qué pasó con el aljibe. El padre que miraba desde el banco de una plaza la silueta de su niño, en una ventana y creo, me parece, que sus ojos se alinearon, ¿con tanta lejanía…? No los alcanzo aunque quisiera. La loca que viajaba a las fronteras del calor y un día pasó algo que no tengo.

   Los cuentos Psi, tal vez ciento veinte, murieron en las fugas.

   —Hola Papi, no, no es grave, pero desaparecieron mis ideas, quedaron humitos aislados, que ni las últimas lluvias resucitaron.

   Contestó como un Padre santo, nacido un 25 de Diciembre:

   —Nunca sé si sos una vieja niña o una niña vieja, te explico, cuando termina el año las ideas se fugan, para poder comenzar las nuevas. Sos muy autoexigente, al tomar vacaciones de las fugas descansás las ideas. Si hay algo que no falta nunca, ni a los asesinos, ni a los perversos, ni a los políticos, son las ideas.

jueves, 2 de junio de 2022

LO HACÍAN EXISTIR

 

   Era tersa como una rosa. Cuando enviudó hablaba como si él existiera. El finado tenía un lugar en la mesa, con plato y cubiertos. Ella servía la comida pero a él le dejaban una rosa en el plato. Los muertos no comen, se dejan comer. Lo abrazaba para caminar en el bosque, abrazaba el aire, con la forma de él. Salían a la calle y ella hacía como que lo tomaba del brazo. Y así andaban, él llegó a parecer un fantasma. Los hijos sufrían porque la gente decía que su Madre estaba loca. Un día hicieron su reclamo:

   —Mamá, ¿podemos salir con Papá?

   —Primero le voy a preguntar si quiere... dijo que sí, los va a llevar al Cine.

   Se sentaron en tres butacas y dejaron al medio una butaca vacía. Vino un Señor a sentarse y le dijeron que la butaca estaba ocupada.

   —No, chicos, está vacía, yo me siento.

   —¡¡Noo!! Lo está aplastando a nuestro Padre. Voy a buscar al Acomodador. Papá, ¿te hizo mal en las piernas?

   La Madre los esperaba afuera, besó a su marido, lo había extrañado, siempre estaban juntos. Los chicos rodearon a su Madre e hicieron una ronda tomados de la mano. Se formó un círculo con un espacio al medio.

   Compraron un kilo de helados de chocolate. En el asiento vacío agregaron una copa con dos cucharadas de helado. Cuando terminaron, la Madre lavaba las copas, había una con el helado derretido, la lavó como a las otras. Miró la rejilla y vio como poco a poco, el helado desaparecía.

miércoles, 1 de junio de 2022

MUJER DISTRAÍDA

 

   La Tía Clota transpiraba, le caían gotas de la cara, las axilas, y me encargó que comprara una pileta de lona. La llevé a su casa.

   —¡Por fin tendré un lugar para refrescarme!

   A la semana me llamó:

   —Luisito, cuando me meto se rebalsa y después queda casi vacía, pienso que es por mi gordura.

   —No te preocupes Clota, te construyo una de hormigón armado, le agrego una escalera así podés nadar y te olvidás del verano.

   Horadé la tierra con una pala y después con una transcavator. Era tan profunda que parecía llegar al centro de la tierra. Le pedí que bajara de peso para no quedar atrapada en el fondo de un agujero negro y después no poder salir.

   —¿Y con la lona qué hago?

   —La usás de limpiapiés antes de tirarte en la otra.

   Tía Clota se estaba poniendo pesada. El aguante que tuvo su marido llegó a enfermarlo, Clota lo demandaba todo el día.

   —Eulogio, me tiene que obedecer, para eso me casé con usted.

   Ella venía de familia de cavadores, tal vez fueron un ejemplo para mí. Me regalaban una pala por año, llegué a tener cincuenta palas. La Tía Clota era una mujer testa ruda y ambiciones absurdas. El día más caluroso del año la fui a visitar. La pileta se llenaba lenta, tenía cinco centímetros de agua.

   —¡Tía Clota! ¿Dónde estás?

   Seguí el camino de las ojotas abandonadas, el Lavapiés con las queresas flotando. Se había tirado de cabeza desde el trampolín, parecía una x, los brazos, las piernas y los ojos abiertos sin mirada.

martes, 31 de mayo de 2022

PICHONES

 

   Llevaba a la esquina, la bolsa de residuos.

