miércoles, 3 de julio de 2024

LE TEMPS DE LA VIEILLESSE

   —Voy a dormir un ratito.

   —Yo voy a dormir un ratón. ¿Te diste cuenta que en casa y en el altillo hay ratones? Voy a comprar veneno, se desintegran, quedan los huesitos. Fijate bien dónde lo ponés, no uses la azucarera de mamá, a ver si se confunde y …bueno, no quiero ni pensar.

    —¿Vos crees que soy boluda? Quiero mucho a mi suegra, jamás le haría algo tan terrible. Le pego un papelito que diga que es veneno y chau.

    —Pero si ella no lee ni con anteojos, no serviría de nada, mejor escondé la azucarera en tus corpiños. Mi madre jamás revisaría nuestro dormitorio, además los corpiños son gigantes. Tanto push up para hacerle creer a los demás que sos una tetona, me das lástima, porque tus tetas son chiquitas y a mí me gustan así, a no ser que andes considerando la aparición de otro hombre.¡Ja! Mirá si vas a encontrar otro boludo como yo, según vos.

    —¿Te acordás cómo nos amábamos cuando éramos jóvenes, escuchábamos todo lo que hablábamos, teníamos una audición que hasta el vuelo de una mariposa. Tenés que concurrir al doctor Monsalve, sino me dejás sola y a los gritos. Con los años disminuye la audición, pero hay una solución, se pone un aparatito color piel detrás de la oreja y escuchás perfecto. Tampoco sé por qué no te importa el alzheimer que tenemos ambos. Hay que leer, escribir, recordar los nombres de actores y películas. Usar la memoria para no dejar la billetera en cualquier parte, la gente buena te la devuelve. Colgarnos las llaves de casa en el cuello. ¿Cuánto hace que no nos hacemos un análisis de sangre? Diez años, prevenimos si tenemos anemia o cualquieras de esos niasmas. ¿Me escuchás lo que te digo?

   —¿Sabés que tenemos dos hijos que viven en Berlín?

   —No, la verdad que no me acuerdo. ¿Y son dos?...

   —Estás conduciendo contramano.

   —Te habrá parecido.

   Chocamos contra un árbol y su muerte fue inmediata. Yo sobreviví, es una verdadera desgracia, no sé cómo funciona un celular y con internet me pasa lo mismo. No me acuerdo mi dirección ni cómo me llamo… Cuando les cuente a mis hijos, si es que tengo hijos, no van a venir, de eso sí estoy segura. 

martes, 2 de julio de 2024

CONSIGNAS DE LA ABUELA

   —Siempre que paró llovió. Manos de manteca no se te puede mandar a hacer nada, rompés todo, es tu vocación. No levantás un papel del suelo. Los calzones lavátelos vos. No me los dejes a mí. ¡Ay Carlota! La vengo a visitar para descargarme. Clarita me da mucho trabajo, que comprame esto, que comprame lo otro. Para Reyes le traje la Linda Miranda, la muñeca que camina. El otro día se fue en la bicicleta de mi marido. ¡Que dios lo tenga en la gloria y no lo vaya a largar! Ató la muñeca atrás y se fue. La corrí en la bicicleta de mi sobrino y le preguntá a dónde iba. Voy a Villa Gesell, quiero visitar a mis padres y preguntarles por qué no me llevaron. ¡Carajo!

   —Sos insolente Clarita, carajo no se dice.

   —Cómo que no, si vos desde que te levantás hasta que te acostás vivís diciendo carajo. Carajo por esto, carajo por lo otro y cuando te vas a dormir decís dos malas palabras juntas “¡Qué día de mierda, carajo!”

    —Como me decís vos a mí, dios te va a castigar y mirá que dios castiga, con palo, con rebenque y con picana.

   —Cuando tus padres regresen les voy a contar tu comportamiento. Ellos me van a decir que sos la piel de Judas. Por eso se tomaron unos días, para descansar de vos. Gracias a mí, te quedaste conmigo.

   —¿Qué quiere decir la piel de Judas?

   —Quiere decir…quiere decir…pará que lo busco en el diccionario. Acá está, lo descubrí. Quiere decir que tu piel no es común, es de Judas, que fue un tipo de mierda, cubre tu ser y no hay jabón que lo desprenda.

   —¿Y no habrá alguna pastillita para que se pase?

   —Basta estoy harta de andar con el diccionario en el sobaco. Me gusta que te lleven hoy, de paso llévate la pileta de lona que está llena de ranitas y las ranas, también llevalas.

   —¿Qué me dice Carlota?

