martes, 22 de agosto de 2023

PASEN Y VEAN

 

   Delante era un boliche con una luz amarilla, donde jugaban telas de araña cazando mosquitos. Un mostrador antiguo, de pobre y bebidas Valle Viejo, Hesperidina, vino suelto, vasos percudidos y tres o cuatro hombres solos, sentados estilo: “Es lo único en la vida que se parece a mi vieja”.

   Se asomaba gente joven, bien vestida, repugnante, como son los que tienen poder adquisitivo. El cantinero prendía una luz, con un botón tras mostrador: “ADENTRO PODÉS TODO”, se abría una puerta trampa y pasaban los chicos. La música impedía escuchar, si pedías una gaseosa te traían una birra, si pedías un margarita, te traían una birra, si pedías un tequila no te traían nada, porque no te escuchaban. En los costados se recortaban fileteados de Martiniano Arce, que daban a mesas alargadas, donde se fumaba porro, en otro merca, al fondo pastillas de diseño. Los laser móviles intermitentes hacían olvidar si uno caminaba por el techo, por el piso, o las paredes. La música de vinilos importados los manejaba un DJ múltiple y genial.

   Perdí a mi novia Olivia en tres oportunidades, no la extrañé, porque se me venían encima cada minón franelero que me sumergí en otro planeta, cuando me apoyó las tetas un trava, usé todas mis fuerzas hasta encontrar a Olivia. Estaba en el baño de hombres, con cinco tipos, según ella no pasó nada, yo le creí. Ocurren cosas raras en esos boliches canutos de Puerto Meadero. Más para nosotros, que somos de Juárez.

lunes, 21 de agosto de 2023

INCRUSTADA

 

   Tenía cáncer, los Médicos decidieron operarlo. En medio del estómago abierto, encontraron una bolita roja alojada muy cerca del páncreas.

   —Mire Sr Valiente, le devolvemos la bolita roja, así tiene un souvenir como recuerdo de esta operación complicada. Estuvo mal diagnosticado, usted cáncer no tiene.

   El Señor Valiente se enojó con todos, cuando era chico jugaba a las bolitas y esa, que le habían quitado, era justo su punterita. Se la tragó de chico, para esconderla en algún lado donde nadie la descubriese. Fue el tiempo donde en cada competencia ganaba siempre. Logró salir campeón de la vereda. Tenía un hermano grande y tan estudioso, que llegaba temprano a la Facultad.

   Un día que el Señor Valiente tenía todo servido, llegó el hermano flaco, alto, hábil y con un roce apenas le pegó a “su punterita”.

   El Señor Valiente sumido en su primer fracaso, rompió su caja de bolitas, menos una, la punterita, devolución de su hermano el estudioso. Tragó su tesoro con un vaso de leche tibia. Cuando deponía reparaba bien en no haber cagado su punterita.

   Fue así que quedó incrustada entre estómago y páncreas. Años y años revolviendo mierda, para asegurarse que la punterita todavía le pertenecía.

domingo, 20 de agosto de 2023

SUSURROS DEL ACANTILADO

 

   Nadie me preguntó, ni mi Sra Madre Castellet: “¿Queréis nacer? ¿O deseáis no saber?”. No, ella de prepo dijo al Duque:

   —Quiero un hijo, si tan amable fuereis y vertieres una semilla donde tú conocéis mejor que yo.

   Germiné más pronto de lo esperado, me costó salir, las mujeres de alcurnia, suelen tener úteros estrechos y pujar les parece pecado. La fuerza la ejercieron: la Matrona, el Ama de Llaves y Robin Hood, que por aquél tiempo desconocía el comunismo y se dedicaba a subir el puente del acantilado, estrecho como las dilataciones de Madre.

   Cuando supe lo que era, comprendí aquello de que uno nace sabiendo todo y luego olvida. No fue éste mi caso, tengo una memoria por demás memoriosa. Felipa, la Doncella de Madre, me alimentó de sus pechos, los cuales eran tan pródigos, que debían arrancarme para dormir. Madre preguntó:

   —Felipa, ¿cuántos años teníais cuando paristeis la niña que duerme en la cocina?

   Tuvo miedo que la echaran, al saberse la verdad, desconocía la mentira:

   —Sra Castellet, tenía doce años y en no habiendo hombres en el castillo de la Sra, el Duque visitaba mi humilde lugar, para cubrirme si frio hacía y me daba el besito de las buenas noches. Los pechos me crecían. Yo los vendaba, para que el Duque siguiera el trato de niña, que tanto bien le hacía a mi orfandad. Una noche entró a su ceremonia diaria, cuando iba a cubrirme, habló: “¿Pero qué tenéis aquí, mi querida? Esto es un regalo, mejor dicho dos regalos, que podéis compartir conmigo, ¿me permites entrar en tu cama?, tomar calor de ti. Este castillo es helado en invierno. Nos calentaremos juntos. Si sintiereis algo raro, es una semilla que te pondré para devolver tus favores…”

   Madre no quiso saber más:

   —A este Duque que vive de mi fortuna, no le saldrá gratis lo que hizo.

   Parece que le gritó a mi Padre, desde el extremo del castillo:

   —¡Sois un viejo pedófilo de mal aliento!

   Padre se detuvo en mitad de una infinita escalera:

   —Felipa, aceptó gustosa mis favores y durante la germinación se fajaba, hasta el plexo solar, para que nadie notara que estaba en estado interesante. La niña nació como salida de un túnel, nadie tuvo que sentársele encima, gracias a su generosidad, privó a su hijita de leche, para entregarla a nuestro niño.

   La Sra Castellet no se dejó intimidar ante las confesiones del Duque, así habló:

   —Antes de iros, os diré que la semilla de nuestro hijo, no fue tuya, Robin Hood lo hizo con la bestialidad del bastardo, fue un placer, por mí desconocido, le acertó la semilla. El niño saldrá fuerte y de Izquierda tarifada. Ahora Duquestrán, vete al acantilado y tírate de aquél lado, hay cocodrilos hambrientos que gustan comer porquerías.

sábado, 19 de agosto de 2023

CRISTÓBAL

 

   Lo veía casi siempre a la salida del departamento. Ese pasillo largo que llegaba al centro de la manzana.

   Era inevitable verle, porque el ancho de la puerta sólo daba para su increíble personaje.

   Las chancletas destartaladas y su musculosa percudida no daban cuenta de sus maravillosos ojos griegos.

   Al principio me divertía cómo protestaban los vecinos.