   Alguien tiró una piedra y quedé tirada al borde del camino. Venían algunos autos, rodé unos metros, me detuve cuando llegué adentro de un pajonal.

   Rocé mi cabeza y noté que tenía una protuberancia con el formato de un huevo. Casi me desmayo, todo me daba vueltas. Me tomé de una rama para ponerme de pie. Quedé colgada ahí y tuve pesadillas. Soñé que me trepaban por la espalda, lombrices de la tierra.

   El huevo de mi cabeza empezó a resquebrajarse. Emergió un pichón de colibrí. Eso me alivió y descubrí que la madre pájara sacaba de mi espalda una lombriz chica y le daba de comer en el piquito. Cuando hice los primeros pasos, me rodeaban colibríes colgando de la nada. Levitaban cerca de mis ojos y metían sus picos dentro de mis orejas, tal vez les gustaba el zapallo.

   Volví a casa acompañada de tanta sutileza, de tanta joya transparente. Cuando me senté a desayunar me preguntaron:

   —¿Cómo volvés tan tarde y con tantos pájaros?

   Mi Padre contestó:

   —Esta chica siempre tuvo pajaritos en la cabeza, fíjate que se olvidó de tirar la bolsa de residuos, ¿dónde pasó la noche?

lunes, 30 de mayo de 2022

DEMASIADO TARDE

    Oliverio fue a ver a la Vecina de arriba. Subió los escalones, todo tenía olor a desinfectante. Mientras esperaba que lo atendiera escuchó canillas y mangueras abiertas.

    Abrió la mirilla:

   —Ah, sos mi Vecino de abajo, conocí a tu Madre. ¿Nunca te lo dijo?

   —En general cuando una persona se murió no puede contar nada. Además lo que me indignó fue estar sentado frente a mis queridos pensamientos y usted los mojó con tres litros de lavandina. Las pobrecitas doblaron sus tallos y los pétalos se secaron.

   —Mirá, te voy a abrir para que veas cómo limpio el departamento. Pongo alcohol aumentado al cien por ciento, para que desinfecte bien y después agrego lavandina concentrada. Arremangate los vaqueros y sacate las zapatillas, así no te mojás.

   A Oliverio el agua le llegó a las rodillas. El depto tenía una inclinación hasta el balcón, por allí salía toda el agua que fue a parar sobre sus pensamientos.

   —Se ve que usted es dura de entendimiento. Señora, la próxima vez que usted tire agua con cloro a mis nuevos pensamientos…

   —Para empezar, soy Señorita y en edad de merecer.

   —Esto es una orden, póngale cemento a todas sus rejillas, si así no lo hiciere, le voy a pedir al Encargado que le corte el agua.

   —Sí, lo entiendo, se siente desahuciado, se ha puesto pálido. Esta noche paso por su departamento y lo voy a resarcir de su pérdida.

   La vieja apareció desnuda y en camisón, llevaba una maceta con un pensamiento en el medio.

   —Sra o Srta, para el caso es lo mismo, seguro que viene con la intención de coger. Usted da asco por donde se la mire y las personas que tienen un sólo pensamiento, dan pena.  Yo tengo tantos que muchas veces se estrellan en mi cabeza. Las que tienen uno sólo, te traen de regalo una maceta con un malvón. Odio que haya confundido un pensamiento con un malvón, es de Vieja traidora e indecente, que pretende que me la coja.

   Le puso una trompada y la Vieja cayó por las escaleras, debido al detergente que ella misma esparció se resbaló y parecía desmayada. El Encargado le dijo, que al final se murió con un malvón en el culo.

domingo, 29 de mayo de 2022

PEDO

 

   Estaban frente al altar, había un cura que los casaba. Cuando el cura preguntó, el varón dijo sí y ella también dijo sí, se equivocó, en lugar de un sí se tiró un pedo.

   El varón decidió cambiar de opinión:

   ─Nunca me casaría con una mujer tan vulgar, por suerte me traje una de repuesto, me contaron que es dulce y generosa.