   —Que usted es una abuela de mierda, estoy muy ocupada, váyase al carajo. Espero a mi nieta, ojalá que no sea como la suya… 

lunes, 1 de julio de 2024

NO TIENEN ALAS

    Gabriel andaba de país en país y no encontraba en Latinoamérica nada que se pareciera a Estambul. Allá era un lugar bisiesto, dormían dos veces la siesta. En Guatemala, Perú o Costa Rica, los habitantes trabajaban todo el día de algo o no trabajaban nada.

   Él no era un improvisado, se recorrió el mundo a pie, en avión o en balsa. Se casó muchas veces, con mujeres que lo engañaron, sobre todo una de ellas, era una mujer tan perfecta que andaba en la oscuridad buscando amantes de otras casas, que le hicieran el amor, siempre distinto. Para ella, eso era recorrer el mundo. A Gabriel lo quería para los fines de semana, que todos jugaban a la familia ejemplar y no tenían un ratito, para reparar en ella.

   Era frígida con Gabriel, pero le daba fiebre uterina con cualquiera que se entregara. Un día su marido descubrió la retorcida trama de mujer enferma, que saciaba su sed de venganza, con plebeyos ignorantes, si eran Ministros, mejor. Cuando Gabriel la encontró tirada en una escalera, durmiendo la borrachera de la noche anterior, hasta que se abrió el mercado, se sintió tan humillado que le pagó a un Carnicero, para hacer carne picada. El Carnicero, que no era ningún boludo, se la vendió a un argentino de altas esferas, para que hicieran empanadas el día de su Independencia.

   Finalmente, por un ojo que se encontró dentro de una piedra color verde esmeralda, igualito al de la mujer de Gabriel. Se lo llevaron preso sin Juicio ni aviso. Los encargados de manejar sus bienes, le compraron una isla tropical, que en vez de rejas, tenía palmeras vivas y cocoteros. Gabriel se refugió en un mangrullo de lenga, a prueba de agua. Sólo pensar en mujeres, le daba ganas de vomitar. Se llevó un escritorio, con todo tipo de accesorios, papeles, carpetas, biromes y una compu donde subía sus cuentos a un blog. Escribió varias novelas, le dieron el premio Nobel y en Suecia lamentaron su ausencia. En nombre de él fue el Carnicero, le permitieron hablar por la Radio. Primero puteó a todo el mundo, luego pasaron un video donde agarrándose las bolas dijo:

   —Ésta, que voy a aceptar ese premio que se lo dan a cualquiera.

domingo, 30 de junio de 2024

ENSAYO

    Hacían una construcción y se escuchaban martillazos,  excavadoras, paredes que se derrumbaban sobre sí mismas. Lo peor fue cuando aplastaron un subterráneo, quedó poca gente viva y algunos sobrevivientes en pleno estado de confusión.

   Nosotros estábamos ensayando “El violinista sobre el tejado”. Amábamos a Chejov, era una sala underground de actores jóvenes y un Director viejo, culto y paciente.

   Cuando ocurrieron las primeras rajaduras, hubo actores que faltaban a los ensayos y no se encontraban remplazos. Los más fanáticos se ocuparon de buscar, fue en vano, se había corrido la voz y nadie aceptaba.

   En el tercer ensayo había tanto polvo por la repercusión del maldito edificio. Pero ellos permanecieron ahí. Hicieron carpas entre bambalinas, pero nadie hablaba, se abrazaban, temblaban y vibraban mientras el director sabio decía que peor sería una guerra y hablaba por experiencia.  

sábado, 29 de junio de 2024

PERMITIDO

   Glorieta vivió en un campo de concentración cubano. Tenía en su cabeza el tema. “…Cuba que linda es Cuba, quien la conoce la quiere más…” En sus pesadillas le resultaba irónico que Cuba fuera linda y al conocerla la quisiera más.

   El espanto de esos soldados sin corazón elegían cinco mujeres por día, para torturarlas y luego violarlas, con sus penes o palos de escobas o ramas gruesas de árboles. A ella la extraditaron a Cuba, luego que en Argentina le sucediera lo mismo durante la década infame. Fue inexplicable, Glorieta nunca militó en ningún partido y la política jamás le interesó, entonces ¡por qué! ¡por qué! ¡por qué! Era una muletilla constante en su cabeza. La mandaron llamar a la oficina del jefe.

   —Glorieta, vos sos la más resistente que tus compañeras pedorras. Ni bien te vi me gustaste mucho, ahora me encargo de torturarte yo. Pongo música alta y procedemos.

