lunes, 6 de septiembre de 2021

THOMAS ALVA EDISON

 

   Le daba fobia la electricidad al prender la licuadora, tapaba sus oídos. Al microondas le temía menos pero siempre pedía ayuda para enchufarlo. Cuando quería ir al baño, si nadie le prendía la luz, no iba. Compró pañales geriátricos para tal situación, en ocasiones le rebalsaba, era humillante llamar a su Vecina para que la ayude.

  Cuando le tuvo fobia al teléfono, no se atrevía a levantar el tubo por miedo a quedar electrocutada. La comunicaron con un Acompañante Terapéutico, para ver si podía asistirla las 24 horas del día. Le contestaron que sí. A las cinco de la tarde apareció el Acompañante.

   Era joven y atento, le prendía y le apagaba las luces de toda la casa. Cuando quería ver una película le entregaba el control a él. Le parecía que por los controles pasaba electricidad. El Acompañante se fue sin saludarla, tenía miedo de no poder disimular que la odiaba, llamó a un amigo para que lo reemplazara.

   Ni bien se vieron, notaron una conexión más allá de lo conocido. Tenían los mismos gustos. Él se le adelantaba en sus mandatos. Prendía la tele antes que ella lo pidiera. Iban al baño juntos para prenderle la luz. Él se quedaba esperando y después la acompañaba al dormitorio.

   ─¿Apagaste la luz del baño?

   ─No, todavía no, tuve que prender la del pasillo, la de su mesita de luz y después apago la del baño.

   Esa situación, amo y señor, duró cuatro años. Hicieron un festín para festejar el aniversario. Él trajo un estuche. Seguro que es un anillo de compromiso, pensó ella. Pero comieron y brindaron y el estuche no se lo entregó.

   ─Compré un anillo para mi novia y como usted tiene muy buen gusto, quería que lo viera y emitiera su opinión.

   Ella le dijo que era precioso.

   ─Para usted tengo otro regalo, más placentero que un anillo. Me lo mandaron de Suiza, es a pila y sin enchufe, tiene seis velocidades. Abra el paquete por favor.

   Ella le sacó los papeles de afuera con cierta premura. Se encontró con un objeto raro.

   ─Hágalo funcionar, yo también lo quiero ver, le adelanto que es un consolador. Lo puede usar a cualquier hora del día y de la noche. No se lo mande muy adentro porque después para sacarlo, voy a tener que venir yo. Le va a gustar, le va a gustar tanto que hasta los Vecinos la van a escuchar.

domingo, 5 de septiembre de 2021

LOS ATENCIO (Parte X)

 

   Modesta siempre fue antropófaga. La despostó a Strelitzia, la cortó en rebanadas, probó un poco el sabor de un pedazo de Strelitzia y el resto lo vendió como milanesas.

   Hubo un temblor de tierra, los cimientos de la casa se fueron partiendo de a poco. Salió en todos los diarios la noticia del derrumbe. Aparecieron de noche y corriendo en la neblina, todos los Atencio unidos, los vivos, los muertos, los resucitados y los enterrados. Decidieron hacer la reconstrucción tal y como había sido, con dos cipreses a cada lado.

   Prudencia fue la que más trabajó. En tres meses terminaron el edificio. Fue liberado de cualquier pago por ser una Casa Histórica. Atencio el Viejo, que estaba casado con sus dos hermanas, Strelitzia resucitada y el Cerrajero.

   La inauguración parecía una orgía. Todos con ropas desgarradas, cambiando de pareja a cada instante. Llegaron a ocupar la terraza cinco parejas en simultáneo. La casa permaneció a puertas y ventanas cerradas. Muchos disfrutaron de aquel encierro, pero eran demasiados los habitantes. Tres generaciones de Modesta comieron lo que sobró. Nadie sabía que lo que comían eran los habitantes. Los que quedaron se contagiaron.

   Terminaron comiéndose unos a los otros. Quedaron vivos tres gatos, cuatro murciélagos y un perro. Disfrutaron gozosos de las sobras y de poder hacer pis en los cipreses.

   (Fin)

sábado, 4 de septiembre de 2021

LOS ATENCIO (Parte IX)

 

   La nieta de Strelitzia ni bien miró la casa, como la generación millenium:

   ─Qué piola este lugar para que funcione un boliche rockero.  O hacer un Shopping con Cine subterráneo.

   Las paredes eran tan anchas que rompieron una transcavator. Para refaccionarla se necesitaron cinco transcavator.

   La casa sobrevivió con columnas más delgadas y lo que eran puertas y ventanas las transformaron en vidrios fijos y puertas corredizas.

   Strelitzia nunca ejerció su Profesión, era una libre pensadora y nadie la iba a encerrar en ningún Despacho. Hasta el Marido se escapaba todo el día.

   ─Decime, Strelitzia, ¿vos te querés separar o a mí me parece que tendrías que justificar tus ausencias?

   ─Te han informado mal, yo estoy casi todo el día presente. Presente estoy cuando mis Amantes me solicitan, que son todos los días. Con vos no quiero tener sexo, ya van muchos años, es más, no recuerdo cómo era, sé que me aburría, hacías siempre lo mismo.

    ─Pero mujer! Me hubieras dicho.

   ─Y qué te voy a decir. En este momento me estás mirando, como si fuera una puta.

   Strelitzia llamó a su prima Modesta:

   ─¿Sabés que al boludo de mi Marido se le dio por pedir explicaciones de mi conducta?, hace años que no me toca un pelo. Sé por terceros que quiere imitarme y tener muchas amantes. Pero le va mal, nadie lo solicita.