   Y se fue la segunda. Se comportaba como una geisha, hasta que durmieron juntos. Él casi llora, la nueva se tiraba pedos debajo del acolchado. Se tapaba la cabeza con la almohada, pero el olor llegaba hasta ahí. A la mañana siguiente le dijo:

   ─¿Podemos hacer la experiencia de dormir en camas separadas?

   ─Sí claro, de paso me tiro todos los pedos que se me antojen.

   ─Cuando ventiles el dormitorio me haré presente.

  Golpeó tres veces, ella lo atendió en remera y bermudas, le dijo:

   ─Estoy preparando mi ropa, me voy de vacaciones.

   ─¿Cómo? ¿Y yo?, si ni siquiera tuvimos relaciones.

   ─Gracias a dios, no. Es mejor pasar mis vacaciones con tu amigo, conoce lugares muy interesantes. Al menos no me hace bostezar como vos. A él, el olor a pedos no le molesta. Al contrario, me parece que le gusta.

sábado, 28 de mayo de 2022

HUYERON

 

   Los mellizos recibieron como regalo dos motos Harley Davidson. Eran de un Tío viejo que no los usaba más. Le dio un poco de tristeza desprenderse de las motos, pero qué mejor que los sobrinos para continuar la vida de ellas.

   Siempre andaban con drogas de todo tipo, iban fuertes, se llevaron dos viejas puestas y huyeron. Venía una señora con dos niños en un carrito y a ellos también les pasaron por encima y huyeron.

   Sabían subir escaleras y bajarlas, también saltaban en el aire. Hasta que empezaron a competir entre ellos a ver quién llegaba primero. Sin darse cuenta pasaron la barrera y ocurrió lo inesperado, atropellaron una mujer.

   ─Por curiosidad voy a ver de qué se trata.

   Era su propia Madre, uno de ellos la lloraba, el otro mellizo le dijo:

   ─Las motos están sanas, hasta nuestros cascos quedaron enteros. Tenemos que festejar.

   ─¿Cómo vas a festejar la muerte?

   ─Nuestras Harley sobrevivieron a todo, ¿cómo va a ser más importante nuestra Madre que las motos?

viernes, 27 de mayo de 2022

ALGO LE FALTABA

 

   Se casaron todas mis amigas menos yo.

   ─Te quedaste para vestir santos ─dijo mi Abuela.

   Pensé que sería más inquietante desvestirlos. Fue por elección que no me casé. Un aburrimiento bárbaro, se nota por las caras de mis amigas.

   Por fin apareció una víctima, que trató de seducirme y lo logró. Vito era un hombre grande disfrazado de pendejo, piel tostada, pelo blanco y toda la guita del mundo. Había hecho tres carreras, era tan culto que no podíamos hablar de nada. Lo más importante es la guita. ¡Cómo me gusta la plata! Lo único que me calienta de Vito.

   Una noche lo tomé de un dedo, le saqué su anillo de brillantes, lo pasé a mi dedo. Éste es el precio de compartir la noche conmigo hoy. Así fue, cada vez que me echaba un polvo, yo le cobraba en euros. Después quise la escritura de la casa, grande y pretenciosa.

   Una noche lo observé, tenía testículos que le llegaban a las rodillas y un miembro patético. Por más Viagra que tomara, no se le paraba. El día que tomó cincuenta pastillas de Viagra, murió del corazón. Para mí fue una alegría tan grande, que me levanté un pendejo que no necesitaba pastillas. Hasta vestido estaba al palo, se ponía cinta de embalar, pero igual se le notaba. Ahí mismo me di cuenta, me interesa menos la guita que coger con el pendejo.

   Con esos ojos de toro entrenado, me pidió el anillo. Cada vez que lo hacíamos, me pedía cifras más altas. Cerré todas las cuentas que tenía y las puse a su nombre. Soy una boluda bien cojida.  

jueves, 26 de mayo de 2022

EN LA CABEZA

 

   —Hijo, tengo que hablarte ─ese tono que usa, me parece de mala espina.

   Mami, está esperando un bebé, para que puedas jugar con él y cuando deje el cochecito y aprenda a caminar, vos lo podés sacar a pasear.

   —Me niego a aceptar tu idea, soy un niño lindo y bueno y no quiero tener un hermano. Si fueras más generosa, podés suspender el embarazo. Lo dicen todos los días por radio. Te mandan una pastillita y tenés derecho a un aborto.