   Le hizo por lo menos diez episiotomías. Esperó la cicatrización y le llevaba sopas y chocolates. Griselda le permitió penetrar con suavidad a una cierta zona mal vigilada por la angustia. El jefe lloraba mientras con vos de mandato, exigió un gomón con provisiones.

   Esa noche partieron los dos. Quién le iba a decir nada, si era el jefe. Griselda remaba mejor que el otro. Llegaron a México, los que vieron aquella escena, un hombre con una mujer incrustados uno en el otro. Les ayudaron en el arribo pero la pareja insistió, no podían ni querían separarse.   

viernes, 28 de junio de 2024

EL BORDE

    Mis padres eran endogámicos, un aburrimiento bárbaro, lo único que me permitían era hacer los deberes, estudiar y bañarme todos los días. Con mucho disimulo abría la ducha, mojaba mi esponjita y el jabón. Humedecía mi toalla y listo. Me peinaba la parte de adelante a la cachetada y lo de atrás, como no la veía quedaban los pelos parados.

    —Andá lavate los dientes.

   Ponía dentífrico en el cepillo, luego lo enjuagaba. Mi cepillo durante la infancia, desconocía el interior de mi boca. Iba al mismo colegio que mis primos. El más bueno me escupía los pelos parados y le pasaba la mano. Si estaba resfriado mejor, el pelo quedaba chatito.

   Cuando mis padres viajaban a Brasil me dejaban con mi abuela, tenían terror que el avión se cayera y yo muriera. Si les pasaba a ellos no les importaba tanto, pero yo tenía toda la vida por delante. Mis primos conchetos me invitaban a su pileta semi olímpica con un trampolín, parecía que tocaba con las manos el cielo y caía de cabeza en el agua. Un día, mi primo, el más perverso, me empujó. Caí sobre el borde de la pileta, me abrí la cabeza.

   El agua se tiñó de rojo y me desmayé en brazos de la mucama, era una buena mujer. Usó las puntillas de Bruselas, (que trajo mi tío) y me vendó toda la cabeza. De a caballo conmigo amochilado se presentó en el dispensario municipal. Me dieron anestesia total y me bordaron la herida, punto cruz. ¡Qué buena es la anestesia! Me hizo volar y la atención que me brindaron los primos conchetos, té con miel inglesa, tarta de limón y antibióticos recetados.

   Me quedé a vivir ahí por unos días, pero mis deseos de venganza hacia el primo perverso, culpable de la rajadura de mi cabeza, en cuanto estuve bien le pegué un rodillazo en las bolas, a él le dolió tanto que quedó sin habla. Como resultado quedó unitesticular, el otro lo comimos a la parrilla.

jueves, 27 de junio de 2024

SUMMER TIME

    La visitaba todos los días, menos los domingos que asistía a misa y rezaba. Comulgaba pero no confesaba, no se sentía pecadora, se consideraba una santa. Nunca tuvo hombres, su cuerpo tenía el imen intacto, estaba pegado con poxi—ran por cualquier tentación.

   A Melú le aseguraron que tenía un cáncer metastasiano. Debía concurrir al sanatorio a buscar los resultados. Llamó a su amiga católica para que la acompañara:

   —Perdoname Melú, no puedo soportar la sola idea de lo que te pasara, soy muy sensible, vos sabés. Me da miedo la sensación de cosa que ya no tiene remedio.

   Melú fue sola, le entregaron unos papeles ensobrados para ver a su médico. Tomó un micro llorando, su curiosidad le hizo abrir aquel sobre. Efectivamente, tenía cáncer, una señora conmovida, por aquellas lágrimas la abrazó y le preguntó cuál era la gravedad de su situación. Melú le entregó los papeles.

   —Soy médica, si me permitís quiero hacer una lectura rápida. Ay dios, pobre mi querida Inés, tu nombre es Melú Sosa y  aquí dice Inés Siracusa. Entonces se han equivocado, hay sanatorios y médicos que debieran ser exonerados. ¿Qué te parece si te invito a tomar un cafecito?

   Melú, que no salía de su asombro le dijo que sí. Hablaron largo y destendido. Luego se despidieron e intercambiaron sus números. Ni bien llegó a su casa llamó a su amiga, ferviente católica, le dijo que se fuera a la reputa madre que lo parió.

