martes, 21 de abril de 2020

DISPARATES DEL ENCIERRO


   —hay tantas cosas para decir que mejor no decir nada.
   —¿Por qué lo vamos a ocultar? Vivamos con eso y pongámosle onda, de paso nos reímos, podemos armar la carpa en el fondo y escuchar al Vecino de atrás, que toca como Paco De Lucía.
   —Yo no tengo la imaginación de ustedes, mis salidas son al Super, a la verdu, escribir en mi cuaderno, intento arrancar de la birome una poesía y me salen cosas que no sé…
"Me trajo un reloj lujoso
lo rechacé.
Un pañuelo turco,
lo rechacé.
Detrás de él apareció
un Jardinero embarrado,
con una flor en la mano
para mí, la acepté
con distancia de día,
de noche, no sé"
   —¿Ves que es una gadorcha? 
   Hace dos noches, a las cuatro de la mañana, le doy una vuelta a la placita, tengo las piernas oxidadas. A esa hora duermen todos.
   Con las ventanas hermetizadas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

lunes, 20 de abril de 2020

POCOS PEROS


   —No veo mi parca, somos cuatro en dos habitaciones, pero los faltantes son tan frecuentes, que empezamos a desconfiar entre nosotros. Toda nuestra carrera juntos, pero alguno ya va a desertar.
   Se quejaba de las cosas que dejó aquí y estaba seguro que alguno de nosotros se las birlaba.
   —¿Pero te fijaste bien en tu placard? Debajo de tu cama encontré dos calzones de encaje rojo, hilo dental atrás y un corpiño con puntillas negras. Deduzco que traen minas cuando no estamos, habíamos convenido que en nuestro lugar, minas no.
   —Sos un hipócrita. ¡Mirá lo que tenés puesto!, mi parca, a partir de ahora sos un sospechoso y por favor, te lo pido, poné esa ropa de putita en la bolsa de basura.
   —¿Pero si la mina me los reclama? Por las dudas los meto en el lavarropas.
   —¡Ni se te ocurra, mirá si tiene ladillas!
   —¿Sabés que nuestros dos compañeros se rascan todo el tiempo?, delante de cualquiera.
   —Bueno, loco, nos ponemos a estudiar, leo yo.
   Aguanté dos temas y no di más, me rasqué a cuatro manos, bajamos a comprar comida y advierto que se pone lejos de mí.
   —Perdoná, me pongo lejos por las dudas, escuché que te rascabas todo el tiempo.
   —Pero ahora me molestan los huevos, no sé, tal vez de estar tanto tiempo sentados.
   El otro, desde su fuero externo, le preguntó: 
—¿Pica?    

domingo, 19 de abril de 2020

GOY


   Era extremadamente puntual, pero ese día me imagino que si no pudo, habrá sido por razones de fuerza mayor. Sin embargo, me extraña que no haya mandado ningún mensaje, pero su Mami, una Idishe Mame, de libro, lo amenazó con matarse si me seguía visitando, porque yo soy goy. Es capaz de haberle tirado su celular en el inodoro, pero con lo que cuestan, seguro que lo pensó.
   Él, a veces, trae puestos los mandatos de su Madre: “Cubrite un poco, si te voy a presentar, aunque sea eso, una mujer sin escote y recatada”. A mí no me gusta que me manden, pero él me gusta mucho, le haré caso. Miré el espejo y quité el maquillaje, me puse un pañuelo rojo. Pensé que era algo llamativo, pero a sus costumbres, seguro que les gusto, no me importa, mientras sienta esas cosas que él me dice.
   Pero que sea ante sus Padres, así escuchan a su hijo y los convence. Me llamó para que fuéramos juntos. ¡Pero cómo son los moishes! Cuando me vieron nos cerraron la puerta en la cara, y echaron llave.

sábado, 18 de abril de 2020

DIÁLOGO BREVE


   —¿Cuánto tiempo durará? ¿Vos qué pensás?
   —Te digo lo que pienso, pero ni se te ocurra venir de visita, que con dos tengo bastante.
   —¿Quiénes son, yo no los conozco?
   —Uno es mi Marido, que estamos divorciados y el otro es mi nuevo Novio. Ninguno quiere salir de casa, a mi Ex le dio por los celos y a mi Novio también, por eso no se van y por el aislamiento obligatorio, que los dejó varados acá.
   —Nunca me presentaste a tu Ex Marido y de tu nuevo Novio no sabía nada.
   —No te hagas la boluda, que vos cojiste con los dos.
   —¿Y vos cómo sabés? ¿Quién te dijo? ¿Por qué me difamaron?
   —La convivencia se hace infinita y al final nos contamos todo, ellos tomaron unas selfies, donde en una lo estás haciendo con uno, en otra con el otro y en la última con los dos.