   Decían que Cristóbal desprestigiaba la casa “Qué se creía. Eso no era un conventillo, que las expensas eran muy altas para tener un tipo en musculosa y chancletas en la puerta de entrada”.

   Como Ulises, mantenía una mirada alta, un perfil sereno. Sólo se movía un poquito para dejar pasar de cotè a la Señora de Guaraña.

   El viejo había sido un inmigrante griego, con un dinero traído, compró una casa chorizo en Berisso. Alquilaba cada pieza a una familia distinta. El baño y la cocina se compartían. En el medio de la cocina, un samovar de la otra tierra, funcionaba para las fiestas judías, ortodoxas, católicas, cumpleaños y fin de año.

   No sé bien cómo murió el viejo. Cristóbal empezaba a contar algo, pero, en un momento se detenía, nos miraba y rajaba a regar los malvones. Así que como esto se repetía cada vez que recordaba al viejo, imaginábamos que “eso” le pertenecía y que los malvones eran bálsamo del mandato paterno.

   Cristóbal trabajaba de repartidor de quesos “La Paulina”.

   ─Lo mejor que hay en quesos, viejo, yo que estoy en esto te lo garanto...─decía con orgullo.

   Viajaba en una camioneta tan destartalada como sus chancletas, verde oscura, con las marcas de las pinceladas, parecía un furgón del cementerio municipal.

   Nuestro edificio pretendía ser una construcción tipo, clase media, hacinada, pero con discreción. Si alguien quería ver al “otro lado”, sólo tenía que tocar el timbre en el departamento de Cristóbal. Se sentía un olor extraño, a batatas fritas, con plancha mugrienta y un humo que parecía instalado, daba un aura a la entrada de Cristóbal.

   Nos abría la puerta con toda franqueza, gritaba nuestros nombres como para que se enteren los muertos y nos palmeaba la espalda hasta derrumbarnos en sus aceitadas  sillas de cocina.

   En la misma cocina tomábamos mate y fumábamos como caballos. De todas maneras, el record de tragar humo, lo tenía el inefable Cristóbal.

   Se enroscaba contando anécdotas tristes, los ojos se le ponían transparentes, le complacía emocionarnos. Jamás se le quebró la voz, ni siquiera cuando lo echaron de “La Paulina”. Con la cabeza erguida y palabras tranquilas, nos relató la más atroz de las traiciones.

   Me acuerdo que lo agarramos de las manos, fue un reflejo del corazón. Él, me ofreció un mate, lo tomé de un solo trago. Me quemé hasta el alma. Pero no dije nada.

      El tipo bien valía llenarse la boca de ampollas.

viernes, 18 de agosto de 2023

SÍ, LO DEMÁS

 

   Late fuerte el corazón, se hace cierto ¡Casi se me sale el corazón! Pasaba todos los días, pensé que iba a la Facu, después supe que era para verme de lejos. Gonnet es chico y soy casada, pero él me empezó a gustar, de a poco, la infidelidad estaba prohibida. “Prohibido prohibir”, decían en la Francia del 68 y ese gusto, me lo debía.

   En la Estación de trenes de Gonnet, nos encontrábamos, en una punta él miraba a la izquierda y en la otra yo miraba a la derecha, ninguno de los dos tomaba el tren. Mi casa quedaba frente a la placita de juegos y árboles, cubierta de gramilla blanca, por los chicos y el barro. La ventana de mi escritorio estaba casi al ras de la tierra, era el lugar excusa para no hacer nada. Sentada en el alféizar, el sol me adormecía. Mi mano recibió un papelito doblado en diez… “Quiero verte, si podés a las 15 horas, tengo ganas de abrazarte y después por tus miradas, o el cruce de los dos, no te niegues.” Y luego venían palabras de loco ansioso desprolijo, ni con lupa entendía sus últimas tres oraciones. Cursi, torpe, joven, hermoso.

   Me nació un amante que se vio que nunca, pero conmigo todo. Un día dijo:

   —No quiero verte más, sos más grande que yo, de chica seguro estabas buenísima, la gente no es tonta, se dan cuenta y no me gusta. No me late el corazón cuando te espero. Yo no te quise nunca, sí lo demás, lo demás sí. Vos decías “te amo” y me parecía superfluo y mentiroso.

   Tiré el celular al piso y lo deshice a taconazos. En nuestra cuarta mudanza, después de aquellos episodios prohibidos y olvidados, encontré un sweter azul, me dio impresión, no pertenecía a nadie, no sé por qué, a veces la memoria del cuerpo, trae sorpresas tristes. Doblé el sweter para regalarlo, rápido. En eso estaba y en el entretejido, como encarnado, encontré un pelo del mismo color, la misma textura, tiré de él, era largo y rubio. Abrí la salamandra, miré cómo las llamas lo desaparecieron.

jueves, 17 de agosto de 2023

PORRO, BIRRA Y CELULAR

 

   Me gustaba el atardecer en esa sierra arbolada, de pastos altos y macachines que parecían lagunas rojas, retamas acunadas por brisas.   Mi lugar preferido era una piedra con respaldo de musgos, jugando a ser mullidos. Después el sol. Regresaba cuando anochecía. Una tarde de Septiembre descubrí un chico recostado, mirando el horizonte, fumando un cigarrillo de olor persistente y agradable.

   —Perdoná que pregunte, me gustó el olor del humo ¿De qué marca es?

   Sonrió más tranquilo que un ángel.

    —Es marca porro. ¿Querés una pitada?

   Acepté, tosí mucho, me dio vergüenza.

   —La primera vez da tos, dale dos pitadas más y miramos las estrellas bocarriba.

   Sentí que una manifestación de luces se nos venía encima.

   —Fijate la luna, parece de día.

   Prendió su celular y salió música de Pink Floyd, que jamás olvidaré. Sacó dos birras y me convidó. Brindamos, nos preguntamos los nombres. Él era Ángel y yo Ángeles.

   —¡Chau, este encuentro mató! Pará que armo otro charu, una noche angelada, nuestros nombres son una redundancia, ¿te pegó?

   —No, al contrario, me acarició.

   Ángel se rió mucho de mi respuesta, le dije que daba sed.

   —Acá nos tomamos dos birritas más y volvemos a tu casa, tus viejos se van a preocupar.

   —Ya soy grande, tengo como dieciocho, vivo sola, es cerca ¿ves esa casita de madera? La hice con mis propias manos. Te invito.

   —Buenísimo, guau! Tenés malvones, geranios, enredaderas, esto me supera, sos un ángel.