   Cortó y tiró el celular por la ventana. Sintió que había nacido por segunda vez, consiguió la dirección de donde se encontraba la tal Inés Siracusa y la acompañó hasta el final. Le pagó las quimios pero a Inés le daban náuseas el olor del sanatorio y le pasó lo mismo que a Melú , no tenía cáncer. Melú sacó dos pasajes para las Baleares e Inés aceptó, la pasaron fenómeno.

miércoles, 26 de junio de 2024

VOLVÉ O ANDÁ

    —Marí! Viste que vos soñaste con tener un arroyo que pasara por la puerta de tu casa.

   Ella tenía los ojos pegados, pero, como algunas palabras coincidían con lo soñado y un arroyo cristalino, ahí nomás, estiró un pie y lo metió, era tibia, transparente y los cantos rodantes blancos, rojos y castaños.

   —Qué placer…que suba el arroyo así duermo un poquito más, gracias.

   —¡Marí!, creció el Arroyo El Gato y se está llevando hasta el gato, las sillas y tu cama flota ¡Marí, abrí los ojos.

   —No, por favor, prefiero soñar, no me gusta la verdad, mentime pero odio la palabra inundación.

   —Lo lograste, yo me ocupo de los más chicos, vos prestame tu canoa y una bolsa de consorcio, aunque más no sea.

   —¡No! Vos quédate, hacés peso y no puedo remar.

   Marí, llegó a un refugio en altura, bajó los gurises y volvió por más. Tantas veces fue y volvió que se desvaneció en la cama, con olor a espliego y estiró un pie y el agua era tibia y durmió llegando a soñar despierta.

martes, 25 de junio de 2024

A.A.

    Fui invitado. Escuché golpes como dos personas boxeando. La puerta estaba abierta. Yo asistía a Alcohólicos Anónimos y llevaba tres años de abstinencia, dos compañeros que conocí en las reuniones eran los que no podían detener sus trompadas. No quería meterme, soy tamaño small y me dio temor que por intentar separarlos, ligara algo.

   Hice lo que correspondía, me puse al medio, me rompieron el tabique nasal, de un ojo casi no veía y la boca era un flan sangrante. Por hacer el bueno, si hubiera seguido con Don Poncio Pilatos, tal vez estaría intacto. A pesar de mi patética intervención, de ubicarme al medio, ellos seguían, había sangre en los sillones, en la mesa, en las paredes, en las puertas. Sentí que formaba parte de una escena, donde guionista y director no saben cómo continuar y la pelea tiene una duración eterna. Los tipos quedaron tan masacrados que no se entendía cuáles eran los buenos y cuáles los malos. Me pareció que el combo venía sin discriminación.

   En Buenos Aires se reciben encargos de EEUU para películas clase Z, con escenas de sangre, sin personajes, el protagonista es la sangre. En ningún momento, ninguno de los tres     A. A. tuvo aire ni fuerzas, nos miramos en el espejo que era lo único que no se rompió y nos vimos. Un cuadro lamentable, las posturas eran obscenas, brazos quebrados, piernas con enroque a otras de propietarios irreconocibles. Yo con mi voz de tenor pregunté:

   —¿Y por qué todo esto?

   Uno dijo:

   —Éste empezó a chupar, por cornudo, y lo niega, le digo que yo fui testigo y protagonista. Cerrado el caso. La ira lo sublevó, me pegó y no paró.

   El otro le restregó que la vieja era una puta de la calle, estaba enterado por su padre Comisario. A la madre la arrestaban día por medio. Por lo tanto era un hijo, de puta, que ahogaba su desamparo con vino de caja, perfume y alcohol de farmacia.

   —Y vos que fuiste el primero que preguntó ¿Qué te pasó?

   —A mí nada, nunca me pasó nada y estaba seguro que nunca me pasaría nada, entonces empecé a mamarme, para hacer algo. Después me rescaté con Uds en A. A., tienen cada historia, los envidio.

lunes, 24 de junio de 2024

DISEÑOS

    Rompieron para siempre, comenzaron por la cama, el lugar silencioso de sus vidas conyugales. Ninguno quiso otra cosa que dormir, desde el primer día. No consumaron.

   En la casa vecina, la pasión entró con ellos, empezaron en la puerta sin llave, cayeron al piso y se deglutieron mutuamente. Los sonidos eran de animales antropófagos. Llegó el día y seguían como cuando se abrió la puerta sin llave.

   En la tercer casa vecina, luego de una reunión de sonrisas y risas cándidas, se brindó con champagne, la reunión concluyó. Quedaron solos y se tomaron toda la botella y otra más escondida en la heladera. Tuvieron náuseas, ninguno se dijo nada,  pero durmieron con el vómito pegado en las almohadas. Al despertar se tuvieron un asco que no se arrepentía, anularon el matrimonio.