   ─Dejalo por mi cuenta ─dijo Modesta ─Yo le voy a dar lo que necesita.

   Se quedó para siempre. Dormían en el sótano, haciendo el amor con el fondo de las conversaciones de los tres Viejos.

   A Strelitzia se la tragó la tierra. Modesta la mató y después se la comió. Era antropófaga la loca.

   (Continuará)

viernes, 3 de septiembre de 2021

LOS ATENCIO (Parte VIII)

 

   Conocemos la Micaela agradecida por la resucitación de Atanasio.

   ─Me gustaría que lo hiciéramos en seco.

   Los Padres quedaron anudados entre pensamientos de mal augurio. Esa tarde, Atanasio la dejó. Ella lo lloró y después se le pasó. Por la noche fueron Prudencia, Modesta, Felisberto y el Señor Atencio. No necesitaron abrir la puerta, entraron igual. Anduvieron por toda la casa, eran invisibles, ni una mácula de ceniza.

   ─Mirá cómo tienen esta casa, ocuparon nuestros cuartos.

   ─¡Y qué mal gusto!, son como los yanquis, farabutes y fantocheros.

   ─Vamos a ocupar nuestros lugares y en vez de tomar café, nos fumamos un porro del bueno, nos olvidamos del mundo que fue y será una porquería, (robé unas palabrejas.)

   Se fueron por la mañana y juraron no visitarlos más.

   ─¡Por fin estamos solos!

   ─Aunque no parece, tu Madre es tan buena que nos dejó el freezer lleno de comida.

   Strelitzia tuvo un hijo sola, todos la ayudaron, tejían enteritos, diseñaban camisetas y le hicieron sus primeros borceguíes. Cuando cumplió un año en vez de decir Mamá, decía Puta y al supuesto Padre, Puto.

   Los bebés entienden todo, lo bautizaron: Mendieta, porque nunca se quedaba quieto. La llamaron a Micaela, fue su nodriza, le daba de tomar de su propio pecho y lo inició en el manejo de los cubiertos. Los hombres le preguntaron si podían tomar de sus tetas. Micaela se indignó, pero después se le pasó, les dio de mamar a todos. Micaela comenzó a odiar a Strelitzia.

   (Continuará)   

jueves, 2 de septiembre de 2021

LOS ATENCIO (Parte VII)

 

   Ignoraban que los Padres de Lulú y los de Graciela se presentarían a la casa. Lulú miró a los cuatro:

   ─Nosotras aquí estudiamos con tres o cuatro chicos. Pasen y vean.

   Cada piso que conocieron tenía habitaciones que ellos compartían dos en una, una en tres. Tenían horarios para estudiar. Estudiaban seis horas y las dos horas restantes se divertían, cerraban la puerta con llave. Los colchones, debido a los resortes oxidados se escuchaban: “clan tuc clan tuc”.

   ─¡Ah...qué lindos sonidos!

   ─¿Podemos quedarnos unos días?─preguntaron los Padres.

   Todos dijeron que sí. Les dieron la habitación más alta y se escuchaba el colchón también con los resortes oxidados. Hicieron más escándalo que todos ellos juntos.

   A Lulú le daba asco que sus Padres cojieran y los retó.

   ─Hicimos una votación y el resultado dio que se fueran.

   ─Qué pena! Fue como si pasáramos una luna de miel.

   ─No, por favor, me dan vergüenza ajena, además la miel es muy pegajosa ─dijo Graciela con ojos amenazantes y les abrió la puerta para que se fueran antes.

    Los Padres les compraron el terreno lindante que venía con palmeras y una pileta de aguas termales, de mármol de Carrara con un sector de hidromasajes.   

   Lo primero que hicieron fue dejar de estudiar. Tomaron una mujer con experiencia en casas palaciegas, su nombre era Micaela. Los chicos la trataban de: “Ché”. “Ché, alcanzame esto”, “ché haceme lo otro”.

   Micaela pendió una soga con roldana para no subir y bajar tantas escaleras. Con su primer sueldo contrató una empresa de limpieza. Se puso una bikini y se tiró a la pileta. No sabía que no hacía pie, la salvó un amigo de los chicos y ella lo resarció con un polvo en el agua.

     (Continuará)

miércoles, 1 de septiembre de 2021

LOS ATENCIO (Parte VI)

 

   Ambas sintieron que los hermanos Atencio se habían hecho cenizas. Las bolsas no pesaban nada. Tiraron las cenizas en la Parroquia entre margaritas y nomeolvides.

   Cuando volvieron del sepelio, las fue a visitar la Esposa del Intendente.

   ─Señoritas propietarias de esta casa, deberán irse de este lugar que es Patrimonio Histórico de la Ciudad.

   Traía dos custodios para protección.

   ─Les damos tres días para dejar esta casa. Después la va a habitar mi sobrino Nahuel, se recibe de Arquitecto y su Tesis será sobre esta casa.

   Dijo el Intendente

   ─Si viven estas dos chicas y mi sobrino, les otorgo el permiso de quedarse.

   El sobrino quedó deslumbrado con Strelitzia. Se presentaron las chicas y él.

   ─Mi nombre es Gabriela y ella es Lulú, tu nombre ya lo sabemos, Nahuel.

   Todos se dieron la mano pero a Strelitzia la retuvo algo más de tiempo. Hicieron una reunión para festejar la convivencia. Nahuel la aplastaba cuando bailaban. Sus cuerpos parecían uno sólo.

   Gabriela esperaba para bailar ella después, pero aquel encuentro no se pudo realizar. Strelitzia y Nahuel ocuparon una habitación que cerraba con llave. Lo pasaron fenómeno.