   Le dije que tenía comida y comimos. Luego armamos otro y nos quedamos dormidos. Yo me desperté primera, le pregunté la hora, él contestó con ojos entornados

   —¿Para qué querés saber?...

miércoles, 16 de agosto de 2023

BAJO LA MESA

 

   Nadie lo invitó, se invitó solo. Tardaron en abrirle, ellos espiaron por la mirilla mientras él la tapaba con un dedo para asegurarse que no lo vieran. La familia Pedinoti había preparado comidas sutiles y tragos largos. Los amigos insinuaban sonrisas, era gente distinguida, nunca mostraban los dientes.

   Se hizo presente Rolo Canuto, los Pedinoti lo hicieron pasar. Él eligió el mejor lugar de la mesa, la cabecera. Tenía el pelo engrasado, tomaba los cubiertos con los codos en el aire, haciendo bailar tenedor y cuchillo, miraba alrededor y no encontraba la comida.

   —Señora Pedinoti, ¿me puede llenar el plato? Y un trago largo, tiene buena pinta.

   Comía con la boca abierta:

   —Tengo hambre, me parece que voy a comer todo y beber también, por lo menos seis tragos largos.

   Todos hicieron caso omiso de Rolo Canuto, hablaban entre ellos de temas aburridos. El Señor Pedinoti ahogaba sus bostezos bebiendo agua. Rolo tomó lo que pudo y hasta le robaba tragos a los invitados.

   Dulce Liberal De Martínez Dios monopolizaba las conversaciones.

   —No sé si ustedes saben que estoy relacionada con casi toda la nobleza europea. Es una delicia pasear por los jardines de Buckingham, con la Reina Isabel del brazo. ¡Ah! Si ustedes supieran la cantidad de invitaciones que me brindan y en algunas ocasiones las debo rechazar, para las actividades sociales, aquí les resulto imprescindible.

   El Señor Pedinoti se quitó los zapatos y por debajo de la mesa, le acariciaba las piernas a Dulce Liberal, de la rodilla hacia arriba. Ella suspiraba y decía:

   —Más, más, más!

   La señora Pedinoti preguntó:

   —¿Por qué dice tantos mases?

   Dulce Liberal mirando al cielo, respondió:

   —Porque quisiera viajar más, disfruto tanto, amiga, como usted no imagina.

   Hacia el final dijo:

   —Acabé!

   Todos se sintieron aliviados, por fin había terminado de hablar. Rolo Canuto se levantó de la silla, haciendo ochos se fue sin decir nada.

   El Señor Martínez Dios, conocía muy bien a su mujer. Cuando le propuso viajar sola a Isla Mauricio:

   —Por supuesto, tus deseos son órdenes.

   Cuando pasaron a la sala grande para tomar café, se dieron episodios diferentes. El Señor Pedinoti, acarició los cabellos de su mujer, sin que nadie se diera cuenta.

   Dulce Liberal esperaba el plato de los quesos y recordó el olor a queso que tenía el Señor Pedinoti en los pies.

martes, 15 de agosto de 2023

EXPANSIÓN

 

   El mar no me gusta porque tiene mucha agua, hasta se permite besar el horizonte. La soberbia de matar el sol en un lugar y hacer que nazca en otro. Esa histeria de las olas, que quieren comerse la playa y luego se arrepienten, para más tarde pretender lo mismo. Cuando se brota huyendo, como millones de locos malos, quiere dar envidia, dejando a la vista toda clase de joyas, que son suyas, hechas por los orfebres de sus propios movimientos.

   Esas sorpresas de extenderse sobre territorio ajeno y retirarse violento, llevando a sus entrañas casas, puentes, montañas, caminos y personas. De ambicioso, como los poderosos mitológicos.

   Después, empachado de tanto, deja los huesitos en orillas diferentes. Embauca a más de uno en sus hipnóticos bailes, atrapa los deseos, que jueguen con él y le naden por encima o le buceen profundidades que suelen ser mortales. Él se ríe, para siempre, sabe que eso durito que vive fuera de él, algún día, será todo suyo.

lunes, 14 de agosto de 2023

ÚLTIMO TANGO EN PARÍS

 

Cuando nació su piel era tan suave como un pétalo de lisianto. Era la flor predilecta de su madre, por eso decidió bautizarlo con el nombre de Lisianto, a su primer y único hijo. El obstetra sudaba la frente, el bebé estaba entre cuatro vueltas del cordón umbilical y no había caso que aflojara, recordó la partera de campo, Raquel, ella untaba el cordón con manteca Sancor y se deslizaba con tanta facilidad que los sacaba con dos dedos.

El obstetra lo logró, cuando ya se estaba por poner contento, notó que el bebé tenía los labios violáceos y el resto del cuerpo rosado en demasía. Así y todo lo recostó sobre el pecho de su madre. Ella que había gritado tanto durante el parto, después lloraba despacio y con hipo. Le sacaron una porción de placenta por si algún día la necesitara. Su marido se desmayó y no había dios que lo volviera en sí. La trasladaron dos acompañantes terapéuticos hasta su casa. Cuando reaccionó su marido, tomó un taxi para conocer el bebé.

Lisianto se recuperó, tenía colores normales. La madre no permitió que le sacaran la queresa natural.

─Se le irá retirando de a poco, es el primer sobretodito que lo ayudará a la intemperie de su nueva vida fuera de mi panza.  

El bebé no lloraba nunca, más tarde se dieron cuenta que Lisianto era mudo. Los horrorizó que también fuera sordo. Para tomar la teta, la madre, debía untar sus pezones con manteca Sancor. El precio de la manteca aumentó en todas las góndolas. A Lisianto lo premiaron con no pagar manteca, para siempre.

Lo suyo no fue definitivo, empezó a murmurar cuando tenía hambre, luego lo hablaba, más tarde lo gritaba. Adiós Silantro el mudito. Sucedió otro milagro, cuando sus padres ponían música al mango, él  chillaba con desesperación y se tiraba mariposa contra el equipo. Y así dijo:

─No quero mósica, me delen los oídos.

Los padres para creerlo llamaron un pediatra.

─Es cierto, es un bebé perfectamente normal. Les va a dar trabajo, no es sordo y habla hasta por los codos.

Silantro estaba durmiendo, se incorporó en la cama para escuchar qué estaban diciendo.

Y cuando fue grande sacó de la heladera manteca Sancor y llamó a su novia.

domingo, 13 de agosto de 2023

ENCUENTROS DE SEGUNDO TIPO

 

   El Doctor Colescul recomendó internarlo. Pendenciero, manolarga y violaba mujeres jóvenes y viejas, la edad no importaba. Martín Loloco adicto al sexo, era huérfano y no apto para la cárcel, dictaminó el Juez de la causa. Una sola mujer presentó la denuncia, una entre treinta y cuatro.