  Había una cuarta casa con ventanas suprimidas y una puerta que daba a un concierto de yuyos. Por allí salía un hombre todas las mañanas, se escuchaban gritos cerrados:

   —¡Dejame salir, acá está oscuro!

   Repetía los gritos con las mismas palabras. Él llegaba con una vara, cerraba la puerta y los gritos mudaban el texto:

   —¡Pegame que me gusta!

    Era un barrio sórdido. A pesar de sus historias, ninguna de las parejas mudó de casa. En lo profundo de sus almas, sentían cómodos los diseños arbitrarios de sus vidas.

domingo, 23 de junio de 2024

SEDUCCIÓN A LOS 70

   Sin cirugía, laser, botox, cremas, masajes, pilates, levantar lolas, agregar un leve volumen. Hacer igual con los glúteos, altos, duros y discretos. Lipoaspiración en todo el cuerpo, quitar manchas y arrugas de las manos. Levantar los cachimbos colgantes de los brazos. Tratar que la musculatura general se prense a los rellenos y los huesos.

   La papada, no hay otra, extirparla y esculpir la quijada que suele tener sobresaliencias de artrosis. El cirujano plástico no debe ser reconocido, porque lo agarrás cansado y te hace cualquiera.

   Los mejores viven en Rumania. EEUU  es impecable para implantes pilíferos. Después que te sentís soberbia, divina, viene lo peor.

   Nadie te da bola. Porque todos se dan cuenta que sos una matusalénica operada. Un día comprendés que estuviste en quirófanos, masajes, gimnasios, aparatos odontológicos, desde los treinta y te olvidaste de vivir. Tu agenda no anotó amigos, anotó turnos.

   Hasta tus nietos preguntan a sus padres si sos de plástico, tienen miedo de abrazarte y abollarte. A tu marido lo abochorna salir con vos, los amigos le dicen:

   —Qué buena está la muñeca inflable que te compraste, guarda que te la pueden robar.

   Él de eso no tiene vergüenza porque te aseguró en millones.

   El último Doc eminente, te practicó estudios óseos, te encontró apolillada de pies a cabeza. En quince días te quebrás en mil pedazos. No necesitarás crematorio, pasás directo a la urna. 

sábado, 22 de junio de 2024

RELACIONES PELIGROSAS

  Qué laburo para la nueras, mentirle a las suegras. Las que tienen hijos únicos y pretenden que la nuera le saque la grasita del jamón crudo.

   Ella le miente cómo prepara los sánguches en su casa, con todo esterilizado, sin mayonesa, porque sabe qué mal le cae al nene. Los compra hechos, en una Panadería de coreanos de uñas negras. La nuera quiere que el tiempo pase pronto, mentir sobre lo mentido, agobia. El coreano sabe pero no dice. La suegra la deja a cargo del nene con hepatitis, porque a la hermana la tienen que operar.

   Compra sánguches, ahora les agregan vinagre. El nene, el novio, el futuro marido, no come, el olor le impresiona. La nuera le deja la bandejita al Portero, que se pone chocho.

   Le miente a la suegra, tienen que estudiar.

—¿Esta noche? -pregunta la suegra sin sacar los ojos de la tele.

   —¿Y qué van a estudiar?

   La nuera contesta con perversión:

   —Anatomía.

   Al tercer día la suegra resucita de la tele.

   —¿Les fue bien en Anatomía?

   Ella piensa, mientras él imprime las Invitaciones, vieja bruja.

   —Sacamos diez, los dos y como estoy embarazada de cuatro meses nos casamos el día de su Cumpleaños, le quisimos dar esa sorpresa, ¿No bichi?

   Él sigue imprimiendo las Invitaciones y contesta:

   —¿Qué sorpresa?

 

   La suegra queda pasmada. Piensa que sólo comerán sánguches de miga de los coreanos. La nuera goza porque la entrega la hará el coreano que sabe pero no dice. 

viernes, 21 de junio de 2024

A LA TêTE

    Pepa era una mujer insoportable, hasta para sí misma. Hacía solitarios, miraba películas, leía y escribía. Lo único interesante eran sus solitarios, el resto, tercera categoría. Se anotó en un concurso de revistas mejicanas y lo ganó. Setecientos ejemplares vendió. Con ese dinero construyó una biblioteca pública con libros de autores desconocidos. Sus padres negaron que fuera hija de ellos. Pepa se enojó tanto que los molió a fustazos.