   Luego le tocó a Gabriela y bailaron no tan apretados como con Strelitzia. Había tantos odios silenciosos que a Nahuel se le ocurrió traer dos compañeros. Porque su tarea resultó complicada.

   Eran demandantes sus mujeres, quedaba exhausto. Suerte que vinieron los refuerzos.

   ─Yo no sé qué hacer, pienso que estas mujeres están locas de atar.

   Y las ataron, lo tomaron como un juego erótico. Nunca hubieran imaginado lo que pasó después.

   (Continuará)

martes, 31 de agosto de 2021

LOS ATENCIO (Parte V)

 

   Abrió la puerta Prudencia y se encontró con un desconocido muy apuesto. Ella le puso el bombín en el perchero. Lo obligó a quitarse el saco y la corbata, los apoyó con delicadeza. Se dio vuelta y le preguntó:

   ─¿Vos no serás Archimboldo Atencio?

   ─Él mismo, ¿en qué le puedo servir?

   ─Obvio, en lo que habíamos quedado.

_._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._.

   Pasaron quince años, desde que concertamos con Electra la compra de la casa.

   Cuando entramos por primera vez, estaba la puerta cerrada, pero sin llave. Abrimos todo para ventilar aquel desastre. Nos dio terror cuando vimos la araña de cristal hecha añicos y una mano asomando bajo el escritorio. La mano era huesos. Las telas de araña pesaban como un acolchado. Un viento providencial se llevó todas las telas de araña.

   Electra entró en lo que sería su dormitorio, yo ocupé otro dormitorio lejano. Nos veíamos a la hora de comer. Quedamos en encontrarnos en la misma casa.

   Nunca podíamos porque había tantos vericuetos, puertas y ventanas que se abrían y se cerraban todo el tiempo. Las tapamos con cortinas de junco. Nos fuimos a vivir a dormitorios contiguos.

   Los ruidos extraños seguían y terminamos durmiendo juntas. Mandamos a lavar los lienzos que cubrían todos los muebles. Como quedaron blancos los volvimos a cubrir. Desde el sótano provenían las voces de los tres hermanos. El Viejo Atencio decía:

   ─Nos están invadiendo otra vez. Parecemos Armenia.

   Esperamos que fuera de día y bajamos al sótano. Estaban los tres viejos sentados, hechos huesos. Hablaban delante nuestro como si no existiéramos. Me atreví a tocar a la que fuera Prudencia, no sentí nada, parecía transparente, a Electra le pareció lo mismo.

   Decidimos meter los huesos en tres bolsas de consorcio.

   (Continuará)

lunes, 30 de agosto de 2021

LOS ATENCIO (Parte IV)

 

   Otra de las maldades de las hermanas, consistió en buscar una caja de cartón, donde estaban las partidas de nacimiento de los tres. Allí se enteraron que su hermano era adoptado, su nombre de pila: Archimboldo.

   ─Con razón no se parece en nada a nosotras, que somos inteligentes y él, burro.

   ─Le vamos a dar la noticia, dejame que hablo yo.

   Lo llamaron para comer.

   ─¿Sabés que sos adoptado?

   ─Bravo, ahora que no somos hermanos le voy a pedir a Prudencia que esta noche me venga a visitar, desnuda y en camisón.

   ─Ni en pedo, primero que te estiren la cara y otras partes del cuerpo también, si vos los considerás tus colgajos. Cuando termines, hablamos.

  Modesta:

   ─¿Cómo?, ¿no era que me tocaba a mí?

   ─Tendrás que pasar por pruebas dolorosas por cierto, pero queremos saber tu umbral de dolor ─dijo Prudencia con gesto perverso ─para probar tu hombría, según el resultado tendrás derecho a las dos.

   Lo llevaron al sótano, siguiendo una frase conocida: “las paredes oyen”, le hicieron sacar la lengua y vertieron caramelo hecho a fuego medio, con cien gramos de azúcar. Archimboldo gritaba de dolor, sus gritos llegaron a la Catedral. Para aliviarlo le pusieron tres cubitos de hielo en la boca, pero las ampollas superaban al hielo.

   Dejaron pasar un día y bajaron al sótano. Lo sometieron a tomar un vaso de agua con cien pastillas laxantes.

   ─Vení conmigo y tomate este vaso de agua que interrumpirá tus flatulencias constantes.

   En dos horas, cubrió los pisos con sus deposiciones y después pasó al jardín. Tuvieron que poner maderas en todas partes, para no pisar aquello. El olor era tétrico, usaron perfumes franceses para disimular.

   ─Pasé por todas las pruebas, ¿ahora puedo estar con alguna de las dos? Cualquiera es lo mismo.

   Esto lo decía con la lengua por el piso del lugar. Cuando se compuso de la lengua, siguieron los estiramientos de la piel. Los resultados fueron inesperados.

   (Continuará)

domingo, 29 de agosto de 2021

LOS ATENCIO (Parte III)

 

   Las hermanas se llamaban Prudencia y Modesta. La primera que murió fue Prudencia, la escritora. Dejó unos papeles relatando la vida de sus dos hermanos. Nunca se llevaron ni mal ni bien, es decir, no se llevaban.

   El Señor Atencio cambió sus velas por un candelabro de treinta velitas. Dijo Modesta:

   ─No sé para qué tantas velas, ¿pensás incendiar la casa?

   El hermano la miró con desprecio:

   ─A vos te llaman Modesta, un nombre contrastante, porque lo menos que tenía su hermana era hacer ostentación de virtudes, de belleza, de talento para todo, hasta para aprender la danza del caño.

