sábado, 20 de agosto de 2022

TOMAR EN EXCESO

 

   Quieren festejar por la infancia, porque todos, por champagne, porque se visten de blanco ellas, porque ellos son capaces hasta de una corbata.

  Tienden la mesa con el mantel de salir, ponen mis cubiertos en un lugar de privilegio. Me olvidé que quieren arbolito, éste está viejo y le quedan tres bolas de las que se rompían. Salgo hoy mismo.

   —Son espantosos los arbolitos, voy a llevar éste, similar al del principio, el plástico no lo pueden ocultar, pero yo sí, me oculto entre la gente, ni paso por la caja, hay dos empleados y no dan abasto.

   Tengo un aire de Papá Noel, pelo blanco, anteojos y algunos otros pelitos en la barbilla, camino a velocidad trineo.

   —Chicos, ¿y el árbol dónde carajo está? ─dijo Pedro.

   Giró sobre sí mismo y allí estaba, las luces se prendieron solas, todos aplaudieron. Llegaron de la Panadería con el lechón de costumbre, sin cabeza, para que no lloren los niños. La Abuela iba y venía, a tal velocidad que nadie la veía.

   Comieron y bebieron hasta reventar. José tomó la mano de la Abuela, pero no estaba, siempre le gustó deshacer su rodete, no lo encontró. El plato de Abu estaba inmaculado, los cubiertos descansaban a los lados y la copa de champagne brindaba sola con cada uno de ellos.

   Se abrió una puerta y entró el Tío más querido: —Una copa para mí, por favor.

   —¿Qué pasó con Abu? No la encontramos, no comió ─dijo el Nieto mayor.

   —Cómo habrán tomado, pedazo de bestias, que en esta Navidad perdieron la memoria, la Abuela murió hace cinco años…

viernes, 19 de agosto de 2022

ROUND TRIP

 

   Entró por derecha, no hubo padrinos y pasó por un examen de aptitudes, para la tarea que le fue asignada. Era de contextura frágil y el silencio la envolvía. El día que empezó, tenía que tipear un discurso, para el Jefe peripatético e ignorante, arde el País de esos especímenes. Se sentó en la punta de la silla y tipeó por media hora de corrido, sin juzgar el contenido vacío y necio de lo transcripto.

   En la oficina no había nadie, se cubrió con un chalequito azul marino y florcitas arbitrarias celestes, que disfrazaban agujeros de polillas. Una bufanda despelechada y una carterita de plástico. Cruzó al Café de enfrente y pidió un vaso de leche tibia.

   —Gracias, la leche estaba muy rica y muy tibia, acá tiene los diez pesos.

   Cruzó rumbo a su trabajo, ya había un alcahuete supervisando su tarea: 

   —Srta Narda, le faltan dos carillas y esa letra tan chica, el Jefe no la lee.

   La Srta Narda asintió con la cabeza y tipeó con letra Arial 20, el discurso de nada para nadie. A la media hora se cubrió con el chalequito azul marino, dos florcitas celestes desaparecieron, dejando los agujeros de polilla, expuestos, el remedo de bufanda y la carterita de plástico. Se dirigió a la Secretaria, para hablar con su Jefe, al cual desconocía. Pasó de inmediato.

   —Tome asiento ─extendió su fuerte mano y no advirtió  su fragilidad, casi la quiebra.

   Ella dirigió su mirada a la ventana, que se encontraba tras su Jefe, salteaba la cara del interlocutor, sin que éste lo advirtiera.

   —Quiero renunciar, no recibiré nada por una hora de trabajo. Pero sí necesito que me pague un vaso de leche rica y muy tibia, tomado en el Bar de aquí enfrente, fueron diez pesos.  

jueves, 18 de agosto de 2022

ESCRONCHO

 

   Se justifica, era una fiesta de disfraces, cuando la nombraron pasó primera, una chica de barrio en el palacio de las banderolas, la madre caminaba más atrás, su disfraz fue un paquete de harina, rebozada, para que no se notara que era negra.

   Pina De La Guardia, intrigada, preguntó:

   —¿Y el novio?

   —De ansiosa, lo dejó en la carroza, seguro.

   Venus Ortiballet contestó como chusma asombrada:

   —Para nada, el novio es el Príncipe, la esperaba en la escalera de Palacio, todos nos sorprendimos, la novia, Hilda Pérez, lucía un vestido rojo fulminante, llevando en la mano antifaz amarillo, el Príncipe rodó por la escalera de emoción, la futura suegra lo ayudó a incorporarse y lo llenó de manchas blancas, parecía un dálmata de colores invertidos.

   Pina, que miró toda la escena, se hizo la fina:

   —¿Y la plebe?

   —Tanto los aristócratas como la Reina Madre, aplaudieron tan fuerte como la hipocresía. Los plebeyos escupieron, viste cómo son.

   No cumplieron con ningún protocolo, la primera fue la Reina Madre,  ocultó que el Príncipe era medio hermano de Hilda Pérez, ella, la Reina no se angustió, fue un medio incesto y en los reinados, no existía el pecado. Los novios brindaron con vino de la costa, se metieron en un pelotero a jugar con entusiasmo. Empataron y siguieron, al gallito ciego, en el jardín. Se metieron en una pieza grande, el Príncipe resultó tener atributos pequeños, sin erección. Hilda Pérez lo amasó y le colocó un tutor, pero él sintió más dolor que entusiasmo. Ella fue rauda a un encuentro con la Reina:

   —Mire, Señora Reina, su hijo en lugar de sexo, tiene un escroncho, que ni entra ni sale, ni sube ni baja, de mi persona, no le saldrá un nieto, tampoco aceptaré una intimidación en vidrio, busque una mujer de su aristogática, con tal de tener un nieto suyo, le será infiel a su hijo. El Jardinero chino, que le cuida sus bon sai, sólo tendrá que esperar, como lo ha hecho con todas las damas de la corte. ¿Usted nunca entendió que los descendientes de esas mujeres, son amarillentos de ojos oblicuos? Ése sí que es un chino pródigo y cualquiera le viene bien, pruébelo, verá que es riquísimo. Es lo que dicen las nobles damas, enterada estoy, por trabajar en sus castillos, limpiando pisos. Soy virgen, lo intenté con su hijo, luego de ese fracaso, si el respeto pasa por amar a un hombre, antes lo pensaré bien pensado, como piensan los que piensan.

miércoles, 17 de agosto de 2022

VÍAS

 

   —A Ud la conozco de algún lado.