   Dejó la vergüenza de lado para defender su buen nombre y honor. Martín Loloco fue dado de alta luego de ocho años. Con tratamientos no agresivos. Aprendió a respetar al prójimo y en el mientras tanto estudió psicología.

   En un lugar distante, en los suburbios de la ciudad, vivía una mujer solitaria que escribía por la única razón: darle placer a su imaginación. La señorita Marga Morgan llegó a publicar tres libros, comprados por sus padres, dos amigos de su infancia y cuatro desconocidos. Toda su familia eligió mudarse al centro de la ciudad, se desconocen las razones pero nunca más se vieron. En los principios de la vejez, le tomó una artrosis que no le permitía ni tomar una lapicera.

   Como no tenía tratos con nadie, llamó por el viejo teléfono de bakelita al psicólogo Martín Loloco. Marga pensaba que su situación física era producida por alguna deformación de su mente. El psicólogo Loloco se presentó en su casa con inmediatez.

   Cuando le abrió la puerta ella le pedía disculpas por el desorden que había en el cuarto.

   ─Marga disculpe mi conclusión, el desorden de su cuarto no interesa, yo tengo mi casa entera sin ningún orden y como vivo solo no me importa. La artrosis que la limita debe tener relación con algún episodio que haya ocurrido en su infancia o…no sé, usted me dirá.

   Ella le respondió desconocer por qué le sucedía lo de no poder escribir, la única actividad que le complacía.

   ─Mire, Marga, vamos a proceder así, yo le mando mi chofer una vez por semana, él la trasladará a mi consultorio y creo que podemos dilucidar sus problemas, hablando en una relación psicólogo que soy yo y paciente que es usted. Esta atención será totalmente gratuita. Quiero que sepa, é leído sus tres novelas y la admiro y respeto.

   ─No me diga eso, por favor, soy demasiado vieja para ruborizarme por sus elogios. Lo espero con ansiedad. Ojalá que me ponga las cosas donde usted quiera ponerlas.

   ─Qué sentido del humor y cuanta verdad hay en sus palabras, yo tengo debilidad por ponerla, es como su artrosis, no puedo detenerla.

sábado, 12 de agosto de 2023

ÓLEOS

 

   Se conocieron a los catorce años. Alberto vivía en La Plata y estudiaba derecho. Su novia María, vivía en Mercedes mientras su prometido vivió un tiempo. Se conocieron en una exposición de pintura. Era la chica más linda del pueblo, Alberto tenía cara de turco y sus ojos eran dos brazas. Cuando se fue a estudiar iba a visitar a María. Habló con su futura suegra, Clarita.

   ─Le pido por favor, Clarita, no quiero que su hija salga de esta casa, excepto para ir al colegio y que usted se encargue de llevarla y traerla. Es casi una niña y ya es codiciada por todos mis amigos y conocidos.

   ─No se preocupe, Alberto, cuidaremos de ella y olvide sus celos innecesarios.

   La boda se produjo el primer día de Junio. Alberto no se había recibido todavía. Ella era una geisha, tenía una voz queda y pelo color trigo con rizos naturales. Usó el traje de casamiento de su madre, sus hermanas le realizaron algunos arreglos, su cintura de avispa las hizo ver en figurillas para hacer tal trabajo. La cola tenía tres metros de largo y el tocado era de su abuela.

   Alberto usó un frac negro y el bulto era tan notorio que lo pegó a sus piernas con cinta adhesiva. Su mujer era profesora de anatomía, en un bachillerato nocturno. Alberto estudiaba todo el día y muchas veces no le dirigía la palabra. Algunas noches hacían el amor, pero él se quedaba dormido antes de empezar.

  Había un pintor debajo de su vivienda que dejaba de pintar en cuanto ella salía y le hablaba elogiando su belleza. La convenció de hacerle un retrato.

   ─Aquí hay calefacción y no pasará frío, quiero pintarte desnuda y que tu pelo suelte ese rodete y tape tus partes pudendas.

   ─Pero seguro será que me de vergüenza ─dijo María.

   ─Eso no debe preocuparte sé cómo hacer que una modelo se relaje y que mis pinceladas te acaricien. No hay que tener miedo el miedo paraliza. Las sesiones serán de cuatro horas con alguna interrupción para comer o tomar lo que quieras.

   ─Mis días son todos libres, las noches no, si querés vengo mañana.

   ─Si podés venir a las ocho sería perfecto.

   Al día siguiente apareció María, el pintor la recibió con un café y le dio indicaciones posturales, en la quietud que debía tener. Se quitó la ropa tras un vestidor y apareció desnuda cubierta con su pelo espeso.

   La terminación del retrato llevó quince días, durante ese tiempo el pintor no sólo usó sus pinceles sino también sus manos hasta que María no dio más y se doblegó ante los pedidos de esas manos. Cerraron el local e hicieron lo que tenían ganas de hacer. Luego fue todos los días menos los fines de semana.

   ─¿Vos sabés María que al pintor de abajo lo encontraron muerto? Yo lo vi, estaba sentado con una paleta que le colgaba del hombro y tenía sangre, mucha, no era pintura, seguro.

   María se desperezó y le dijo soñolienta y bostezando:

   ─Habrá sido tu imaginación, querido.

viernes, 11 de agosto de 2023

DE BRASIL A INDIA

 

   Sacó un pasaje para India. Que a nadie se le ocurra viajar con una mujer embarazada, por eso la dejó con su hermana.

   La chica que le expendió su pasaje, se equivocó y le vendió uno a Brasil.

   ¿Qué tendrá que ver un país con el otro? Le anuló su expectativa, aquella confusión pero no le dijo nada porque era joven y nueva (se notaba).

   Quería asistir al concierto de Ravi Shankar, sus hijos y amigos acompañados por sitar, violín y un músico japonés que aportaba shakuhachi, flauta japonesa, koto y cítara. Tenía sus entradas sacadas con anticipación.

   Estaba ansioso de conocer la ruta de Goa, Katmandu y Sri Lanka. Se viajaba a dedo y había drogas maravillosas que permitían ver un paisaje sorprendente. Todo hipones con mochilas chicas.

   El Ganges, un río con cadáveres que flotaban, igual si se lo bancaba pensaba nadar en aquel río, había sectores con botes encargados de correr a los muertos para poder nadar o bautizarse. Todo aquello se lo perdió.

   Bajó en Río de Janeiro, huyó de tanta gente y se fue al Buzios de los setenta, en un transporte destartalado que en aquel tiempo era la única forma de llegar. Era el puro morro, con casas de pescadores blancas con puertas y ventanas azules.