   —Mirá, querido yo no soy partidaria de todas esas cosas. Lo que me mandó Dios, lo debo aceptar.

   —Mami, perdoname, pero éstas son cosas de hombres, lo voy a hablar con Papi, cuando vuelva del trabajo. Vos no sabés lo que te espera, yo tampoco sé, pero Papi se va a poner furioso.

   Llegó temprano.

   —¿Papi, sabés que Mami está esperando un bebé? No es hijo tuyo, se lo mandó Dios.

   Papá entró en la cocina como un drone.

   —¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada? Sos una mentirosa. Primero le das la noticia a nuestro niño lindo y bueno, si no fuera por él, ni me enteraba.

   Va a nacer una bebé, yo no quiero conocerla, me imagino el olor, cuando haga caca o vomite y Mami le dará la teta. No quiero presenciar nada.

   Conseguí cajas de cartón y las voy llenando con mis juguetes y toda la ropita que tengo, no quiero que ese engendro me use mi ropa, que es una herencia. Cuando terminé de guardar todo, fui bajando las escaleras de a uno. Todo tenía su peso y yo quería disimular.

   Me senté en el umbral de mi casa y tomé un taxi.

   —¿Vos no sos muy chiquito para escapar de tu casa?

   Y entonces le conté la verdad, no me gusta mentir.

   —Va a llegar a mi casa un engendro, que sin conocerlo, ya lo odio el doble, porque además es una bebeza.

   —No sé si me vas a entender, te devuelvo a tu casa, para mí es mucha responsabilidad. Te ayudo a bajar estas cosas, vas a ver qué contentos se van a poner tus papis.

   —¡Qué suerte que volviste!, niño bonito y bueno, te hicimos una broma, Mami no tiene nada en la panza, fue para ver tu reacción.

   —Es cierto, Mami, veo que tu panza está chatita. Pero la broma que me hiciste, indica que no tenés nada en la panza, ni en la cabeza.

miércoles, 25 de mayo de 2022

ENTRE DORMIDA

 

   Muy cerca de una aldea en altura, con cataratas delgadas en la ladera de montaña, construcciones antiguas, con techos angulados dirigidos al cosmos.

   Me metí entre cañas de bambú que no se doblaban, las cañas parecían un monte sin salida, me asusté. Las cañas se fueron haciendo bajas y flexibles. Me regalaron una sorpresa, un portón de dos hojas inmensas, todo tallado a mano. Ningún espacio era idéntico a otro, había filas de soldados, batallas, bodas y nacimientos, letras que desconocía. Tenía curiosidad y me colé por un costado.

   Por fin aparecieron personas, vestidas como en siglos anteriores y sonreían contentas ante mi paso inseguro. Casi ni llevaba cosas, las fui dejando en el camino, lo último que tiré fue la mochila y los botines. No sé cómo pude andar durante tanto tiempo, con tantos kilos apoyados en mi espalda. Ellos hablaban en un idioma desconocido y tranquilo. Yo contestaba en mi idioma, tenía miedo que se ofendieran si me callaba. Bajaron de la ladera con camino acaracolado, unos veinte monjes de túnicas rojas y anaranjadas. Traían una mandarina cada uno y las pelaban dejando pedacitos de cáscara, para poder retornar, un testimonio en el ascenso.

   El más viejo, que tenía doscientos años, era el consultor de todos los monjes. Él les ponía límites a distintas problemáticas. Tenía como instrumento, un ábaco de uvas, había momentos que sacaba alguna y la comía pelada con dedicación.

   Con doscientos años el ábaco se le hacía complejo. Antes de morir, las comió todas. Después se encerró en una casa de hornero y reencarnó en doscientas parras. El más joven heredó el trabajo de consultor. La única mujer era yo. Me senté en una piedra y pude ver el paisaje de montañas finas y altas y las cataratas angostas le dibujaban hilos de plata.

   Vino el consultor joven y hablando con gestos, señaló que no podía permanecer una mujer. Era una tentación prohibida para tantos monjes. Dio media vuelta con la cabeza inclinada y manos unidas, señaló mi salida con una sonrisa. Las puertas talladas estaban abiertas y en un costado mi mochila, con la ropa lavada y alimentos en un recipiente de cobre. Cuando quise agradecer las puertas estaban cerradas.