   Vulgar, vulgar, este tipo es vulgar. Yo lo desconozco y su treta es común. Ud me conoce, yo no, pero le digo que sí, ando escasa de compañía. Le veo cara de fracaso, es un buen atributo, si fuera un triunfador no empezaría por “A Ud la conozco de algún lado”.

   Haría de cuenta que no existo y terminaría por preocuparle que alguien tan insignificante, lo mirase con desprecio. No sé los demás, pero a mí los triunfadores me parecen engreídos y generosos con lo que les sobra. ¿Me entendió? O esa cara de idiota será una de sus caretas.

   —¿Ud me habla a mí?

   Le tengo que decir, soy honesta, eso subyugó a mi novio cuando después de decirle “te quiero”, continué con “pero me dan tanto asco tus besos y el resto”. Y ahí me dijo: “Te perdono porque sos honesta”.

   —¡No! ¿Ud que piensa?, si piensa. Yo no hablo con desconocidos.

   Pobre…se achicó su cuerpo veinte centímetros de tristeza, no lo soporté:

   —Mire, lo que podemos hacer es caminar por las vías, ahora, un, dos, tres y saltamos juntos. Tiene su dificultad caminar en la vía, pero los solitarios somos equilibristas.

    Se lo hice saber:

   —Creo que entre nosotros hay buena vibra.

   Caminamos  contentos al mismo ritmo. Pero escuché el tren. El tipo ni cuenta se dio, le grité:

 —¡¡¡Yo doblo acá!!!

   No sé qué hizo.

   Estoy segura que tropezó una mina y le dijo:

   —Yo a Ud la conozco de algún lado.

martes, 16 de agosto de 2022

LAS LLAVES

 

   Quedé conmigo que me encuentro a las cinco de la tarde. Me reconocí enseguida, era yo indudablemente. El auto que me compré es un Maxi Cooper, lo necesitaba para mandados y vacaciones.

   ─Si querés te canto la justa.

   ─Dale, decime.

   ─Lo hiciste a pedido de mi Mujer.

   ─¡No! De la mía.

   Yo soy un tipo generoso, hasta le daba mis llaves. Un día se fue con auto y todo a visitar a su amante. Se quedó dos semanas y volvió sin el auto.

   ─Me lo robaron, ¿querés que nos separemos?

   ─Sí, prefiero vivir solo, me hace feliz vivir conmigo. Cuando me levanto no me puedo bañar, porque los platos sucios de la cocina los meto adentro de la bañadera, corro la cortina para sentir que está todo limpio.

   Una vez por semana viene una Señora que limpia todo. Yo desaparezco en su jornada de betún, esparadajos y lavandina. Me sirvió para reencontrarme de nuevo yo solo y decirme la cruda verdad. “Soy un fracasado.” Culpa de mis viejos que desconocían la palabra fracasar.

   Me lavaron el cerebro y el cerebelo también. Había que tener una carrera, una Novia, que después será la Madre de mis hijos. Esas consignas me permitieron vivir solo. Yo solo conmigo y nos llevamos fenómeno.  

lunes, 15 de agosto de 2022

LA CLASE AUSENTE

 

   —Esta clase será una exposición acerca del Marqués de Catapultala, ¡quiero silencio! Si tienen ganas de gritar, vuelvan a sus casas. Se sientan derechos, vista al frente y oído atento.

   —Srta, mire! Abajo un micro pisó tres chicos, el micro se fue rajando, los pobres no se mueven, están tirados en la calle, cubiertos de sangre y nadie los socorre.

   La Maestra no puede detener una sonrisa, tres chicos menos, son tres problemas menos.

   —Bueno, vuelvan a sus asientos, si vieron eso es que no estaban prestando atención. El Marqués de Catapultala, fue el primer científico de la Historia que descubrió, hace apenas unos días, que la Tierra es plana.

   —Disculpe que la interrumpa, Seño, pero no puedo sentarme derecho, porque el banco tiene una pata mucho más corta que el resto. ¿Qué hago?

   —Alumno Santillán, siéntese en la ventana, sin mirar hacia afuera, porque le puede dar vértigo y caer. Otra cosa, Santillán, no se dice “pata”, se dice “pierna” y no quiero que me interrumpan más. Como les decía, el Marqués de Catapultala, Dr en Física, Química, Historia, Geografía y Ganador del Premio Nabol de este año. Si él dijo que la Tierra es plana, no hay duda, es plana. Yo les propongo media hora de silencio, como duelo por nuestra querida, finada, Tierra redonda. Controlo el tiempo, si esta media hora no se cumpliere y alguno hablare, el castigo será una abeja viva, adentro de la boca, los labios permanecerán cerrados, con abrochadora, para que no la escupan.

   Se hizo un silencio tumbero. Al cabo, el niño Santillán, que era mal alumno, pero ningún boludo, dijo:

   —Srta, pasó más de una hora, me parece que Ud, está abusando de todos nosotros.

   —Tengo testigos, Santillán, yo no le toqué el culito a ninguno de ustedes, por eso me doy sobreseída de abuso. Sigamos, el Marqués de Catapultala, logró otros descubrimientos. El primero alertó que la fisura desembocaba en el agujero negro. En cuanto al lenguaje inclusivo, era una estupidez ofensiva, que cayó en el olvido. Espero que les haya resultado interesante mi exposición.

   —Toc, toc.

   Era la encargada del material didáctico, que nunca existió.

   —Srta, no quiero interrumpir sus pensamientos, pero hoy era un día de huelga y no asistió un solo alumno, ni Maestros. La Escuela está vacía.

   Ando mal de la cabeza, le hablé a nadie.

   Una manifestación, abajo, con carteles que decían: “La Maestra Siracusa es carnera.” “Que te echen de la escuela, gorda traidora”.

   Entre los manifestantes estaba el Marqués de Catapultala, gritando:

   —Que se vayan…! Que se vayan…!

   Estaba convencido, que se encontraba frente a la Intendencia, que había robado los cuadros del Museo, único patrimonio del Tandil.

domingo, 14 de agosto de 2022

CONTESTA ELLA

 

   Le hicieron una entrevista:

   —¿Por qué no participa en concursos?    Un cuento por día, no publica y lo sube a su blog, ¿Le lleva mucho tiempo escribir uno por día?