   Le hicieron un juicio oral y público donde fue acusada por abusos parentales. Salió sobreseída por famosa y la ausencia de algunos tornillos que le faltaban en la cabeza y nadie los podía encontrar. Pepa se tomó fotos con el juez, el fiscal, el abogado defensor y otros corruptos del mismo estilo.

   Le hicieron una propuesta más que interesante, llegar a la presidencia de la República de Dronlan. Pepa les agradeció mucho ser presidenta sin votación previa. Los dronaleses le pedían autógrafos. Ella los firmó y no terminaba nunca. Un dronalés quedó sin autógrafo. Pepa le dijo que a muchos no les pudo firmar. Dio un discurso en un dronalés perfecto.

    —Dronaleses a las cosas (eso lo copio de alguien)

   Punto uno: tienen que bañarse, peinarse y yo les doy el dinero para que se compren ropa de merca, me equivoqué, de marca.

   Punto dos: los barcos con cargas que lleguen a esta tierra deben bajarlos ustedes. Estarán todos contentos y gratis.

   Punto tres: contienen cocaína, heroína, cannabis, morfina y metralletas por si hubiera descontentos. Los piratas del asfalto estarán de nuestro lado.

   Punto cuatro: y dando los trámites por cumplidos, yo me voy a hacer solitarios y mi última despedida de Dronlan será: váyanse al carajo y déjenme de joder.

   Rubrico con mi nombre “PEPA”.     

jueves, 20 de junio de 2024

NO ME DI CUENTA

   Las miradas de nadie llegaban a ese lugar. Una biblioteca con cientos de libros, de piso a techo, un escritorio oscuro, con un sillón maravilloso, con el olor que juntan tres generaciones, algunas se encargaron de retapizarlo y el último decidió extenderle una piel de oveja grande y calentita. Mis sobrinos nietos, me sacaron del geriátrico, podía valerme por mí misma, era un gasto innecesario. Vivía en una habitación pequeña, que antes se le decía la pieza del opa. Se tenían muchos hijos, siempre alguno salía opa y las familias ocultaban lo que llamaban escarnio, o vergüenza, en los fondos de las casas.

   Mi pieza de ahora, fue de alguien de mi familia, pero nadie sabía de quién. Me volví vieja sin darme cuenta, le atribuí a mis dolencias y desgastes, a que dormía poco, no tenía marido ni hijos. La manía de recluirme, fue de siempre. Al escritorio no iba nadie y el sillón guardaba la forma de mi cuerpo marioneta, faltaban leer los dos últimos estantes. Los libros más apasionantes, provinieron de esos estantes.

   Dejé de comer, para poder terminar antes, no sé por qué, pero antes. Comencé a notar algo redondo y pequeño arriba del último estante, de la sorpresa pasé al miedo, que era más grande que aquella cosa redondita.

   Daba vuelta las páginas, y siempre estaba, lo peor era que me miraba. Una noche terminé un libro y entró el sol. Fui a buscar la última novela y un brillo mínimo me invalidó el ojo derecho, la escalera no alcanzaba y estiré mis brazos, tomé el libro como un tesoro desarmado y cuando la escalera con ruedas, recibió el segundo paso, resbalé y caí al piso, boca arriba. Las hojas volaban sobre mí y cubrían el piso.

   El brillo pasó, tuve la seguridad de que el ojo ya no estaba, palpé el piso y había algo duro, como una bolita de naftalina. Lo levanté, lo vi de cerca, era el ojo de un osito que fue de mi hermana más grande y en nuestras peleas cotidianas, le arranqué el ojo al oso. Ella no estaba, lo escondí donde no pudiera encontrarlo.

   Estoy vieja final, ahora soy consciente. Aquel episodio que se nubla, yo con ocho años, subiendo los escalones y colocando el ojito en medio del estante de libros, el que rozaba el techo, el que ahora me mira y parece contento, que no me pueda incorporar, todos mis huesos quebrados y siento que lo único vivo es ese ojo, que me deja ciega. 

miércoles, 19 de junio de 2024

SÓLO SÉ QUE NO SE NADA (SÓCRATES)

    —Mami, basta de decir ¡callate! Todo el tiempo. Mis amiguitos en vez de llamarme con mi nombre, pasé a ser: ¡Callate! Las otras mamis pensaban que  que me llamaba cállate y vos cuando papi habla le decís cállate, haceme el favor, es tu marido, cómo le vas a decir así.

     —Sabes lo que pasa niño lindo y bueno, cuando le doy de comer y no le gusta, pregunta: “¿Qué es esta mirloca? Si sabés que es la comida que más odio, ¡qué boluda que sos!”