   Me asombró la cercanía de una ruta, subí a un taxi, que en el vidrio trasero, tenía impreso el paisaje que conocí. No le di importancia, porque recién había abierto los ojos y entre dormida vi una cartera en lugar de la mochila. Giré mi cabeza y allí estaba el paisaje donde estuve, yo sentada en una piedra, me saludé con bonhomía. De a poco cerré los ojos y me dormí de nuevo, el chofer me despertó:

   —Aquí es la dirección que me dio Ud, tenga cuidado, porque los semáforos no andan.

martes, 24 de mayo de 2022

UNA CAJA

 

   —Nos peleamos, nos dijimos de todo, boludo, inútil, cortamambo, asno.

   —¿Cómo se van a decir esas cosas?

   —Yo tengo memoria y recuerdo tus peleas a los gritos, puteando por cualquier cosa a mi Papi. Mami, te quería contar que mi novia veranea en San Bernardo y yo prefiero Monte Hermoso. Decidimos San Bernardo. Decidió ella. Estaríamos solos para preguntarnos qué hacer o qué no hacer.

   —Joven lindo y bueno, ¿qué quieren decir con hacer o no hacer?

   —El amor, Mami, el amor. Yo sé que ella quiere, pero yo no sé. Se cree que soy célibe, pero antes me acosté con muchas chicas.

   —¿Y a cuántas te cojiste?

   —Me cojí un montón, pero esta me gusta porque es virgen todavía.

   Cuando llegó el Padre, ella le contó todo con lujo de detalles.

   —¡Estúpida! ¡Qué tenés en la cabeza!, sos una irresponsable, todavía es un niño y vos se lo entregás a cualquiera.

   —Es su Novia y parece que la quiere, se compró una caja grande de profilácticos, ¿los usará todos?

   —Tengo ganas de hablar con la Madre de esa chica. Vos quedate, después te cuento.

   La Mujer tenía la puerta abierta, justo salía.

   —Mire, soy el Papá del chico que es amigo de su hija, ¿a usted le parece bien que vayan juntos de vacaciones? Mi chico es un Don Juan y su hija parece liberal y divertida.

  —A mí me parece excelente que alguien use la casa de San Bernardo, nosotros no vamos nunca. Lo invito a mi hidromasaje. Lo noto muy tenso, y eso lo va a relajar. Quítese la ropa mientras yo me quito la mía.

   El estar con esa Mujer, nadando en redondo, le produjo muchas ganas de hacer lo que no hacía durante tanto tiempo. Luego de estar en el cielo, volvió a su casa. Su Mujer estaba despierta.

   —¿Y? ¿Qué me contás?

   —La Madre tiene aspecto de clerical y anda con la Biblia en la mano, prácticamente me obligó a rezar el Padrenuestro, dos Ave María y dar gracias a Dios. Podemos estar tranquilos y dejarlos ir de vacaciones.

   Y al final, se convenció.

   —Mami, en la playa lo pasamos de primera, tuvimos algún cambio de palabras. En especial cuando caminábamos por la orilla y ella se negaba, porque se mareaba. En casa me pedía perdón y no sabés cómo perdonaba.

lunes, 23 de mayo de 2022

ESPERO...

 

   Ni bien me levantaba, lo miraba. De ansiosa tomaba un desayuno exiguo, apurada por verlo. Y allí estaba, siempre dispuesto. Lo acariciaba con los dedos y él ya tenía el ojo prendido. Lo apretaba con los labios y a cambio me sacaba el…

   Voy a trabajar con ellos, siento su alegría, tiene ganas de besarme, yo también. Nos besábamos profundo. Hace años que estamos juntos, nunca lo pude dejar, él tampoco. No podría hacer nada si no lo tuviera al lado.

   Me dan celos cuando alguien me lo pide para darle un besito. En general lo hacemos a puertas y ventanas cerradas. A veces no puedo escribir porque me ahogo. El otro día lo dejé. Lloramos nuestra despedida con él apagado.

   Fue el último, pero seguro aparece otro.

   El Médico me lo prohibió:

   ─Usted tiene que elegir entre él o morir.

   ─Prefiero morir ─y le largué el humo en la cara.