   Alquiló una cabaña por monedas, contrató una mulata joven para limpieza, preparación de comidas y lavado de ropa. Apenas tres mudas llevaba. Su nombre era Clareta, tenía un culo bamboleante y unas tetas redondas firmes y tentadoras. Clareta le acercaba la clásica feijoada con arroz y un pescado crocante.

   Cuando comía le apoyaba las tetas en los hombros y él se calentaba cada día más. En especial cuando ella se ponía de espaldas para lavar los cacharros. Un día la tomó por culo y se la cogió de pie, mientras le apretaba las tetas y ella gemía como gata en celo. Lo llevó a conocer las mejores playas, de noche se bañaban desnudos y era un placer mirar la luna y las estrellas haciendo la plancha.

   Encontraron un pozo de tamaño ideal para tomar un baño donde sólo se alcanzaba ver desde el mar sus cabezas. Pasaron a unos metros de distancia, tres canoas de pescadores, reconocieron a Clareta y les gritaron:

   ─Le vamos a contar a su esposo…

   ─A mí no me importa, si él hace lo mismo con mi hermana…

   La mejor playa era acedinha. Contaba con un frambuaiá de flores naranjas y un banco deteriorado que venía muy bien para mirar el horizonte. En aquel tiempo no había argentinos, esa era otra de sus virtudes, no hay nada peor para un argentino que encontrar otro argentino.

   Le pidió a su padre, esclavo de Buenos Aires si no le podía mandar dos pasajes a India. Lo beneficiaba ser hijo único con padre rico. Recibió los pasajes de inmediato.

   Clareta saltaba, corría, lo abrazaba y le agradecía como sólo ella sabía agradecer.

   Llegaron al concierto de Ravi Shankar y viajaron a Goa. India los hizo sentir tan cómodos que decidieron vivir ahí. Llegaron a ser profesores de yoga y de eso vivían.

   Bueno, se me terminó e cuaderno, dejo aquí.

jueves, 10 de agosto de 2023

GENEROSIDAD

 

   Yo que estoy viva, hablé con mi tía Ema, muerta antes de cien años.

   ─Como sos mi nieta preferida, gracias a la madre del petimetre Juan Manuel de Rosas, fue obligado por su esposa, doña Encarnación a brindarle a su mejor amiga diez mil hectáreas en Tandil. Dos mil en Chascomús, dos departamentos en puerto madero y veinte casas chorizo en La Plata.

   ─¿Y por qué a mí? Si somos un montón.

   ─Es verdad, un montón de sinvergüenzas con dotes nauseabundas, para cualquier gobierno que ellos esperaban con ansiedad y así empezar a robar. Te harás cargo de inmediato de mis propiedades y como agradecimiento me gustaría que contrajeras nupcias con un amante mío de hace algunos años, que si sigue así te hará muy feliz. Se llama Juan Domingo Caparrós y tiene apenas ochenta y tres años.

   ─Pero Ema, yo tengo dieciséis años recién cumplidos, o sea que nuestro matrimonio, no creo que se consume. Me caso para darte el gusto, no es el mío, está demás decir que seguro que su miembro no se le para.

   Para las nupcias, Don Caparrós se confundió y pretendió casarse con un monaguillo, yo lo tomé del brazo y lo puse al lado mío.

   ─Queridita disculpame, los casamientos me confunden.

   Yo iba todas las mañanas a despertarlo con mates calientes, hirvientes, a propósito para que se quemara, no pudiera comer más nada y se muriera de inanición. Mi objetivo era que sucediera de una vez.

   En una oportunidad me subí al molino grande, él estaba afuera, yo lo saludaba y el viejo me pedía:

   ─Bajate de ahí o te voy a buscar.

   Subió como podía y cuando llegó casi sin darme cuenta, lo empujé. Cayó en el tanque australiano y se partió en mil pedazos. Los peones se ocuparon de juntar lo que encontraron. Faltaban algunas partes que los perros se los llevaban para comerlos.

   Yo promoví que se incinerara lo que quedaba. Desde el extremo del humo negro, la tía Ema me habló:

   ─Yo en tu lugar habría hecho lo mismo, te sugiero resarcirte con el monaguillo que vive en la iglesia, dicen que es el mejor amante de esta pampa sin horizonte. No tengas hijos, en general son para problemas. Te voy a visitar cuando pueda, seguro que tendrás cosas sexointeresantes para contarme, ja…ja…ja.

miércoles, 9 de agosto de 2023

EL PRESAGIO

 

   —Mire Don Antonio, con todo respeto le digo que ser prestamista, es un oficio de alto riesgo económico. ¿Y si un prestado no le devuelve? Porque el desafío que a usted le complace es que suceda sin firma, de palabra. En este tiempo la confianza dejó de existir. Un ejemplo, antes se escribían con h, un montón de palabras. Ahora no. Antes se decía Septiembre, ahora se aprobó Setiembre. Suena mal, es necesario. Obscuro, ahora es oscuro y mil ejemplos que no vale la pena nombrar.

   Mi hija eligió un marido que no es malo, porque se la banca, pero cuando me da consejos, pienso que merece tener como esposa a la histérica de mi hija.

   Yo soy prestamista y nos soliviantamos, porque él es presagista. Cuando le presté dólares a mi propio hermano, el más ambicioso, le conté, pero se trataba de mi hermano.

   —Don Antonio, tengo el presagio que nunca le devolverá un peso.

   Y sucedió así, tenía un presagismo que le envidiaba. A mí me duele presagiar tan acertado, pero sucede.

   —Cuando me casé con su hija, era una geisha, luego una amiga, más tarde una compañera de pieza, ahora es un cocodrilo. Se lo digo sin respeto, porque considero que debió prevenirme, aunque no tenga el Don de presagiar. Usted es un simple Don Antonio.

   Yo soy nieta del prestamista, e hija del presagista. Pedí prestado a mi Abuelo, una cifra importante y él sin preguntar, dijo que era un regalo.

   Mamita querida enfureció. Justo cuando partía se metió en el Aeropuerto y de su boca a los gritos, salieron sapos y culebras, que una hija como yo no merecía. Mi Padre esperó mi partida, me abrazó y acomodó mi sombrero.

   —Patricita, anoche tuve un presagio, y vos sabés que menos con tu Madre, siempre me funcionó. Vas a encontrar un lugar en el mundo tan soñado, que te vas a pellizcar finito, para ver si es verdad. Ése será tu sitio, tendrá una casa soleada, un paisaje, un mar transparente y gente solidaria que te apreciarán por lo que seas, no por lo que tengas.