   Con eso sacaba buenos dividendos, lo hacía con caños oxidados. Los vecinos construyeron un tinglado a las puertas de su casa. Se presentaba de noche, día por medio. Hacía también movimientos de cadera, independiente del cuerpo, estilo oriental, allí la ovacionaban. Su público era masculino y se hicieron adictos a las funciones. El óxido del caño la lastimó, se le infectó y cerró sus piernas definitivamente.

   El Señor Atencio pidió que se llevaran el tinglado y por fin respiró.

   ─Te odio, Modesta, por lo que hiciste. Te voy a llevar a tu cama entre mis brazos. Lo haré por la Prensa que nos están sacando fotos y así borrar tu descaro. Parecía que estabas muerta, era cierto.

    Para el Señor Atencio, su hermana estaba muerta.

    El Señor Atencio en vez de escuchar Misa, leía el diario que le había robado a su vecina. La Misa lo aburría.

   ─¿Te confesaste?, ¿comulgaste? Y al final, ¿sos católico o no?

   Él contestó de inmediato:

   ─No. Fue para salir de casa un rato. Nos hemos gritado tanto en esta última semana. Empezar de nuevo me hastía, mis hermanas que se arrancan los pelos a cada rato, o cuando jugamos a correr. Siempre soy el último, pero tengo 99 años, se ve que a esta edad más que limpiarse el culo no se puede hacer otra cosa.

   ─¿Y vos que nos corrés con una soga y a veces la acertás? y un sogazo ligamos.

(Continuará)       

sábado, 28 de agosto de 2021

LOS ATENCIO (Parte II)

 

   Fui a visitar a la mujer del Cerrajero, llamada Electra y le pedí perdón.

   ─Sí, te perdono, pero yo me quedé sin Marido, además, ¿por qué lo metieron en su bóveda? Nosotros tenemos un cajón que lo hicimos entre todos y le daremos santa sepultura en un predio lejano del Cementerio.

   ─Para elaborar la muerte de su Marido, va a llevar un tiempo. Quiero que sepa que la quiero mucho y contarle la historia de su Marido, donde empezó nuestra amistad. Lo llamé a él para poder dormir tranquila. Cuando llegó empujó la puerta con toda su fuerza. Me caí contra la pared. Su marido me puso sobre la cama y traía trapos mojados para mi cabeza. De la cabeza hasta los pies me pasó un trapito. Se tiró a mi lado y después encima. Fue una fiesta, Electra. Hizo dos llaves de bronce, una para él, otra para mí.

   ─Entonces vos fuiste su amante y recién ahora me doy cuenta del porqué de sus furtivas salidas.

   ─¿Y si compramos la casa de Atencio?, la mitad la pagás vos, la otra yo.  

   Ella tenía el dinero en mano, yo lo tenía en un bolso de hacer los mandados, me lo regaló el Viejo Atencio. Debido a mis atenciones me preguntaba: “¿Y si hoy tomo unas pastillitas de viagra?, ¿me permite visitarla?” Le vi esa cara de pasa de uva y le propuse que se tapara todo el cuerpo, menos lo necesario. Igual fue un asco, me quedé con su Marido.

viernes, 27 de agosto de 2021

LOS ATENCIO (Parte I)

 

   Diagonal 73 y 48, la casa era una pieza monumento. Tenía una planta octogonal y escaleras con descanso. Barandas en la entrada de mármol que parecían un abrazo a la casa.

   Dos cipreses centenarios custodiaban la puerta como mascarones de proa mirando hacia la Plaza Moreno, con desafío. Volvía del Colegio y toqué el timbre tres veces, nadie me atendió. Hice sonar las aldabas y abrió la puerta una viejecilla.

   ─Disculpe Señorita Atencio, quería hacer un recorrido por su casa, voy a estudiar Arquitectura.

   ─Pase mijita, que hace frío, no hay calefacción. Te cuento, consta de primer piso, segundo, tercero, un subsuelo y un mirador. Si querés podés mirar toda la casa, yo te acompaño como chaperona.

   Ni bien entré pisé un mandala rodeada de velas prendidas. A medida que subíamos seguían los caminitos de velas. Eran tres viejos altos y delgados. Las dos hermanas me invitaron a tomar el té.

   ─De ninguna manera, ¡aquí no entra nadie!─dijo el Señor Atencio.

   ─Dejala tranquila, pensá que su Tesis será sobre esta casa.

   El Viejo dio la vuelta y desapareció.

   Mientras tomaba té frío, miraba la vajilla craquelada, tantos años en su función, parecían deshacerse entre las manos.

   El Señor Atencio tocaba el piano en el subsuelo, los muebles de ese lugar, estaban cubiertos de telas agrisadas. El Viejecillo arrastraba el codo sobre las telas y dejaba sólo el teclado a la vista.

   La Señorita que escribía, tenía un sólo lugar para ejercer su oficio. Había una araña de cristal que pendía sobre su cabeza. La araña insecto, tejió una tela que llegaba a las paredes. Una pérgola de diferentes tamaños.

   Cuando la araña se cayó la escritora murió.

   El Señor Atencio le dio trabajo a mi amigo Cerrajero, con diploma. Empezó por las de abajo. Quedaron perfectas, usó el bronce que ya tenían e hizo una adaptación. Cuando llegó a la última cerradura era de noche. Tanto entusiasmo no le permitió ver que estaba encerrado. Gritó todo lo que pudo, hasta quedar sin aire. Por la mañana el Cerrajero estaba muerto, murió de miedo.

   Hasta los cipreses lo lloraron, o tal vez los que lloraron fueron los murciélagos que dormían entre sus ramas. El Señor Atencio pidió una dispensa para poner los finados en la Bóveda Familiar, que quedaba en su jardín.