   Contesta ella:

   —Todo el día, lo subo a las cero horas.

   —¿No le sería más redituable publicar?

   Contesta ella:

   —No, porque terminan durmiendo en una biblioteca, con el agravante que no hay lectores.

   —Permanecer sentada veinte horas, ¿qué consecuencias le acarrea?

   —Tengo suturado el culo, me evita ir al baño, no tomo agua, ni la vejiga funciona.

   —¿Es verdad que una vez por año va a la India y tiene un gurú que sacia sus experiencias?

  Contesta ella:

   —Voy por placer, pero lo de saciar sería imposible, soy insaciable.

   —¿Escribe durante ese tiempo?

   Contesta ella:

   —No, son vacaciones, subo cuentos viejos y con extrañeza, noto lectores nuevos. Me interesan Irlanda, Polonia, Ucrania y Rumania. Tengo seguidores añosos. He sido invitada por personas maravillosas a esos países. Son humanistas medulares. Tengo un novio irlandés que lamenta mis cisuras, él me tipea los cuentos y todo el plomazo internetiano. Yo le agradezco con prácticas privadas. Ponemos el despertador para no entorpecer la escritura.

   —Su novio, ¿qué hace durante sus ausencias literarias?

   Contesta ella:

   —Es ingeniero en sistemas, computea con su secretaria.

   —¿Alguna vez tuvo marido, hijos?

   Contesta ella:

   —Tengo un hijo que no le gustan mis cuentos, él es dibujante, a mí sus dibujos me disgustan, nuestra relación es equilibrada. Creo haber tenido un marido, pero se ha diluido en mi memoria.

   —¿Algo más quiere agregar?

   Dice ella:

   —Si lo hiciera, sería en un cuento. Dejamos acá, como dicen los que profesan a Freud y Harry Potter.

sábado, 13 de agosto de 2022

ENTRAÑABLE

 

   Nos mintieron, los hombres no bailaban con hombres. Para eso estaban las mujeres, que llegaban en alpargatas y las cambiaban por zapatos, de taco alto infinito.

   Se bailaba en esquinas sin ochava, con un bar pleno de alcohol, grapa que ya venía mezclada con escupitajos españoles. Vino de uva mosqueta, cabernet para los debiluchos y tinto borgoña para los ricachones. También vino suelto para los ricoteros.

   —Muchachos y chicas, adentro se toma, afuera se baila, hay que ponerle los pies a los adoquines, es más difícil para las damas, pero tienen que aprender a levantar la pata, es más cómodo para el hombre.

   Así habló “Don Javier” la noche que inauguró aquel boliche entrañable. La Hilda, concubina de Don Javier, era una artista para revolear la pata y no decía jamás que no a una inclinación de cabeza, apenas leve.

   Cuando Don Javier se dormía sobre un barril que le hacía de mesa y de almohada. Salían todos los tipos a pedir a la Hilda, de bailar un tango modernoso, la agarraban los mejores, le metían la pierna de él, adentro de las de Hilda, que sabía manejar el tajo del vestidito negro, algún voyer se daba cuenta. Los más hábiles se la metían y ella se doblaba hacia atrás, para hacerle un lugarcito más y tapar con la melena, aquel placer.

   Uno fue a alcagüetear a Don Javier. Ella entró a la pieza en alpargatas y dada vuelta del pedo que se agarró.

   —Tengo que hablar con vos.

   Este viejo choto, si ahora me voy a dormir la mona.

   —Quiero que te mandes mudar, me hacés quedar como un cornudo.

   Ella se fue sin contestar, con las crenchas para cualquier lado, agarró para cualquier lado. Se puso el traje de laburar y fue al Puerto. Todos la vieron mareada, pero nadie dijo nada.

   Avisó que iba hasta el baño y a partir de ahí o después, desapareció de todas partes. Ya van a cumplirse cinco años, que nadie sabe dónde fue. La Hilda lo quería a Don Javier, como quieren las putas, pero lo quería.

   Por eso nadie se explica lo que pasó. Don Javier cerró el boliche, se fue a recorrer el mundo, caminando de día y llorando de noche. Ya estaba viejo Don Javier, pero todavía sigue buscando.

viernes, 12 de agosto de 2022

CONOCIDA

 

   Tenía que llegar a la calle Garay. Había tantas manifestaciones, que mi destino quedaba lejos. Me arrastraron por el piso y me llevaron en andas, acostado, y yo pasaba de manos en manos. Pude salir porque terminé en el suelo. Corrí al Subterráneo pensando que estaba vacío.

   ¡No! Eran un grupo de Policías, cuya protesta pacífica, fue arrojar las esposas a la escalera, como símbolo de paz para aumentarles sus sueldos. De pronto me golpearon con las esposas y desmayé en un escalón. Tenía un chichón en la cabeza, que parecía un pomelo. Vi a mis pies botas de Yuta, seguro que me llevaban.

   Alguien pidió que me levantara y le pasara la mano por el hombro.

   —Tranqui, fuimos compañeros de Secundaria, vos no te acordás, pero yo sí. Vamos a caminar por este túnel. Buenos Aires, está lleno de túneles, con distintos recorridos. Me los conozco todos. ¿Vos a dónde tenés que ir?

   —Calle Garay entre Catamarca y no sé bien, pero tengo el número anotado.

   —Nos faltará, un túnel y medio. ¡Mirá, se ve el final con luz!, a ver esperá.

   Se quitó los arneses policiales y quedó en pelotas.

   —Prestame tu piloto, no voy a salir así. Y te invito a mi casa, tomamos un café, cognac caliente, lo que quieras. No soy Policía, soy espía de Policía.

   Al segundo trago se puso cachonda y esperaba algo más. Me negué.

   —Mirá, mi Mujer es como una Policía y su placer es espiarme. De lo que estás  pidiendo en silencio, no acostumbro ser infiel a mi Mujer. Y mucho menos con vos, te recuerdo clarito, una Policía por vocación.

   Pegué la vuelta y ella estaba apoyada en el marco de la puerta, con mi piloto abierto. Me tomó de la nuca, como los que saben llaves para inmovilizar. Yo no pude hacer nada, ella me llevó con destreza. Fue dentro de su casa, dentro de su cama. Sus microtúneles, eran de esos que te perdés y no podés llegar a casa, ni encontrarte con tu Mujer. Es demasiado doloroso. Mejor seguir aquí, esta Mujer conoce todos los túneles y yo conozco otros. Nos perdimos juntos.

jueves, 11 de agosto de 2022

LA QUERESA

 

   Lo amenacé con una cuchilla grande. Él caminó para atrás, se mató con un clavo oxidado que estaba en la pared. Yo no fui la culpable, la cuchilla era para asustarlo.