    —Mami, no lo dice con maldad, te elogia, pensá que sos una mujer con muchas bolas.

   —¿Viste cuando mandó a hacer otro dormitorio? Es porque no me puede ni ver, con decirte que cierra con llave. Yo le golpeo la puerta y él me abre.

   —¿Vos pretendés que yo te haga eso que vos sabés…?

   —¿Qué quiere decir “eso que vos sabés”?

   —Va a ser simple para mí y complicado para vos. Igual te lo explico. El mundo no tendría personas si no hacemos eso que vos sabés.

   —Sí, lo que yo sé es que papi y vos me harán un hermanito. Mami, sería un acto de perversión. Papi siempre dice que estamos sin un mango, apenas alcanza para mí…

   —Es correcto lo que decís, el bebé tendría que usar la ropa que vayas dejando y no me digas nada más.

  —Mis compañeritos dicen que si papi no te introduce nada adentro, el bebé no va a existir. Tiene sus razones, le dejaste de gustar hace mucho tiempo. Para eso que vos sabés tiene sus secretarias.

martes, 18 de junio de 2024

PECHUGA

    —Srta, los chicos me dicen bastardo porque mami y papi se divorciaron. Mami se quedó conmigo y papi desapareció.

   —No te parece que estás grande para llamarles mami y papi, no! no! se dice mi madre o mi padre, que ya no es tuyo porque se fue de tu casa. Niño joven, lindo y bueno, te voy a contar un secreto, esto es entre vos y yo, no se lo digas a nadie. Yo no tuve madre ni padre, nadie me reconoció ni demandó mi presencia. Y yo, como lo más la pasé fenómeno. Trabajé de mucama en casa de gente rica. Ellos me pagaron los estudios y acá ves, soy tu maestra.

   —Le quería decir srta, que la quiero mucho y que repetí apropósito para estar otro año más con usted.

   —¡Ay! Sos un amor, vení aquí, me dieron ganas de darte un abrazo.

   —Uuuy, no sabía que un abrazo tan apretado podría asfixiarme entre sus tetas, perdón, entre sus pechos.

    —Vos hablá como quieras, hoy te invito a comer a casa, de paso te presento a mi hija, tienen la misma edad y se van a divertir. Mientras permanezcas con nosotros no quiero nada tecnológico. A guardar computadoras y celulares.

   La srta ni se imagina como nos divertimos, cuerpo a cuerpo, beso a beso. ¡Guau! Tuvimos suerte, la casa estaba vacía. La srta tiene el turno tarde también y una cama gigante y mullida para nosotros dos.

   No sé por qué la cama me recordó los pechos de su madre.

lunes, 17 de junio de 2024

BREVIARIO PARA MUJERES ATASCADAS

    Colocas todos tus zapatos en el freezer, es el único modo que tienes para no salir de tu casa. Limpia como la luna y brillante como el sol. No enceguezcas o vas a retornar a tu poltrona.

   La felicidad está en el bosque, no en la escoba. Si tus ganas de barrer las hojas y juntar soretes de perro son incontenibles, allí mismo, en camisón y pantuflas  te montas en la escoba y sobrevuelas la city porteña, que es gris pero tiene cientos de arbolitos. Todos ellos mirarán hacia arriba y notarán que no llevas calzones. Te sentirás feliz. No permanezcas quieta en el aire, porque te harás mierda contra los cedines y los dólares azules. Éstos no te harán feliz. No te quedes quieta y callada. Ábrete de piernas y algún infeliz entrará en tu cuerpo para destapar tus cañerías obstruidas. Notarás una felicidad breve, si miras la hora no le darás importancia porque tocarás el cielo con las manos. Poco a poco sentirás el movimiento perpetuo de la vida. Fe, fe, fe, feliz. Para ser más feliz aún inscríbete en cursos de payaso. Cursillos de cómo viajar, aunque el Milei te lo impida y la estúpida te lo prohíba.

   Tienes una plaza frente a tu casa. Los niños que no te dejaban dormir siesta y tú los odiabas. Ahora sal a jugar con ellos con unas buenas zapatillas marca Mileydi que te permitirán ganar todos los partidos.  Cuando te quedes sin aire vuelve a tu casa. Abre el freezer, saca tus zapatos rojos, ponlos en el microondas hasta que estén tibios. Ponte calzas negras, el suéter rojo de tus doce años y un exagerado push-up por debajo. Mírate en el espejo, date un beso mientras sueltas tu pelo enrodetado. Quererte a ti misma te hará feliz. Camina hacia un café, pides un cortado y prende un cigarrillo. El mozo pedirá que lo apagues. Enfurécete y vete sin pagar, taconeando fuerte. Nadie te dirá nada, el asombro paraliza.