   Fui otra vez:

   ─Lamento estas contingencias, si necesitan algo estoy a vuestra disposición.

   Fui a La Plata, hace tres días, después de no ir durante diez años. La casa Atencio tenía un cartel de chapa oxidada que decía: Se Vende.

   Los cipreses fueron sacados de cuajo y en su lugar crecieron strelitzias.

    (Continuará)  

jueves, 26 de agosto de 2021

CHUSMA

 

   ─Mami, ¿sabías que Papi va a comprar una quinta, de regalo para vos?

   ─Este hombre quiere que lo mate, ¿cómo no me va a consultar?, llevamos una vida ahorrando para que él los dilapide en una quinta. Hasta nuestros enemigos, volverán a ser amigos por el puro interés de usarnos la pileta, llevarse kinotos, higos, ciruelas.

   ─Llegás tarde como siempre, ¿con qué dinero compraste la quinta?

   ─Me hice socio de mis enemigos, la compramos entre los seis.

   ─Papi, acordate que los hijos de Belén hacen pis y a veces caca en la pileta. En un día de 39 grados hay que vaciarla, desinfectarla y luego llenarla. Belén y su Marido también hacen pis en la pileta. No se dan cuenta que vos ponés un líquido especial que los delata cuando aparece una mancha blanquecina que los rodea.

   Dijo la Madre:

   ─Yo no quiero ni ver a esa gentuza, en la quinta.

   Preguntó el niño:

   ─¿Mami, qué quiere decir “gentuza”?

   ─Que no son iguales a nosotros, que somos personas distinguidas y de ninguna manera esa “chusma” va a invadirnos. Son seres deleznables que vienen con olor a chivo y pasan la ducha de largo, embarran todo el piso.

   El niño la miró con ojos brillantes.

   ─Ah, se me ocurrió, ¿y si compramos una pileta de lona y vamos de vacaciones a lo de los Abuelos? A mí, que soy un niño bueno y bonito me da lo mismo que sea de lona o de material. ¿Puedo invitar a una amiguita de la escuela? Mis compañeros dicen que está buena. La quiero ver en bikini, tiene diez años más que yo. Papi va a flashear con lo que le gustan las pendejas.

   Dijo la Madre con ira:

   ─¿Qué es lo que estás diciendo?

   Contestó el niño:

   ─Estoy diciendo la verdad, después de tantos años juntos, deberías saberlo.

   Increpó la Madre:

   ─¿Qué cosa debería saber?

   ─Qué le gustan las pendejas, a mí también me gustan, no me explico cómo a vos no te gustan.

miércoles, 25 de agosto de 2021

NOS PUEDEN VIOLAR

 

   ─¡Tantas botellas de vino!

   Iluminó con la linterna y había cuatro niños dormidos. Los arrastró hasta su camioneta y los cubrió con una lona. A la madrugada los metió en una cabaña y los encerró con doble llave.

   Cuando despertaron, trataron de abrir la puerta pero no pudieron.

   Los niños escucharon voces del afuera:

   ─Se pueden vender muy bien, lindos, rubios de ojos celestes. En Paraguay hay muy buenos compradores.

   ─¿Escucharon? Nos van a vender, son traficantes de niños. Dicen que nuestro destino va a ser Croacia.

   ─¿Y qué harán con cuatro niños?─preguntó el más chico.

   ─De todo nos pueden hacer, sacarnos fotos desnudos, castigarnos, filmarnos y hasta podrían revendernos.

   Por una ventana tiraron ropas limpias, de buena calidad y desde afuera nos gritaron que nos vistiéramos y saliésemos. No pudimos ver nada, porque nos vendaron los ojos con cinta de embalar.

   Después no sé qué pasó, tomamos pastillas y nos despertamos en Croacia. Ahí nos arrancaron las cintas de embalar y perdimos las pestañas y las cejas.

   ─¡Por favor, no me lleven!, tengo mucho miedo.

   ─Es la segunda vez que nos despertás, tenemos que disfrutar nuestra carpa frente al mar, por primera vez los cuatro solos, flor de aventura. Y vos tenés pesadillas que son un espanto, no nos cuentes nada. Es de noche, tomemos las botellas de vino, la mejor manera de dormir tranquilos, por lo menos hasta que nuestros padres nos busquen, desesperados.

   ─Nadie nos está buscando. Si somos huérfanos los cuatro.

viernes, 20 de agosto de 2021

QUERIDOS LECTORES:

 

Por tres o cuatro días no subiré cuentos a este Blog, lo impiden mis ocupaciones. Un abrazazo de Patricia.

VILES

 

   Ni bien entraba a la Clase, era costumbre pararse al lado del pupitre y decir:

   ─Buenos días Señora Profesora.

   ─A mí no me vengan con esas cosas, dejaron de tener vigencia, por lo menos para mí. Vamos! Vamos!, rompan filas y hagamos un círculo para hablar de nuestra historia. La consecuencia lógica de la época en que vivimos, nos hace olvidar de ciertos detalles, que aunque sean detalles, son los más importantes.

   Alguien levantó la mano:

   ─La Jabonería de Vieytes, me recuerda a la Casa de Gobierno en la actualidad. Con la diferencia que ellos parecen que dijeran y al final no dicen nada. Nos dejan en tinieblas, nos dictan una cosa un día y al día siguiente se esfuman con nuestro dinero, que lo multiplican gracias a nosotros. Para ellos somos menos que nada. Regalaron Argentina o la vendieron, todos lo sabemos. ¿Luego vendrá otro Gobierno mucho peor que el anterior?