viernes, 17 de abril de 2020

CABLES


   —Hola!, Rosita, por favor, no me hables se descubrió que el virus se transmite por el cable del teléfono y se contagia más rápido por internet. Tirá el celular o apagalo, pero no lo atiendas, los contagios son inminentes.
   —La pobre Beba, que vive sola, saluda por celular a sus veinticinco amigos. Después de comer abre internet, donde tiene doscientos sesenta amigos incondicionales y por la noche se hace el bocho con las citas programadas a las cuales después no asiste.
   —Rosita y me lo decís así? Vos sabés que mi vida de contacto con el mundo es la pura tecnología. Mi vida sexual era las películas porno de algún cable. Vos sabés bien que tengo mis órganos genitales suturados, pero era lindo recordar los novios de aquellos tiempos y mandarles fotos, de cuando una era adolescente y engañarlos con que una está tal cual.
   Beba se tiró en la cama a llorar y a decir a cada rato: ¡Pobrecita yo! ¡Pobrecita yo! Ahora no soy nadie, esto significa morir. Aunque se pueda salir a la calle, moriría de vergüenza por el aspecto que tengo, renga, con muletas y 85 años diciéndome al oído que me queda poco tiempo, ni sé para qué lo tengo, si sufro de agorafobia, ataques de pánico y catatónica en cualquier lugar.
   La voy a llamar a Nela para avisarle. ¡¡No!!, si le hablo me puede contagiar, ella que vive soñando que se va a casar, en su próxima cita concertada por internet, con un primo de Onassis.

jueves, 16 de abril de 2020

MI CHAPLIN PREFERIDO ME SALVÓ


   —Me obligaste, casi, a estudiar Derecho y lo que más hubiera querido era ser Dibujante. Los Abogados, el Abuelo no, el Bisabuelo tampoco, fueron un ejemplo. Por algo, al Dr Mendoza lo llaman Ave Negra, porque se alimentan de la osamenta, es lo único todavía no le comieron, al cliente desplumado con rapidez.
   —No, Mijita, estás equivocada. El que defiende lo que dice la Ley, es hombre justo y honrado, no tiene plumas negras, porque roza el vuelo de una paloma. Me avergüenza hacer ostentación de mi persona, pero yo soy así, por eso en casa entran más expedientes que dinero.
   Da pena su cara de hombre bueno. —Me anoté en Bellas Artes y saqué las mejores notas en el ingreso.
   —Me complicás, ¿cómo le digo a tu Madre?
   Yo le tendría que contestar igual que cuando le informaste que tenías relaciones sexuales con tu Secretaria, porque Mamá se negaba siempre.
   —Papi, aprovechá a decirle que estoy embarazada y me voy a vivir con una compañera.
   —Después no sé, Papá te necesito, teneme la mano. La Partera opina que mi parto será normal, normal le dice la bestia. Papá qué suerte que viniste, dame la mano así me siento protegida.
   En cuatro pujos salió el bebé.
   —Gracias, Papá, acercá tu oído que casi no puedo hablar.
   Dijo la Partera: —Sra, su Padre no estuvo nunca y su mano la soporté yo.
   Cómo son las personas. Todos me rodean de pie y yo acá, en este cajón, con mi mejor traje de Rhoders, el perfume de Brighton, la corbata de seda. La burra de mi Mujer, no sabe que en el encierro, las polillas se van a comer mi ropa. Mi Suegra mira satisfecha, mi pobreza siempre le dio náuseas.
   Fueron hasta mis Vecinos, para tomarse un cafecito y hablar de cualquier cosa, hasta llegar a las risotadas. Eso pasa por vivir en un barrio grasa. Vino el Padre Rozas, que en los sermones se basaba en la realidad y se indignaba con los políticos. Siempre le tuve afecto. Escuché la famosa voz interna: —Tendrás una estrella en el Cielo, podrás ver a tu Hija. Seguirá su vida libertina, la podrás ayudar. Ella misma te llamará. Igual con tu visión privilegiada, podrás enterarte antes que ella. Tu hija querrá que la acompañes a la plaza, para ver a tu Nietito. Le podrás preguntar cualquier cosa del Niño. Tu Hija te va a contestar y seguro, hablando sola, nadie más te va a ver.
   —Sra, tal vez esté distraída, pero charla sola, van a pensar que está loca.
   —Que piensen lo que quieran, yo estoy con mi Papá, que será mío para siempre.