   La felicidad es un revólver ardiente, decían los Beatles. Entra en una librería, saca el arma y compra mi libro “Breviario para mujeres atascadas.” Evitas así, pagar el ejemplar. Léelo de inmediato, serás feliz tú y seré feliz yo. Estoy traducido a varios idiomas. Recomiéndame a todas tus amigas. La felicidad será completa, para todos. Cuando vuelva de mi viaje a Kuala Lumpur quiero verte. De tanto hablar contigo me enamoré como un gilipollas. Nos casaremos y seremos perdices.

domingo, 16 de junio de 2024

MAGENTA

    Como las cortinas de un rancho, entra el aire y ellas se inflan y remontan el calor y las moscas.

   Una silla de mimbre cliqueando con alguien de ojos entornados.

   Un olor a frito, a cocina económica, a mate, a kerosene, a caca de gallina, a puchero antiguo, a leche cortada, a grapa Valle Viejo, a vino patero, a pis de gato. Olores universales, más espaciosos que un rancho.

   Un chico entra por la cortina más delgada, se enrosca, logra desanudarse y se sienta en una silla de paja, bajita. El chico pregunta al abuelo si le puede contar un cuento de fantasmas.

   El abuelo sonríe y con los ojos cerrados, comienza una historia.

sábado, 15 de junio de 2024

DONALD

    Le hacían firmar cheques a granel. Noventa años tenía el tío que los adoptó. (Luego que murieron sus padres.) A los tres huérfanos Dieguito, Luisito y Huguito.

   Amaban el dinero que les daba el tío nonagenario. Tomaban aviones propios y dedicaban sus vidas a dar la vuelta al mundo tiempo completo. Como al tío le daban miedo los aviones le compraron una bicicleta con rueditas para que los siguiera por tierra.

   Ese viaje, al tío viejo lo mató por agotamiento. Los sobrinos lo lloraron durante mucho tiempo. Dieguito dijo:

    —¡Cómo vamos a extrañar eso que tan bien le salía!

    —¿Vos te referís a los cheques? —dijoLuisito.

   —No, para nada. Nunca olvidaré lo de la cebollita en vinagre, su comida predilecta y la mía, él mismo las tallaba, de una grande la transformaba en chiquita, el vinagre lo inventé yo. A ustedes nunca los convidamos, seguro que hablarían de ellos con desprecio. Ja…lo que se perdieron estos guanacos.

viernes, 14 de junio de 2024

¡SALE HUMO!

    Primero tuvimos una cocina a kerosene.

    (Esta mujer está cada día más loca) El único inconveniente que tenía era la comida, salía con gusto a kerosene.

    La cambiamos por una garrafa, era muy buena, daba calor mientras cocinaba, con una sola pava preparabas café, té, sopa.

   (Allí me quemé las pestañas encendiendo un porro)

   Cuando mudamos el rancho cerca del pueblo compramos una cocina verdadera, con horno, anafe y barbacoa.

  (Sí, es cierto, está loca) El rancho lo transformamos en una casa chica, rodeada de araucarias y enredaderas desconocidas.

   Un día nos levantamos con el pie izquierdo. Porque nosotros éramos de izquierda.

   —Roque, mis manos están quemadas.

   —Agarraste la fuente sin los guantes que te regalé.

   —De ahora en más cociná el pan vos.

   —Para eso están las panaderías donde se encuentran bagettes recién hechas tibias y crocantes. Te voy a traer para que pruebes. (Le voy a proponer que vaya ella.)

    —Ni en pedo, ¿cómo voy a salir con esta cara?, deforme y quemada, los hombres y los chicos me van a mirar con asco y miedo.

     —Me parece que andás con ganas de otro hombre.

   (¿Quién le va a dar bola?)

   A las dos horas estaba con un tipo muy buenmozo, lo trajo a casa y me lo presentó. Era más joven que ella estaba tan entusiasmado, la besaba en la boca y le apretaba las tetas y el culo.

     —Disculpá, Roque, quiero que nos separemos. He conseguido un marido de repuesto. Se llama Ángel y es un Ángel, y limpia, cocina y me baña. Me compró un camisón transparente para cojerme el tiempo que le sobraba.

    —¿Y cómo se banca el Ángel, una mujer con cara quemada hasta los tuétanos?

   —Roque, me salió redondo, Ángel es ciego…