    Me puse de la nuca, cuando por la ventanilla del avión, vi cómo Mamita querida le mordió un brazo entero y se quedó con el brazo, dentro de su enorme boca de cocodrilo.

   Papá me llamó a los dos días, para decir que le pegaron el brazo, con pegamento y que tuvo el presagio que mataría a su mujer. 

martes, 8 de agosto de 2023

BLACK

 

   ─¿Y por qué culpable, siendo inocente?

   ─Porque es negro.

   Todos los chicos jugábamos con él. Inventaba cosas divertidas, como ponerle chicles masticados en la silla de la maestra o el pié al mejor alumno cuando pasaba a dar lección.

   Una vez le rompió la nariz a su padre blanco, por dejarlo en penitencia. Recibió cuatro latigazos que lo dejaron sangrando.

   ─¿Nadie le dijo nada por hacerle perder sangre?

   ─Y no, porque es negro.

   Lo consideraban un bastardo molesto, se acercaba a las chicas lindas y ellas huían, ninguna lo quería cerca.

   ─Pero por qué!

   ─Porque es negro y seguirá negro.

   La madre lo dejaba dormir cuatro horas, lo despertaba con tres mates y pan viejo. Luego le decía que se fuera a pedir limosna en las esquinas de los bancos, por ahí algo le daban, pero la madre lo castigaba cuando volvía con tan poca plata. Se enojaba y le preguntaba:

   ─¿Por qué tan poco?

   ─Yo no tengo la culpa de ser negro, a los negros no nos quieren ver ni en figuritas.

   ─Tuve una gran idea, tu padre tiene un trabajo para vos, en realidad es un deporte, como sos alto y bastante buen mozo vas al club de la esquina y empezarás a jugar al basket. Seguro que saldrás ganador, si la metés con la mano. Vas a entrar en las finales, recibís el premio que es mucha guita. A las chicas les vas a gustar, saben que los negros tienen miembros mucho más grandes que los blancos. Y si encima salís ganador, conseguí alguna rubia, aunque sea teñida no importa. Fijate bien que provenga de una familia adinerada, no la dejes embarazada, mejor casate. Vas a tener una fortuna que te podrá mantener a vos a tu padre y a mí. Es lo mejor que podés hacer por criarte tan bien. Vas a ser tan famoso que van a pensar que sos blanco.

lunes, 7 de agosto de 2023

LÍDER DIFERENTE

 

   Varias aulas tenían horas de clase, con el Profesor más alegre, histriónico, creativo y además con talento. No existía faltar al Colegio, a los que le dolía la cabeza, los agarraba de los tobillos y los tenía tres minutos perpendicular al piso y chau dolor. Al principio era un mareo placentero y después nos curábamos. Hacíamos quinta y los frutos y las hojas sustentaban un almuerzo nutricio.

   Teníamos turnos para limpiar la cocina y otros se encargaban de los pisos. Prescindíamos de Portera. El Ministerio de Educación lo premió con una medalla por su invención del libre albedrío pedagógico. Abolió las notas, todo teníamos siete.

   Los fines de semana lo extrañábamos, eran sus días libres, para estar con su novia.

   —¿Vieron los ojos del Maestro Tupac los lunes?, los trae entornados, la novia debe ser más jodona que él.

   Habla por celular en el recreo y es ella, porque se escucha: “Sí amor…, te lo juro, amor.” Todos dedujimos que la novia de Tupac, se llamaba “amor”.

   Hace tres años, él empezaba las clases llorando y no se podía detener. Todos estábamos tristes. Tupac no comía ni dormía, dedicaba el día entero a llorar. Fue la Directora y le preguntó qué le había sucedido.

   —Mi novia me dejó y este dolor me hace llorar día y noche.

   A esa altura no podía contestar, sólo lloraba. Como no dictaba clases, el Ministerio de Educación hizo saber que ese año lo dábamos por perdido, eso decía el Protocolo.

   Nosotros íbamos igual al Colegio, leíamos nuestros libros, unos a otros, dábamos exámenes frente al escritorio vacío y nos poníamos siete a todos.

   Un día de sol nos sorprendió, entramos a las aulas y el agua nos llegaba a las rodillas. Tardamos en darnos cuenta que no era una cañería rota como todos supusimos. Con el agua a la cintura, estaba Tupac, de sus ojos provenían lágrimas, con la fuerza de dos cataratas, quisimos sacarlo de allí.

   De a poco las lágrimas mermaron, Tupac se puso de pie.

   —Ahora les doy la primer Clase, necesitamos todos los secadores que tengan en cada casa. Nos van a quedar las columnas y los brazos, hechos pel…digo cansados.

   Mientras él pasaba el secador como un campeón de secado, hablaba solo, era natural después de tanto silencio.

   —Esa zorra de mierda, las cosas que me hizo pasar y yo le decía amor, a la traidora que se fue sin avisar y me hizo quedar como un boludo. Lloré hasta que me sequé y ahora quiero tomar toda el agua del mundo, para poder olvidar y a la turra putarraca, que se vaya a recagar.

domingo, 6 de agosto de 2023

VOYERISTAS

 

   Olvidé qué píldoras eran por la mañana, una la de vivir, otra era una masa en la nuca, había algo convertido en veneno, por si decidía morir dormido. Corté por lo insano, todos dicen que estoy loco y como seguía sin recordar, tomé una de cada una, menos la de dormir para morir. La locura potenciaba mi inteligencia y tenía una visión planisférica del desastre humano. La moral agonizaba. Una pareja practicaba su primer sexo. No tenían casa propia y fueron a vivir con sus Padres. Las habitaciones tenían una separación de espejos. Al otro lado del espejo, era vidrio transparente, los viejos asistían a las prácticas sexuales de su hija e invitaron a los Padres de su yerno. Temblaban de espanto y comenzaron a vender entradas para los parientes secundarios, tíos, abuelos, primos, mayores de dieciocho años y al Personal de Servicio, a cambio de no pagarles sus sueldos. Éstos últimos llevaron a sus niños, vivían en la misma pieza, los chicos ya estaban al tanto de todo.

   —Nosotros no hacíamos esas cosas, la primera noche de bodas, yo tenía un camisón con un agujerito por delante y mi marido también, un camisón con agujerito y gorro de dormir, mi camisón tenía otro agujerito atrás, mi Madre aconsejó no usarlo, porque me haría ver las estrellas…─testimonió la Abuela con horror.