miércoles, 15 de abril de 2020

MISTAKE


   Se me fue el autito y miro desde aquí, abajo del sillón, la pared de enfrente. Al medio está la foto de casamiento. Él la lleva del brazo y en los costados hay dos luces “que lo realzan”, dice Mami.
   —Entonces, ¿por qué no tengo un lugar en la pared, o acaso ustedes tienen coronita y yo no pertenezco a la pared?
   —Tenés razón, te saco la foto en tres segundos y la mando fotocopiar. Acá tengo un marco de ángeles de yeso. Olvidé lo que sucede, para hacer una fotocopia tengo que esperar más de cuarenta días, ¿conseguir una vidriería?, están todas cerradas. Encontrar paspartú, para el fondo, las librerías también estarán cerradas. Todo está cerrado, menos la boca de mi Marido que no deja de comer.
   —Mami, no te compliques, aquí tengo una foto reciente. Es de antes que empezara este kilombo. Estoy muy lindo y muy joven, pegado en una cartulina y el marco de ángeles lo completa. El orgullo de la familia, que soy yo, al lado de ustedes, según tengo entendido, si me ponen buenas grampas no me sacan de la pared.
   Mi Papi no me puede ver ni en foto, un día lo escuché: —Y si no es mi hijo, ¿por qué lo tengo que querer?, ni sabés de quién es, por ahí fue un corona que le transmitió el virus.
   Mi Mami lloraba, porque era peor, sí sabía quién era mi Papi, ¡uy!, era Abu, que se equivocó de pieza y no llevaba forro. Yo le voy a sugerir a Mami, un retrato con mi Papi Abu, para poner en la pared.

martes, 14 de abril de 2020

LA VITTORIA E NOSTRA


   —Srta Lívida, ¿usted se preguntó por qué sus cuentos los dedica casi exclusivamente al sexo?
   —Dr Bisel, le voy a tener que contestar gritando, si usted dijo que le hablara a seis metros de distancia…
   —No se haga problema, no se escucha nada, se fueron todos de vacaciones y no los dejan volver.
   —Dr Bisel, vengo para que me ayude, no puedo salir del tema, estar en mi casa, encerrada, escribiendo. !! Quiero cojer!!, con cualquiera, con un cartonero, con un pordiosero, con el portero, que si no es push up, tiene un bulto, estoy segura que sirve. Pero todos están en cuarentena. Hoy vi en el bosque de enfrente, dos que se revolcaban, casi cruzo y me meto en el medio. Pero yo respeto las reglas y volví a las teclas. Cuando usted me llamó para retomar, me pareció excelente idea, hasta pensé que usted estaba sin un mango.
   —También me afecta que el trabajo que estaba en vías de resolución, de cada paciente, con esta situación iban a culear, perdón, fue un furcio, a recular, pérdida de tiempo y espacio, alzheimerianos repentinos en los más memoriosos. Sentaba mal precedente como Psicólogo. Srta Lívida, ¿y si hacemos el precalentamiento de yoga? Póngase en postura y yo la sigo, no sé por dónde empezar.
   —Dr Bisel, por donde quiera, yo prefiero por adelante, no le hago asco a que me monte. Invento cosas cuando escribo. Soy suya, pero ojo, usted es mío. Vamos de una, ya calenté.
   —¡Allá vamos!, qué cosa, todas mis Pacientes quieren ya. Con lo lindos que son los prolegómenos. La tengo que curar y espero, para el pago, que abran los Bancos o los kioscos dedicados.
   —¿Puedo venir la semana que viene?

lunes, 13 de abril de 2020

A CAMPO TRAVIESA


   A 400 km, está mi hijo, me pongo paranoica si no lo vuelvo a ver. Los vehículos estaban prohibidos, decidí ir caminando con una mochila donde metí cualquier cosa, llevé el bastón de mi Abuelo.
   Caminé a campo traviesa, saliendo de noche llegué a los 300 km, los árboles me parecieron que se juntaban para mirarme pasar. Pasé entre los girasoles, la soja y el trigo. De día resultó más complicado, tenía que pedir permiso a los peones de a caballo. Rogaban que me mantuviera lejos de ellos y me indicaban caminos para cortar y eludir las rutas.
   Vieron mi cara de muerta de hambre y me trajeron salame, queso, pan y agua.
   —Ud quédese ahí, nosotros le dejamos los víveres en la tranquera, espere que nos vayamos y agárrese la bolsa en el alambrado.
   Ese comportamiento me dio ánimo para seguir. La brújula que llevé me orientaba, hasta que se la regalé a una Señora que me hizo empanadas y dos porrros de sus hijos.
   —Éstos no son de los que te duermen, éstos te van a activar.
   Me lo dejó en la tranquera y yo le regalé mi brújula, salió gritando que gracias, desde la puerta del rancho. Me acordé de mi Tío, que aprendió en la colimba, siguiendo la dirección con el mantra: “Apretando el paso, cerrando el culo”.
   Cuando llegué a la entrada de la Ciudad, vi que había luces de Policía y montones de autos detenidos. Yo sabía de un camino de cañas, que no tenía camino. Me caí un montón de veces, raspaban las cañas. Parecían las caídas de Cristo antes que lo crucificaran. Tomé por la 44 y todos siguieron lo suyo. Llegué a media mañana al depto. de mi hijo.
   Él siempre fue autoexigente y lo que se proponía, cumplía a rajatablas. —Madre, yo cumplo con la cuarentena y me cuido, no salgo a la calle jamás, ni hablo, ni toco. Tengo la casa forrada de alcohol gel y un preparado de spray con 70% de alcohol y 30% de agua. ¿Cómo se atreve a llegar casi hasta mí?, hágase responsable, vaya por donde vino, que Papá la debe estar extrañando. Ya nos vamos a ver, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, una vieja frase que en este momento optimiza.