   El Doc preguntó de qué marca eran, le gustó el olor del humo. A mí me empezó a gustar el Doc, sobre todo por el olor a tabaco, mezclado con perfume francés.

domingo, 22 de mayo de 2022

VILLA ELISA 1932

 

   Vendían una casa de campo que decía en su frontón 1932. La casa era más chica que el frontón, la habían pintado de blanco refulgente por fuera y amarillo huevo por dentro. Me dijeron que no tenía ninguna ventana, por tanto el sol no entraba, el amarillo le recordaba a la casa que el sol existía.

   Ni bien apoyé el único baúl que traía apareció una rata pequeña de ojos luminosos, le siguió otra y otra y otra. Me resultaron muy útiles, ya que carecía de luz. Caminaba entre ellas que iluminaban mis pasos y las más grandes subían a la mesa, para que yo viera más. Adorables criaturas, detestadas por el universo de los hombres. Fui a buscar a mi novia en sulky, para mostrarle la propiedad dónde viviríamos. Cuando vio cuanta luz provenía del interior de la casa, entró dando saltitos felices, antes de mi posterior entrada. Escuché alaridos de mi novia, no distinguí dónde estaba. Abrazada a un tirante del techo:

   —¡Por favor sacame de aquí me dan miedo y asco!

   La ayudé y salimos a la intemperie. Le expliqué que me prestaban un servicio gratuito y una pena infinita porque las pobres carecían de vivienda y por mi parte, podía compartir el techo con ellas. Ella lloraba y me empujaba con bronca, pensé que nunca nos casaríamos.

   Para mi asombro, pasado su ataque:

   —Te ruego que me perdones, no podría vivir sin vos.

   Todas las mujeres hacen depender su vida de nosotros y encima lo dicen. Ésta también, pero yo quise casarme igual. La noche de bodas se mostró contenta, durmiendo sobre las ratas y más ratas sobre el acolchado, tantas que no pudimos consumar el sagrado matrimonio.

   Por la mañana salí a trabajar, temprano, le prometí que volvería antes del anochecer:

   —No te preocupes, las ratas te harán compañía y te protegerán.

   Ella quedó blanco nube. Ni bien partí, salió ella con el sulky, me pasó, se dio vuelta y dijo en voz alta que iba de compras. No había nada en la alacena, dijo.

   Después del trabajo llegué agotado al frontón 1932. Busqué mi esposa y no la encontraba, ni siquiera las ratas alumbraban el interior. Me acosté en el piso, dormí todo el cansancio de la tierra, me restregué los ojos y la llamé. No estaba ella y no estaban las ratas. Salí al sol y al verde, había cientos de gatos comiendo con fruición de las que ya no quedaba nada. Lo que no pude, ni puedo entender, es porqué de mi mujer, tampoco quedaba nada.

sábado, 21 de mayo de 2022

TECNOLOGÍA MOCHA

 

   A través de Internet se conocieron. Una cita por fotos y preferencias mentidas. Ella llegó primera, tenían una mesa reservada, estaba ansiosa por conocerlo. Según la foto tomada de perfil lo mostraba como un señor buen mozo, de pelo negro y ojos intensos. Lo reconoció porque daba vueltas sobre sí mismo, hasta que encontró la maderita que decía Reservado.

   Se desplomó en la silla.

   —Te pido disculpas, pero hoy trabajé más de lo acostumbrado. Ser Abogado es una vocación y ahora vos contame de tu vida.

   —Soy Médica Psiquiatra y mis sesiones son de cinco minutos a diez, cuando se me juntan todos los quiero matar. Hay algo que me intriga mucho, ¿por qué siempre estás de perfil hasta cuando conversamos?

   —Viste que yo me tiro el pelo sobre este ojo. Me tapo uno por la desgracia provocada por mi hermano, jugábamos a la pelota paleta y me tiró una pelota en el ojo. Los dos nos quedamos mirando, ¿podés creer que el ojo rodó? Y cuando llegó a la rejilla se metió y desapareció. Casi me operan en EEUU, pero a mi Viejo no le alcanzó, no tenía plata. Por eso te mandé mi foto de perfil. Para mí la sorpresa de verte, petisa, gorda y veinte años mayor que yo. En tu foto parecías alta flaca y joven.

   Ella le contestó:

   —Estoy llena de cirugías, te confieso que no soy Médica Psiquiatra, me encargo de atender el teléfono y dar los turnos que correspondan. Antes de irme limpio el piso del Consultorio. Me miento tanto, hasta a mí misma, que lo termino creyendo.