   Luego dijeron los Padres:

    —Nosotros sí éramos nudistas en ese momento, pero yo iba abajo, mi marido encima. Él hacía dos o tres pulsiones y terminaba, siempre me quedé con ganas de algo más, él se dormía de inmediato y yo pensaba que debía ser así. Hace años que ya no…ni sé cuántos.

   Un tío viejo relató que le gustaba rasgar las ropas de su mujer, era un hombre grande cuando se casó, luego de ver a su mujer desnuda, olvidó qué debía hacer y le gritaba que no fuera descarada y se vistiera. Mientras, los chicos parecían equilibristas del Cirque du Soleil, giraban levitando, confundían los orificios del cuerpo y todo les complacía. Los espectadores se dormían y los novios seguían sus prácticas exóticas.

   Los únicos que permanecían despiertos eran los hijos del Personal de Servicio. Masturbación colectiva de los niños, bajo las frazadas.

sábado, 5 de agosto de 2023

TANTO JODER!

 

   —Dame un abrazo, Quintina, más fuerte, gracias Quinti. Hice todo tu itinerario, vi y viví maravillas. A las cosas terribles les di vuelta la cara.

   Me dan ganas de decirle que ella siempre fue así, pero tengo deudas del corazón, sería bueno palmearle la espalda y pellizcarle los cachetes.

   —Choli, sabés que estoy sola, al Padre de mis Hijos lo mataron en Angola, a los chicos también. No llores que yo lloré por vos. Casi me vuelvo loca, elegí un camino entreverado, difícil, pero el dolor se transformó en odio. ¿Te acordás que no pensaba volver a esta patria pisoteada? Cambié y no sabés cuánto.

   Ahora me va a decir que votó y me voy a cagar de risa.

   —Después de enterarme por amigos, conexiones y fotos y videos, material del bueno, supe del Bizco y la Estúpida, el desfalco a todo un País. Llegué para las elecciones, voté a Marqui, como toda persona de bien, sin esperanzas, para oponer. Resultó que el Príncipe Idiota nos hace pagar la deuda que dejó la Perra, a todos nosotros. Las barbaridades que ya sabés, Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, dan vergüenza ajena, tristeza y no existen, perversión y bueno, detalles tan gritados y sabidos, que no hablaré.

   Me mira con ojos de vaca muerta, pero sabe, sabe todo. No es capaz de echar una buena puteada a tanta putada. Tiene miedo de mí. Qué lo parió, si hay miles de cosas para tener miedo.

   —Choli, necesito un favor enorme, te fue muy bien económicamente, no necesitás explicar que fue genuino. Quiero alquilar los dos pisitos que tenés frente a Tribunales, el que está paralelo al Congreso y ese alto que da a la Rosada.

   Esta Quintina se piró, tiene cojones la guacha. No le puedo decir que no, pero sí preguntarle para qué los necesita.

   —Tenés suerte, Quinti, están desocupados, a la gente no le interesan esos lugares aledaños a la inmundicia. ¿Para qué son?

   Yo le cuento, ella pasó por todo y jamás abrió la boca. Choli es una mina de ley.

   —Vivo con cinco tipos con ideología, entrenados en Turquía como francotiradores, hay elementos con alto poder de detección. Yo sé tirar, aprendí en Inglaterra, entonces somos seis. Los días elegidos coinciden con tu cumpleaños. Son regalos por todo lo que pasaste en los 70 y porque ya no hay más caminos.

   Me imagino el final de su discurso, siempre tomó por el lado más bestia de la vida. Soy la más indicada para…¿pero para qué…?

   Fue Lunes, Martes y la semana siguiente, agujeros en la nuca a los más corruptos de segunda línea, a los de tercera línea, testaferros, apropiadores de tierras vendidas a los gringos. Los de primera, Quintina es muy ordenada, a la Estúpida Perra Ladrona, ¡Justo el día de mi cumple! Y sin querer una bala rebotó al Príncipe Idiota. La violencia engendra violencia. El año que viene, la violencia engendrada, va a parir sola.

   Quintina y sus muchachos se trasladarán a Medio Oriente, o donde sean necesarios. 

viernes, 4 de agosto de 2023

PATER NOSTER

 

   Las abandonaron en la puerta de un Convento. La Madre Superiora decidió llamarlas Martirio y Jesusa. Ella consiguió Nanas para alimentarlas con leche materna. Más tarde las mandaba al Asilo de enfrente, para que hicieran el Colegio Primario.

   Pero esta buenaventura tenía un reverso. Martirio y Jesusa, eran llamadas a las cinco de la mañana con una taza de mate cocido y una galleta dura. La Madre Superiora, que era una santa, había fallecido. Las chicas limpiaban el piso de todo el Convento, de rodillas y sin dejar mácula.

   Todas las sábanas eran lavadas por Jesusa y Martirio, después de las coladas las tendían al sol, en filas interminables. 8.30 cruzaban al Asilo. Eran inteligentes y tenían diez en todas las materias. Muchas veces no se las consideraba por ser huérfanas. Estaban obligadas a asistir a misa. Trataban de retirarse antes, porque curas y monaguillos las tocaban.

   —Están creciendo las guachas ─decía el cura más viejo.

   —Algún día, cuando las monjas duerman profundo, tenemos que aprovechar ─calculaba un cura nuevo─ son lindas, limpias y tiernas. Si les nombramos el castigo de Dios, ante sus seguras negativas, aceptarán cualquier cosa.

   Las monjas del Convento y las del Asilo, hacían de cuenta que las niñas no existían. Sus notas nadie las miraba, ni las elogiaban. Jesusa y Martirio, sabían de los curas abusivos y presentían lo peor.

   Jesusa decía:

   —Nadie nos va a salvar.

   Martirio callaba y trataba de pensar cuál sería la mejor salida. Jesusa era devota de San Jorge y el Dragón, miraba la escultura y la espada que brillaba cuando daba el sol.

   Antes del amanecer se escucharon pasos entre pastos y mosaicos, entraron dos encapuchados. Las dos tiritaban de miedo.

   —Apretá los dientes, Jesusa y cerrá los ojos, esto lo arreglo yo, ya verás.

   Cuando los pecadores se abalanzaron sobre ambas, Martirio tenía la espada de San Jorge y los atravesó a los dos de lado a lado.

   La monja que las despertaba para la limpieza, preguntó qué había sucedido y Martirio contestó:

   —No se asuste, Hermana, fue la mano de Dios, las dos lo escuchamos decir: “Ésta es la sangre de Cristo…”

jueves, 3 de agosto de 2023

QUÉ TUL?

 

   —Roldán, quiero el Expediente Sorti contra Morales.