domingo, 12 de abril de 2020

DE UNA VIDA MUCHAS VIDAS


   Yo iba al Taller de Teatro, él iba en el siguiente turno, era de baja estatura, tenía ojos celestes, a mí me gustaban más los anteojos que sus ojos.
   Una chica me dijo que él gustaba de mí. A mí no me ocurría igual, por sus manos mullidas con dedos cortos, me gustan los dedos largos, como de sacerdote o Poeta y que me acariciaran la cabeza, hacían cosquillas  que lograba llegar al estado alfa.
   Mi Vieja, cuando me peinaba, hacía doler y me quedaba en estado feroz indignada. Ella no me quería, ni se molestaba en disimular.
   —Me da tirria, nunca la pude aceptar.-Le contaba a mi Tía-.
   Me hizo un favor, aprendí el mundo yo solita y decidí vivir con un novio de dedos largos y ojos color roble.
   Él me enseñó todo de nuevo, como si fuera recién nacida. Y gracias a mi Madre, que me robó todos los sueños, aprendí a soñar con lo que hacía. Yo admiraba sus inventos y él aplaudía mis diseños. Cojía muy bien, el mejor de todos los que conocí.
   Cuando lo dijo de una vez: —Una mujer se enamoró de mí.
   Pensé claro, si él es para enamorarse. Y yo le dije que también. 
   —Me parece que no entendiste.
    Como si a una marioneta le hubieran cortado los hilos, así sentí los latigazos dentro de mí.
   Hice algo que no sé, estaba en la cama de un Hospital, sentí que mi Madre me tocaba la frente y controlaba el goteo del suero. Después me daba de comer.
   Cuando me dieron el alta me llevó a recorrer el mundo y en París conocí a un chico de baja estatura, de manos mullidas y dedos cortos, usaba anteojos, pero a mí lo que más me gustó, fueron sus ojos celestes.

sábado, 11 de abril de 2020

EL RECUERDO DE UN ROJO


   Tres minas de primera generación, no digamos “Ya sin chance por lo vieja…”, como dice el tango, pero por ahí andaban. Se podrían haber jubilado, la profesión más vieja del mundo. Lo menos que les debieran a cuerpos tan estrujados.
   —Lita, que no te agarre la angustia.
   Y sí, yo estoy igual. ¡Cómo nos costó encontrar este lugar, un minúsculo estar, somos tres y el beneficio de tres piezas!
   —Te quería consultar, Teti, cuarenta días sin un gil, ¿qué podemos hacer?
   Pensé que a lo mejor podríamos salir a levantar alguno. No quisieron saber nada. Ni con bolsas del super para disimular con la Yuta.
   —Es como ser sapo de otro pozo, éste es nuestro lugar, si no viene ninguno, nos quedamos y esperamos.-Dijo Lita-.
   —Y si los llamás cada uno al celular y los chantajeamos que les vamos a contar a sus esposas, seguro vienen. Si son todos, los hacemos esperar tomando un metro de distancia, total por acá no vive nadie y está rodeado de árboles, bien protegidos.
   Los que más las solicitaban eran peones de campo. Tuvieron una buena idea, poner una pantalla con películas porno. —Cosa que entren calientes y una no se tenga que poner a hacer el trabajo previo y nos dejen molidas.
   Tuvieron suerte, subió el nivel de clientes al cabo de treinta días. Mentían que iban a arrear las vacas, sacar los caballos para varearlos  un poco, pobrecitos.
   Y ésos sí que la guardaban en el colchón. Venían con el billete en mano, cual si fueran a comprar pan. Ellas se hicieron un buen dinero, en un mes les daba para viajar.
   Se vistieron de putas encubiertas, pero cuando llegaron al asfalto, la Yuta no las dejó pasar: 
—Vamos, chicas, vuelvan a su casita, hay diez de los nuestros que esta noche las van a saludar.
   Después siguieron los del Consejo Deliberante y último, la frutilla podrida de la torta, el Intendente. Gente rica que les gusta tener mucho, gastando poco.
   El Gobernador de Buenos Aires, pidió que estuvieran las tres para él. Nos hizo disfrazar de niñas y demás solicitudes vergonzantes.
   Las tres deseaban una cura del Coronita.
   Estaban llenas de moretones, latigazos, ojos piñoneros, ropa rota. Todos los rouges eran el recuerdo de un rojo.