   Al turro no le había tocado ningún órgano vital. Lo salvaron los Médicos. No contento con eso, me denunció a la Policía. Tuve que asistir a prestar declaración. Trajeron una bolsa de nylon transparente y sellada.

   —Aquí están las pruebas, Señora.

   Me puse los anteojos y miré con asco aquel contenido.

   —Usted misma puede ver, es una cuchilla y un clavo oxidado.

   —Mi cuchilla de cocina, su uso es solamente culinario.

   —¿Puede relatar lo sucedido desde el principio?

   Lo miré con cara de odio, como se mira a un Policía.

   —El reo me robó la billetera, lo negaba hasta que la encontré en el bolsillo de su campera. Le dije que lo iba a matar, por supuesto que fue una amenaza y el muy gil se lo creyó. Pensar que yo misma, me encargaba de llenar la palangana con agua tibia, probaba la temperatura con el codo, para ver si estaba a su gusto. Él metía los pies y yo, arrodillada, le sacaba la queresa, que hacía más de un mes que él no lo hacía. Le secaba el pelo, lo peinaba, lo perfumaba, lo vestía y lo mandaba a trabajar. Ignoraba que no tenía trabajo, por eso me robaba. Doy por terminada mi declaración. Comisario, le recomiendo que mire cómo escribe el Oficial, tiene faltas de ortografía y por ser tan lento, salteó pedazos de mi declaración. Usted sabrá, aunque en general, ustedes nunca saben nada.

   —Espere, Señora, por favor, los Policías no somos todos iguales.

   —Bueno, déjese de hablar pavadas, me devuelve la cuchilla que es mi instrumento de cocinar. También exijo el clavo oxidado, para sostener la viga del dormitorio.

   —Sí Señora, espere que le envuelvo todo como para regalo. Le agradezco sus palabras, claras y directas. En cuanto a su Marido, póngase contenta. Lo tenemos encerrado y el Juez seguro que decide alguna injusticia.

   —Le pido, Comisario, no me citen nuevamente, aquí hay olor a pis, a sobaco y a corrupción.

miércoles, 10 de agosto de 2022

NIÑO LINDO BUENO APRENDE

 

   —Mami, me dijeron que los hoteles alojamiento están cerrados. ¿Por qué los cerraron?

   —Para que no contagien el Covid 19, haciendo esas porquerías.

   —¿Qué porquerías? ¿Las que se tiran a la basura?

   —Niño lindo y bueno, no me preguntes más, acá cerca hay tres y están funcionando.

   —¡Viento!, Mami, por fin los voy a conocer, me parece que soy un poco más grande y ya puedo.

   —Cuando venga tu Padre le voy a contar todo lo que dijiste.

   —Él te va a contar que su mejor amigo, va todos los días y su Mujer no sabe, pero sospecha. Le pidió un favor, cuando él esté en el telo, va a decir que está con Papá.

   —¿Vos lo escuchaste niño lindo y bueno? Porque me estoy volviendo loca de tanto estar loca.

   —Siempre estuviste loca, hasta yo me di cuenta.

   Llegó Papi y le pidió perdón, una vez por semana visitó el alojamiento, para acompañar a su amigo. Yo no le creí y me parece que Mami tampoco.

   —Papi, ¿por qué mentís?, si vas todos los días.

   —Y bueno, no miento, salgo todos los días con la Mujer de mi amigo. Me pide que la abrace, que le dé besos. Se nota que necesita cariño. Igual no pasa de ahí. A veces pasa sin que nos demos cuenta. Es de vez en cuando. Se siente sola con esto del Covid. No me puedo negar, soy un caballero, ella es un desahogo para mí.

   Dijo Mami:

   —¿Cómo vas a sincerarte delante del niño?, sos un animal.

   —Por mí no se preocupen, la niña del amigo de Papá, es tan linda y tan buena, que la voy a invitar a jugar al cuarto oscuro. Igual, no pasará de ahí.

martes, 9 de agosto de 2022

PELAR EL SUEÑO

 

   —Terminal!

   El chofer vio un pasajero dormido, le palmeó el hombro. Se despertó como si siempre hubiera estado despierto:

   —Chofer, me he pasado cuatro estaciones, culpa de la patota.

   El chofer preguntó qué patota.

   —La que me tiró al piso, me robaron, me hicieron este tajo y me…

   —Un momento Sr, fíjese si tiene todo lo que llevaba.

   Estaba el llavero, la billetera, documentos y celular.

   —Y en cuanto al tajo de la cara, yo no veo nada, trompadas ni el espectro.

   El pasajero se levantó y dijo:

   —Tendrá que acompañarme a hacer la denuncia.

   Lo miró mal el chofer:

   —Ud pretende que yo, haciendo catorce horas de laburo lo voy a seguir a la yuta. Cómo se reirán de su declaración y por ende de la mía.

 El hombre se acomodó el sombrero, subió camisa y corbata hasta el mentón, dejó que cayera a su aire. Fueron en el micro hasta la comisaría. El pasajero denunció los vejámenes a que fue sometido por una patota, que quiso robarle todo lo que llevara encima, explicó que por suerte tenía todo. En lo mejor apareció una mujer elegante y furiosa:

   —Éste bueno para nada que ven acá, es mi marido, es sonámbulo, puede sonambulear cuatro días seguidos y nadie lo nota. Apariencia normal, pero sus pensamientos avizoran incendios, bombas, fusilamientos. El vicio que tiene es subir a un micro sonambuleando, con la zarandaja del micro imagina situaciones. Queda tieso porque duerme hasta el final del recorrido.

   —Uds disculpen, Sres policías, no volverá a suceder.

   Cuando se fue quedó el chofer, que tenía la boca abierta, parecía para siempre.

   —Si les cuento no me lo van a creer, pero fue así. Ella también es sonámbula y más de una vez me la he tenido que llevar a casa, se duerme conmigo y dice cosas que me vienen bien, yo manejo todo el día, si la Sra quería manejarme a mí, que se maneje. Igual es buena gente, aunque sean sonámbulos, peor ser negro, chino, judío, argentino, eso sí que es peor.

lunes, 8 de agosto de 2022

LA PRESENTACIÓN

 

   —Me llamaron del Gabinete y las escuché, una decía que mis ejercicios matemáticos, eran de un niño superdotado. Mi Señorita opinaba que era bipolar.