   —Te voy a decir mi verdad verdadera. Yo tampoco soy Abogado prestigioso. Soy Recolector de basura. No tuve otro remedio, nadie quiere un empleado con un ojo menos.

   Se olvidaron de comer y salieron del brazo hasta la calle.

   —Ché, pará con apretarme el brazo, después me dejás marcas azules. Hace cuarenta años que estamos casados, habíamos quedado en repetir la misma situación de la primera vez que nos conocimos.

   Él la miró como para pegarle una trompada y se la pegó nomás, ella le daba rodillazos en las bolas. Siguieron peleando durante todo el trayecto hacia la casa.

   —Yo no sé qué me pasó cuando decidí casarme con vos.

   —Yo tampoco sé.

viernes, 20 de mayo de 2022

ME PARECE

 

   Ni bien sale Alberto, salta Amparo, lo sigue para ayudarle a subir las bolsas. Antes yo hacía la lista, ahora la hace Amparo. Me tratan con desprecio los dos. Decide Amparo qué va a hacer de comer. Para poner la mesa ella hace lo peor que puede. Alberto le retira los platos para que no se caigan y se rompan.

   Amparo comía en la cocina y nosotros en el comedor. Hoy me empujaron a la cocina. Había dos cubiertos y dos platos. Se sentaron cada uno en su lugar. Ella me llamaba para que le alcance la quesera. Me tuteó cuando pidió el pan. Lavé los platos y fui a dormir la siesta, cuando me voy a acostar, sentí que mi lugar era muy angosto. Pasaba que éramos tres, Alberto, Amparo y yo.

   Ella pidió que me retirara y durmiera en la piecita del fondo. Amparo iba explayando su autoridad. Me hacía bañar en el bañito del fondo, con agua helada, mientras se sumergían los dos en agua caliente con  hidromasaje. Entré a mis aposentos y estaban los dos secándose sobre la cama, ella a él y él a ella. Recién ahí me di cuenta. Alberto no me quiere más, quiere que me vaya, me echó.

   Ahora estoy en un rincón de la estación, envuelta en una manta que les robé. Antes de salir el sol me fui al kiosco de los diarios, lo pedí prestado y anoté todos los lugares que necesitaran Mucama. Yo no sé por qué Alberto, que es mi Marido, no me dio una carta de recomendación. Igual me tomaron, era un Matrimonio. Imité a Amparo, el tipo resultó ser un buenmozo, me permite hacer de Amparo y comenzar mi expansión.

Me casé con el tipo buenmozo. Su Esposa fue despedida.

jueves, 19 de mayo de 2022

CURRO ONEROSO

 

   Daba sangre cada vez que me era permitido, después la vendía, un trabajo como cualquier otro. Leí que alguien muy rico, necesitaba un riñón. Me presenté a su casa, con los antecedentes, análisis, edad, encarpetados.

   Le ofrecí mi riñón a cambio de una suma importante, que el Señor rico, duplicó. Luego tuve la oportunidad de vender mi pulmón derecho a un suizo, no esperó saber cuánto, extendió un cheque impensable y me besó las manos. Tenía un primo en Suecia, nos presentó y me quiso comprar la pierna derecha, yo no soy ningún boludo, pagó cash, perfecto.

   Por Internet supe de un inglés que necesitaba un brazo izquierdo, lo quiso hacer en Bolivia, porque salía más barato, se lo oferté por la llegada de las fiestas. Vendí los pabellones de mis orejas a un tipo que era modelo y ese detalle de ausencia le hacía perder todos los castings, a ése le cobré una pichincha.

   En la puerta de un Sanatorio, encontré un Señor caballeroso, le habían ensartado un florete en el ojo, practicando esgrima. Se acercó, ya me conocía todo el mundo, quiso comprar mi ojo izquierdo. Le di mi número de celular y a la semana quedé tuerto.

   Logré una fortuna. Me sentí mezquino cuando supe que el mejor amigo de mi hija, estaba en lista de espera para un trasplante de corazón. Ofrecí el mío. Fue un éxito, se realizó en Montreal.

   Me pusieron un corazón hecho con aleaciones plásticas, funcionó hasta que terminé este cuento. En paz descanso.