viernes, 10 de abril de 2020

EL ÚNICO LUGAR PARA PAGAR


   No tenía con quién dejarme.
   —Me tenés que acompañar para hacer esas colas tan largas.
   Me puso una máscara blanca, guantes quirúrgicos y me confeccionó un traje con bolsa de residuos. Sentí que era poderoso, llegué a la puerta, me solté de su mano, ella me corrió con desesperación. Yo les ordené: —Mi Má tiene que entrar primera, porque anoche la rozó un aerolito y a lo mejor le dejó una coronita pegada.
   Adentro había más gente tomando distancia, hacían una fila caracolera. Buscaban sus papeles y el dinero. Me pateaban como si yo fuera una bolsa de residuos, nadie se percataba que era un niño inocente. Ni mi Má, tratando que le respetaran su lugar. Los grandes son malos y egoístas, te sacan lo peor que tenés, el odio.
   Usé mi superinteligencia y con mis guantecitos, que no dejaban huellas, comencé a sacar celulares de los bolsillos traseros de los pantalones, era fácil, se deslizaban sin que los dueños se dieran cuenta. Me quedé con ocho, los más lindos de última generación, retrataban, tenían What´s Up y grabador. Para mí y para Má, eran más que suficiente.
   Un señor, me llamó la atención: —Te vi robando celulares en todo el recinto.
   Tenía cara de mala persona. —Y yo lo veo con una corona virus que se le va para adentro.
   El señor salió de inmediato, se arrancaba los pelos, para quitarse la corona. Después me cebé y seguí con otros rubros, le robé la mochila a un niño menor que yo, me dio las gracias, porque pesaba mucho, claro, si estaba cargada con cuatro paltas y media docena de bananitas. Una señora, que en una ventanilla dejó la cartera en el piso, al medio de sus zapatos, se la saqué de una, tenía dólares, cuatro bombones, a esa me la metí en la panza.
   Y dando los trámites por cumplidos, mi Má me buscó. Una señora me señaló: —¿No será aquel niñito panzón?
   Mi Má, le agradeció, quiso llevarme a upa, pero yo pesaba un montón. Tomamos un Uber para llegar a casa. Mientras me sacaba la ropa, no podía creer la cantidad de cosas que había robado.
   Me abrazó fuerte y se emocionó.
   —Cuando crezcas, serás un ladrón de guante blanco.
   Me gustó la idea de Má, es una de las personas con más visión de futuro que cualquiera.

jueves, 9 de abril de 2020

CUARENTONA


   Mi Marido fue por dos días a Sierra de la Ventana. Yo me quedé sola, justo cuando empezó la cuarentena. Tenía pensado ir a lo de mi Novio, que nos vemos un tiempo acotado en horas libres de la empresa. Nos quedábamos con ganas de más. Soy hereje, lo llamé y me preguntó si estaba loca: —Hay toque de queda, te dicen todo el tiempo que no salgas de tu casa, es el único modo de no contagiarse. Así que desde ya, olvidate. Cuando todo pase nos matamos haciendo el amor, claro.
   Dediqué mi tiempo a lavar ropa atrasada, mirar películas. Hablar con mis amigas por teléfono, ¿“mis”, dije?, no, tengo una sola. Y me cuenta de sus hijos, lo que menos me importa de su precaria felicidad, debiera existir el divorcio de común acuerdo, en una amistad.
   Me regalaron un consolador acuático. No sé cómo está hecho pero me irrita. Empecé a usar mis manos, pero no vas a comparar, era un cuento de nunca acabar. Volví a llamar a mi Novio: —Hola Bichi, ¿no me podrás decir porquerías, así me caliento y que el orgasmo me llegue al techo?
   Se escuchaban voces de niños y la bruja de su mujer.
   —Mirá, es el momento menos indicado, estoy con gente.
   De bronca le corté en la oreja. Cambié de rubro, hice una limpieza exhaustiva, con desinfectante, hasta el último rincón de la casa, cosí botones, me corté las uñas de los pies. Fui al Super con barbijo y guantes, lo encontré a mi Novio, esa noche me llamaría.
  Le dije que no, mis órganos genitales estaban escariados por el  abuso, además esperaba por What´s Up, hablar con mi Marido.
  Se conectó, le vi la cara y sentí un aburrimiento morboso. Atrás veía una mina que le pasaba escasa de ropas y le hacía cosquillas, el descaro de ambos  me decidió a tomarme unas cuantas pastillas y dormir una siesta, equivalente a una noche.