   —¿Qué quiere decir bipolar?

   —Quiere decir que tenés dos polos, yo pienso que sos multipolar. Es complicado de explicar. Fingís tristeza y alegría, niño lindo y bueno. Sos el mejor Actor que conozco.

   —A mí me encantaría trabajar en un Teatro. Puedo hacer todos los personajes, el ser multipolar me facilita. Mami, yo soy un montón. Voy a proponer en la Escuela que me presten el Salón de Actos, para actuar los sucesos de mi casa, las peleas de vos y Papá. Y otras cosas que veo que ustedes ni se imaginan. Seguro que va todo el Colegio y al final vendrán los aplausos y los gritos que dirán: “¡Otra, otra!”.

   —Ni se te ocurra, lo harán porque son chusmas. La sorpresa será que en nuestra casa, ocurre lo mismo que en las suyas.

   El Niño abrió la función hablando de sí mismo y sus virtudes. Cómo su Mami y su Papi se peleaban todo el tiempo:

   —No dicen malas palabras, para cuidar el lenguaje en mi presencia. Cuando creen que no estoy, se bañan juntos, para no llegar tarde a sus trabajos. Después se putean por cualquier cosa. Cuando Mami enceró y mi Papi se resbaló, se quebró una pata. Cuando socializan parecen culturosos, se dan piquitos para demostrar que se quieren. No es así, son un matrimonio de mentirita. Prefiero que vivan así y no que se divorcien. No sabría con cuál de ellos me tocaría. Mami es mano larga y Papi alquila películas de terror, para que me calle. Yo no sé para qué me tuvieron. A mí nadie me quiere, presiento que hay una fucking bomba de tiempo, en mi asiento. Al final no explotó y se avecina la pandemia. Yo no los prevengo, que se arreglen. Si no, pueden recurrir a los Gobernantes varados en París.

domingo, 7 de agosto de 2022

DIAGONAL

 

   Habito el cuarto piso, mi nombre es André Benoit y mi Tatarabuelo diseñó esta Ciudad. Mi esposa y mis hijos murieron, todas las mañanas abro las ventanas de las habitaciones. Las camas de mis hijos están tendidas, con las pantuflas al costado.

   Una Mujer que se encarga de la limpieza, lleva la ropa de la familia ausente, incluyendo las sábanas, a la tintorería cada dos meses. Todo tiene aroma de alcanfor, encuentro mi infancia gracias a ese olor. Después de desayunar en un Bar de la Diagonal, camino hacia la Plaza San Martín. Disfruto el aroma de los tilos, las magnolias tan intensas, el color de los ceibos, la sombra de las palmeras.

   Hay cuatro jardineros que se ocupan de la plaza, parecida a un Jardín Botánico. A veces me pierdo en la memoria de mis hijos, tirando semillitas, para que los pájaros canten más alto. Abren los bebederos al máximo y vienen los pájaros a darse unos baños cortos, porque los Guardianes de la Plaza, hacen sonar sus silbatos. Y mis nietos se asustan, o mis hijos, los confundo.

   Miro mis manos jóvenes que dedican sus horas a dar vuelta las páginas de los libros. Ahora dejé mi hábito de la lectura, el Oculista me anunció que disfrute lo que pueda, porque se avecina la ceguera de las sombras. Le hablé a Jorge Luis, para preguntarle, me atendió como un Lord:

   —No te preocupes André, desaparece lento y después te acompañan los otros sentidos.

   Me miré las manos, están surcadas de puentes azules y violetas, los dedos tomaron distintos rumbos, se cansaron de estar juntos y engordar algunos, otros parecen quebrarse.

   Tuve dos infartos consecutivos, mi cuerpo respondió a las operaciones y los Médicos contentos, no por mí, sino por sus trabajos. Me di cuenta por los cobros desmesurados.

   Sigo yendo por la Diagonal, desayuno en el mismo lugar. Se me durmieron las piernas para siempre, tengo un acompañante, que por suerte es alegre y canta mientras arrastra la silla de ruedas.

   —No me gusta verlo siempre en esa silla, si usted lo permite, lo traslado a un banco de la Plaza.

   Tengo una justificación para no contestar, puedo escuchar, pero no hablar, me acompañan el canto de los pájaros, cada vez más lejanos, la audición declinó, a veces me parece que dejé de escuchar e imagino sonidos.

   Sigo en la Plaza, hace frío, mucho frío, debe ser de noche.

   Siento el inconfundible olor a Hospital, alguien me extiende un lienzo, cierra mis párpados y me tapa hasta la cara.

sábado, 6 de agosto de 2022

LET IT BE

 

   —No te pongas los dedos en la nariz, usá pañuelo, como dice Mamá. ¿Sabés hacer pancitos?

   Es un agente encubierto del asco, me mostró su colección de pancitos en el retrato de nuestro Padrastro. Tenía razón, se lo merecía, le pegaba a nuestra Madre, era un tipo de tomar vino hasta el fondo. Ella lo arreglaba con maquillaje y lentes oscuros. A nosotros nos daba con todo. La Señorita preguntó si nos peleábamos seguido. Mi hermano, que es un poeta le decía que el chico más grande de la manzana, nos robaba la pelota y así nos ganábamos los golpes.

   Para mi hermano, la pelota era más hermosa que la luna, la defendía como a una novia. La Señorita nos mandó al Gabinete y vinieron nuestros Padres. Se hacían los sorprendidos:

   —Nosotros concurrimos a Terapia de Pareja, pero no hablamos de los chicos, creo que ni siquiera sabe de sus existencias.