   —No hay más Expedientes, todo se pasa a Internet.

   —Roldán, se está subestimando nuestra tarea, el papel escrito da seguridad a la investigación y los resultados o búsquedas.

   —Dr, permita que lo contradiga, la inmediatez de los sistemas tecnológicos, hace que cualquier resolución, interdictos, postergaciones, lo solicite en su computadora, que no está exenta de un mentiroso: “no hay señal”, pero finalmente Ud encuentra lo que busca. No tiene que esperar tres meses para una respuesta somera, pueden faltar papeles húmedos, pegados.

   —Momento, Roldán, me jubilo dentro de tres meses, Sorti contra Morales fue un caso complicado. Mis contactos, hombres de bien, que ya no quedan, los descubrieron en el toilette de las damas corruptas, por fin encarceladas, los expedientes que solicito se encontraban en un pilón deshecho, dentro de un inodoro. Los fui a buscar en persona, con el Ordenanza, para que metiera mano y los sacara. No había nada.

   —Tengo un buen argumento, todo el papelerío, fue incendiado y la gente de manos sucias, ha hecho desaparecer, aquello que comprometiera su mal nombre y olor. Dr, créame, es así.

   —¿Sabe qué pasa, Roldán?, Sorti y Morales depusieron su enemistad, manejaban fortunas incalculables. Ambos murieron en un desgraciado accidente, ninguno tiene parientes. Yo le propongo, Roldán, que vayamos haciendo un trabajo detectivesco, imagino dónde se encuentra esa fortuna y soy de imaginar bien. Si Ud me ayuda, vamos fifty fifty.

   —Cómo negarme, Dr, he estado toda la vida a sus servicios, incluso puedo hacerlo solo.

   —Ud sabe, Roldán? Siempre aprecié su obediencia debida, pero para estar seguros del punto final, hagámoslo de a dos.

miércoles, 2 de agosto de 2023

LA DEVOLUCIÓN

 

   —Es el primer jazmín que salió, te lo traje en un frasquito con agua, si querés apóyalo en el escritorio, si no ponelo en tu rodete. Te invito a comer a las 21hs, si veo el jazmín en tu pelo, es que aceptás. Nada de cambiarnos, vamos como estemos. Así notarás que no es una redada para otra cosa, que no sea charlar.

   —Por eso acepto, no me gusta hacerlo con hombres casados y vos sos casado.

   —Bueno, Acacia, es una salida inocente.

   —Tu mujer dijo que sos un hombre sin mácula, fiel hasta el fin, espero no manchar con rouge tu camisa, es una broma, ja, ja!

   La maldita llama a todas mis Secretarias, se hace la amiga y si se entera de algo, me lo dice con soberbia. Debo despedirlas. Me da tanta pena, ellas aceptaban, por temor a perder su puesto. Soy un cretino, no me lo perdono. Con Acacia fue distinto, me enamoré como un pendejo, nunca tuvimos sexo. La maldita de mi mujer, no creyó mi historia.

   Estaba en mi computadora y un repentino mensaje: “Su mujer, Rosa María, salió con todos los hombres que eran de su agrado, y no para jugar a las figuritas. Le paso por celular los mensajes de su mujer, hay llamadas perdidas, todas tienen respuesta.”

      A él se le nublaron los ojos, los años juntos… El dueto ignorado. Los perdones falaces.

   Salió de la Oficina, dejó el sombrero, las carpetas, el sobretodo, caminaba sonámbulo, la memoria se le perdía a cada paso. No percibió el sonido del tránsito, el peso de las ruedas pasaba por su cuerpo. Sintió alivio.

martes, 1 de agosto de 2023

SE TRABAN

 

  El señor Watson, ocupaba un cargo de alta jerarquía en la sucursal principal de Western Union. Salió de su casa temprano, trabajaba tiempo completo, como sus subalternos. Llegó en un Cooper negro, lustrado al espejo perdido. Supervisó documentos para su reunión agendada, a mitad de mañana.

   Era concentrado y autoexigente, el Sr Watson. Circulaba pensando cómo desarrollaría él su tema, sin el recurso de mirar los documentos, la mirada firme, la columna erguida y las manos sobre la mesa. Ese gesto daba sensación de confiable. Doblando en una esquina, se distrajo y el Cooper le dio un golpe seco y fuerte a una moto, que conducía una chica de mensajería, de unos dieciocho años.

   El Sr Watson no se detuvo, por el contrario, aceleró para llegar puntual a la reunión. Dejó el auto en el último piso del building. Tomó el ascensor, se miró en el espejo, estaba blanco transparente y le temblaban las manos y las piernas, se le deslizaron papeles al piso. Trabó el ascensor, buscó la píldora para estados paranoicosos, la tomó sin agua, se atildó, hizo tres respiraciones profundas y bajó del ascensor. Alguien que esperaba dijo:

   —Este ascensor se traba a cada rato, ¿Nadie lo arregla?

   El Sr Watson se mordió el labio inferior para darle la razón al comentario sobre el ascensor. Dentro del recinto dio el saludo de rigor, todos lo miraban estilo “Tiene la palabra”. El Sr Watson hizo una exposición tan impecable y promisoria, que más que una intervención, fue una conferencia. Hubo sonrisas beneplácitas y palmadas de felicitación. Se despidió con rapidez, adujo tener otra reunión en breve. Esta vez usó la escalera, no fue a buscar el auto. Tomó un Uber hasta su casa. Era invierno y estaba empapado, de pies a cabeza. Tomó un baño de inmersión para estabilizarse.

   Salió en televisión, diarios, revistas, todos los medios de comunicación informaron como noticia principal del día, que una joven falleció luego de ser embestida por un auto veloz, nadie alcanzó a ver, hubo un testigo que dijo que era de alta gama, pero no dio tiempo a ver ni de qué color se trataba. El cuerpo de la joven, Sara Genoveva Virtual, sufrió una hemorragia terminal. El Sr Watson salió temblando de la bañadera. Se puso su bata inglesa, tomó asiento en el living.

   A las dos horas tocaron el timbre, eran tres Policías Federales, lo saludaron con cara de verdugos.

   —Sres policías, no fue mi culpa, la moto se me tiró encima, no atiné a nada, es más me pareció tan sólo un roce, por eso seguí, tenía una reunión más que importante.

   —Nosotros veníamos para anoticiarle que pasó dos semáforos en rojo y olvidó su auto en el building de Balcarce. Bueno, como Ud lo ha dicho, fue el autor del femicidio, deberá acompañarnos. Oficial, puede ponerle las esposas.