   ─Fue muy interesante la exposición de su compañero. Yo no habría dicho ni la mitad de lo que acabamos de oír. Quiero agregar que tenemos que luchar, formar grupos de lectura y discutir. Hay algunos que prefieren ignorar lo que pasa y lo que pasó. Hay que comprenderlos, les lavaron la cabeza y de eso no se vuelve. Para la Clase que viene quiero que usemos todos los datos que tenemos para estar tan locos, tan confundidos, tan resignados, tan tristes y lo peor “paralizados”. Sugiero que visiten alguna Villa y después me cuentan lo que vieron.

jueves, 19 de agosto de 2021

CLASES PRÁCTICAS

 

   ─Todo me viene bien.

   ─Si diste mal todos los exámenes, ¿cómo me decís que todo bien?

   ─Sí, rendí mal, todo bien. Prefiero todo bien a todo mal, tomé un micro equivocado, pero igual está todo bien.

   Mis Viejos me querían castigar, todo mal. Ya soy grande para que me digan lo que tengo que hacer. La Maestra es la culpable, que oculta el pizarrón con sus glúteos enormes, por eso no puedo aprender nada. La hipócrita de la Maestra dijo ante mi fracaso, que igual estaba todo bien.

   ─Mire, Señorita, si desaprobé no es mi culpa. Lo único que me interesa es su culo, cada día me gusta más.

   Ella me consolaba diciendo:

   ─Si a vos te gusta mi culo, a mí me gusta tu bragueta.

   Estamos completos, pensé. Llegó una hora más temprano para estar conmigo sola. Saqué todo del escritorio y lo tiré al piso. Le pasé el borrador del pizarrón sobre el escritorio, para que la gorda no se deslizara. La doblé contra el filo del escritorio y allí comenzó la función, que terminó con la llegada de mis compañeros. Me senté en mi mesa y ella en el escritorio. Ella estaba a medio vestir y yo con la bragueta abierta.

   Así empezó su Clase:

   ─Les quiero decir que lo mejor es tener sexo. También es el alma, que está sobre el sexo y el corazón, el perdonatodo. Vos, el tercero, tenés la virtud de hacer el amor muy bien, mejor que un adulto, mejor que mi Marido. No vas a pasar de año, para poder estar conmigo el año que viene. Igual en las vacaciones nos podemos divertir.

   Todos los días con aquel culo pesado nos pudimos echar unos polvazos, pensé en algunos cambios, yo abajo y ella arriba. Era tan pesada que no pude. Me dejó incrustado en la colchoneta del gimnasio. Les conté a mis Viejos y la denunciaron por abuso de menores.

   ─Yo no lo abusé, él quiso. Como quisieron mis cuarenta y cinco alumnos. Estoy muy satisfecha con mis alumnos. A ustedes, que son los protagonistas, ¿qué les pareció?

   ─¡Todo bien!

miércoles, 18 de agosto de 2021

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COVID-19

 

   Las restricciones me cansaron. Llevar el barbijo puesto, tener las dos vacunas. Que seamos todos descartables. Hoy no puedo salir de mi casa, serán cuarenta y cinco días. La gente anda triste e indignada, nos mataron la esperanza.

   Estar libre, caminando como un sonámbulo. Le pedí a mi Jefa seis días de licencia. Pidió que no la dejara sola tanto tiempo. Yo, como secretario le manejaba la compu con textos de mandatos improvisados. Cuando me despedí le cayeron dos lagrimones. Fue un honor para mí que llorara.

   Me despidieron por exceso de personal. No la vi más. Pasaron tres años y por casualidad tropecé cara a cara con ella. Me dijo:

   ─Sos un ingrato, te esperé ansiosa, me despidieron por exceso de personal.

   ─No te pongas mal porque yo pasé por lo mismo, vení que te doy un abrazo.

   Aquel abrazo se hizo eterno, demasiado para lo poco que nos conocíamos. Era una chica muy sincera:

   ─Quiero que vivamos juntos.

   Le contesté que no y me lo discutió:

   ─Te estás perdiendo todas las cosas que tengo para vos.

   Pensé en esas cosas y la extrañé, pero como hago y deshago, mañana mismo me presentaré en su casa.

   Tenía los ojos edematizados de tanto llorar, luego se puso anteojos negros. Hicimos una ceremonia íntima, sin amigos ni Padres ni nadie. Mi Primo nos casó de mentirita. Después nos fuimos a la cama. ¡Qué cosas tenía para mí aquella mujer! Cosas desconocidas, con esa cara de tonta, qué raro que supiera tanto.

     Ella me quería, me contó la verdad de lo que pasó:

   ─Estaba sin trabajo y sin dinero, no tuve otro remedio que ser una prostituta.

   ─Me gustan mucho las prostitutas. Vayamos a prostituirnos en la cama. Y así estuvimos, meta y ponga todas las noches, antes que el Covid-19 nos matara.      

martes, 17 de agosto de 2021

LA VENGANZA DEL INCA

 

   Había dos patrulleros en medio del asfalto, como nunca pude dormir en un ómnibus, las luces me cegaron, todas en dirección a mis ojos. Entraron dos gendarmes que se llevaron una mujer, con unos bolsos de verdura.

  Cuando pasó a mi lado dejó tres bolsas de azúcar en mi falda. Le agradecí, para mis adentros, aunque fuera delincuente. Pidieron a todos los pasajeros documentos, las dos vacunas, los barbijos y a la voz del Gendarme Mayor, se fueron.

   Cuando llegué a mi rancho, mis cinco hijos lo estaban blanqueando.