   A los Padres se los acusó de abandono de personas, agresiones reiteradas y negación de la Potestad. Los chicos, en la duración de los litigios crecieron, uno tenía quince años y el hermano dieciocho. Les otorgaron una casa con una Acompañante Terapéutica, que los dejaba ser y eran felices. De noche se turnaban para entrar a su habitación, ella les enseñó todo lo necesario para hacer feliz a una mujer.

viernes, 5 de agosto de 2022

MIÉRCOLES 17 HS

 

   Triste de nacimiento, depresiva compulsiva. No podía quererme ni por una opción diferente. Detestaba mi ser, por fuera y por dentro. Esto último era tan amplio, lleno de sombras y ámbitos oscuros donde estar en paz conmigo resultaba una broma del pensamiento. El miedo de creer en la genética del suicidio, devengo de una familia muy creyente en suprimir sus vidas por propia voluntad. Cuando el deseo se me hizo insoportable pedí un turno con Bourdet. Así transcurrió una vida de todos los miércoles, a las cinco de la tarde, con alguienes que me tiraban sogas en momentos aciagos. Excelentes escuchas todos. De Jorge pasé a Flavio y de éste a Lucía. Y que viva Freud y que vivan estos tres ortodoxos. Maestros de palabras y silencios. Asistí al primer analista ignorando el tiempo y el espacio. Deliraba con voz inaudible y Bourdet supo de mi hijo recién nacido. Le pedí perdón por no saber cuidar aquella criatura desconocida y voraz, por asistir a las sesiones sucia y despeinada, por rascarme el pelo de modo continuo. Pidió que lo tuteara, contó de sus pacientes en Romero que jamás se bañaban, tenían piojos y olor a todo eso. Él los escuchaba, la falta de aseo en ellos no importaba. Lo mío no era nada:

   ─Tranquila ─decía, en cuanto al bebé aseguró que seríamos grandes amigos.

   Había que esperar y Jorge acompañó la espera, con llamados cotidianos a medianoche. Así ganó mi confianza y un día cesaron los teléfonos nocturnos. Luego de años comprendí la grandeza de Jorge, la enorme responsabilidad de su paciente loca con un bebé, recién nacido, a cargo. Después de saber cuándo eran las cinco de la tarde o las diez de la noche, después de entender el espacio que existe entre la rajadura y la junta, Bourdet dejó que describiera al ineludible pa y ma de mis primeros años y los posteriores. Con él fue siempre cara a cara, no me tentaba el diván, necesitaba ver sus ojos, la expresión de su cara. Cumplimos un ciclo y nos divorciamos de común acuerdo. Aclaré locuras viejas y parí locuras nuevas.

   Derrapé en Flavio. Fumaba en pipa y tenía una inmensa foto de Freud a sus espaldas. Me dio risa la Mise en escena, él preguntó porqué no le contaba así nos reíamos juntos. Él así lo quiso y yo le dí el gusto. La siguiente sesión desapareció el retrato de Sigmund y la pipa. Aparecieron los Particulares. Como Bourdet, usaba siempre el mismo pulóver, lo pensé como el hábito del oficio, el guardapolvo del trabajo. Buen analista el flaco, algo rudo como cuando dijo que me dejara de ñoñerías:

   ─Tenés treinta y ocho, ya sos una señora, no jodamos.

   O cuando le pedí el diagnóstico y contestó:

   ─Depresión machaza, el miércoles la seguimos.

   Aquella vez que no supo qué decir de mi cuerpo que lloraba de los pies a la cabeza y se acercó y me dio un abrazo de padre, sin palabras. Luego de improviso me mudé a un pueblo lejano. Se puso como caballo indignado, decía que la gente era lo peor que podía, me daba libros de poetas platenses no valorados. Por vez primera dejó que le viera el “él” que no había imaginado. Al llegar a este pueblo llamé a una psiq-psi. La elegí por su prestigio y por su nombre de luz de agua. Ella preguntó quién me derivaba, yo le contesté que acostumbraba a derivarme sola.

   Hace más de una década que Lucía trata de estabilizar mis histerias y otros carajos que no tienen nombres. Por vez primera sentí la confianza de tirarme en un diván. Lucy no es como Jorge o Flavio, ella tiene disfraces de todos los colores, atuendos inauditos, sombreros exóticos y una seguridad tan depositada que permite abrir puertas y ventanas. Echa luz donde hubo negro y agua cuando uno se mustia.

   Lucy me dio permiso para mi bohardilla, mi jardín de invierno, mi estanque selvoso, me mandó de vacaciones. No es literal, son semillitas que ella tira al aire, está de uno germinar o nada.

   Ella nunca muestra si su tristeza es honda o de qué tamaño es su alegría. Lucy es y quiere que uno sea. La primera vez que me advirtió de su viaje a algún lugar, le lucía un lago en la partida.

jueves, 4 de agosto de 2022

EL VIENTO

 

   Se enojaba si no le avisaban, así contó él. Alguien del laburo lo llamó para decir que Luis estaba enfermo. No preguntó nada, se derrumbó junto al teléfono. Mientras el viento quería llevarse sus rulos había palabras que se perdían, lamentos ciertos y definiciones inciertas. El café frío de tanto hablar y el pucho apagado. Le agregó azúcar que el viento dispuso fuera de la taza. Prendió el encendedor cuando advirtió, entre sus dedos, el apagado terminado. Parecía capaz de fumar otro y llegar fuera de hora. Lo hizo. Se despidió confuso y caminó errático.

   Hoy nos dijo que Luis murió. Habló de la injusticia de esa ausencia, un intelectual, un soñador, un grande, uno de esos que no se perciben de tanto que armonizan con la vida. Tapaba con bronca el dolor que no lloraba. Pagó el café de memoria, se despidió con abrazo y sonrisa de percha. Dio pasos apurados, quiso ser puntual. Cuando dobló la esquina sopló un viento repentino.

   Pasaron muchas horas y no deja de soplar, arranca las hojas de los árboles del verano, silba, cruje, grita.

miércoles, 3 de agosto de 2022

SALOMÓN

 

   Vivían de los frutos de la tierra, en Checoslovaquia, cerca de Trebisov. Los labriegos, con sus herramientas sencillas, hicieron un pozo redondo y profundo. Los soldados pusieron hombres, mujeres y niños en los bordes. La metralla se ocupó de llenar aquel agujero, con un pueblito entero. Salomón, cuando escuchó el retiro de los motores, trepó entre cadáveres hasta encontrar el cielo. Tenía doce años, único sobreviviente de un pueblo de muertos y casas en llamas. Corrió de aquel espanto, a través de aldeas en llamas, como la suya. Siguió corriendo entre abedules de terrenos salvajes. Su primer tropiezo fue providencial, un carromato de familias judías que lo adoptaron de inmediato. Historias más, historias menos llegaron cruzando el océano al puerto de Buenos Aires.