miércoles, 8 de abril de 2020

MENTIRAS SATURADAS


   Los días eran templados, se andaba de manga corta y algún chaleco en la mochila. Era mi última posibilidad de pagar aquel impuesto en un lugar que lo aceptaba. La cola daba vuelta a la manzana y era la última cuando bajaron las persianas.
   Concurrí al día siguiente, madrugué para ser la primera en llegar, fui tercera, pero tuve que esperar que lo abrieran. Hacía un frío omnipotente y llegó sin avisar, escuchando una conversación domesticada que me hacía trepar el viento en la espalda y en el pecho.
   Pasar por ese martirio para pagar a este Gobierno de mierda que decidió que el corona virus termina a fin de mes. “No se puede vivir sin trabajar, el lunes que viene hay que concurrir y empezar”. Se llama Alberto, pero todos le decimos Aborto. Cómo van a pasar alarmas que te dejan sordo y unos autos con altoparlantes del tiempo de Tata y Mama, que no se entienden nada, mandan no salir de la casa y amenazan. A este país le encanta amenazar.
   —Y bueno, Señora, tenemos que cuidarnos.
   Le dije que tratara de explicar dónde conseguir las máscaras, el alcohol gel y los guantes quirúrgicos. Me contesta el estúpido argento:
   —Por eso es irresponsable la gente que no responde a lo elemental que están pidiendo.
   Las Farmacias permanecen cerradas y las abiertas no tienen nada de lo que necesitamos. El tipo que hablaba me lloviznaba saliva, tenía las manos mugrientas y las uñas más negras que el carbón. Pero están todos contentos, porque el lunes se termina, la imbecilidad es un virus que se expande más rápido que cualquier peste sin solución. Como éste que te bombardea con argumentos pelotudos y contradictorios.
   No hay que ser inteligente para darse cuenta que nos quieren llevar al muere.
   Tengo una diatriba que descargo con Aborto, quiere llenar sus valijas, a costa de nuestras vidas, porque es un flor de hijo de puta, igual a los que no nos dan nada más que el encierro. ¿Por qué no se van todos a la mierda?, manga de degenerados y la concha de su Madre, no me equivoco, a éstos los parieron por el orto. Por eso llegó el invierno, para matarnos de frío y hacerse cómplice de éstos…de aquellos…de los otros.

martes, 7 de abril de 2020

MANDUCAR


   Toma el tenedor bien de abajo, con un dedo apretando la sección de los dientes, se lleva un pedazo tan grande que apenas mastica y lo traga todo entero. Se puede ver su bolo alimenticio pasando por la garganta y un montículo que lo hace estornudar para adentro. Toma medio vaso de vino para empujar. Sentía ganas de clavarle mi cuchillo en la garganta, pero estaba toda su familia, que comían como él.
   Hice un comentario desplazado, sin agresión.
   —A Uds no les enseñaron a comer como se debe, me impresiona. Cuando terminan le pasan pedacitos de pan, hasta dejar los platos blancos, tienen una ventaja, no hay necesidad de lavarlos. Lo que dije fue una broma.
   Sentí el brazo de él apretando mi brazo y sacándome en vilo de la silla. Mis sobrinas, que las quiero como hijas, manejan los cubiertos con toda corrección, no levantan los codos y al terminar los apoyan cuatro y veinte. Aprendieron en la Escuela Británica, donde almuerzan todos los días menos el domingo.
   La bestia me tiró en un sillón, las voces de las chicas tapaban lo que me decía.
   —¿Vos qué te pensás? Yo te saqué del barro, tu distinguido Padre, quebró y te obligó a casarte conmigo. Nosotros somos ricos, hicimos nuestra fortuna laburando para cualquier gobierno de turno. Tu Viejo, sienta sus asentaderas y se sirve el té en vasos de whisky para aparentar. Yo le tengo que prestar guita y te usa a vos como emisaria. Ponen los dos cara de póker y después conversan en francés, ahí dejo de existir. Nunca nos invitan a su casa y sé bien cuál es la razón. No tienen sillas, ni vajilla, ni mantel.