   ─Chicos, conseguí azúcar. Eran los últimos tres kilos que le quedaban. Es algo más larga la historia. Para resumir los convido con una cucharada de azúcar.

   El más grande abrió el paquete y llamó a sus hermanos, todos la conocían, era común en los boliches de mostrador largo, incluso en el corto del Almacén de Ramos Generales. Hacían líneas derechitas y le daban una pajuela para el que quisiera. Nosotros vimos los resultados, los chicos se aceleraban y llegaban a ponerse violentos. Los fines de semana, los asistentes crecieron en número.

   Los cinco hermanos decidieron comprar bolsitas chicas de nylon transparente. Empezaron a vender y les llevó tres años vender todo. Al finalizar tomaron un ómnibus a cualquier parte, pero lejos, bien lejos. Había dos patrulleros cruzados con toda clase de luces que no permitían mirar.

   ─Son todos chicos, no vale la pena revisarlos, además hoy trabajé demasiado, pueden seguir.

   ─Sargento, necesito decirle la verdad: se cortó lo que se daba, ya no tenemos nada.   

lunes, 16 de agosto de 2021

VOS ME VISTE

 

   ─Pedime lo que se te antoje, para eso estoy yo.

   ─Quiero una casa de seis habitaciones, tres baños, uno para el primer piso, otro para la planta baja y el tercero para el fondo. Cuando vengan nuestros amigos, se cambiarán de malla allí. También se pueden secar hasta los pies, donde les compraremos pantuflas para salir y no embarrar nada. También quiero una pileta redonda, forrada con malaquitas, de tres metros de profundidad. Que haya calefacción central y una piletita de hidromasaje y...

   ─No podés hacer lo que se te antoje, yo apenas compré un departamento interno, de una habitación y en lugar de una cocina pomposa, tendremos un anafe. La vajilla la lavaremos en un baño compartido Pero tiene separadores, nadie te podrá mirar.

   ─Bueno, viviremos ahí, yo te sigo donde vayas, aunque tengamos que vivir bajo una ochava y dormir a la intemperie. ¡Qué lindo! Podremos ver la luna y las estrellas, decime una cosa ¿vos me viste cara de boluda? Si los precios te quedan grandes, andá buscándote otra pareja y demos fin a esta discusión bizantina.

   ─Cuando mirás a mis amigos, te gustan todos y encima les hacés caritas. Me imagino tus pensamientos: “el próximo que consiga deberá tener mucho dinero”. Sólo una zorra podría tener esas expectativas.

   ─Bueno, no nos pongamos violentos, me lo digo a mí misma. Dale, apurate, mañana laburo me tengo que levantar temprano. Tu departamento interno nos espera. Abrazame fuerte esta noche, ni sueñes que es para hacer el amor. Es para abrigarme y dejar de tener frío. Esta pocilga no tiene ni una estufa eléctrica. ¡Uy!, se cortó la luz. ¿vos pagaste la última factura?

   ─No, me olvidé.

domingo, 15 de agosto de 2021

PEDRO

 

   ─Y si son tan buenos, ¿por qué todavía estoy atada?

   ─Es por tu seguridad, te están buscando y tu Madre no quiere que pierdas la vida.

   ─Si yo no hice nada, quiero saber quiénes eran esos tipos que me encerraron. ¿Vos no sabés nada?

   ─Fue tu Marido el que los mandó, es un mafioso. Los mismos tipos que te raptaron a vos y lo mataron a él.

   ─Ahora entiendo un poco más, era un empresario que en vez de trabajar, sustraía. Tenía un  alto cargo en el Gobierno, la Justicia hacía la vista gorda. Y claro, yo era muy joven cuando me casé con él. Él muy viejo para casarse conmigo. Teníamos una casa en Puerto rico, viajábamos en una avioneta alquilada. En el verano íbamos a EEUU, muy seguido, como si fuera un trabajo. “Pedro, este es el décimo viaje que hacemos, al menos decime de qué se trata”, él me pegó una cachetada y me llevó ambas manos hacia atrás.

   ─Vos quedate en el molde, si te preguntan no le cuentes nada a nadie.

   Yo pensaba que el viejo era un psicópata. Entonces le pedí el divorcio y me lo negó. Cuando el Viejo se murió, empezaron las amenazas telefónicas, comenzaron a seguirme dos autos negros. Me detuve, me bajé y me acerqué:

   ─De los negocios sucios de mi Marido, yo no sé nada, les pido por favor que no me sigan más.

   Logré que no me siguieran. Y empezaron los porqués, los cómo, los cuándo.

sábado, 14 de agosto de 2021

EL VUELO

 

   Todos sus hijos estudiaban en Bs As y su Mujer pasó a mejor vida (o peor, no sabemos).

   Enrico volvió de caminar sus cuatro kilómetros diarios. Todo el camino sintió aleteos alrededor. El helecho plumoso se había expandido formando pérgolas naturales. Había un camino marcado por las caminatas de Enrico. Pensó en los helechos que lo rodeaban, había brisas entrometidas que hacían un aleteo parecido al que escuchó antes. Entró a su casa sin llave, era un sitio seguro, una cuadra de Vecinos donde se dejaban puertas y ventanas abiertas.

   Se sirvió un vaso de agua, lo dejó por la mitad. Entró una mariposa azul tornasolado y libó en el borde del vaso. Abría y cerraba las alas mostrando su color azul que a Enrico lo dejó torno soleado. A veces se posaba en una de sus orejas y otras descansaba en su hombro. Dormía en la mesita de luz. Cuando Enrico iba al baño, lo seguía hasta ahí, pero cuando se duchaba, se retiraba de inmediato. Planeaba en el comedor, salía por una ventana y llegaba al jardín de las delicias. Enrico cultivaba toda clase de flores, tenía semillas extrañas que le mandaban de Brasil y Misiones.