   A los noventa y cinco años dormitaba en una hamaca primaveras y veranos. Nos saludábamos, pero nunca hablábamos. Era un viejo hermoso, de pelo blanco y ojos color cielo. Cuando nació mi hijo, Salomón preguntó su nombre  y sonrió cuando le dije:

   ─Simón.

   Tomó sus manitos y besando su frente dijo:

   ─Shimele, bonito nombre.

   Luego me enteré el significado, era un diminutivo, Simoncito. Todos adoramos al abuelo Salomón, su memoria era prodigiosa, pero nunca contó el horror de su pasado. Vivía con su nieto, que es el padrino de mi hijo, además, entrañable amigo.

   Una noche de invierno, el abuelo Salomón decidió vivir en el cielo. Hubo que enterar a Simón. Con apenas cuatro años, caminó a su cuarto y desde allí se escuchó su vocecita, diciendo que no quería tomar la leche ni asistir al jardín, hasta que el abuelo Salomón volviera.

martes, 2 de agosto de 2022

VAIVÉN

 

   La flia nunca quiso tratar la demencia de la Madre de Molly, al saber que esperaba su segundo hijo, habiendo denostado a la primera, que fue Molly, la familia la marginó definitivamente.

   Molly se crio a sí misma, se mandaba a la Escuela, se alimentaba de polenta y mandarinas. Intentaba dar besos a sus padres, que la apartaban como a un perro callejero. Su Madre, una psicópata encubierta y el Padre, un indiferente crónico. Cuando Molly cumplió dieciséis años, le anoticiaron la llegada de un hermano. La sorpresa la dejó inmersa en un después incierto. Le preguntó a la Abuela, a quien visitaba a escondidas, tenía prohibido establecer una relación.

   —Ay, Abuela, pobre ese bebé que está llegando. ¿Y si no es tan fuerte como yo, que será de él?

   La Abuela mentía bondad en su hija y generosidad en su yerno, una de las caras del amparo, para que Molly no sintiera la intemperie.

   —Vos ya cumpliste dieciséis, Molly, terminaste tu Secundario en tiempo récord y te regalás un Año Sabático antes de la Universidad…de algún modo, una hermana tan grande es como una Madre.

   Molly volvió a su casa contenta. Sin saber, hizo maniobras de cambio, mudó el pequeño escritorio, al lado de su dormitorio, pintó el minicuarto de celeste marítimo y el techo de azul pampeano. Encontró en el galpón de las porquerías la cuna mecedora, donde durmieron tres generaciones, le dio un lustre superficial.

   Cuando nació Santo, su Madre tuvo un brote de Madre, le dio la teta, cambiaba los pañales, le cantaba en susurros.

   Molly veía los besos que recibía Santo y pensaba: “Esta vieja loca le está dando los besos adeudados a mi persona, mejor, lo mío fue, él recién empieza”. A los seis meses, la Madre volvió al centro perfecto de su locura: dejó al niño en manos de nadie. Allí fue cuando Santo se convirtió en un bebé de llanto continuado. Molly empezó a mecerlo de noche, hasta quedarse ambos dormidos.

   El Padre volvía de trabajar y los miraba:

   —Así me gusta, Molly, que mimes a tu hijo.

   —Papá es tu hijo, no mío.

   —Disculpá hija, la locura de tu Madre es invasiva.

   Y se retiraba tocando con el dedo meñique, la nariz de Santo.

   Ellos no tenían vínculos con nadie, pero fueron duramente criticados. En especial cuando Santo, le decía Mami a Molly. Ella lo cargaba en una mochila y dio el Ingreso, con resultados de niveles que asombraban a los profesores, siendo una alumna madre soltera.

   Santo era tan feliz, se prestó a confusiones de parentesco, cuando del Jardín la llamaron para felicitarla por el comportamiento de Santo, ella dijo:

   —Lo que sucede es que al ser hermana de mi hijo, nos da fuerzas para divertirnos, aún ante situaciones adversas.

   —¿Cómo es eso, Molly?, no entiendo.

   —No se puede explicar, es complicado.

lunes, 1 de agosto de 2022

LA PUERTA

 

   Espió por el ojo de la cerradura, no lo conocía, era un ladrón, si a ella no la visitaba nadie. Si no le abro me rompe la puerta y es nueva. Es lo único nuevo de la casa. Lo hizo pasar:

   —Sos un ladrón, a pesar de mis noventa y ocho años, te parto este jarrón en la cabeza.

   Y se lo partió, se alegró, porque fue regalo de su suegra.

   Siguió con palos de golf sobre la espalda, encontró un martillo y le partió los dedos de los pies, con una maza le rompió las rodillas. El ladrón intentaba explicar.

   —No me dirijas la palabra, delincuente perverso.

   El hombre trataba de incorporarse tomado de la puerta.

   —Ah, me querés robar la puerta que me mandó a hacer mi sobrino, por seguridad ¡Oh, qué seguridad!, una puerta.

   La de latón era lindísima, ahora tener que limpiar toda esta sangre, a mi edad.

   Ahí lo veo que se va, en cuatro patas, ya va por mitad de cuadra, suena el teléfono:

   —Sí, soy yo, no sabés sobrino, gracias a tu puerta nueva, lo que me pasó. No te preocupes, al tipo lo hice picadillo…

   Escuchó la voz enojada del sobrino:

   —Tía, me volvés loco!, el Sr que te visitó hoy, es el que se encargó de hacer la puerta, con blindaje escondido, hoy te llevaba las cerraduras de seguridad ¿Qué le digo yo al tipo, ahora? ¿Qué le digo?? ¿Eeh?

   La tía respondió en voz alta:

    —Decile que las puertas que hacen son una mierda, cualquier ladrón entra como pancho por su casa. Traé la de latón, esa no falló nunca.

domingo, 31 de julio de 2022

EL SEÑOR NO

 

   No como, no duermo, no tomo agua no trabajo. Vivo del aire, papando moscas como predijo mi madre. Lo que no supo es que mi mejor amigo soy yo.

   Hoy tengo sesión con mi psi Oliverio.

   ─¿Y a qué debo el disgusto de tu visita?

   ─Querés decir el gusto, ¿o no? Vengo porque quiero saber quién soy.

   ─¿Y vos qué pensás que sos?

   ─Oliverio, no me venga con el mismo verso que usan todos los psi. Me siento orgulloso de ser yo el tipo más piola del mundo. Pero ya veo que mi mejor compañero soy yo. Si tuviera que casarme me casaría conmigo. Tendría una que otra discusión, yo mismo me calmaría. ¿Y vos qué pensás de vos si pensás?   