domingo, 5 de abril de 2020

MI PÁ ES POLICÍA


   —¿Qué hacés aquí?, cerrá la puerta y andá a dormir.
   —Mami, ¿por qué a la noche vos decís “no” y Papi dice “vamos, dale”. Yo así no puedo cerrar los ojos, me quedo despierto.
   Me preocupan mis Papás, ¿será por la pandemia?, nunca se quieren juntar para no contagiarse, dicen que los viejos son un grupo de riesgo. Mami dice “no” porque es responsable y Papi la contradice, porque tiene ganas de peliar.
   —Papi, no te enojes, pensá que no hay que tener contactos y si vos te ponés encima de ella y te movés. Antes los espiaba por la cerradura, vos estabas contento y ella miraba para otro lado. Tal vez no esté enamorada, se cansó.
   El Padre no podía creer el testimonio de un chico tan chico.
   —Tu Madre se casó conmigo y siempre nos quisimos mucho e hicimos de todo para que nacieras vos.
   Por mí no se hubieran molestado, para estar siempre encerrado, podrían hacer toda clase de cosas, jugar al perrito, hacer caballitos, eso para mí sería divertido, como cuando antes me llevaban al Cine.
   Yo no le voy a contar a nadie, a mis amigos Jonathan, Nelson y Totín, sí les voy a decir y hasta los invitaría a una sesión, para mirar por el enrejado del aire acondicionado. Me da pena mi Mami, a lo mejor se quiere divorciar y no se atreve por mí o por mi Pá, que es bastante mano larga.
   Cuando desayunamos los tres, tiene los ojos violetas y si le pregunto, dice que es un nuevo Mickey Up. Yo le creo, porque le quiero creer, pero no porque lo crea.
   Papi se calentó y viene con el cinturón de hebilla grande, me da como si yo fuera un grande. Esto es insoportable, le voy a decir a Mamá, que se divorcie y la corte.

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AVISO

Queridos lectores:
                             El Domingo por la noche, Lunes a las 00., no aparecerá el cuento diario. Estoy complicada por la desorganización del Gobierno. Al siguiente día recomenzaré los cuentos.
(Debo pagar impuestos y no hay dónde. saldré a buscar la solución)
                                                          Un abrazo lejano de Patricia Medina.

sábado, 4 de abril de 2020

NACIMOS EL MISMO DÍA


   El primer día me habló con la intención de venir a casa. La invité y los silencios se pegaban a nuestros pasos reemplazados con whisky y el sonido del hielo. Pasó una semana, es hipocondríaca, no había explicación que bajara los niveles de su histeria. Ella los alentaba leyendo las noticias, cerraba la compu cuando me escuchaba bajar las escaleras.
   —Hoy cocino yo, una sopa liviana y compré una baguette.
   Vi su reflejo en el espejo, el nervio del ojo derecho le temblaba, no lo podía controlar, se caló los anteojos negrísimos, se pintó la boca y empezó a cocinar. Sopa de letras, las letras estaban crudas.
   —Vos me diste el caldo que hacíamos cuando éramos chicas. Le agregábamos pan. Jugábamos a la casita en la bohardilla.
   Se le cayó la charola.
   —Te prohíbo que digas jugar, ahora no es un juego, es ahora.
   No exagera, no le puedo decir “no exageres”. Tiene la cara tan joven, la han operado muy bien, somos iguales, siempre fuimos parecidas. Nunca nos casamos ni tuvimos hijos. Ella es Anestesista y yo también. Nuestra ideología fue aceptar la vejez, yo sé que es estúpido, pero hicimos un pacto. No nos fallamos a nosotras, fallamos al pacto. A las dos nos gustaba la sopa de letras, las baguettes y el cirujano que nos operó. Ninguna quiso y redujo el trámite, que él no lo propusiera a ninguna.
   Me miro en el espejo, me late el ojo izquierdo, la mesa donde tomamos la sopa tiene una sola charola. Miro enfrente y ella no está. Nunca estuvo. Tapo el espejo con el mantel, no soporto estar sola.

viernes, 3 de abril de 2020

COROLARIO


   —Mami, estoy cansado de estar adentro.
   Seguro que me dice: “Ayudame a pelar las papas”.
   Prefería ir a la Escuela, aunque la odiaba. Antes veía a mi novia de tercer grado, mucho más grande que yo, los chicos me envidiaban, me dicen que estamos en cuarentena, por si nos contagiamos, cada uno en su casa. Yo no les digo a ellos, que uno se mude y el otro que se vaya a lo del Tío, que ya la tuvo pero se curó.
   No me obedecerían, el amante de Mami vive al lado. Papi la tiene abajo. Parece que el nivel de libido no existe, no sé qué quiere decir, ¿alivio querrá decir? Esto sí lo leí en el diario: “La frecuencia sexual ha disminuido en su totalidad”, soy ignorante, como dice Papi y no me explica qué quiere decir, seguiré siendo un ignorante.
   Mami dejó de ir al lado y Papi dejó de ver a su amante, porque está varada en España.
   Se ponen curitas de las grandes, en la boca, para no pelear y ser un mal ejemplo para mí. Les dije que no gasten curitas, que se peleen, a mí me hacen reír, por lo menos es más divertido que el teleteatro que mira Mamá.
   Pasaron doce años y la cuarentena seguía, Ma y Pa tenían sus sesiones de terapia por What’s Up. Mamá se encerraba en el baño y la sesión duraba 40 minutos. Papá se encerraba en la cocina y hablaba por celular con la novia. He llegado a pensar que cojían por celular.
   Los adultos andaban catatónicos. Me conecté con mi novia y los dos entendimos lo que era libido y practicamos frecuencia sexual, indimenticabile y personalmente.