   La mariposa aleteaba todo el tiempo, parecía que quisiera elegir bien, por fin libaba en las flores más gustosas y allí se detenía haciendo apenas un aleteo silencioso y concentrado.

   Enrico fue a la Estación de Micros porque llegaba uno de sus Hijos. Lo interceptó la Señora de al lado:

   ─Qué milagro lo que ocurre en su jardín, esa mariposa tan grande, tan suave, ¿usted sabía que no hay que tocarles las alas porque se mueren enseguida? ¿No me la regalaría, Señor Enrico?

   ─No! Es mi mascota, la única compañía que me ha quedado.

   ─Le voy a presentar el regalo que le hice ─dijo la Vecina que trajo de su casa un álbum.

   Cuando Enrico lo abrió le temblaron las manos. Había veinte mariposas extendidas y pinchadas con alfileres, la Vecina le dijo:

   ─Ésta la hice para usted, para que siempre la tenga presente.

   Cuando Enrico la miró, era su propia mariposa azul tornasolada. Le quitó los dos alfileres y los introdujo en cada ojo de la Señora Vecina.

viernes, 13 de agosto de 2021

SIN TURISTAS

 

   Un Ermitaño que pasó veinte años dentro de su ermita, no comió, ni bebió nunca, se sentaba en postura de yoga y dedicaba su tiempo a pensar. Vivía en un lugar tan inaccesible, hasta que un día lo descubrieron. Le hicieron una casita de madera y él la miró con desprecio.

   ─Este lugar lo construí yo, escarbé la tierra durante tanto tiempo, logré hacer una ermita y me encuentro conmigo que soy la mejor persona que conozco.

   Hablaba cinco idiomas, pudo hablar con todos los que lo visitaban. Había una joven que pasaba todos los días para charlar en su idioma:

   ─Señor Ermitaño, quiero hacer una ermita al lado de la suya. ¿Le parece mal?

   ─Y mirá, muy bien no me parece, pero eso lo construí arañando la tierra, quiero volver a mi silencio, te pido que no me hables.

   A ella le pareció perfecto, quería acallar sus pensamientos, estaba en pleno estado de confusión. El Ermitaño la espiaba, ella tardó dos años en terminarla y el ermitaño solo salió para felicitarla. Después no salió más.

   Un día ella lo fue a invitar para que conociera su ermita por dentro, él quedó admirado y ella agradecida por sus elogios.

   ─¿A qué podemos jugar?─dijo el Yogui.

   ─A mí se me ocurre una idea, revolcarnos en el barro, correr a buscarnos entre los árboles y ahí nos damos un abrazo.

   ─No tenés una idea, tenés tres.

   ─Pienso que nos haremos reposados en tierra y los turistas que vengan…

   ─No, no, no. Yo no quiero ningún turista por aquí, bastante que te acepté a vos.

   ─Hay cientos de cosas para hacer, usted está aquí desde hace veinte años. Y si ahora tiene cien, quédese tranquilo porque no se nota para nada. Es más, lo invito a dormir en mi ermita.

   El Yogui dijo que sí.

   Sintió el olor a papas fritas a milanesas, a pan recién horneado. Se le despertó el hambre y comía y engordaba. Tomaba agua todo el día.

    En el fondo le dio miedo que la comiera, pero no fue así. Hicieron el amor y el Yogui se puso al día.

   Apareció el Novio de la Joven. Encontró al Ermitaño y lo hizo astillas. Ella preparó una fogata e incendió las astillas, en vez de salir llamas, el fuego dibujaba el nombre de su amada, decía: Te quiero, te amo, te extraño y te pido por favor que no te cases con ese tipo, tiene cara de traidor.

jueves, 12 de agosto de 2021

ENTREVISTA

 

      ─¿Lo puedo llamar Federico?─me pareció uno que se paga a sí mismo, o bien un pagado de sí mismo. Entonces lo empecé a llamar Director.

   ─La primera pregunta que debo hacerle es cuántas películas filmó.

   ─Recuerdo las que me gustaron, es difícil gustarse a sí mismo. La última película me dejó satisfecho, descubrí cosas que no había pensado antes. Un mar hecho con nylon negro que se movía como las olas.

   ─¿Y cuál era el objetivo de su última película?

   ─Carezco de objetivos, filmo lo que me interesa filmar. Los objetivos te llevan a un sólo lugar.

   ─¿Y qué le interesa de sus películas?

   ─Me complacen los finales que guardan esperanza.

   ─¿Y a usted le parece que en este momento existe la esperanza?

   ─Para mí sí, para los demás no sé. Tengo una mujer que se llama Giulietta, me ayuda y me perdona todo, hasta que le meta los cuernos por largos tiempos. Giulietta me espera, tiene la rara cualidad de saber esperar.

   ─¿Y cuando le presenta sus amantes?

   ─Hace como que no existieran. No quiero hablar de mi vida personal. En más de la mitad de lo que filmé, tenía entre mis colaboradores uno que no le gustaron mis finales. Y como era el hijo del hijo de cualquier empresario, logró filmar lo que quería. Discutimos demasiado y preferí retirarme. De todos modos mis auspiciantes, dejaron de aportar para mi película.

   ─¿Y usted qué hizo frente a tal oposición?

   ─Le pregunté a Giulietta, a ver qué pensaba y dijo: “Yo pienso que tendrías que mandarlos a la mierda”.