   ─Soy un solitario, me place cuando atendí los pacientes de ese día. Me cansan, me aburren con sus quejidos “cómo subieron los precios” o “me parece que mi marido me engaña”. Dicen tantas boludeces. Todos esperan lo mismo, que se caiga este gobierno de mierda. ¿Sabés por qué no hacemos nada? Yo tampoco sé.

   ─Me tenés que dar la receta, ¿te canto mi carnet de osde?

   ─Mi única receta es que te construyas una ermita con muchas violetas. Si de eso te alimentás, te vas a dar cuenta quién sos. Osde no reconoce las violetas, no te harán ningún descuento.

   El psi Oliverio está más loco que yo. No voy a venir más. Prefiero encerrarme en mi casa y sostener una charla conmigo, para decirme de una vez por todas, quién carajo soy.

sábado, 30 de julio de 2022

SERVIDUMBRE

 

   Trabajaba en una especie de rancho castillo o castillo rancho. Lo realizó un carpintero de Bernal y un marmolero del Cementerio Platense. Desde los ocho años Domitila cebaba mates, limpiaba, cocinaba, hacía los dormitorios, a cambio de techo y comida. Los patrones la encontraron desmayada en la cocina, el exceso de trabajo le produjo anemia, guardó cama tres días. A instancias del médico, tomaron personal nuevo. Un mayordomo, una mucama, una lavandera y una niñera.

   Quedó tiempo libre para Domitila, su patrona la mandó a la escuela primaria y terminó su secundario. Se convirtió en una dama joven y elegante. Quien no conocía a la flia, creía que Domitila era la mayor de los hermanos.

   —No puede ser que confundan gente normal con los sirvientes. Domitila, si bien es cierto que ahora es persona con estudios, sigue siendo sirvienta.

   El más grande de los hijos de la patrona, la quería como a una hermana.

   Ella le leía cuentos por las noches, abrazados, cerca del fuego. La menor de todos los hijos, le tenía una envidia venenosa. En especial cuando a ella la confundían con una sirvienta. Contó a su madre que su hermano y Domitila hacían chanchadas en el sillón grande. No le creyó. La hermana comenzó con maldades, juntaba cucarachas y se las ponía entre las sábanas. Le preparó un brebaje que la hizo dormir cuatro días.

    Aprovechó para pelarle la cabeza y recortarle las pestañas. Lo peor fue cuando destrozó la muñeca, el último regalo de su madre antes de morir.

   Domitila craneó una solución definitiva, esa tilinga nunca la dejaría en paz, parecía querer matarla, todo iba in crescendo. La noche del eclipse, Domitila llevó a la hermana al bosque cerca del río, le dijo que era el lugar para ver mejor. Cuando se puso todo negro, la llevó a la punta de un risco.

   Ella no quería que Domitila la tocara, prefería ir sola.

   El risco tenía musgo, la hermana cayó al río caudaloso y revuelto. Domitila vio cómo la hermana era arrastrada por el río, cuando no la vio más sintió alivio. Fue rastreada por personas y perros, la búsqueda infructuosa, no obtuvo resultado.

   —Ya va a aparecer, estoy segura que volverá ─decía la madre, como un fantasma mirando el río.

   Al mes, Domitila y el hijo mayor se casaron, cuando el cura dijo el consabido:

   —Si hay alguien o algo que impida esta boda, que hable ahora o calle para siempre.

   La ceremonia fue interrumpida por la entrada de la hermana, vivita y chorreando agua.

   —Ninguna sirvienta se casará con mi hermano.

   Dijo el cura:

   —Que sea sirvienta, no es una razón, hija mía.

   La hermana quiso arrancarle los pelos a Domitila, olvidó que ella misma la había rapado. Los novios, apresurados, dijeron que aceptaban, el cura los consagró de lejos, les gritó que comieran una miguita de pan, es lo mismo que una hostia. Ellos subieron al camioncito, repleto de libros, en la curvas, uno o dos se caían.

   —Domitila, pensé que la habías matado vos. ¡Qué garrón!

   —¡¿Cómo se te ocurre?!

   Hizo media sonrisa dulcemente diabólica.

viernes, 29 de julio de 2022

¿TANTO?

 

   Siempre estoy sola, soy sola, me gusta. A veces me abrazo a mí misma para tener algo en común conmigo. Necesito quererme y hago lo posible y lo contrario, odiarme. No sé qué decirme. Hace tanto que no hablo con nadie, hago el esfuerzo y las cuerdas vocales se trabucan.

   Llamaron al celular. Estaba invitada a una fiesta donde me decían que iba a estar con mis amigos de antes. Dije sí, no sé por qué. Me recibieron con globos y pancartas. No podía recordar sus nombres. Nunca me sentí tan sola. Me escapé por la puerta trasera y cuando llegué a casa, vomité todo lo que había escuchado. Cerré puertas y ventanas, blindadas el año pasado. Las pesadillas me acosaron toda la noche.

   Desperté con el propósito de invitarme café en la esquina. Mi cita era frente a un espejo. Me tengo que preguntar quién soy, cómo y por qué. Soy yo, alguien perversa, agresiva, histérica, psicópata, mentirosa. No sé para qué coño me cité. No me gusto, me detesto.

   No molesto a nadie, porque no hay nadie. Soy de pensar mucho, a veces tanto que me parezco a margaritas, calas, claveles del aire. Ellas no hablan, a mí me parece genial.

jueves, 28 de julio de 2022

CONVIDÁ LOCO!

 

   Fausto fumaba un porro contra un árbol de la Plaza principal. Llevaba la mochila con medio kilo más del material. Tres motos de la policía lo rodearon y lo condujeron a la Distrital.

   Dijo el más capito:

   —Encima es menor, que si no lo deshago, pendejo drogón, hay que llamar al padre y que se maneje. El material incautado lo repartimos entre nosotros.

   El chico, en un rincón, escuchó la llegada de su padre y tembló. El viejo lo levantó del cuello de la campera y le daba cachetadas, que luego fueron trompadas y más tarde puntapiés en cualquier parte. Los canas quedaron espantados al ver cómo un civil podía ser peor que ellos.

   Fausto fue llevado a Terapia Intensiva por su propio padre. Explicaba a todos:

   —Le apareció el coma porque yo le puse el punto sobre la ies.