jueves, 2 de abril de 2020

VIAJÓ A ITALIA Y ESTÁ AQUÍ


   La Reina Federica Escurri VI, estaba viviendo en el sótano de un palacio, no abierto al turismo. Se habían prohibido las monarquías y Federica VI no se daba por enterada. Debajo de su palacio, mandó construir otro palacio.
   —Vos no entendés nada.-Dijo el Duque de Witer-. Nosotros estuvimos casados, después nos divorciamos y ahora nos casamos de nuevo. El palacio que hiciste (no lo había hecho ella, lo mandó hacer) tiene malas intenciones, como tu flia barbárica, son todos obreros con Corona Virus, atraviesan las paredes, leí que los ladrillos son el refugio de los bichos coronados. Aquí encerrados en el palacio subterráneo, nos vamos a contagiar nosotros, las Mucamas, el Cocinero, el Ama de Llaves y los turistas que vienen a visitar el palacio de arriba. No tenés piedad, te importan nada los ancianos, festejás cuando muere un niño. Lo único que tenés bueno son las tetas, al principio era tu única virtud. Ahora me da lo mismo, hasta los Sirvientes que antes murmuraban: “Qué pedazo de tetas tiene esta mujer, si las mirás de cerca, te olvidás de la cara”. Ahora deseaban cortarte las dos con navajas afiladas y a mí, por ser tu Esposo, me van a cortar las bolas. Ellos piensan que el Corona Virus es una fiesta mundial. Mandaron a cocinar comidas especiales, tus tetas a las brasas con mantequilla a la Sorbona y mis bolas irán a tu lado con crema de maní y patos trozados.
   Lo entendí al Duque de Witer, pero mis tetas son dos repollos cubiertos de tela, nunca tuve tetas. Mis Padres, judíos ortodoxos, me las cortaron de chica. En cuanto a sus bolas, los dos sabemos que no sirven para nada.
   —Cuando esta peste se pase, me mudo con la Cocinera al palacio de arriba y la voy a correr en bolas, por todo el palacio, no por sus tetas, que son normales, sino porque tiene las obras completas de Jorge Luis Borges.

miércoles, 1 de abril de 2020

EL TIEMPO


   —Un pato y un sapo, del tamaño de un gato. Levantate y vení a mirar.
   Yo estaba demolida, tomé un envión que me devolvió a la cama, miré mis pantuflas, se pegaron mis ojos, tenía más ganas de seguir durmiendo. Me asomé por la ventana y no estaban ni el pato ni el sapo, entonces lo miré con bronquitis, tenía las pupilas dilatadas y ojeras que oscurecían con los días.
   —Estás alucinando, tenés que ver un Psiquiatra, uy, me olvidé que nadie puede salir de sus casas, tratá de largar el alcohol, eso es lo que te hace ver cosas que no existen.
   Es mi enemiga como siempre, ama ser el personaje antagónico, no me cree nada y difama lo que digo por What´s Up, muestra el rictus de su boca amarga, que con la vejez parecen dos ríos que le caen hasta el mentón, son profundos, se le junta la saliva y le moja la blusa que era de nuestra Madre.
   Es tan patética, ojalá se muera hoy. Pero no se permitiría hacerme ese favor. “Dicen que los que dejan de pensar, comienzan a pensar todo lo que vivieron”.
   Preparaba el desayuno para ambos, me pareció que durante tantos días de encierro, debíamos respetar alguna tradición. La realidad me superaba y revertí la fuerza que tiene el horror, la transformé en galletitas caseras, con dulce de membrillo al medio y budín de chocolate, bañado en azúcar quemada, la receta era un secreto familiar.
   —¡A no ayunar! -El llamado que hacía mi Madre, broma de nuestra pobreza-.
   Nos sentamos y algo blando como un gato dormía bajo la mesa. Los dos levantamos el mantel y encontramos un pato y un sapón, durmiendo sobre el agua, saliendo de la rejilla, que se inundaba los días de lluvia.
   Mi hermano no deliraba, no alucinaba, sus ojos brillaban sobre los míos.